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JOSEFINA GUILISASTI: EL MAR SE VISTE DE PLUMA Y EL HIELO SE PINTA DE ROJO

El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo, la actual exposición de Josefina Guilisasti (Chile, 1963) en la Galería Lucía Mendoza de Madrid, continúa la indagación de la artista sobre el rescate histórico, los saberes y conocimientos tradicionales, estableciendo conversaciones interdisciplinarias entre la historia, la antropología, la geografía y la artesanía.

Curada por Christian Viveros-Fauné, la muestra toma como puntos de partida una serie de viajes de la artista, así como un hecho histórico narrado en el libro El rey de la Patagonia, del escritor José Luis Alonso: la masacre, en 1592, de cerca de 20.000 pingüinos frente a las costas de Puerto Deseado, en Argentina, a manos del capitán inglés John Davis y la tripulación de su barco, Desire.

La exposición se organiza en tres actos: El Arribo, La Masacre y La Venganza. Cada uno es protagonizado por grupos de esculturas con forma de pingüino realizadas en porcelana blanca -un material que Guilisasti lleva años investigando-, y en conjunto representan las distintas etapas de aquella nefasta acción extractivista, a la que siguieron episodios de enfermedad y muerte que afectaron gran parte de la expedición.

Cada uno de los tres momentos de despojos históricos y ambientales va acompañado de una instalación sonora que nos sitúa en el contexto del territorio donde tuvo lugar. Por otra parte, las instalaciones de las porcelanas van rodeadas, en las paredes, por una serie de bodegones realizados por la artista en el año 2007, elegidos tanto por su condición de objetos que decoran interiores domésticos, como por ser representativos de aves.

Estas ‘copias de una copia’ son objetos culturales que, al ser pintados desde distintos puntos de vista, multiplican sus posibilidades de relación con el receptor, quien ha de reconstruir las piezas para armar un rompecabezas que nunca deja ver todas sus caras de manera simultánea.

Vista de la exposición «El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo», de Josefina Guilisasti, en la Galería Lucía Mendoza, Madrid, 2021. Foto cortesía de la galería.
Vista de la exposición «El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo», de Josefina Guilisasti, en la Galería Lucía Mendoza, Madrid, 2021. Foto cortesía de la galería.
Vista de la exposición «El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo», de Josefina Guilisasti, en la Galería Lucía Mendoza, Madrid, 2021. Foto cortesía de la galería.

«Necesitaremos convertirnos en buenos artesanos del medio ambiente»
Richard Sennett, artesano, 2008

A lo largo de su práctica, Guilisasti ha explorado el cruce entre arte, patrimonio y cultura material, buscando –desde la objetualidad– diferentes aproximaciones críticas al tiempo. A partir de estos acercamientos ha construido imágenes y ha escenificado objetos a través de instalaciones, videos, fotografías y pinturas. El medio pictórico y sus desplazamientos, sin embargo, y en especial el género de la naturaleza muerta, han sido la matriz principal de su obra, del mismo modo que las estrategias de serialidad y reiteración.

“He decidido investigar en torno a la cultura material y la porcelana como el elemento principal para embarcarnos en un recorrido histórico de intercambio comercial. En el transcurso de este recorrido se encontró, además, un hecho delator que sirvió de inspiración para evidenciar las historias de ambición y codicia que justificaron, en nombre del progreso comercial, la invasión a los territorios de Tierra del Fuego”, explica la artista.

La primera parte de esta historia, titulada El arribo, da cuenta de la llegada de los marinos ingleses a tierras australes a partir del despliegue de figuras de pingüinos, focas y lobos marinos hechos de porcelana blanca. En la segunda parte, La masacre, se muestra un conjunto de figuras que representan a los marineros matando a los animales. Finalmente, en La venganza, encontramos las piezas que representan a las aves muertas descomponiéndose, animales envueltos y hombre muertos.

Vista de la exposición «El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo», de Josefina Guilisasti, en la Galería Lucía Mendoza, Madrid, 2021. Foto cortesía de la galería.
Vista de la exposición «El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo», de Josefina Guilisasti, en la Galería Lucía Mendoza, Madrid, 2021. Foto cortesía de la galería.

La elección de la porcelana como elemento para fabricar las figuras no es casual, sino que es una decisión deliberada de la artista en búsqueda de materializar, a través de su manualidad, las profundas conexiones simbólicas entre este material y los pingüinos: durante siglos, las pieles de los pingüinos que los navegantes cazaban eran intercambiadas por preciados artículos de porcelana en las costas de China. El intercambio comercial de estos elementos hoy se condensa en una sola manualidad que, a su vez, contiene en ella diversas historias de dominación e invasión. Bajo esta lógica, también es relevante mencionar que las figuras no fueron esmaltadas para que se conservara el blanco original; esta decisión busca remitirse a los orígenes de la porcelana, y de pasada, a la alta valoración que tiene esta tonalidad en la cultura china como símbolo de luto.

“La masacre que sucedió en Puerto Deseado en el siglo XVI resulta ser una trágica y dolorosa escena de los límites destructivos del ser humano; al ser el dolor nuestro hilo conductor, se pretende destrabar la relación entre el arte y el consumo, eludiendo las lógicas de la complacencia: no buscamos agradar, sino situar al dolor en una esfera cultural más amplia, donde no se observe por fuera del poder ni fuera del dominio, sino ponerlo en el núcleo de esta esfera. Es en este retrato del dolor donde se encuentra nuestra cuota de politización”, explica Guilisasti respecto al proyecto y su acompañamiento por el curador Viveros-Fauné.

“Al inspirarnos en el género de la naturaleza muerta, es la evidencia en torno al valor atribuido a los objetos lo que permite elaborar una crítica al sistema contemporáneo de producción y acumulación, y es por esto que el recorrido histórico que se trazó en torno a la comercialización, tanto de la porcelana como de las pieles, operan como una alegoría de la racionalidad económica que se ha construido hasta nuestros tiempos, afectando irremediablemente el equilibrio de toda la vida en este planeta. El colapso del medio ambiente y las profundas crisis sociales que nos asolan son resultado de la intervención humana y de los desacuerdos y complicidades entre la economía, la ética y la política”.

Vista de la exposición «El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo», de Josefina Guilisasti, en la Galería Lucía Mendoza, Madrid, 2021. Foto cortesía de la galería.
Vista de la exposición «El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo», de Josefina Guilisasti, en la Galería Lucía Mendoza, Madrid, 2021. Foto cortesía de la galería.
Vista de la exposición «El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo», de Josefina Guilisasti, en la Galería Lucía Mendoza, Madrid, 2021. Foto cortesía de la galería.

El mar se viste de pluma y el hielo se pinta de rojo se podrá visitar del 9 de septiembre al 20 de noviembre de 2021 en la Galería Lucía Mendoza, ubicada en C/ Bárbara de Braganza, 10, Madrid, España.

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