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GUADALUPE MARAVILLA: PLANETA ABUELX

Basándose en prácticas ancestrales e indígenas y rituales de sanación holística, Guadalupe Maravilla (El Salvador, 1976 – vive y trabaja en Nueva York) crea jardines medicinales y conjuntos escultóricos de formas totémicas con materiales reciclados o encontrados en los que están presentes el simbolismo mesoamericano y una reflexión sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas ambientales y sociales.

Su actual exposición en el Socrates Sculpture Park de Nueva York, titulada Planeta Abuelx, evidencia la madurez de una compleja práctica artística que combina sensibilidad por la espiritualidad y las propiedades curativas de ciertos elementos, así como una conciencia integral por lo vivo y su relación con lo inanimado en un mundo atravesado por una profunda crisis sanitaria, ecológica y moral.

Invitado por el Socrates Sculpture Park a hacer uso de dos hectáreas del parque, Maravilla ha instalado un santuario para la sanación conformado por dos grandes tótems, un jardín medicinal y un retablo expandido a modo de anuncio de entrada a este espacio sagrado.

Guadalupe Maravilla en la activación de Disease Throwers (#13, #14), 2021, instalación con aluminio fundido, tubos de acero. Dimensiones variables. Cortesía del artista; Socrates Sculpture Park; y PPOW, NY. Foto: Sara Morgan.

Las esculturas son las dos más recientes –y de mayor escala hasta la fecha- de su serie Disease Throwers, que reflexiona sobre experiencias de enfermedad y migración, y que se presentó recientemente en la galería neoyorquina P.P.O.W. Estas formas totémicas y retorcidas evocan formaciones coralinas y están construidas principalmente con perlas de gel expansivo de aluminio reciclado y tubos de acero inoxidable. Las esculturas-altares cuentan con dos grandes gongs que se activan durante baños de sonido y una serie de elementos simbólicos, como frutas, verduras, platos decorativos y otras piezas en aluminio fundido, relacionadas con el viaje personal de sanación del artista.

El interés de Maravilla por la superación de los traumas parte de sus experiencias personales: fue parte de la primera ola de niños indocumentados que llegaron solos a la frontera de Estados Unidos en la década de 1980 como resultado de la Guerra Civil Salvadoreña. El artista emigró a la edad de ocho años, pero se convirtió en ciudadano estadounidense a la edad de 26. Sin embargo, no fue hasta su recuperación del cáncer de colon en 2013 que sintió la urgencia de hablar sobre las luchas de los miles de inmigrantes indocumentados y sus familias que viven en Estados Unidos.

De este modo, Maravilla establece una relación simbólica entre las historias de migración ilegal y los viajes de sanación, a través de los traumas que ambas experiencias comparten y que se manifiestan tanto en la psiquis como, físicamente, en el cuerpo.

Reflexionando sobre su propia batalla contra el cáncer y la de los miembros de su familia, Maravilla examina cómo el trauma genético se manifiesta en el cuerpo durante generaciones. De las muchas enseñanzas que le dejó su proceso de curación, una noción siempre fue recurrente: ‘si uno se limpia adecuadamente, sanarán siete generaciones anteriores y siete generaciones por delante’.

Maravilla también hizo terapia de sonido durante su tratamiento de radiación contra el cáncer. Desde entonces, comenzó a desarrollar la serie Disease Throwers, a las que denomina “máquinas de curación”, y en las que incorpora materiales recolectados en su mayoría en Centroamérica, como modelos anatómicos, juguetes, objetos sagrados e instrumentos sonoros como caracolas y flautas.

Si bien la narrativa personal de Maravilla informa su práctica, su exposición en el Socrates Sculpture Park invita al público a considerar, de manera más amplia, cómo nosotrxs los humanos podemos emprender, en tanto que comunidades e individuos, la rehabilitación y la superación de los traumas colectivos experimentados no solo en la niñez, sino en los últimos años con la pandemia de Covid-19 y el auge de la violencia supremacista blanca.

Guadalupe Maravilla y sanadores capacitados realizan un baño de sonido en el Socrates Sculpture Park, NY, 2021. Cortesía del artista; Socrates Sculpture Park; y PPOW, NY. Foto: Scott Lynch

El enfoque de Maravilla en la salud física y emocional a través de los cuidados mutuos y holísticos se extiende a un jardín medicinal configurado por dos semicírculos en torno a las esculturas Disease Throwers. El jardín incluye las Tres Hermanas –maíz, calabaza y frijol–, cultivos clave para las comunidades indígenas de América, junto con rosas, tabaco y diversas plantas con propiedades curativas. Los lechos de las plantas son protegidos con alambres de aluminio enroscados en referencia tanto a las plantas medicinales sagradas como al propio cabello trenzado del artista, que se lo cortó como parte de un ritual a inicios de la pandemia.

Durante los baños de sonido curativos, unos soportes octogonales de acero portátiles sostienen otros gongs adicionales que son tocados por el artista y un grupo de sanadorxs a modo de terapias vibratorias restauradoras destinadas a eliminar ansiedades y propiciar una sanación comunitaria. Durante estas activaciones terapéuticas también se utiliza una hoguera de aluminio ubicada en el centro de la instalación.

Guadalupe Maravilla, Retablo Billboard, impresión en vinilo, 2021. Cortesía del artista; Socrates Sculpture Park; y PPOW, NY. Foto: Sara Morgan.

Otro componente de esta presentación es la valla publicitaria situada sobre la entrada principal del Parque, una pintura devocional realizada en colaboración con Daniel Vilchis, artista mexicano de cuarta generación que el artista conoció cuando volvió a recorrer su trayectoria migratoria. Para Maravilla, esta colaboración forma parte de una microeconomía centrada en personas marginadas y orientada a la ayuda mutua que pretende construir a través de su práctica.

A su vez, se presenta un dibujo en el suelo a gran escala basado en el juego infantil salvadoreño “tripachuca” (una manera popular de decir “tripas podridas”). El dibujo es el primero que Maravilla realiza al aire libre y a tan gran escala, así como el primero que pretende ser efímero, disipándose con la acción del clima y con la memoria. El colaborador de Maravilla en este proyecto es, como él, un superviviente de cáncer. Juntos plasmaron sus viajes individuales como dos líneas separadas en la tierra, viajando y maniobrando a través del Parque sin cruzarse, creando un dibujo efímero en el suelo.

Planeta Abuelx, el título de esta exposición, amplía la idea de “Madre Tierra” para convertirla en un concepto intergeneracional y neutro en cuanto a género. Con ello, el artista considera el tiempo y las relaciones familiares íntimas como elementos cruciales para el proceso sanador. La instalación es así un homenaje a nuestrxs mayores, no sólo como grupo vulnerable y trágicamente afectado de manera desproporcionada por enfermedades como la Covid-19, sino también como guardianxs del conocimiento ancestral curativo transmitido de generación en generación.

Más aún, Maravilla se refiere a nuestro mundo del futuro, el Planeta X. Se trata de un planeta teórico, aún no visible ni probado científicamente, pero percibido e hipotetizado por aproximaciones matemáticas aplicadas a datos observados y gravitacionales. Aunque los estudios epigenéticos revelan que los efectos del trauma se manifiestan en la descendencia hasta siete generaciones, la evocación del Planeta X en este contexto apunta al misterio y la posibilidad del futuro que se encuentra más allá de los límites de nuestra percepción.

Guadalupe Maravilla, Tripachuca, 2021, pintura al agua, dimensiones variables. Cortesía del artista; Socrates Sculpture Park; y PPOW, NY. Imagen con dron de KMDECO Creative Solutions/Mark DiConzo

Planeta Abuelx, de Guadalupe Maravilla, se podrá visitar en el Socrates Sculpture Park de Nueva York hasta el 6 de septiembre de 2021.

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