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MARÍA TERESA HINCAPIÉ: SI ESTE FUERA UN PRINCIPIO DE INFINITO

A mí no me interesa el arte muerto. Creo que la vida es el arte y mi cuerpo es mi arte vivo. Mi cuerpo es aquel que tiene que moverse, que está mirando, que está cansado, que está agotado. Esta es mi propuesta.


María Teresa Hincapié


Existen artistas que, sin duda, nos dejan un legado mucho más invaluable del que podemos imaginar, y la exposición de la artista sobre la cual hablaremos a continuación lo ha dejado más que claro. Cuando se trata del arte de performance o arte de acción, reconocemos dentro de nuestra historia occidental antecedentes que derivan de los trabajos de algunos artistas del Dadá, movimiento que comenzó a romper los códigos artísticos y culturales en el siglo XX, para quienes el arte era la vida misma y no había una distinción definida entre una y la otra, y donde se reconocen las interpretaciones y lecturas de poemas de Hugo Ball en 1916 en el cabaret Voltaire. Asimismo, podemos destacar el trabajo de John Cage interpretando en 1942 Obra 4’33, o Yves Klein cuando realizó sus Antropometrías en 1960. De igual forma, reconocemos las impactantes y radicales puestas en escena del accionismo vienés entre 1960 y 1971; y, sin duda, artistas tan potentes como Ana Mendieta, Ester Ferrer, Tania Bruguera, o la autoproclamada “abuela del performance” Marina Abramović, entre otros.

En Colombia, el arte de acción empezó su camino cuando se reconoció el primer performance dentro de la historia del arte colombiano en 1959, tal y como lo indica Marylin León en su texto Ni reciente ni importado: Historia del performance en Colombia.  Asimismo, la IV Bienal de Arte de Medellín, el I Coloquio y Muestra Latinoamericana de Arte No Objetual y Arte Urbano, reunieron en el país las reflexiones de varios investigadores y artistas en torno al arte de acción y a los no-objetualismos en el arte colombiano y latinoamericano.

El pasado 16 de marzo se inauguró en el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), una de las muestras más importantes y conmovedoras para el arte de acción en Colombia y América Latina: Si este fuera un principio de infinito, una merecidísima retrospectiva a la artista María Teresa Hincapié (Armenia, 1954 – Bogotá, 2008), pionera del arte de acción en Colombia, quien tenía una definición de lo performativo como un “entrenamiento”. Su formación proviene del teatro, en el cual inició su práctica más allá de las etiquetas, entendiéndola como una comunión entre la vida y el arte o, tal y como lo consideraban los artistas del Dadá, la vida como el arte mismo. Así, la creación a partir de “lo doméstico” se convirtió en su propuesta capital, entendiendo lo doméstico no solo como un terreno comúnmente asociado a la intimidad cotidiana, sino, por el contrario, como la apertura a la totalidad de la existencia al considerar que el universo era su casa.

Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM.
Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM.

La poética y la potencia del trabajo de María Teresa Hincapié se fundamenta en la autoconciencia de su existencia como cuerpo y ser en la tierra. Su primera acción, realizada en 1987 y titulada con el nombre que bautiza esta retrospectiva, habitó por tres días el Teatro Cuba de Bogotá, llevando consigo todas sus pertenencias“para desarrollar en este espacio -como un planteamiento artístico concreto- su vida cotidiana, mediante movimientos, ritmos y velocidades diferentes a los habituales”. [i]

La artista tomó como un signo autónomo el sentido de lo cotidiano en tanto espacio simbólico para el descubrimiento y la comunión entre ella misma y la fuerza de lo sagrado en la existencia.  Sin duda, el eje central de su trabajo, más que el gesto, es el ritual, concebido este como las técnicas simbólicas y físicas de instalación en un espacio que, dadas sus repeticiones, se puede convertir en un hogar. El acto ritual transforma el “estar en el mundo” en un “estar en casa”. Los rituales “hacen del mundo un lugar fiable. Son en el tiempo lo que una vivienda es en el espacio. Hacen habitable el tiempo. Es más, hacen que se pueda celebrar el tiempo igual que se festeja la instalación en una casa. Ordenan el tiempo, lo acondicionan.”[ii] He aquí uno de los puntos clave del trabajo de María Teresa Hincapié.

La exposición, que se encuentra ubicada en las Salas A, B y Fundiciones, es la primera muestra institucional que propone una mirada juiciosa y un justo reconocimiento al trabajo de la artista, siendo una coproducción entre la Corporación Museo de Arte Moderno de Medellín y el MACBA – Museu d’Art Contemporani de Barcelona. Como comisarios, Claudia Segura, curadora, conservadora de exposiciones y de la Colección del MACBA, y Emiliano Valdés, curador en Jefe del MAMM, estructuraron la muestra a partir de ocho ejes conceptuales que condensan los planteamientos y momentos más relevantes de las reflexiones de María Teresa Hincapié durante su trayectoria.

Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM.
Parquedades, 1987, video y acción concebida por José Alejandro Restrepo para ser interpretada por María Teresa Hincapié. Registro de performance (fotografía en gelatina de plata sobre papel fibra), 20 x 25 cm. Cortesía: Rolf Art, Buenos Aires

Preámbulo

En Preámbulo se nos presentan las primeras facetas de la artista cuando se integró en 1978 en el mundo del teatro para ser actriz del grupo Acto Latino, fundado en 1967. “Soy una actriz de teatro porque con él volví a la vida. Aprendí a caminar, a sentarme, a vestirme, a hablar, a cantar, a danzar, a atravesar con la mirada todas las cosas. A despertar lo invisible”.

En 1987 forma parte de una obra del artista José Alejandro Restrepo, Parquedades: escenas de parque para una actriz, video y música. Este video performance, que actualmente es revisitado en Rolf Art (Buenos Aires),fue un trabajo decisivo para ambos artistas, en tanto que es una obra temprana en la carrera de Alejandro Restrepo y, al mismo tiempo, es la obra con la cual María Teresa Hincapié comienza a obtener reconocimiento dentro del mundo de las artes visuales.

Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM. Reinterpretación de la obra Una cosa es una cosa de 1990.
María Teresa Hincapié, Una cosa es una cosa, 1990, registro de performance. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 6063 © Museo Nacional de Colombia / Juan Camilo Segura.

Si este fuera un principio de infinito

A partir de este momento de la muestra comenzamos a introducirnos en la obra capital de la artista. Una cosa es una cosa marcó un hito en la historia del arte colombiano, al ser la primera obra de performance galardonada con el primer premio del XXXIII Salón Nacional de Artistas en 1990. En palabras de María Iovino, “fue uno de los mejores ejemplos de las exploraciones sobre lo femenino que marcaron el periodo, e introdujo variables nuevas en el performance de América Latina. Al dominio cultural y la concentración de la artista durante la acción, se sumó la compleja simbología que Hincapié estructuró.”[iii]

En una hoja fotocopiada que la artista presentaba como única explicación de su obra, se leía: “Yo sola. El solo. Ella sola. Un espacio solo. Un rincón solo. Una línea sola. Todas las cosas están solas. Todos estamos solos. Todo empacado. Todo en caja. Todo en la tula. Todo en el bolso. Todo en las bolsas. Todo en un rincón. Todo por partes. Todo muy cerca. Un montón de arroz. Un montón de azúcar. Un montón de café. Un montón de papel. Un montón de cosas.”

Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM.
María Teresa Hincapié, Vitrina, 1989. Performance de larga duración en el local comercial del edificio en Avenida Jiménez con Carrera 4º, Bogotá. 11 fotografías. Tintas pigmentadas sobre papel PhotoRag 188g sobre Forex de 2 mm, 40 x 60 cm.

Soy una mujer que ya no es una mujer

Vitrina es el nombre de la acción que en 1989 fue el punto de partida de una serie de trabajos que cuestionaban la construcción del estereotipo sobre lo femenino dentro de sus reflexiones. En el marco del Encuentro Latinoamericano de Teatro Popular de Bogotá, María Teresa Hincapié intervino una vitrina de un local comercial ubicado en la concurrida Avenida Jiménez, donde al mismo tiempo exploraba su relación con lo urbano, con el transeúnte que expectante la observaba mientras realizaba, durante seis horas seguidas, acciones como lavar la vitrina, pintarse los labios, escribir en el vidrio, marcar con besos la superficie transparente. Nuevamente, el hallazgo del ritual como medio para efectuar una aguda crítica hacia el devenir cotidiano de lo femenino. Otras obras, como Estiramiento de amor, explora la afectividad entre madre e hijo (Santiago Zuluaga), así como las emociones, temores y conflictos que surgen del amor entre dos seres. “Todas las mujeres que María Teresa encarnó no dejaron de ser ella misma y, al centrarse en mostrar cómo vivían esas mujeres que quedaban al margen de la norma, cuestionó la universalidad de la experiencia masculina”. [iv]

Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM.
Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM.

Hacia lo sagrado

Este es el título bajo el cual la artista reunió, a partir de 1994, una serie de trabajos que reflejaba su búsqueda de lo espiritual y la conciliación con las puestas en escena de exposiciones. “Me preocupo por hacer un arte que no pueda fotografiarse, que no sea registrable, que se resista a ser consumido como se consume toda esa cantidad de productos mediáticos que la globalización nos impone cada día. Quiero producir una imagen que perdure en el espíritu de la gente”.

En este momento de la muestra se reúnen trabajos como Tú eres santo (realizado en el Museo de Arte Moderno de Bogotá en 1995), Hacia lo sagrado (su participación en el primer Premio Luis Caballero), y las Aldeas, una serie de actividades a medio camino entre lo espiritual y lo pedagógico que Hincapié realizó en distintas ciudades de Colombia. Vinculado a este grupo, se presenta en la Sala de Fundiciones la obra Aldea-Escuela.

Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM.

Aldea-Escuela

Aldea-Escuela es uno de los proyectos más ambiciosos que se propuso realizar María Teresa Hincapié cuando se alejó de los ajetreos de la ciudad hacia las inmediaciones de Quebrada Valencia en la Sierra Nevada de Santa Marta. En una finca llamada La Fruta, compartió su filosofía de vida con artistas y estudiantes a través de encuentros y talleres en los que aplicaba sus preceptos, a la vez que desarrollaba proyectos en torno al arte y la ecología. “Pretendo específicamente crear una ALDEA en la que se sensibilizará a los participantes acerca de la diferencia entre el pensamiento fragmentado propio de la cultura occidental y el pensamiento integral propio de la cultura oriental y de algunas comunidades indígenas. Se pretende en la ALDEA reproducir la experiencia comunitaria, creativa y espiritual que se puede vivenciar en una comunidad como la de Prashanti Nilayam, en la India. Se realizará en una finca de la Sierra Nevada de Santa Marta, con la que ya cuento.” [v]

Pies que lamen

Dominar el cuerpo con rigor, con método, con disciplina, fueron las búsquedas en las que más enfatizó la artista para condensar su trabajo a través de técnicas orientales de danza-teatro, así como a través de la lectura de La canoa de papel de Eugenio Barba. María Teresa Hincapié aprendió la técnica del suriashi (cuya traducción sería “pies que lamen”), que es el nombre del modo de caminar del teatro japonés nō:

“El actor no separa jamás los talones del piso, avanza o gira sobre sí levantando solo los dedos de los pies. Un pie se desliza hacia adelante, la pierna anterior está ligeramente doblada, la posterior está extendida, el cuerpo –contrariamente a lo que haría normalmente– se apoya sobre la pierna posterior. El estómago y los glúteos están contraídos, la pelvis, inclinada hacia adelante, está dislocada como si un hilo tirara hacia abajo la parte anterior y otro la parte posterior hacia arriba”[vi].

El tiempo fue, para María Teresa Hincapié, una dimensión absolutamente fundamental, que sin duda la llevó a convertirse en una pionera del performance de larga duración. Sus acciones respondían, por tanto, no solo a la aceleración del consumo capitalista del que tanto reflexionaba, sino que nos alertaba de esa disincronía como uno de los síntomas de la dispersión temporal donde hace falta retomar en sentido del yo espiritual, de establecer “una sabiduría directa, de lucidez y de comunión con la esencia”.

Escribe Byung-Chul Han:

[…] la dispersión temporal no permite experimentar ningún tipo de duración. No hay nada que rija el tiempo. La vida ya no se enmarca en una estructura ordenada ni se guía por unas coordenadas que generen una duración. Uno también se identifica con la fugacidad y lo efímero. De este modo, uno mismo se convierte en algo radicalmente pasajero. [vii]

Vista de la exposición “Si este fuera un principio de infinito”, de María Teresa Hincapié, en el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia, 2022. Cortesía: MAMM.

Esta tierra es mi cuerpo

El trabajo de María Teresa Hincapié estuvo nutrido por sus reflexiones sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. En palabras de Álvaro Robayo Alonso, “el arte que ella propone constituye una praxis de salvación en una sociedad alejada de la divinidad que, al abusar de los recursos naturales, termina con el equilibrio que debe reinar con la naturaleza”.[viii]

En 1992 realizó la acción Esta tierra es mi cuerpo, dentro del contexto de la exposición Ante América, en la Casa Museo Luis López de Mesa de la Biblioteca Luis Ángel Arango. En esta acción, la artista se fue a vivir tres días y tres noches en el jardín ubicado en el patrio de dicha casa. Duerme al aire libre, debajo de un árbol, en compañía de tres conejos. “Los actos más sencillos y cotidianos (como caminar, dormir, sembrar, respirar y contemplar el entorno) fueron su técnica, pues mediante ellos anhelaba reinventar un mundo espiritual que hiciera contrapeso a un ecosistema cada vez más inestable.”[ix]

María José Arjona, En silencio pero Juntos, acción performática realizada dentro de la exposición «Si este fuera un principio de infinito», MAMM, 2022. Cortesía: MAMM.

Hincapié en diálogo

Aquí, la obra de María Teresa Hincapié se expande y se relaciona con el trabajo de tres invitados que han demostrado un entendimiento a profundidad del trabajo de esta pionera del arte de acción en Colombia, que se convirtió en un legado para las posteriores generaciones.

En primer lugar, y sin duda una de las artistas del arte de acción más agudas y potentes del momento, María José Arjona (Colombia, 1973), para quien la práctica del performance en María Teresa Hincapié “precipita la construcción de presencia, por un lado, y, por el otro, indaga sobre la duración, el silencio y el tiempo como estrategia de resistencia”[x]. La artista se presenta con una obra absolutamente rigurosa y conmovedora donde propone rescatar la faceta pedagógica de Hincapié a través de “acciones simples, como caminar o respirar, como movimientos de resistencia en tiempos en donde lo sagrado y el mismo cuerpo están en crisis”. La propuesta En silencio pero juntos fue un performance realizado en compañía del artista Camilo Acosta, que también ha sido reactivada por la artista Mari Luz Gil.

En silencio pero juntos es un mapa de peregrinación y articulación coreográfica. Se trata de dibujar recorridos y al mismo tiempo difundir, de manera más amplia, el conocimiento que Hincapié quiso compartir como pedagoga. Lo coreográfico deviene la intención de gestar algo colectivo, una sumatoria de cuerpos y acciones que desbordan el museo, pero lo incluyen como espacio de cruce y experimentación social. No se trata de una reactivación (re-enactment) de una o varias obras de Hincapié, sino más bien de un gesto que posibilita su presencia en el aquí y ahora y permite articularlo.[xi]

En segundo lugar, la artista Coco Fusco (Nueva York, 1960), quien ha explorado en su trabajo reflexiones sobre la identidad, el género, la raza y el poder sobre el cuerpo, realiza para esta importante muestra el film Tus ojos serán una vana palabra, una pieza de 12 minutos de duración que nos muestra el recorrido de una lancha y un bote hasta Hart Island, una pequeña isla al lado del Bronx, en Nueva York, conocida como a potter’s field, que significa “un cementerio para indigentes y personas no identificadas ni reclamadas”. En este lugar, según explica la ficha de sala, acabaron muchas personas que murieron a causa del VIH en la década de 1980, y han sido enterradas muchas víctimas de la pandemia del Covid-19 en 2020 y 2021.

En otro importante momento de la exposición, y tomando el texto de Una cosa es una cosa, Mapa Teatro, un laboratorio de artistas dedicados a las creaciones multidisciplinares fundado en 1984, realiza la pieza sonora Hacer Hincapié, que“[…]articula un intertexto entre las diferentes reflexiones de la artista. Mediante un trabajo con una grabación de voz de Hincapié se construye una arquitectura auditiva que da cuerpo a la voz intangible de la artista[…]  Una operación de montaje de documentos que genera una partitura escénica a través de la transposición de escrituras ficticias y posibles.” [xii]

Camilo Acosta, En silencio pero Juntos, acción performática realizada dentro de la exposición «Si este fuera un principio de infinito», MAMM, 2022. Cortesía: MAMM.

El performance podemos concebirlo como ese “silencio” que sobrepasa al discurso en el arte, cuando la misma historia se ha cuestionado sobre la materialidad de las cosas para concebir gestos y no objetos, y donde los artistas han usado su cuerpo como materia y material de expresión, como herramienta y vehículo de unas poéticas de la vida que muchas veces pueden enfrentar al espectador a sus más superficiales prejuicios sobre el arte. En este sentido, la exposición Si esto fuera un principio de infinito nos enseña la fuerza inquebrantable de una artista que reconocía la fragilidad de la humanidad y su trasegar el mundo, a través de rituales donde la presencia estética de “las cosas”, sus cosas, desarmaban los límites de la creación y tenían la misión de estabilizar la vida humana.  Los rituales dan estabilidad a la vida.

Las acciones rituales de María Teresa Hincapié respondieron a ciertos modos de hacer característicos del arte de acción que podríamos resumir en la búsqueda del origen, (lo sagrado), ralentizar el ritmo interior, calmarse o aquietarse en escena, peregrinar, re-sacralizar despojos humanos, crear laberintos sensoriales, entrar a tientas en el laberinto propio (el yo interior).[xiii]  Y con ello, sus acciones buscaron abarcar el tiempo ralentizándolo, volviendo a la vida el ritual de lo cotidiano para atrapar la eternidad en un instante y hacer al cuerpo mucho más evanescente.


Si esto fuera un principio de infinito estará abierta al público hasta el 12 de junio de 2022 en el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), Cra. 44, # 19a-100, Medellín, Antioquia, Colombia.


[i] Álvaro Robayo Alonso, La crítica de los valores hegemónicos en el arte colombiano. Ediciones Uniandes, 2001.

[ii] Byung-Chul Han, La desaparición de los rituales. Una topología del presente. Barcelona: Herder, 2020, p. 6.  

[iii] María Iovino, El performance (Colombia), María Teresa Hincapié: Acción, corporeidad y el dominio de lo femenino en Colombia.

[iv] Texto referencial de la exposición Si esto fuera un principio de infinito, que aparece en la página del MAMM. Recuperado de: https://www.elmamm.org/Exposiciones/Exposiciones-Pasadas/Id/1650

[v] Ídem.

[vi] Ídem.

[vii] Byung-Chul Han, El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse. Barcelona: Herder, 2015, p.

[viii] Álvaro Robayo Alonso (2021), op. cit., p. 121.

[ix] Texto referencial de la exposición Si esto fuera un principio de infinito, que aparece en la página del MAMM. Recuperado de: https://www.elmamm.org/Exposiciones/Exposiciones-Pasadas/Id/1650

[x] Ídem.

[xi] Ídem.

[xii] Texto referencial de la exposición Si esto fuera un principio de infinito, que aparece en la página del MAMM. Recuperado de: https://www.elmamm.org/Exposiciones/Exposiciones-Pasadas/Id/1650

[xiii] Estos modos de realización en la performance son mencionados por Natalia Restrepo en el texto: Performance en Colombia. Tres décadas dando valor a las materias miserables. En: ARTES La Revista, p. 103 – 123.

Ursula Ochoa

Vive y trabaja en Medellín-Colombia. Es candidata a Magíster en Estética de la Universidad Nacional de Colombia, donde obtuvo la Beca de Facultad. Tiene un pregrado en Artes Plásticas, estudió Periodismo Cultural y Crítica de Arte, Estética y Teoría del Arte del siglo XVIII en la Universidad de Cádiz, y ha estudiado sobre el pensamiento Estético en Friedrich Nietzsche y Aby Warburg en la Universidad Nacional de Colombia. Recibió la Mención Honorífica en el concurso de Ensayo sobre las Bienales de Arte de Medellín organizado por el periódico El Mundo y la Fundación Ángel Gómez en el año 2018, y en el año 2020 recibió el premio al mejor libro de ensayo “Una crítica incipiente”, con la editorial independiente Fallidos Editores.
Fue crítica de arte para la sección Palabra y Obra del periódico El Mundo (2013-2020), y curadora editorial de la revista EXCLAMA durante la realización del libro sobre arte contemporáneo colombiano PUNTO en el año 2019, donde también se desempeña como escritora de manera habitual. Actualmente escribe para la sección de Cultura de El Espectador, y se desempeña como asesora de proyectos de arte, curadora independiente y es cofundadora del proyecto Korai Art, una plataforma para la visibilización y venta de obras realizadas por mujeres artistas en Colombia.

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