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ENTRE LA TERNURA, EL AUTO-RELATO Y LA VIOLENCIA. EL CONCEPTUALISMO LÍRICO DE AVE

Annie Vásquez (Caracas, 1972), auto-denominada AVE como derivación creativa de su nombre, es una artista visual, poeta, ensayista, diseñadora, gestora cultural, performancista y docente que trabaja desde el Estado Táchira. Ella y Osvaldo Barreto, su compañero de vida, crearon la Fundación Jóvenes Artistas Urbanos (Fundajau) hacia mediados de los noventa, agrupando creadores y experiencias curatoriales y de montaje, así como acciones pioneras, escultura e instalación en la región andina venezolana, en particular el Festival Rabo’emono a partir de 1997.

Podemos decir que AVE, presidenta a su vez de Fundajau, se dedica a las artes visuales y de manejo del espacio -así como de su propio cuerpo accionado- desde el año 1995. Para su primera muestra en nuestra ciudad, Fértiles y Pegajosas (1997), usaba unas botas de punta de hierro u otras parecidas a las del tipo militar, su rostro siempre al natural sin maquillaje, y por zarcillos se colocaba ganchos de esos de ajustar pañales de tela para bebés. Yo no conocía a ninguno de ellos (los JAU), y realmente la obra de AVE me generó un gran impacto visual. Era como estar frente al nacimiento de un nuevo “movimiento”.

AVE, A la luz del conocimiento, 2012, instalación con papel periódico, Museo de Artes Visuales y del Espacio (MAVET), Estado Táchira, Venezuela.

Esa primera muestra individual de AVE era totalmente conceptual y nueva para mí; algunas de sus temáticas iniciales con respecto a rituales, la génesis de la vida o la infancia, me sorprendían positivamente. Era el inicio de un largo sendero de conexiones más allá de la estética o de un rumbo profesional, y quizás de apuntalar “perfiles de vida” hacia un futuro poco imaginado. Según Osvaldo Barreto, podríamos hablar de tres posibles etapas o vertientes –aunque conectadas todas entre sí- sobre el sistemático, complejo y denso trabajo de AVE a lo largo de estos casi 30 años:

1. Ritos de iniciación, fecundación, vestidos de infancia y feticos encapsulados.

2. Ovejas y corderos, vísceras del bosque, esculturas de aserrín encapsulado, el vacío y la clonación.

3. Confrontación y debacle, ovejas y lobos, sociedad animal y esfera politizada.

Si algo sumamente interesante tiene AVE es su capacidad holística y multidisciplinaria para generar y aportar desde sus propios procesos creativos, expositivos, líricos hasta incluir las pedagogías, la investigación e incluso las acciones relacionales, experienciales “con la gente”. Ella hace participar a las personas desde una especie de socio-performance lúdico “en retro”, hacia la infancia liberada, hacia cierta desaparición de la autoría única de artista, generando colaboraciones significativas.

AVE, Dibújame un cordero, acción realizada durante el Festival Bocanada de Mérida, 2005

Sobre su acción Por favor… dibújame un cordero, realizada durante el Festival Bocanada de Mérida en el año 2005, AVE explica su manera de hacer participar pedagógicamente a las personas:

«Propuse un juego que tuviera que ver con mi obra de arte que estaba participando en la colectiva del Festival Bocanada; el juego era el de “La Gallinita Ciega”. Los elementos eran 5: un pañuelo amarillo para vendar los ojos de los participantes, cajas amarillas seriadas con un animal de plástico adentro, unos escapularios amarillos seriados, un corral de madera para colocar las cajas y una cámara fotográfica para registrar el evento. Seguro todos saben cómo se juega: al jugador se le vendan los ojos, se le dan algunas vueltas para que se desoriente, y se le dan algunas pistas para que llegue a un punto y deje allí el objeto. Al finalizar la participación, les preguntaba: ¿qué animal creían que había en la caja?, y todos me respondieron que un pollito. Quizá todos relacionemos el amarillo con los pollitos”.

AVE, Manojo, escultura con aserrín y plástico. Cortesía de la artista
AVE, Árbol vertebrado, escultura con aserrín y plástico. Cortesía de la artista

Algunas obras de AVE durante todos estos años podrían incluir vestidos “punk” o de primera comunión; “100 urnitas” de cartón para un ritual usando “ostias”; dibujos y planas pictóricas simulando tareas de escuela; más de cien ovejas plásticas industriales para hablar sobre la “clonación” –o la oveja “Dolly”-; lana de oveja sobre lienzo; cuerpos multiformes, alargados, en trozos, serpentinos o “achorizados”, repletos de aserrín de madera dentro de cápsulas plásticas transparentes de gran tamaño.

El uso de elementos provenientes de la madera en sus obras Vísceras de árbol nos habla de su sensibilidad por la muerte futura de todos nuestros bosques; ante esa catástrofe futura, la artista “plantea una poética de la añoranza”, un registro de lo que en museos será un suvenir de la muerte de las selvas, a la manera de un recuerdo de “memoria vegetal madre”.

En el 2001, en la Galería Edelberto Barboza de San Cristóbal, AVE realizó un performance donde bebió estiércol de vaca en leche, al cual tituló La ca…. Esta acción intimista no convencional, implica que AVE se hace simbólicamente una unidad orgánica” con el ser animal participante de ese rito de comunión, como si se tratase de beberse el “zumo seco” de la vaca a la manera de quien bebe la sangre corpórea del Cristo. Comprometida entonces con el “activismo animalista” (AVE es vegetariana), su ética y espiritualidad se unen a la Tierra misma, a las vibraciones cósmico-sagradas de la madre-natura y de sí misma, esencialmente a “Gaia”, en términos griegos. Hablamos entonces de una espiritualidad naturalista, un sentirse sagrado en ese edén que es el Todo.

Detalle de la muestra de AVE en la Sala Creadores Visuales, IARTES, Caracas, 2013.
Ave, Profusión, 2010, hilo de algodón y madera, 70 x 31 x 9 cm. Cortesía de la artista

Hay una anécdota bastante rara que le ocurrió a AVE en su muestra individual Ñiñitos, la cual se realizó en la biblioteca de la Universidad de Los Andes (ULA), en Táchira, en el año 1999. Se trataba de un carrete de cordón umbilical con “feticos plásticos encapsulados” de más de 50 metros colgados desde dos extremos de las paredes en un pasillo, a una altura de 1.80 metros aproximadamente. Esta “vida embrionaria expuesta”, por así decirlo, incomodó a una funcionaria de la universidad, quien procedió a cortar el cordón umbilical de la instalación de AVE. Al otro día, AVE reacciona indignada y se dirige al periódico de la ciudad (La Nación) para denunciar el hecho. Justo aparece publicado días después, causando un gran impacto social. En la foto del periódico sale la artista sosteniendo indignada el cordón “picado con tijera”. Tal metáfora de “extirpación de la pieza” implica un asesinato de obra, es decir, hablamos de muerte de la vida misma a partir del objeto físico estético violentado en una institución académica.

AVE, según me cuenta Osvaldo, empezó a recolectar los vestidos de primera comunión de sus hermanas, ya afectados por la humedad y el paso del tiempo, para incorporarlos en sus primeras experiencias más que estéticas. Sorprende de manera especial sus obras relacionadas con el maravilloso mundo infantil, los dibujos, los rituales de iniciación que fueron parte de su formación, los escritos biográficos tan íntimos donde, por un lado, la ternura, lo inefable y esa sutileza poética de querer volver a la niñez y, por otro lado, a la propia maternidad como añoranza, pueden hacernos suspirar y arrancarnos una lágrima o hasta hacernos encontrar algo escondido en el subconsciente.

AVE, Umbilical, 1999, performance/Instalación (Barriga postiza, niños plásticos, sello, vestido), medidas y tiempo variables. Foto cortesía Fundajau

También en 1999, continuando con esa especie de alegoría o aproximación a la maternidad desde su propia reinterpretación, AVE se presenta en el Festival Perforart de Maracay como si estuviese “embarazada”. Se despoja de parte de su ropa y la cuelga; muestra su barriga tatuada con un código de barras; y a continuación inicia un parto nada acostumbrado. Saca un cordón de plástico con muchos “niñitos plásticos” en su interior que extiende y cuelga, procede a quitarse la barriga y la cuelga. Camina hacia las personas y reparte a cada quien una toallita húmeda y procede a marcarle un número con un sello.

Sobre esta acción, AVE señala:

en ningún momento pretendía engancharme en un debate sobre las ventajas o desventajas de la ingeniería genética, pero recuerdo que muchos de los presentes se me acercaron a decirme sus opiniones sobre el tema; otros me dijeron que nunca habían escuchado al respecto y que por favor les explicara, y algunos me dijeron que eso de ‘clonar seres humanos’ les daba miedo”.

AVE, Dollyentes, 2004, latas vacías de leche para bebés, etiquetas y ovejas plásticas, medidas variables. Foto cortesía de Fundajau
AVE, etiquetas para Vaca salada, la Leche Condenada con INS, 2009. Cortesía de la artista

AVE realizó a principios de los 2000 una serie de obras donde cuestiona las políticas de las industrias de alimentos transgénicos -Campesinas transgénicas y La vaca salada- y sobre el uso y el abuso de la ingeniería genética, a partir del caso de la oveja Dolly, que ella describe como

“el clon más famoso del mundo, el primer animal clonado a partir de una célula adulta, el intento 277 nacido vivo de 276 intentos fallidos, la especie clonada que redujo su expectativa de vida a menos de la mitad, que sufrió de artritis degenerativa, de problemas pulmonares y tumores, que recibió una gran difusión en todos los medios de comunicación, que vivió en un laboratorio, que fue muy fotografiada, sacrificada y cuyos restos disecados se encuentran en un museo de Escocia, y quien resucita en el arte transgénico y permite que se cuestione la intervención humana en la creación”.

AVE, 276 intentos fallidos y Bonnie, 2007, mixta sobre lienzo, 90 x 80 cm. Cortesía de la artista
AVE, Diseñando dignidad, 2012, mixta sobre tela, 30 x 30 cm. Cortesía de la artista

A la manera de una poeta-profeta, guiada por sus instintos y ética, además de datos científicos y de la realidad, AVE nos presenta el futuro de la lenta destrucción de la vida, como asomándonos al desastre que somos como homo-demens. En sus indagaciones, ha estudiado a la artista y bailarina Nela Ochoa (Caracas, 1953), quien ha trabajado sobre el cuerpo, la biología y la medicina, en particular el ADN. Igualmente, figuras como Yeni y Nan han influenciado de algún modo algunos de sus trabajos. Por otro lado, entre sus variados referentes estarían también Emilia Azcárate (Caracas, 1964) con sus piezas tipo mandalas realizadas con bosta de vaca.

Pero si bien es cierto que hay artistas que marcaron ciertas obras y procesos, en especial hay dos figuras fundamentales que AVE encuentra como vitales. Por un lado, la maestría y admiración reflejadas en el creador, gestor cultural y actor de teatro Freddy Pereira (1948-2013), amigo personal; y de manera muy importante a la artista caraqueña Argelia Bravo (Caracas, 1962), con quien AVE y Osvaldo Barreto compartieron en diversas oportunidades y fueron asistentes para el montaje de sus piezas en espacios del CELARG.

AVE, Propensión a la intromisión – sumisión, 2010, mixta sobre lienzo, 60 x 30 cm. Cortesía de la artista

Con Annie y Osvaldo, he vivido espectaculares momentos, desde montar un día antes trabajos para una galería a gran velocidad y casi que buscar las obras en casa de cada autor, hasta exponer en una Feria de Arte Latinoamericano en Bruselas, en 2007, donde por cierto ninguno de nosotros, los tachirenses, vendió piezas, solo AVE. Pero también vivimos muchos momentos de incertidumbre, esperando si quedábamos seleccionados, o no, en ciertos Salones de Arte venezolano. Según Osvaldo, ellos lograron quedar seleccionados en la 65° Bienal del Salón Michelena de Valencia en el año 2010. Pero casi nadie sabe que antes de quedar en éste, fueron rechazados durante los largos diez años anteriores.

Me decía Osvaldo, a manera de juego, que les encantaría publicar el anti-curriculum de ellos, es decir, describir todas las veces en que no fueron seleccionados en bienales, las piezas que perdieron, el dinero gastado, las gestiones burocráticas absurdas, durante sus carreras. Nuestra nación ha vivido por otra parte las más terribles turbulencias socio-políticas, las cuales AVE ha llevado al plano del arte y a la representación pictórica con sus enfrentados “lobos y ovejas”. Debo destacar también que en las mutaciones que uno puede ir encontrando de los procesos o etapas de AVE, una característica entre tantas es la variación de tonalidades cromáticas. En muchas de sus obras casi siempre persisten los blancos puros, las transparencias, veladuras, matices cremas, y cuando las obras tocan temáticas de turbación socio-política podemos ver colores más grisáceos y oscuros, en algunos casos, e intensos rojos, en otros.

Exposición de Ave y Oscuraldo (Osvaldo Barreto). Sala Creadores Visuales del IARTES, Caracas, 2013

Ahora bien, para acercarnos a algunos trabajos de instalación de AVE que hacen alusión a la naturaleza violentada –como en Vísceras de árbol- nos dice la crítica de arte chilena-venezolana Carmen Hernández, a raíz de una muestra en el CELARG en Caracas (2009):

“…estas ‘esculturas blandas’ tubulares recurren a la serialización geométrica, aluden a referentes naturales desde una perspectiva animista, relativa a la estructura y la piel humanas. Estos volúmenes muestran su interior pues cuentan con el soporte de la transparencia del plástico que permite observar la madera en estado residual (las vísceras de árbol) a modo de una superficie mucosa, viva, que en su textura y tonalidad remiten a los órganos internos del cuerpo e, incluso, a los genitales. Para Annie Vásquez, esta estrategia constructiva representa por lo menos dos retos: trabajar con materiales de bajo costo, como el desecho de la madera (el aserrín, por ejemplo), y crear un universo simbólico con el modelado de una materia ‘informe’.

AVE, obra para la 9a. Bienal Nacional de Escultura Francisco Narvaez, Margarita, Venezuela, 2007. Madera, aserrín y plástico. Cortesía de la artista

El trabajo sostenido, denso, vigoroso, poético, estético y hasta de denuncia de AVE, nos apertura un umbral exquisito e incómodo hacia la reflexión, la interrelación, la ternura y la ira, el diálogo crítico y la espontaneidad, pero también ante las posibilidades infinitas de sentirse participantes de acciones extra-artísticas. Con las piezas de AVE uno puede dejarse guiar, estremecerse, sentirse tocado desde dentro, repensar muchos aspectos esenciales y filosóficos u ontológicos sobre la vida pero, sobretodo, ir “hacia el interior”, buscar o hurgar dentro de sí.

Debo comentar, por otro lado, que la artista cose a mano sus obras, pero todo lo que es cosido a máquina lo realizó su madre, la Sra. María José, quien lamentablemente murió hace algunos meses y cuya partida, junto a la de su hermana por una enfermedad grave, dejó una huella muy dolorosa en la artista. La honestidad en la trayectoria de AVE nos deja ver que no es una creadora conceptual que trabaja para ciertas “tendencias de mercado” del arte, o menos aún para encargos o marchantes y promotores de arte contemporáneo.

AVE, Con qué atacar y con qué defenderse, 2020, pelo humano y lana de oveja sobre tela, 21 x 27 cm. Cortesía de la artista

Nietzsche reflexiona para expresarnos al oído que “hay que tener caos y frenesí en el interior para dar a luz una estrella danzarina”. Quizás el arte y la poesía no nos den mucho para sobrevivir, económicamente, o para tener cantidades de dinero; pero sí da para arder, para generar más sentido a la existencia y, en definitiva, para hacer del espíritu un inextinguible grito hasta la infinitud. 

Si ponemos atención, podríamos escuchar ese susurro tan vital que nos deja AVE al expresarnos lo siguiente:

“… En esa búsqueda personal de darle coherencia a mi vida, de otorgarle un sentido, he pasado y me he paseado por la pintura, el dibujo, el diseño, la escultura, la instalación, el video y el performance; todo un recorrido relacionado directamente con la memoria personal… por experiencia podría afirmar que mis obras no son objetos de consumo, sino elementos de re y/o deconstrucción de la realidad o la ficción que puede resultar el hecho de estar viva…”.


REFERENCIAS

Ender Rodríguez

Nace en San Cristóbal, Venezuela, en 1972. “Creactivador”, escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral (UNA, 2006). Ha publicado, entre otros libros, “Cantos del origen” (2001, CONAC); “Creactivo I. Apuntes sobre arte y creatividad” (Bariquía, 2007); “Rabo de Pez. Nuevos idiomas en la creación” (formato e-book, FEUNET, 2014), “Entrecruzamientos” (EAE - Editorial Académica Española, 2015); y “Creactivo II. Guía Visual” (Amazon, 2017). Publica además de forma independiente en plataformas como Scribd, Academia.edu, ISSUU y en la página web de la Universidad de Los Andes (Venezuela), SABERULA, sobre temas entre arte, pedagogía y sociedad. Sus obras visuales las ha expuesto en países entre América y Europa, y en Singapur.

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