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DANIEL LIE. UN CRUCE DE SABERES ATRAVESADO POR LO QUEER

La práctica artística de Daniel Lie ha sido leída como una constelación de relaciones entre la naturaleza, las comunidades humanas y los múltiples conocimientos que las atraviesan. Pero su obra no repara en lo evidente, sino que se adentra en los intersticios inexplorados que se abren entre ciencia, mitología, arte y espiritualidad. En sus trabajos, convoca tanto a seres vivos como a antepasados inmateriales en un cruce de saberes determinado por lo queer. ¿Qué es lo que aborda Lie? Al ser –dice- como una complejidad plural en transformación constante.

“Daniel Lie: Unnamed Entities,” 2022. New Museum, Nueva York. Foto: Dario Lasagni
“Daniel Lie: Unnamed Entities,” 2022. New Museum, Nueva York. Foto: Dario Lasagni
“Daniel Lie: Unnamed Entities,” 2022. New Museum, Nueva York. Foto: Dario Lasagni

Lo primero que se percibe al entrar a la galería ubicada en el lobby del New Museum de Nueva York, donde está montada la muestra Daniel Lie: Unnamed Entities, es el olor. El espacio, alto, luminoso y transparente, está sumido en una atmósfera de leve pesadumbre orgánica que remite tanto al bosque como a la descomposición. Enormes paños que van del techo al piso, en los que viven y mueren microorganismos, dibujan una estructura que le da forma a la exposición. Hay cántaros de greda, banderas, flores, cuerdas, ramas y pasto. Pero, además de esos elementos, hay una presencia a la que cuesta asignarle un espacio.

Desde el año 2010, Lie –de origen indonesio y brasileño– viene construyendo grandes instalaciones que simultáneamente crecen y decaen ante los espectadores. Y para esta, que es su primera muestra en solitario en Estados Unidos, quiso apelar directamente a los sentidos. Daniel Lie: Unnamed Entities, curada por el comisario y crítico Bernardo Mosqueira, propone una experiencia híbrida e incómoda. Una muestra multisensorial en la que convergen primero el olfato, luego la vista e inmediatamente el tacto. Y es que, una vez dentro, todo invita a acercarse. Dan ganas de pasar bajo los enormes lienzos, de oler la tierra y sentir la textura de los hongos.

Dentro, no hay guardias, ni cámaras ni tampoco barreras que impidan acercase. La instalación completa invita a una conexión. Y esta es una decisión consiente a “ser parte”. Lie considera que su obra está hecha en colaboración con aliados “distintos a los seres humanos”; para crear su trabajo, se vale de hongos, bacterias, animales y minerales, pero también, de sus espíritus y ancestros. Lo cierto es que todas estas presencias parecieran estar convocadas en torno a la instalación. Pero ¿qué es lo que vemos aquí? ¿Un organismo vivo, un espacio ceremonial, una ruina? Lo interesante es que pareciera ser la suma de todas esas alternativas. Estamos en un cruce.

“Daniel Lie: Unnamed Entities,” 2022. New Museum, Nueva York. Foto: Dario Lasagni
“Daniel Lie: Unnamed Entities,” 2022. New Museum, Nueva York. Foto: Dario Lasagni
“Daniel Lie: Unnamed Entities,” 2022. New Museum, Nueva York. Foto: Dario Lasagni

El ecosistema que Lie creó para el New Museum está vivo y está muriendo. Es una celebración y un duelo. Los visitantes que recorren la instalación, lo hacen lentamente y en silencio, como si fueran parte de una procesión, pero también se exaltan y emocionan. Parecen estar íntimamente ligados a lo que ocurre. Y no sólo a nivel sensorial, sino que emocional. Dentro del museo, Lie hace una obra evidentemente simétrica, pero no hay que confundirse. Aunque hay un arriba y un abajo, un aquí y un allá, aquí las cosas son y no son simultáneamente. Todo remite a la desestabilización del pensamiento binario.

En entrevistas anteriores, Lie ha dicho que considera que el arte puede ser una “línea queer que conecta muchos campos del conocimiento”. Y eso se percibe en su trabajo. Nacide en São Paulo, descendiente de una familia indonesia, Lie es una persona no-binaria que cuestiona las etiquetas fijas. En una entrevista reciente dijo: “Mis experiencias personales me han demostrado que los binarios y los límites de la identidad, como las dualidades de la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, el hombre y la mujer, el bien y el mal, etc., limitan y restringen”. En sus declaraciones nos advierte que la sociedad hegemónica necesita mantener estas estructuras duales para poder continuar clasificando, separando y manteniendo su jerarquía. “Pero este sistema no contempla las realidades del ecosistema. Incluso al hablar de género, hay tantas identidades y expresiones de subjetividad. Vivimos en un mundo que necesita diversidad para su sustento”, dice.

La fría mañana de otoño en la que visité su muestra, una niña llevaba de la mano a su mamá mientras avanzaban lentamente por la sala. En un momento, la hija se detuvo ante un cúmulo de tierra y le explicó a su mamá que lo que veían estaba cumpliendo su ciclo de vida y muerte. En esa lectura, sencilla y a la vez enigmática, descansaba una visión integradora de los extremos. Ningún elemento en la sala era puramente algo sino que constituía parte de una realidad mayor. Esa es la invitación de Daniel Lie: Unnamed Entities, a cuestionar el pensamiento binario y a entender a los humanos y a los organismos no humanos como parte de un ecosistema más grande.

“Daniel Lie: Unnamed Entities,” 2022. New Museum, Nueva York. Foto: Dario Lasagni
“Daniel Lie: Unnamed Entities,” 2022. New Museum, Nueva York. Foto: Dario Lasagni

Daniel Lie: Unnamed Entities, se presenta del 17 de febrero al 5 de junio de 2022 en el New Museum, 235 Bowery, Nueva York

Ariel Richards

Estudió Diseño Gráfico (PUCV) y Licenciatura en Estética (PUC). El año 2012 obtuvo una Beca Bicentenario para realizar un MFA in Creative Writing in Spanish en la Universidad de Nueva York (NYU). Editó la antología del poeta Alfonso Echeverría “El laberinto del Topo” (Cuarto Propio, 2009). Sus poemas han sido publicados en revistas y fanzines independientes en Nueva York y Santiago. En el 2013 su poemario “Trasatlántico” (Editorial Cuneta, 2015) obtuvo un Fondo del Libro otorgado por el CNCA. Su ensayo “Aguas Revueltas” (Pupa Press, 2015) se presentó en la New York Art Book Fair que se realiza en el MoMA PS1, en Nueva York.

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