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ACTUAR DENTRO Y FUERA DEL ARTE

Acciones comunitarias, enseñanzas divergentes, alternativas a las estructuras hegemónicas y su violencia: las distintas experiencias reunidas en la exposición Hablar y actuar, Valparaíso. Arte, Pedagogía y Activismo en las Américas proponen el levantamiento de un “contra-archivo” vivo, capaz de plantar cara a los sistemas de dominación repartidos en territorios de Latinoamérica. 


Hablar y actuar son actos simples, directos. No son nada que resulte especialmente elaborado para una especie que se distingue, precisamente, por el uso del verbo y por su acción sostenida en distintos escenarios. De ninguna manera, hablar y actuar son formas privativas del campo del arte sino, más bien, son verbos que expresan una relación cotidiana que es posible extender a los millones de personas que integran nuestra especie: todo el mundo habla y actúa sin cesar.

Ahora bien, hablar es un acto social por definición y también se entiende como un modo complementario a la acción que da sentido a las palabras. Las palabras sin actos, se dice, son vacías. Por otra parte, los actos sin palabras son, muchas veces, simples espasmos irreflexivos. La palabra activismo surge entonces como clave para entender, tal vez, el vínculo de un discurso con determinadas acciones que lo reflejan y lo potencian. Activismo es, si acaso, un acto de coherencia por el cual se hace lo que se piensa. O a la inversa: se piensa aquello que hacemos. Abramos la discusión sobre la forma de entendimiento que plantea este binomio de términos que dan título a la nueva exposición que alberga el Parque Cultural de Valparaíso y cuyo esfuerzo, debemos entender, debe llevarnos también a hablar y actuar en algunos temas.

Vista de la exposición «Hablar y Actuar, Valparaíso», en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, 2021. Foto: Viviana Silva Flores
KOLECTIVO DE RESTAURACIÓN TERRITORIAL – KRT: Interzona (2015-2017) [Lo subterráneo, lo superficial y lo celestial]. Foto: Viviana Silva Flores
KOLECTIVO DE RESTAURACIÓN TERRITORIAL – KRT: Interzona (2015-2017) [Lo subterráneo, lo superficial y lo celestial]. Foto: Viviana Silva Flores

Hablar y actuar, Valparaíso propone una experiencia expositiva cuya elaboración se remonta a un trabajo originado en Estados Unidos entre los años 2014 y 2019. En líneas generales, el curador Bill Kelley Jr., en conjunto con el proyecto Pacific Standard Time: LA/LA de la Fundación Getty, pusieron en marcha una iniciativa en distintas ciudades norteamericanas para detectar y relevar distintos problemas sufridos por las comunidades marginadas. Al mismo tiempo, y como parte de una extensión de esta investigación a la parte sur de América, se invita a más colaboradores.

Según explica Paulina Varas, curadora involucrada en esta iniciativa junto a la artista y académica Viviana Silva, «en el año 2014 Bill Kelley comenzó el proyecto invitando a algunxs investigadores y curadores de diferentes países (María Fernanda Cartagena de Ecuador, David Gutiérrez de Colombia/México, Jennifer Ponce de León, Lucía Sanromán de México/EEUU, André Mesquita de Brasil y yo de Chile) a que pensáramos juntos algunas cuestiones relativas al arte, los activismos y las pedagogías en nuestra regiones, también experiencias de arte y comunidades con las diferencias que esto tiene en nuestros países. Primero nos reunimos para compartir experiencias y estudios, y luego Bill propuso la exposición a la Fundación Getty como parte de su ciclo de exposiciones Pacific Standard Time LA/LA, donde instituciones de Los Ángeles, en California, iban a pensar sus relaciones con América Latina. La postulación fue aprobada y como muchas otras exposiciones -entre ellas Radical Women… de Andrea (Giunta) y Cecilia (Fajardo-Hill)- se instalaron en el 2017 en diferentes museos, galerías, espacios culturales de LA.»

Por supuesto que pensar lo latino desde Estados Unidos implica entrar en una asimetría patente en el trato secundario otorgado a amplios sectores de las comunidades a las que en ese gran país se denomina “hispano”. La propia Varas lo hace notar: «Nuestro proyecto tenía una posición crítica respecto a afirmar muy rápidamente esta especie de «integración» de la memoria política y cultural de Los Ángeles con América Latina como si fuera fácil, cuando en realidad sabemos muy poco de esas memorias de luchas culturales.» Eso mismo permite entender que la primera acción será hablar. O, mejor dicho, dejar hablar (a quien le está negado el discurso). En ese aspecto, hablar es ya una forma de recuperación de una atribución negada que ingresa a un espacio político visible, considerable y problemático.

Vista de la exposición «Hablar y Actuar, Valparaíso», en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, 2021. Foto: Viviana Silva Flores

La subalternidad involucra siempre “hablar por”, representar a quien no está y tomar su lugar pensando, bienintencionadamente quizás, en un acto de reparación. Sin embargo, hablar por alguien es no dejarlo hablar por sí mismx. Ese acto de representación muchas veces termina por reproducir nuevamente el gesto asimétrico hacia quien no comparece: ¿puede hablar el subalterno? Eso es lo que se ha preguntado en numerosas ocasiones la profesora de origen indio Gayatri Spivak.

Una respuesta posible se ensaya aquí a través de una serie de propuestas que mezclan la acción comunitaria marcada, claramente, por la coordinación curatorial concebida no solo como un esfuerzo de articulación y apoyo, sino, sobre todo, como un acto de registro y archivo. Esta exposición, de alguna manera, es un repositorio de distintas acciones y discursos concebidos por un amplio número de colectivos repartidos por el continente hispanoamericano. Esa lista incluye a Alfadir Luna, Andrés Padilla Domene e Iván Puig Domene, BijaRi, Cognate Collective, Colectivo FUGA, Dignicraft, Efraín Astorga Garay, Etcétera, Frente 3 de Fevereiro, Gala Porras-Kim, Giacomo Castagnola, Grupo Contrafilé, Iconoclasistas, Kolectivo de Restauración Territorial (KRT), Liliana Angulo, POLEN, Sandra de la Loza + Eduardo Molinari, Suzanne Lacy, Taniel Morales y Ultra-Red + School of Echoes Los Ángeles.

Un verdadero mérito es, aparte de dar voz a la acción asumida por las distintas comunidades presentes, haber conseguido una muestra que se adapta bien a los tiempos pandémicos porque buena parte de la información registrada sobre estos colectivos ha quedado disponible online. El repositorio formado está amigablemente disponible en la página https://parquecultural.cl/hablaryactuar/. Allí se puede acceder a una serie de actividades programadas para actuar y hablar en seminarios y talleres sobre pedagogías críticas, gentrificación, arte y comunidades y una amplia variedad de temas que orbitan alrededor de la exposición.

La idea de una muestra activa adquiere la atribución de continuar con la discusión por otras vías, sin considerar que lo expuesto en el Parque Cultural de Valparaíso es otra cosa que una pista de despegue, un archivo disponible para la discusión donde aparecen retratadas temáticas como «el derecho a la ciudad para todxs, los derechos de las mujeres y disidencias, las tramas sociales de los barrios y sus comunidades, la relación de los pueblos originarios o los legados críticos de una sensibilidad política y cultural», tal como especifica el texto curatorial que firman Bill Kelley Jr., Paulina Varas y Viviana Silva. 

Colectivo FUGA, Museo Incorruptible (2014). Vista de la exposición «Hablar y Actuar, Valparaíso», en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, 2021. Foto: Viviana Silva Flores
Colectivo FUGA, Museo Incorruptible (2014). Vista de la exposición «Hablar y Actuar, Valparaíso», en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, 2021. Foto: Viviana Silva Flores

El primer colectivo que encontramos en la sala proviene justamente de la ciudad de Los Ángeles: Ultra-red se ha dedicado a reunir la Biblioteca contra la gentrificación. Su esfuerzo recoge una importante cantidad de testimonios de integrantes de distintas comunidades de la ciudad –léase latinos, asiáticos, etc– que sobreviven al acoso de la especulación inmobiliaria y la presión marcada por el mercado que busca expulsar a los más débiles. La información de los vecinos actúa como un repositorio de defensa que refleja «cinco años de organización y movilizaciones contra los desalojos masivos».

Este sondeo etnográfico en las barriadas y zonas bajo conflicto permitió trazar una radiografía social alojada en una urbe marcada por el sueño de las estrellas cinematográficas y de las bandas musicales. En esta ciudad, que conforma una de la áreas urbanas más extensas y pobladas del planeta, aparecen de pronto las pesadillas de quienes no viven del espectáculo. La posibilidad de “dejar hablar” a quienes han sido postergados del discurso predominante permite la aparición de opiniones cuya fuerza refleja las duras condiciones padecidas por quienes sufren la opresión del poder del mercado. Hablar se torna, entonces, en una acción de reivindicación cuyo primer objeto es sacar la voz como argumentación política. Ese acto de habla ha permitido que, con el tiempo, las comunidades afectadas hayan podido construir un frente común y organizado para presentar una resistencia al ejercicio desmesurado del poder. Hablar como una forma de actuar: activismo.

ICONOCLASISTAS: Cartografía colectiva en dos etapas (2010) [gráficas creativas de investigación colaborativa que elaboran narrativas críticas]. Foto: Viviana Silva Flores

Las heridas del territorio son, por supuesto, algo que el activismo también puede comprender bien en Chile, un país actualmente movilizado por la presión social que busca cambiar las estructuras constitucionales. Como parte de la exposición, el Kolectivo de Restauración Territorial (KRT) plantea en Interzona (2017) una respuesta a la realidad militarizada que se vive en la localidad de Ercilla, en la región de la Araucanía, donde la explotación extractiva forestal ha puesto en severas dificultades a la comunidad mapuche del lugar. 

En esta propuesta se aplican estrategias de organización comunitaria y tácticas artísticas para «generar un diálogo de reconexiones en torno a la memoria local», en una acción donde los elementos del entorno natural se comprenden desde «la cosmovisión mapuche y su concepto de tres tierras: lo subterráneo, lo superficial y lo celestial». Hay otros modos de hablar y otros modos de actuar que permiten la emergencia de otros mundos, otras organizaciones de lo visible y lo invisible.

Las cartografías de denuncia levantadas por el colectivo argentino Iconoclasistas actúan desde esa necesidad de sacar a la luz aquello que el sistema mantiene oculto. Mostrar es enseñar, es dar a conocer, es recuperar también. Lo que se reivindica es, ante todo, la construcción de una mirada crítica que permita quitar el velo ante la existencia negada de ciertas disparidades sociales.

Su trabajo realizado en Valparaíso, bajo el título ¿Te invité yo a vivir aquí? (2014), pone a la vista una seria crisis en el tema de la vivienda que sufren numerosos sectores de la ciudad puerto. Realizado con inmediata posterioridad al gran incendio sufrido por la ciudad, esta cartografía se concentra en los problemas que la comunidad porteña ve repetidos en sus calles: patrimonio común privatizado, carencia de servicios públicos, mercantilización, expulsiones y desplazamientos, entre otros. Reunir esta información para dar forma a un diagrama sigue la lógica del repositorio, es decir, la reunión de información crítica capaz de acumular una masa crítica que permita hacer frente a los poderes que la hegemonía ha instalado para ejercer su dominio.   

Suzanne Lacy, De tu puño y letra (2016). Vista de la exposición «Hablar y Actuar, Valparaíso», en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, 2021. Foto: Viviana Silva Flores
Vista de la exposición «Hablar y Actuar, Valparaíso», en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, 2021. Foto: Viviana Silva Flores

Desde Ecuador, otras dos propuestas: el Museo incorruptible (2014) del Colectivo Fuga, y la extraordinaria asamblea transformadora provocada por Suzanne Lacy, De tu puño y letra (2016) que reunió a 1500 personas en plaza de toros Belmonte de Quito. En ese lugar de maltrato animal, la artista propuso una lectura de las cartas redactadas por mujeres donde se ofrecía testimonio de sus experiencias de violencia de género. Los lectores instalados en la arena eran hombres. Hasta 350 adultos, viejos y niños se dirigieron a las gradas alrededor para compartir esas palabras con las personas allí congregadas, dando lugar a una “conversación pública masiva” orientada a generar otros modos de entendimiento en el Día Internacional por la No Violencia hacia la Mujer. La posibilidad de dar con una masculinidad diferente se muestra así ligada a un proceso de aprendizaje donde la palabra aparece en acción.

Cuando la oportunidad de activar otra lógica de comunidad emerge gracias a otra forma de hablar y actuar, se recupera el gesto primero de la vida política. En su libro Comunidad, inmunidad y biopolítica (2009) Roberto Esposito nos recuerda que la capacidad que origina la comunidad surge de una tarea compartida: «el significado de “comunidad” que todos los diccionarios dan como más probable es aquel que asocia cum y munus (o munia). Esta derivación es importante en la medida en que califica de manera precisa aquello que contiene los miembros de la comunidad. No se trata de un vínculo de relación cualquiera, sino de los munus, es decir, una “tarea”, un “deber”, una “ley”».

Proyecto Contando con nosotros (Medellín). Vista de la exposición «Hablar y Actuar, Valparaíso», en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, 2021. Foto: Viviana Silva Flores
Proyecto Contando con nosotros (Medellín). Vista de la exposición «Hablar y Actuar, Valparaíso», en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, 2021. Foto: Viviana Silva Flores

La exposición Hablar y actuar está orientada, entonces, hacia la activación de un arte comunitario capaz de romper con la lógica impuesta por una hegemonía segregadora que crea verdaderas castas económicas y legitima ciertos modos de violencia. Dar voz es permitir la pregunta por la acción que cambia el mundo. Eso nos devuelve entonces a la discusión sobre el significado del activismo como práctica artística. Vemos que la separación trazada entre la acción del artista que reúne las voces y “deja hablar”, y el activismo se hace cada vez menos diferenciable. De pronto, la línea que antes dividía el rol del artista y la lucha del activista ahora se ha ampliado hasta formar una extensa área de frontera donde todo está incluido.

Cabe pensar en un nuevo territorio entrópico, en un espacio fluido. Ante la pregunta sobre lo que distingue arte y activismo, Paulina Varas ofrece una reflexión que despierta nuevas conexiones. «Arte y activismos, activismos artísticos, artivismos, hay muchas formas de nombrarlo según las tradiciones en los lugares desde donde lo pensemos», responde ella. Y añade: «Para mí se trata de un territorio pendular, un lugar donde no están fijas las categorías, porque hay una alta intensidad de relaciones, una porosidad constante. La maravillosa artista chilena Luz Donoso (1921-2008) lo resumió para nosotrxs de una manera muy simple «actuar dentro y fuera del arte»… para mí esa es la cuestión.

Atravesar categorías, instalarse allí donde puede converger el arte y su potencia con los entornos sociales, las problemáticas comunes. Lo lindo es pensar que no se trata de una relación única, absoluta, unívoca, sino que contiene esa polivocidad que permite que muchas veces arte y activismo actúen también en la micropolítica, y no sólo en los grandes escenarios de la macropolítica, como podría ser por ejemplo una manifestación política más convencional. El límite (nunca fijo, sino que pendular y procesual siempre) tendría que ver con que se trata de registrar experiencias del arte que nos alientan a crear otros mundos, ojalá comunes, y a eso a veces le llamamos arte y activismo. Otras veces de otras maneras, ojalá vengan otros nombres, de eso se trata».


HABLAR Y ACTUAR, VALPARAÍSO. Arte, Pedagogía y Activismo en las Américas

Parque Cultural de Valparaíso, Cárcel 471, Valparaíso, Chile

Hasta el 13 de agosto de 2021

Visita el proyecto online en https://parquecultural.cl/hablaryactuar/el-proyecto/

Pedro Donoso

Nace en Santiago, en 1970. Es editor, traductor y crítico. También colabora como docente en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Alberto Hurtado. Acaba de editar el libro "Gordon Matta-Clark: Experience Becomes de Object". En 2013 estuvo a cargo del proyecto Of Bridges & Borders, en Valparaíso, Chile.

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