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CONTRA LA ESTIGMATIZACIÓN DEL VIH/SIDA Y EL BIOPODER. ENTREVISTA A J. TRIANGULAR

J Triangular es artista, activista, curadora, poeta de neón y videasta. El artivismo nos unió a través de diferentes coyunturas, a pesar de muchas veces habitar en diferentes territorios. Las referencias comunes, de filmes o de figuras del underground, llenan nuestros encuentros de destellos apasionados. J me inspira a ser valiente y seguir buscando un mundo más justo a través del arte, a pesar que las preguntas que se hagan o las posturas que se tomen puedan o vayan a incomodar. A continuación nuestro último diálogo, en vísperas de la Conmemoración Internacional de la Lucha contra el VIH/Sida este 1° de diciembre.



aliwen: J, me enteré de tu trabajo hace varios años, circulando por el underground de Santiago, Chile. Junto con tu hermanx, Diego Barrera, irrumpían en circuitos subterráneos con su irreverencia de género, su estilo de video lo-fi cargado de colores saturados y de cuerpxs deseantes, e incluso organizaron la visita de Genesis Breyer P-Orridge al país en 2014. ¿Qué nos puedes contar de lo que significó el Festival Celestial para la escena latinoaméricana?

J.T.: Diego Barrera es un artista visionario, y además un espíritu siempre dispuesto a enseñar; ha creado poemas musicales con artistas como XIU XIU, Phew, Lena Platonos, Laetita Sadlier de Stereolab, y pronto liberará una nueva visión… por eso no es casualidad que él fuera quien me presentara a Genesis Breyer P-Orridge por primera vez. El Festival Celestial no fue un concierto, fue una experiencia de arte expandido; nuestra intención fue unir diferentes formas de arte que dialogaran con un pensamiento crítico. Transmitir un mensaje por medio de la ruptura, investigando sobre lenguajes propios que ayudaran a descentralizar, lograr un quiebre en las maneras establecidas para entender el arte y el mundo. Este Festival buscaba reunir distintos colectivos que usaran el arte como herramienta de emancipación contra una sociedad opresiva y contra la apropiación de la industria de los artefactos culturales, que finalmente prohíben nuestra propia evolución. Compartir con Genesis fue muy inspirador, desde conversaciones de su amistad con Ian Curtis (mítico vocalista de Joy Division), hasta su amor por nuestras creaciones visuales. Comparó nuestra obra con Derek Jarman, su gran amigo, y con las cintas que Scotland Yard quemó de Psychic TV. Vimos todes juntes nuestros films en la Blondie cuando no había nadie, solo nosotres. El documental musical del Festival Celestial se exhibirá en el MAMBO (Museo de Arte Moderno de Bogotá) durante los meses de marzo y abril del 2022, pues es parte ya de la nueva colección del museo, de la selección realizada por Eugenio Viola, Curador Jefe del MAMBO.

J Triangular, 滴水希望 (Hope Drops), fotograma del video colaborativo experimental, 8:10 min, 2021. Cortesía de la artista.

a.: Durante el año 2019 fuiste a Nueva York como curadora internacional invitada de la organización Visual AIDS, la cual se ha dedicado desde su fundación en 1988 (durante plena pandemia del VIH/sida) a archivar, coleccionar y visibilizar el trabajo de artistas seropositivxs y sus cercanxs. Fue en aquella residencia que comenzaste el proyecto The Whole World Is Watching, una serie de ensayos-video que orbitan en torno a la pregunta sobre el rol de las mujeres dentro de la lucha en contra del VIH/Sida durante la pandemia de los años ochenta y noventa, al igual que hoy día. ¿Cómo recuerdas tu tiempo en Nueva York? ¿Qué descubriste sobre el rol de las mujeres y sujetas femme dentro de la resistencia seropositiva?

J.T.: Cada semana grabamos y editamos un nuevo episodio para este programa de televisión sobre el activismo comunitario para motivar la lucha contra el Sida, renovando una sensación de urgencia para continuar haciendo de la crisis del VIH/Sida una prioridad. Con la televisión, internet y los periódicos como fuentes principales de información sobre el VIH/Sida, el estigma se desarrolla a partir de la información errónea y la incomprensión de la enfermedad. Tenemos como referencia a un eslogan de ACT UP (Coalición contra el Sida para liberar el poder), THE WHOLE WORLD IS WATCHING – EL MUNDO ENTERO ESTÁ MIRANDO.

Siempre menciono una situación que me puso cara a cara con el estigma; cuando mi mejor amigo estaba en el hospital, mi ex pareja me beso la frente, y dos enfermeras pasaron y nos gritaron que si no bastaba con que mi amigo estuviera muriendo de Sida para que dejáramos de hacer “esas cosas”, ese momento que hace recordar el mítico proyecto de Gran Fury: Read my lips, porque los besos nunca han matado antes ni ahora. Pero gracias a esas enfermeras siento que alimentaron mi necesidad después que mi amigo murió (este año otro amigo en medio de la pandemia por Covid-19 también murió de una enfermedad relacionada al Sida) de generar propuestas artísticas que ayuden a luchar contra el estigma, porque para el estigma todavía no tenemos una medicina, ¡y es urgente!

Durante mi residencia curatorial descubrí que las mujeres lesbianas y activistas trans, y la nueva ola de video activista, han sido parte de la lucha contra el Sida desde sus comienzos, pero muy contadas ocasiones se les menciona, y hasta el día de hoy no recuerdo ninguna película que hable de estas colectivas radicales. Cuando se habla de mujeres (trans y cis) en la lucha contra el Sida se habla de ellas como pasivas participantes, como las hermanas, las madres, como las que siempre estaban al cuidado de otres y, aún más peligroso, como si las mujeres fueran inmunes al virus. No hay que olvidar que llamamos LGTBQ+ a nuestra comunidad, primero la L gracias a la contribución invaluable de las lesbianas a la comunidad homosexual en los tempranos días de la pandemia del VIH/Sida, y hasta ahora.

Gracias a mi residencia pude profundizar en proyectos colaborativos como Fierce Pussy, Testing the limits, Diva TV, Wave Project, Paper Tiger TV, Lesbian Avengers.  Mi investigación fue de carácter participativa, así que me permitió conocer a sus miembras, pude conocer a Jean Carlomusto, la profesora Alexandra Juhazs… Además, tuve la oportunidad de que la escritora chilena Lina Meruane fuera parte de la serie. Su libro Viajes virales fue fundamental para todo el proceso, en especial el capítulo llamado “El Síndrome de la desaparición femenina”. Cada día era una aventura, mi equipo era simplemente An-An (mi pareja) y yo, corriendo a cada entrevista, y grabando en los lugares más inesperados. Visual Aids además me brindó muchísima ayuda y acceso total al archivo, así que pudimos sumergirnos en el archivo de Keith Haring, Felix Gonzalez-Torres, leer sus postales escritas en español, las más íntimas a sus amigos donde hablaba de fiestas, de sus miedos, y de sus sueños, y el archivo de Chloe Dzubilo con todos sus fanzines, canciones punk, y grupos de trans-sensibilización en hospitales… esa experiencia también es muy preciada.

Conferencia de prensa para la presentación del proyecto y taller en Taipéi. Cortesía de Lourdes Foundation y Harmony Home.

a.: Hace algunos años abandonaste el hemisferio occidental, migrando hacia Taipéi, donde has encontrado nuevos campos para explorar, amar y resistir. ¿Qué te llevó a realizar este cambio? ¿Qué cosas te inspiran de la cultura taiwanesa y qué desafíos percibes habitando en ella?

J.T.: Estaba en Nueva York realizando una residencia de artista en una antigua fábrica de postales que se convirtió en uno de los programas de residencias de artistas más interesantes desde que abrió en 1994, un laboratorio e incubadora de creatividad llamado Flux Factory, en Queens. Una fría mañana de invierno una artista taiwanesa llegó al estudio que quedaba al lado del mío; comenzaba dos residencias en Nueva York, en Flux Factory y Residency Unlimited, al mismo tiempo: la escultora Chen An-An. Desde la primera vez que le vi y le ayudé a transportar su caja de herramientas a su estudio, nos enamoramos y después de cuatro meses cuando elles tenían que retornar a Taiwán, me preguntó si me gustaría visitar Taiwán, a lo que dije sí inmediatamente. Taiwán no era desconocido para mí, de hecho para ningún cineasta la nueva ola de cine taiwanés pasa desapercibida, desde los films de Tsai Ming Liang a Edward Yang, o la maravillosa cineasta que descubrí recientemente gracias al festival de cine WMWFF, Mi-Mei Lei.

Mi amigo Tzuan Wu, del colectivo The Other Cinema Collective, se encargó de invitarme oficialmente a exhibir en Taipéi; esa fue la primera vez que viaje a Taiwán, y fue una experiencia transformadora. Todo me inspira de Taiwán, de su 文化 – cultura, desde sus historias de resistencia; Taiwán es el país que tuvo la ley marcial de más larga duración en el mundo, la llamada época del White Terror. En esos tiempos la escena vanguardista y noise fue vital. Entre sus tradiciones está llevar a los niños que se portan mal a infiernos hechos con animatronics de tamaño real en Templos Taoistas. O la paz que sientes al tomar un té Oolong de sus montañas, la misma paz que sientes al ser queer y poder transitar las calles sin peligro. Taiwán es un país refugio queer para muchas identidades no normativas en todo Asia, y el primero en Asia en permitir el matrimonio igualitario; con esto no quiero decir que el matrimonio igualitario es a lo que les kuir activistas tenemos que priorizar, obviamente todavía hay muchos elementos que deben ser modificados de esta ley para que se ayude a personas que son inmigrantes, o que desean adoptar, pero Taiwán va por un excelente camino. El único desafío puede ser el idioma, pero ya voy en mi sexto semestre de mandarín y cantar en Karaoke ayuda mucho en el proceso.

a.: Desde que habitas por estos lares has podido expandir el impulso detrás de The Whole World Is Watching, con otros proyectos relacionados tales como The Women´s Video Support Project y Hope Drops. ¿Podrías elaborar sobre estos proyectos? ¿Con cuáles mujeres has podido colaborar en visibilizar las subjetividades femme reunidas por estos proyectos?

J.T.: The Women’s Video Support Project es un taller para mujeres viviendo con VIH en Taiwán; Hope Drops es el primer video que nace de este taller. Nuestra meta es realizar más talleres como este durante el próximo año y ampliar la oportunidad para que mujeres inmigrantes puedan participar.  Todo comenzó desde que la profesora Alexandra Juhasz, en el episodio 3 de la serie, dice a la cámara “y ahora el verdadero activismo comienza, cuando reactivando el archivo realizamos hoy algo que pueda motivar al cambio. Su proyecto WAVE (The Women’s AIDS Video Enterprise) fue una semilla de inspiración para nuestro The Women’s Video Support Project, un proyecto pionero en Taiwán: nunca antes arte y activismo se habían combinado para dar a luz un grupo de apoyo a mujeres viviendo con VIH, que haciendo uso de herramientas de arte y video pudieran exorcizar con el arte sus miedos, sus dolores, pero también compartir sus sueños y anhelos en grupo. Gracias a la colaboración que realizamos con Harmony Home y Lourdes Foundation, dos organizaciones que velan por los derechos de las personas viviendo con VIH en Taiwán, pudimos realizar este proyecto. No ha sido fácil, empezando por encontrar financiamiento para las cámaras. Por ejemplo, una muy famosa organización de Hong Kong que no daré su nombre, nos negó fondos porque decían que el proyecto no era queer (aun teniendo una directora y una co-directora lesbiana). Hay muchas organizaciones que sienten que por ser un proyecto realizado por mujeres no es suficientemente queer, tiene que ser protagonizado por la comunidad homosexual para recibir financiamiento. Pero yo creo que proyectos como este ayudan mucho a la comunidad homosexual, porque ya es tiempo de que el estigma siga criminalizando a determinados grupos, pues todos somos vulnerables a este virus.

Desde el comienzo, las participantes Annie Mami, Lu De, Victoria y yo conectamos, a pesar de ser seronegativa, al comentarles de la misión que tengo desde que murió mi amigo. Conectamos a un nivel espiritual, porque para todas ellas la fe es un elemento que a todas las ha permitido continuar. Todas estaban muy interesadas de aprender a usar una cámara para contar sus historias, usamos además grabadoras en casete para grabar fragmentos de las conversaciones que teníamos después de mirar fragmentos de películas juntas, o de hablar que significa el activismo personal, lo que le da un carácter de ensueño y confesión liberadora a la narrativa del video. El resultado dejó a todas sorprendidas y con deseo de más talleres como este; para nosotres era muy importante devolverle la agencia y capacidad de sanar a las manos de las mujeres, que constantemente son invisibilizadas.

J Triangular, 滴水希望 (Hope Drops), fotograma del video colaborativo experimental, 8:10 min, 2021. Cortesía de la artista.

a.: Dentro de tu trabajo como artista, activista y curadora, has desarrollado la noción de contra-historias de las representaciones hegemónicas de la epidemia del VIH/Sida, criticando los discursos hegemónicos impulsados por agentes del biopoder, como la institución médica y los medios de comunicación de masas empleados para vulnerar los derechos de las personas más afectadas por la pandemia del VIH/Sida. En un mundo post-COVID-19, ¿cuál es la relevancia de trabajar este tipo de metodologías, en miras de los nuevos pánicos virales y viejos estereotipos racistas que reemergen en forma de Orientalismo à la Wǔhàn?

J.T.:   Es importante promover una narrativa más inclusiva y veraz. Para eso, el arte tiene un increíble poder subversivo. Mi práctica artística, mis propuestas estético/políticas están suscritas al llamado artivismo; todes sabemos que en la narrativa seropositiva a las mujeres se les otorgó una supuesta inmunidad, esas negligencias ocasionaron que hasta el día de hoy las mujeres son las que menos se realizan el test del VIH y cuando lo hacen es ya cuando se encuentran en un estado de Sida. Además, cuando vemos películas, reportajes, incluso series de televisión, se tiende a mostrar una imagen de víctima pasiva a las personas viviendo con VIH, se les arranca su agencia, y se construye un imaginario de criminalización. Eso genera homofobia, serofobia… es una extrema manifestación del estigma.

En la conferencia de prensa de nuestro proyecto, la activista taiwanesa Nicole Yang habló de la necesidad de mostrar a mujeres viviendo con VIH disfrutando de sus vidas; en la alegría también hay resistencia, por eso las puedes ver en nuestro video a todas, a Annie Mami, a Lude y Victoria juntas cantando karaoke, como esa liberación creativa, de todos esos estereotipos que circulan por la serofobia. Nuestra metodología es transfeminista y es constante desde nuestros primeros proyectos.

Con respecto a tu segunda pregunta pienso en una de mis escritoras favoritas, Arundhati Roy, que nos recuerda que lo que está pasando ahora, estigmatizando a una población asiática, es lo que pasó durante el fascismo cuando los nazis justificaron el genocidio diciendo que los judíos contaminaban de tifus a la población. Lamentablemente, creo que este odio que circula fue alimentado por China también, pues al esconder la información que ya se tenía desde finales de 2019 de este peligroso virus, y al perseguir a los doctores que quisieron dar la alarma, ocasionaron que muchas personas descarguen su odio en la población asiática.

Siento que lo que estamos viviendo también nos ha permitido empatizar con naciones que viven bajo la constante persecución de China, lo que llamamos aquí en Asia el ‘gran bully’, sus incontables abusos a los derechos humanos que van desde el tráfico de órganos y exterminio del grupo de meditación Falun Gong, a cristianos y toda espiritualidad disidente y los campos de trabajo forzado para la comunidad musulmana Uighur. Esta pandemia le ha permitido abrir los ojos a todo el mundo de la necesidad que tenemos de construir redes de apoyo, de ayuda mutua, y de ponernos en el lugar del otro, porque hasta que la última persona en el lugar más remoto del mundo no se encuentre vacunada, esta pandemia no parará; por eso es necesario un llamado a la equidad en la distribución de vacunas, y a acabar con la propagación de conspiranoias y fake news

a.: Este año, ambas participaremos como activadoras —y, en tu caso, también como artista comisionada— del evento para el día internacional que conmemora la lucha en contra del VIH/Sida organizado por Visual AIDS: Day With(out) Art 2021. Esta fue una iniciativa nacida durante plena pandemia de los años ochenta y noventa, creada por Visual Aids, en donde agentes culturales -algunos curadores del MoMA y Nan Goldin, entre otrxs- como primera acción tapaban las obras de arte de los museos para en su lugar generar charlas, protestas u otras instancias para la difusión de información confiable en torno al VIH/Sida.  ¿Podrías comentarnos sobre algunos de los eventos en los que estarás participando durante este día conmemorativo? ¿Cuál es la importancia de activar ese tipo de instancias en el Este asiático?

J.T.:  Esta es la primera vez que un proyecto realizado en Asia participa en este mítico y prestigioso programa Day With(out) Art. Para mí tiene una importancia monumental; como artivista latinx radicada en Taiwán, me siento muy orgullose de lo que hemos gestado. Para mí era de vital importancia llevar el programa a partes donde nunca antes se hubiese exhibido, y por eso contacté a espacios en Hong Kong, también a un colectivo queer que circula en el underground en Shanghai, Cinemq, y claro, en Taiwán contamos con un apoyo incondicional de museos, galerías y organizaciones activistas que luchan contra el Sida.

Entre los eventos importantes de mencionar es el que tendremos con Taiwán AIDS Society el 5 de diciembre, con un conversatorio sobre el proyecto, y en el C-LAB, donde se estará proyectando en loop el programa completo. En Tokio estaremos junto a tí y tu colectiva, y el amigo curador Sho Akita para la Tokyo Aids Week. Como latinx, también me enfoqué en poder expandirlo en Latinoamérica. En Colombia, gracias a IDARTES, se proyectará en loop en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán al aire libre, y gracias al Museo Q en la Cinemateca Distrital. En Chile estaremos presentando el proyecto online junto a Artishock, y en Valparaíso la activista Susana Unzaga ha sido la gestora fundamental -junto al fotógrafo Alvaro Yáñez- de no sólo encontrar cuatro espacios para exhibirlo, sino además de realizar acciones en la calle, convocatorias de micro-cuentos y generar una mesa de acción para realizar el Día sin Arte por primera vez en la ciudad de Valparaíso. También tengo especial interés en la presentación que tendré junto al MOCA LA, que será transmitida desde el Museo para el mundo este 4 de diciembre. No hay excusa para perderse el Day With(Out) Art, porque ¡literalmente se estará presentando en tu ciudad!

a.: Finalmente, quería concluir preguntándote sobre la importancia de las colectividades de cuidado para poder pensar en formas alternativas a la gestión neoliberal de lx cuerpx en la actualidad. ¿Cómo podemos narrar historias de atención colectiva, ayuda mutua y solidaridad? ¿De qué manera podemos reformular el trabajo comunitario como una forma de sanación o de medicina?

J.T.: El cuidado no puede ser un servicio, es un derecho humano. Es nuestro deber como artivistas subvertir las formas hegémonicas de representación del Sida y luchar contra la brutalidad de la homofobia y serofobia. Empoderar a los crónicamente marginados.

Este año el tema de Day With(Out) Art es Enduring Care [Cuidado Duradero], y tiene dos significados: el primero se refiere a un pensamiento holístico y a una práctica descentralizada del cuidado recíproco, no sólo en cuanto a la relación paciente y doctor, sino a la importancia de la colectividad para abarcar todas las partes de lo que es ser persona. Las personas viviendo con VIH no quieren hoy otros largos años de dependencia de productos farmacéuticos, elles quieren la cura ahora. Los colectivos de cuidado son también los llamados grupos de afinidad, porque las medicinas no protegen del estigma, del estrés, de la soledad que muchas personas viviendo con VIH enfrentan.

Aliwen

Crítica, curadora independiente, investigadora autónoma, música, performer y tejedora mestiza. Sus intereses transitan entre las artes, el autonomismo anarquista, la descolonización cotidiana y las sexo-afectividades divergentes, y activa distintos procesos de investigación artística, archivística y escénica que le permiten entrecruzar estas problemáticas de manera fluida. Licenciada en Artes con Mención en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile, becaria Monbukagakusho 2020 del imperio nipón para realizar estudios de posgrado en curaduría de artes visuales y transculturalidad en la Universidad de las Artes de Tokio. Lucha por los derechos humanos, especialmente los de las personas trans*, las personas viviendo con VIH/sida y sus intersecciones con la lucha de los pueblos-naciones indígenas.

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