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PUEBLA DE LAS ARAÑAS

Puebla de las Arañas es arte contemporáneo periférico, una exposición con artistas de Puente Alto, en Puente Alto, acerca de Puente Alto. Un proyecto local que busca trazar y afianzar el imaginario histórico y popular del territorio, así como tomarse un espacio que pone en tensión la centralización de la cultura, haciendo un llamado al tránsito de los santiaguinos en nuevos circuitos de arte, a conocer el sur de la ciudad, la precordillera, descubrir la identidad de la comuna más allá de los estigmas sociales, reconstruir y construir su historia.

La exposición, que se presenta en la Corporación Cultural de Puente Alto Casa Juan Estay, reúne los trabajos de Paula Boche, Javiera Espinoza, Felipe Rufatt, Martín Ziegenbein, Alicia Ulloa, Emilio Ortiz Berríos, Karen Pavez Díaz y Roxana Toloza Latorre, investigadora y gestora de este proyecto.

“En los años veinte en Puente Alto existían revistas culturales, colectivos de poetas, exhibiciones de cine y sentipensé en una exposición en la comuna, cuya convocatoria digital derivó en la Puebla de las Arañas [1], nombre con el que se conocían estas tierras antes de ser Puente Alto. Reúne obras de ocho artistas de la zona -como las ocho patas de la araña- que se comprometieron a trabajar en equipo en una co-curaduría pandémica”, dice Toloza Latorre.

“La exposición transita temporalidades entre el pasado salvaje y mágico de la zona a su presente como urbe. Así, la materialidad orgánica de la roca prehistórica interrumpe la arquitectura de ciudad y el relato recorre el adobe, el ladrillo y el cemento. Sus artistas trabajan con la cultura local desde lo biográfico y la investigación in situ. Así, en sus obras el duelo y el deseo se ven enfrentados, mientras lo onírico cobra fuerza a través del rito”.

Con esta muestra se busca “propiciar el cruce interdisciplinario, diversificar prácticas y lenguajes a través del respeto y trabajo colaborativo entre pares y motivar a los artistas de Puente Alto a tomar sus espacios”, agrega. “Puebla de las Arañas asume un rol de organización política, transversal, incluyente y participativa que trabaja con, desde y para el arte contemporáneo, abordando lo social en su propio territorio”.

Javiera Espinoza, Autorretrato (2021), acrílico sobre tela, 120 x 160 cm
Javiera Espinoza, Ex voto a la virgen de Montserrat (2021), acrílico sobre papel, 28 x 21,5 cm
Javiera Espinoza, S/T (2021), acrílico sobre tela, 50 x 60 cm

Amor eterno, de Javiera Espinoza (1993), es una serie de pinturas que nacen a partir de la memoria de una madre que ruega a otra para que proteja a la cría que no cumple con los valores cristianos. La Monse (Virgen de la Montserrat) ofrece esperanza y redención a todxs quienes viven cegados por sus pecados, abrazando, incluso, a los que viven al margen de la ley y la moral. Cada obra es un agradecimiento a la protectora encarnada en la madre, en el dolor y en el deseo que se vuelven inevitables.

“Para quienes crecimos en el territorio donde solo se habla de choros, delincuencia y tráfico, nuestras mamás orquestan un bolero continuo que, desde mi infantil recuerdo -entre bailes cebolleros, rituales y evocaciones-, lo pecaminoso se convierte en memoria”, dice la artista. “Las escenas junto a La Cholita son relatos inspirados en el imaginario latino, en las mixturas y simbología que atraviesan nuestro continente rico en ancestralidad y que resiste para conservar su identidad”.

La fotoperformance Mabon / Ostara (2020), de Martín Zieguenbein (2000), es un trabajo conjunto con Hijx del tiempo, artista de performance y tarotista. Fue inspirada directamente por las celebraciones paganas de los equinoccios de primavera (Ostara) y Otoño (Mabon).

“El relato visual se sitúa en locaciones de Puente Alto, debido a su naturaleza secreta que aún sobrevive”, explica Zieguenbein. “Las obras buscan enfrentarse: se posiciona una como la destrucción y la otra como el perdón; el rojo y el azul representan el conflicto entre la ira y la calma, pero a su vez muestran que no hay nada absoluto en cada una, sino que hay un sin fin de matices que simbolizan el proceso que hay entre el miedo y la esperanza, la depresión y el amor”.

S/L (Sin lugar)

En carne de cajas de huevo y hojas de diario,
este es solo uno de los rostros de aquel que los tiene todos.
Algunos lo invitan, pactan con él
le llaman con invocaciones imposibles,
o bajo una higuera a medianoche
la noche de San Juan
Pero ahí está la trampa,
porque él está en cada esquina, en cada rincón
de este pueblo y de su doble espectral
que es de nichos
como jaulas
de torsos sin cabeza y cabezas de piedra sin rostro
catálogo de pecados
y está ahí del otro lado, esperando
fruta certera / berenjena /durazno / fueguito
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Felipe Rufatt (1988)

S/L (Sin lugar), 2021, papel maché, medidas variables

Paula Boche Montecinos, (re)construcción del hogar (2021), pasta autofraguante, tela, elementos de ferretería y crochet, dimensiones variables
Paula Boche Montecinos, (re)construcción del hogar (2021), pasta autofraguante, tela, elementos de ferretería y crochet, dimensiones variables
Paula Boche Montecinos, (re)construcción del hogar (2021), pasta autofraguante, tela, elementos de ferretería y crochet, dimensiones variables

La obra (re) construcción del hogar, de Paula Boche Montecinos (1998), está inspirada en el recuerdo de un lugar que alguna vez fue habitado, que ahora y por medio de fragmentos, puede volver a visualizarse como un todo. Lo culturalmente asociado a lo femenino (textil) y lo masculino (elementos de construcción) entran aquí en tensión al verse enfrentados con una cierta cuota de opresión desde lo duro y frío del escombro y el metal, a lo frágil y delicado de las hebras. Los elementos textiles con patrones florales y los paños tejidos a crochet por la madre de la artista configuran la idea de espacio habitado, el hogar, la presencia femenina y materna.

“La participación de mi familia materna en el proceso de creación de la obra son los conocimientos que mi madre heredó de la suya, mi abuela, quien le regala a su hija la tela que aparece en una de las piezas. De esta forma, mi conexión con el hogar es explícita. A través de elementos banales y comúnmente asociados a las abuelas, genero el nexo entre el recuerdo de la constitución de un espacio y la habitación de éste por parte del grupo familiar”, explica la artista.

Roxana Toloza Latorre, Familia (2021), 4 x 5 cm c/u aprox

En Valle de las rocas, Roxana Toloza Latorre (1984) registra un recorrido por las grandes rocas precordilleranas de Puente Alto. “Creo que aún no he encontrado todas las rocas que hay en esta precordillera habitada, que hermosas y porfiadas se asoman entre pasajes y plazas”, escribe.

Esta “ruta de las rocas” busca enaltecer una memoria ancestral, celebrarlas como hitos y vestigios de la glaciación, pero también, “visibilizar la identidad territorial, aquello que nos une como puentealtinos”, según la artista.

La obra se compone de tres piezas: un escrito y representaciones de las rocas bordados a mano –o lo que la artista llama “la traducción de pixel (fotos) a hilo”-, todo enmarcado por un tejido de ramas y hojas secas de plantas medicinales de la zona; un registro audiovisual que reúne las voces de las personas que acompañaron a la artista en su exploración, entre ellas sus hermanos, el geógrafo Fernando Huayquiñir y los artistas de la muestra; y una investigación de campo que incluye documentación del  Archivo de la Dirección de Obras Municipales, en donde se pueden ver los planos de las constructoras y el destino que les entregaron a las rocas.

Alicia Ulloa González, Incendio en la Cárcel de San Miguel (2018), acrílico, tinta china, papel bond, 2,30 x 4,40 m
Alicia Ulloa González, Bandera (2018), aguafuerte con fotoserigrafía, 30 x 38 cm

La obra Incendio en la Cárcel de San Miguel, de Alicia Ulloa González (1996), surge a raíz de reflexiones en torno a lugares e infraestructuras que reflejan, guardan y marcan la historia de los sectores populares y de sus pueblos.

En la tragedia de la Cárcel de San Miguel de Santiago, ocurrida en el año 2010, murieron 81 reos, exponiendo consigo las paupérrimas condiciones de hacinamiento, la fallida reinserción social de los reclusos y la relación que guarda la sociedad respecto a estos, poniendo en jaque conceptos como la empatía y la condición de humanidad de las personas, que pareciera estar a disposición del juicio moral de aquellos que les asignan valores distintos a las vidas privadas de libertad. La artista utiliza dibujo con tinta y papel y técnicas del grabado, como fotoserigrafía, aguafuerte y litografía en piedra, para desarrollar su obra.

No me olvides (2018-2019), de Emilio Ortíz Berríos (1996), parte de reflexiones autobiográficas, observaciones y reconocimiento de la geografía urbana para generar tensiones y poéticas respecto a la muerte, el duelo y su sublimación, así como sobre la recuperación de espacios públicos, la marginación, la formación de identidad y el deseo de pertenencia. Todo esto, por medio de un conjunto de acciones de arte, que van desde la supeditación ante ritos y creencias como acto performático, hasta archivos, anotaciones, apuntes, fotografías y pinturas. Este tránsito introspectivo, ritual y físico del artista tiene como punto de partida Puente Alto, y se extiende a las comunas de La Florida y Macul.

Emilio Ortíz Berríos, No me olvides (2018-2019), pinturas al óleo sobre MDF y fotografías digitales, 20 x 25 cm c/u
Emilio Ortíz Berríos, Avenida México con Las Nieves Oriente, Puente Alto (2019). Óleo sobre MDF, 20 x 25 cm
Emilio Ortíz Berríos, Avenida Las Nieves Oriente esquina Los Salesianos, pto. de ref. Canchas Las Nieves Oriente (2019). Óleo sobre MDF, 20 x 25 cm
Emilio Ortíz Berríos, Avenida Camilo Henríquez 2483, Puente Alto, pto. de ref. Parada 1 esquina El Peñon (2019). Óleo sobre MDF, 20 x 25 cm

Puebla de las Arañas -proyecto financiado por un Fondart Regional (RM), convocatoria 2021- también cuenta con actividades de mediación y difusión, en formato talleres teórico-prácticos, cuyo objetivo es dialogar con la comunidad puentealtina y sus visitantes.

El relato museográfico intenta incentivar la lectura a través de la gigantografía de uno de los relatos que la escritora Karen Pavez Díaz elaboró inspirada en las obras de los artistas, y que concluyó en la obra literaria Puntada con Hilo, que en formatos de código QR presenta una oportunidad de recorrido sonoro para personas con baja visión y que puedan acceder a la Corporación Cultural en compañía de su guía.


[1] Quintana, Ayán. (1978) El pueblo de las arañas en Puente Alto. Su pasado, su presente (p.8) Talleres Gráficos Puente Alto al Día, Chile. Serrano, María (2001), 24 de octubre, 1978.


PUEBLA DE LAS ARAÑAS

Corporación Cultural de Puente Alto Casa Juan Estay, Av. Eyzaguirre 02115, Puente Alto, Región Metropolitana de Santiago

Hasta el 4 de mayo de 2022. De lunes a viernes de 10:00 a 18:00 horas

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