Skip to content

ERNESTO SOLANA. INSTITUTO DE LA NEOPREHISTORIA: CAPÍTULO II

El Instituto de la neoprehistoria es una entidad ficticia creada por Ernesto Solana surgida a partir de su continua investigación sobre la prehistoria mexicana y que, en lo particular, toma como referencia las publicaciones tituladas Departamento de la prehistoria, publicadas por el Museo Nacional de Antropología e Historia de México entre 1950 y 1970.

Emulando una configuración institucional, el proyecto constituye un ejercicio especulativo que reimagina la prehistoria mexicana a partir de un escenario donde seres antropomorfos e intersexuales, artefactos prehispánicos y archivos históricos conviven en simbiosis. Al apropiarse de métodos científicos de categorización y prácticas de campo, el Instituto encuentra maneras de reinterpretar y cuestionar artefactos prehispánicos e ilustraciones científicas en busca de nuevos significados.

Su segunda iteración, o Capítulo II, tiene como sede el Centro Interpretativo Guachimontones Phil Weigand dentro el sitio arqueológico Guachimontones en Teuchitlán, Jalisco, México.

La exhibición está constituida por una serie de instalaciones escultóricas en diversos materiales como textiles, obsidiana y otras piedras volcánicas, trabajos en formatos bidimensionales en collage fotográfico, una intervención artística dentro del sitio arqueológico, y mesas de archivos arqueológicos de la familia Phil Weigand, el American Museum of Natural History de Nueva York y el Bristol Museum & Art Gallery, que son exhibidos junto a artefactos prehispánicos originales prestados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Colegio de Michoacán.

Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto: Agustín Arce

Por Valeria Mata

la gente te pasa a través, el viento se roba tu voz,
eres burra, buey, chivo expiatorio,
precursora de una raza nueva,
mitad y mitad —tanto mujer como hombre, ninguno
[de los dos—
un nuevo género

[…]

En un lugar interno algo se revienta
y un agitado viento empuja los pedazos.

Gloria Anzaldúa

Pudo haber sido así: una vasija que era una mujer que era una punta de flecha que era una iguana. ¿Quién determina qué fue y qué es lo verdadero, y a través de qué mecanismos?

Los humanos no hemos estado nunca solos. Tal vez no seamos esos cuerpos unitarios, esos aparentes “individuos”, sino que estemos formados por enredos y correspondencias. Quizá estemos enlazados, como en las esculturas de Ernesto Solana, por nudos que nos preceden y nos exceden. Ya lo sabían los antiguos habitantes de estas tierras, que intuían que después de la muerte, debajo del mar y de las tumbas, había un mundo oscuro en el que se estremecían los seres para volver a nacer planta, o insecto, o reptil: una comunidad infinita de parientes inesperados.

Si en este lugar se veneraba al viento, a Ehécatl, al pájaro que se elevaba sobre los guachimontones en danza ritual, entonces no es extraño que Ernesto Solana lo vuelva a invocar, cientos de años después, con un experimento que busca reunir varios de los objetos, archivos y huellas que nacieron en estos territorios y que el aire ha ido esparciendo con el tiempo.

Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto cortesía del artista
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto: Agustín Arce

La capacidad de fabular hace posible pensar otros mundos, nos permite entender el presente y abrir imaginarios, paisajes potenciales. El Instituto de la neoprehistoria es uno de esos ejercicios especulativos que puede ayudarnos a reconocer lo inestable y arbitrario de varios conceptos, entre ellos el de historia. Al mirarnos en los espejos deformantes que nos propone Ernesto, podemos fantasear con un pasado y un futuro de convivencia multiespecie (¿quizá también con un presente?). Frente a sus instalaciones escultóricas y collages ladeamos la cabeza y se nos tuerce la vista para entonces ver mejor, porque lo que hay ante nosotros es una simultaneidad de tiempos, una ambigüedad de espacios, una serie de presencias fluidas.

La ficción no es la creación de un universo imaginario opuesto al real, es un cambio en los modos de presentar lo sensible, una alteración de las interpretaciones, una nueva propuesta de relaciones entre la apariencia y la realidad.

Podría ser así: un murciélago de obsidiana que será una pluma de quetzal que será un caracol de agua que será una niña y se preguntará si acaso el ser puede delimitarse o si no será, más bien, un agitado viento.

Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto: Agustín Arce
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto: Agustín Arce
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto cortesía del artista
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto: Agustín Arce
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto: Agustín Arce
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto cortesía del artista
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto cortesía del artista
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto cortesía del artista
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto cortesía del artista
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto: Agustín Arce
Vista de la exposición “Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II”, de Ernesto Solana, en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México, 2021. Foto: Agustín Arce

Instituto de la neoprehistoria: Capítulo II, de Ernesto Solana, se puede visitar del 29 de octubre de 2021 al 30 de marzo de 2022 en el Centro Interpretativo Guachimontones “Phil Weigand”, Teuchitlán, Jalisco, México

También te puede interesar

,

BEATRIZ SANTIAGO MUÑOZ: NUEVOS MATERIALES

La exposición "Nuevos materiales" integra una serie de trabajos recientes de Beatriz Santiago Muñoz (San Juan, Puerto Rico, 1972) que movilizan dispositivos de producción de imágenes para aproximarse al pasado de una manera que...