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RESONANCIAS. RESIDENCIAS ARTÍSTICAS FRANCO-ALEMANAS PARA INVESTIGAR EN TERRITORIO CHILENO

Desde la mirada extranjera, Chile es un angosto y largo país circunscrito por los bordes del Pacífico y la Cordillera de los Andes, una ubicación geográfica privilegiada que a sus habitantes regala exuberantes y contrastantes paisajes, en los que se esconden codiciados tesoros naturales presos de políticas extractivistas. Un país poseedor, también, de una riqueza cultural, ancestral y contemporánea, todavía a ser explorada y puesta en valor.

Es en este contexto en el que se desarrolla Resonancias, programa de residencias artísticas que se extiende al norte y centro del país, organizado por el Goethe-Institut Chile y el Instituto Francés de Chile, y mediante el cual cinco duplas, integradas cada una por un/a artista de Alemania y un/a de Francia, desarrollarán este año investigaciones de campo centradas en problemáticas socio-políticas, ecológicas y culturales locales.

Tras retrasos debido a la pandemia global, Resonancias inicia este mes de marzo con la llegada a territorio chileno del primer dúo de artistas seleccionado tras una convocatoria abierta lanzada en 2020, y que recibió más de 50 proyectos.

Lo/as diez artistas del proyecto Resonancias trabajarán sobre asuntos relacionados con el territorio –entendido como ecosistema natural y cultural y también como espacio de lucha social y conflictos geopolíticos-, así como con las relaciones entre arte y ciencia, medioambiente y artivismo, justicia y participación ciudadana y comunitaria.

Las duplas llevarán a cabo sus residencias de un mes en los cuatro espacios asociados a esta alianza, seleccionados acorde al perfil y líneas programáticas de cada uno: ISLA/SACO, en Antofagasta; NAVE, en Santiago; Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV); y B.A.S.E./Tsonami Arte Sonoro, en Valparaíso. 

Se trata de “espacios altamente capacitados, con mucha experiencia en cuanto a residencias artísticas en Chile, operando desde diversas regiones”, señala el director del Goethe-Institut Chile, Christoph Bertrams.

Los proyectos seleccionados para Resonancias son Día y Noche, de Michael Hirschbichler y Guillaume Othenin-Girard, quienes trabajarán en ISLA/SACO; Futuro – Ficción, de Cécile Bally y Emma Tricard, que desarrollarán su residencia en NAVE; Líneas de fuga, de Jimena Royo-Letelier y Jasmina Al-Qaisi, en B.A.S.E. Tsonami; Casa propia, de Marie Bovo y Piotr Zamojski, en los espacios de FIFV; y Caídas del cielo. Materia, espacio y territorio en Atacama: entrar en resonancia con el desierto, de Rafi Martin y Julika Mayer, en ISLA/SACO en alianza con NAVE.

WAX-en, de Laia Ribera Cañénguez y Rafi Martin. Cortesía de los artistas
WAX-en, de Laia Ribera Cañénguez y Rafi Martin. Cortesía de los artistas

Compartir con la diferencia para comprender nuestra propia identidad

Los proyectos artísticos de Resonancias destacan por su aproximación interdisciplinaria, en tanto vinculan las artes visuales, escénicas, sonoras, mediales y audiovisuales con otros campos del conocimiento, como la astronomía, la etnografía, la geología, la arqueología, la antropología, e incluso el turismo. El objetivo es crear comunidad entre un diverso espectro de especialistas y agentes locales.

«Resonancias busca borrar fronteras y potenciar la interdisciplinariedad, que es algo que siempre ha sido nuestro propósito, porque la práctica de la fotografía, por defecto, es muy individual”, dice Rodrigo Gómez Rovira, director del FIFV. “Este es un ejercicio que es sumamente necesario y contemporáneo, un desafío que no es solamente artístico, sino que se enmarca en una dinámica sistémica, articulada por movimientos migratorios, importantes cambios sociales y reflexión de la propia identidad”.

Tras la revuelta social del 18 de octubre de 2019, los organizadores puntualizaron la necesidad de que las residencias reflexionaran en torno a las problemáticas sociopolíticas de diferentes regiones de Chile, estableciendo para ello relaciones empáticas y situadas a través de un trabajo de campo inmersivo con diversas comunidades, ya sean artísticas, científicas, académicas o sociales.

Resonancias justamente inicia como un programa para dar visibilidad y entendimiento global, desde la práctica artística, a los fenómenos sociales y políticos que inician con la revuelta social de octubre en Chile. La intención era que estas duplas de artistas ‘resonaran’ con sus trabajos e investigaciones con las problemáticas actuales en el país. Durante la convocatoria surgió la pandemia, lo que nos llevó a integrar también el nuevo contexto mundial”, explica María José Cifuentes, directora de NAVE.

Como anfitriones, los espacios asociados brindarán a los/as residentes alojamiento y un lugar de trabajo para el desarrollo de su investigación, además de liderar su conexión con la escena artística y las comunidades locales y apoyar en la producción de actividades relativas a la residencia, contando para ello con un presupuesto aportado por las dos instituciones organizadoras. 

“Uno de los aspectos más importantes de esta residencia es la colaboración que, más allá del Goethe-Institut y el Instituto Francés, se da con los espacios asociados. Ellos son los que introducen a Chile a estas duplas, no solo desde el punto de vista cultural, sino sociológico. Por eso, para nosotros, los socios son casi lo más importante”, dice Christoph Bertrams.

El Goethe-Institut Chile ya tiene un terreno abonado en cuanto a residencias artísticas en Chile. En el 2020, realizaron siete dentro del Programa de Investigación Artística Magallanes, con sede en Punta Arenas -al sur del país-, coordinadas por el Área de Extensión de la Universidad de Magallanes

Por otra parte, el Instituto Francés de Chile y el Goethe-Institut Chile cuentan desde 2013 con un amplio historial de convenios culturales bilaterales, cuatro de ellos beneficiados por el Fondo Cultural Franco-Alemán para concretar el programa Migr’Artes (2017-2018) y, ahora, Resonancias

La cooperación entre ambos países también se ha materializado a través de otros proyectos, como el Festival de Jazz ChilEuropa, el Encuentro de Dramaturgia Europea Contemporánea (EDEC), o el Festival de Cine Europeo.

Resonancias da continuidad a esta sinergia entre Alemania y Francia -aún en medio de lo que supone la crisis sanitaria global- para la proyección de sus artistas en el extranjero. La postergación de las residencias debido a la pandemia implicó que ambas instituciones establecieran una comunicación regular y fluida con los socios y artistas, a fin de mantener la motivación y el compromiso de cada uno, según cuenta Victoria Larraín, coordinadora cultural del Instituto Francés de Chile.

“Incluso con la llegada de la pandemia, tenemos en marcha la primera edición de Resonancias, y ya se programa una segunda edición, aun cuando no están a la vista los resultados. Esto es una muy buena señal de aprobación y de la importancia de continuar con este tipo de colaboraciones por parte de las representaciones culturales”, agrega Christoph Bertrams.

Jasmina Al-Qaisi, homonimemorimorph, escritura de texto (en curso) con y para voz, donde la artista pretende reescribir su memoria jugando con puentes entre idiomas. Cortesía de la artista

Escuchar como gesto de receptividad y atención

La primera residencia de Resonancias comenzó el pasado 5 de marzo y se extenderá hasta el 2 de abril en B.A.S.E Tsonami, una instancia de investigación y creación artística con sede en Valparaíso centrada en la búsqueda de relaciones entre arte, sonido, territorio y comunidad, con el objetivo de generar obras-procesos flexibles que se retroalimenten con las lógicas de la ciudad.

La aproximación de Tsonami a las residencias artísticas se basa en la creación honesta, abierta a cambios y fracasos sustentados en metodologías abiertas y desprejuiciadas, a partir de diversas formas de interacción: humanas, geográficas, desde la observación, la acción y/o el registro.

Si bien hoy más que nunca, en plena pandemia, lo impredecible ha sido parte de iniciativas como Tsonami, para su encargado de residencias y asistente de dirección, Pablo Saavedra, los procesos están por encima de los resultados.

“Una gran parte de este proceso son las relaciones humanas que conlleva el trabajo, y si podemos garantizar o poner a disposición nuestras herramientas para que eso suceda, para que esas relaciones se den, no necesitamos grandes resultados”. 

Para Resonancias, reciben a Jimena Royo-Letelier (chileno-española, reside en París) y Jasmina Al-Qaisi (rumana, reside en Halle), con su proyecto Líneas de fuga, una investigación sonora y relacional sobre la realidad de personas privadas de libertad, y que se desplegará a través de talleres, un programa de radio y acciones en el espacio público. 

El proyecto propone cómo la creación artística asociada a medios tecnológicos, en particular en lo que respecta al sonido (el habla, la escucha, los registros), puede reducir la separación entre cárcel y espacio público, impactar en iniciativas sociales y colectivas que buscan revertir los procesos de estigmatización y discriminacion vivenciados en los contextos de encarcelación, y visibilizar la particular vulnerabilidad de mujeres y cuerpos en disidencia bajo presidio.

Líneas de fuga usará el arte sonoro y las nuevas tecnologías de difusión para la realización de talleres junto con mujeres privadas de libertad en el Complejo Penitenciario Femenino (CPF) de Valparaíso, ubicado en Playa Ancha. Una propuesta que tiene especial ‘resonancia’ en el contexto actual de Chile, tras la revuelta popular de 2019 y la respuesta extremadamente represiva frente a esta por parte de las autoridades –cientos de manifestantes se encuentran en prisión preventiva- y el extremo aislamiento y la particular situación de vulnerabilidad en las cárceles por la pandemia.

La cárcel es un espacio sumamente complejo e históricamente silenciado por nuestras sociedades, a lo que se añade un cuestionamiento generalizado a los derechos humanos de presos y presas. En este sentido, la propuesta sonora de Jimena Royo-Letelier y Jasmina Al-Qaisi se erige como un medio para canalizar discursos pertinentes al encierro, liberar el habla, la escucha y la percepción.

Las artistas realizarán su proyecto con el apoyo del colectivo porteño Pajarx Entre Púas, que cuenta con una extensa experiencia en cárceles, espacios públicos, culturales y educativos para romper con la exclusión.

Michael Hirschbichler, Theater of Combustion, 2017, acero, luces de neón, cables eléctricos, generador de energía, fotografiado en diferentes sitios, en colaboración con Lukas Raeber. Cortesía del artista

Hay un punto en el mapa donde se cruzan las ideas y donde el desierto cobija tu peregrinaje de creación

Chile como una estrecha franja entre el Pacífico y Los Andes, con aridez extrema al norte y abundante humedad al sur. En su polaridad norteña, el Desierto de Atacama es rico en minerales. El producto de su desenfrenada extracción es el combustible de la economía no solo regional, sino nacional desde hace siglos.

Esta es solo una de las muchas características con las que se enfrentarán lo/as participantes de la residencia en esta región del país, base de operaciones del Festival de Arte Contemporáneo SACO, que a partir de este año se convierte en Bienal.

En sus espacios en Antofagasta funciona ISLA, residencia de investigación y creación por la que han pasado decenas de artistas, curadores y gestores internacionales. Desde allí, los artistas Michael Hirschbichler y Guillaume Othenin-Girard, guiados por la directora de SACO, Dagmara Wyskiel, y su equipo, recorrerán el desierto más árido del planeta, se vincularán con sus habitantes, y conocerán la historia y el actual estado del panorama geológico nacional a través de una alianza con la Escuela de Geología de la Universidad Católica del Norte (UCN), una de las más importantes del país.

El proyecto de Hirschbichler y Othenin-Girard para la residencia en ISLA/SACO, Día y Noche, se inspira acordemente en el paisaje del desierto y las cosmologías precolombinas, en lo mitológico atravesado por lo científico.

“Usaremos herramientas de la arqueología para explorar el territorio y de la astronomía para recoger información del cielo y las estrellas. Queremos armar una estructura física donde todas estas partes se conjuguen. Vemos este territorio como un receptáculo de historias, en el cual hacer intervenciones que las vinculen”, dijeron los artistas en una entrevista vía Zoom.

Tanto en mitos antiguos como en el presente, el paisaje de Atacama se sitúa en un punto medio entre la tierra y el cielo, desde el cual se excavan materias primas y se observa la inmensidad del universo. Un paisaje cubierto de estructuras y huellas que miran hacia abajo y hacia arriba y que, por tanto, puede entenderse como una «grabación» o una superficie de proyección de acontecimientos e ideas.

En la topografía del paisaje desértico podemos hallar entonces dos horizontes temporales: el tiempo estratificado en la geología, y el inconmensurable espacio-tiempo de la astronomía. Es en este intersticio, en esta liminalidad, donde Hirschbichler y Othenin-Girard proponen construir un pequeño espacio geológico-arquitectónico, un espacio intermedio entre el día y la noche, entre la tierra y el cielo, entre tiempo e historia, un lugar de encuentro y reflexión.

“En esta residencia, así como en todos los proyectos de SACO, creemos en derrumbar el aislamiento de las áreas del saber para, coherentemente, con el mundo contemporáneo, ir cruzando la creatividad conceptual con la astronomía, la profundidad de la imagen con la arqueología y, por qué no, las reflexiones existenciales con la minería”, señala Dagmara Wyskiel.

El trabajo de SACO con Hirschbichler y Othenin-Girard ya comenzó: los artistas se han contactado vía online con Guillermo Chong, Premio Nacional de Ciencia y catedrático de la Escuela de Geología de la UCN, han realizado viajes virtuales de acercamiento al desierto, y han recibido material académico sobre temáticas de su interés.

La residencia presencial de ambos artistas se realizará entre el 15 de julio y el 12 agosto de 2021, y se espera que los resultados se expongan a fines de año en la Bienal 1.0 SACO, titulada Aluvión.

Julika Mayer, Debout on ne sait pas comment (2005), performance. Cortesía de la artista

Los meteoritos son el cielo que desciende a la tierra

SACO, en alianza con NAVE, reciben entre el 29 junio y el 24 julio a Rafi Martin y Julika Mayer, antropólogo/as-marionetistas con práctica enfocada en artes y ciencias. Ambes se conocieron en la HMDK (Hochschule für Musik und Darstellende Kunst) en Stuttgart (Alemania), y desde entonces han compartido diferentes procesos creativos en artes escénicas.

Su proyecto, Caídas del cielo. Materia, espacio y territorio en Atacama: entrar en resonancia con el desierto, vincula danza, marionetas y antropología -o la proyección relacional entre el cuerpo y la caída de meteoritos-, a través de una puesta en escena que involucra la manipulación de títeres.

Para les artistas, vida y muerte son inherentes al arte de las marionetas. Como explican en su propuesta, la noción de animación incluye el acto temporal y efímero de dar vida -o la ilusión de ella- de manera efímera. Darle alma a un objeto, a una marioneta, es darle una energía vital que también transforma su presencia. Al animar un material, sea un objeto o una marioneta, se articula su cuerpo, se juega con principios humanos y no humanos, se crean imágenes y sensaciones, así como también se desarrollan, se despliegan y se extienden diferentes niveles de recepción.

“El teatro de títeres tradicional juega con esta idea de la ilusión de la vida. Por otro lado, el desierto facilita el acceso a las huellas del pasado; las piedras tienen cierta energía, por algo la gente las recolecta e inventa historias alrededor de ellas. ‘Encontrar un meteorito es entrar en resonancia’, como dijo la geóloga chilena Millarca Valenzuela, y nuestra propuesta se acerca mucho a esta palabra: resonancia con las piedras y las personas, con los espacios que nos van a recibir”, explicaron les artistas en una video-conferencia.

Cuando los fragmentos de asteroides o cometas entran en la atmósfera terrestre, incendiados por la fricción con el aire, pierden gran parte de su materia y se les llama meteoritos. Estos fragmentos, singularmente transformados una vez en Tierra, aportan un gran valor emocional y carga misteriosa al imaginario humano. Como objetos sagrados, han sido venerados como rarezas desde la antigüedad.

El interés en el acto de animación en el marco de esta residencia genera muchas preguntas para les artistas: ¿Dónde comienza la vida en un espacio desértico? ¿De qué aliento se alimenta el desierto? ¿Cuál es el vínculo entre el cielo y la tierra? ¿Existe una cierta autonomía en los llamados objetos inertes? ¿Qué objetos poseen vida(s), historias, almas? ¿Por qué estas rocas nos atraen? ¿Cómo anima la dimensión de misterio (el desierto) a las diferentes comunidades a nivel local, y hacia la conjunción de estos dos espacios paralelos, el cielo y la tierra? ¿Cómo es que estos objetos provenientes del «espacio» (el cielo) proveen un carácter sagrado y un misterio en el espacio (en la Tierra)? ¿Cómo manipulan la ciencia y los científicos los datos, las imágenes y los cuerpos celestes, animándolos? ¿Cómo «hablan» con estos objetos de investigación? ¿Cómo les dan «vida» de alguna manera? ¿Cómo usan las comunidades locales de Atacama la referencia a las estrellas para dar sentido cultural a su vida cotidiana? ¿Cómo se percibe la presencia de los centros científicos que dan realidades diferentes? ¿Cómo podemos seguir transmitiendo este conocimiento? ¿Qué mensajes llevan estas piedras y para quién? ¿Cómo interpretamos y enlazamos estas historias? ¿Cómo las contamos?

Corporalmente, Martin y Mayer trabajarán sobre nociones relacionadas con su práctica que resuenan en ambos contextos: caída, atracción, suspensión, vacío, plenitud, gravedad, peso, espacio, los vínculos entre el cielo y la tierra, la noción de verticalidad, el vínculo entre lo cósmico y lo humano.

Cécile Bally, An organizational study, that’s my work. Cortesía de la artista

Soñando con lo que no existe, alimentamos nuestro entendimiento de lo real

Desde su sede en Santiago, NAVE apoya procesos de investigación y creación vinculados a las áreas de la danza y las Artes Vivas (el cruce interdisciplinario entre performance, teatro, música y otras artes) con el fin de reflexionar en torno al quehacer del cuerpo y nuevos lenguajes transdisciplinarios. El espacio prioriza las residencias artísticas y los procesos creativos, así como instancias de apertura a la comunidad a través de laboratorios y apertura procesos que sirven como espacios de retroalimentación y de transmisión de conocimientos, lo que lo convierte en un socio idóneo para el proyecto Futuro – Ficción, de las artistas francesas Cécile Baily (reside en Berlín) y Emma Tricard (reside en Marsella).

“Como performers y coreógrafas, nos identificamos con el enfoque político, estético y experimental de esta institución, que pone el cuerpo en el centro de las acciones y reflexiones”, dicen las artistas. Una pregunta les asaltó mientras miraban en televisión un discurso político en medio de su postulación a Resonancias: ¿Qué nos queda del tiempo futuro?

“Uno de los tantos eslóganes del movimiento contestatario chileno de octubre de 2019, ‘Se acaba tu tiempo, viene el estallido’, promete justicia y esperanza. Amenaza un cambio político inevitable e inminente que, involuntariamente, recuerda al periodo de la dictadura. Lejos de querer analizar, objetivizar o comparar la revuelta chilena, deseamos más bien aprender y dejarnos conmover por la misma, con el fin de poder participar en la construcción de un imaginario alternativo”, dice su propuesta para Resonancias.

Baily y Tricard realizarán una investigación coreográfica aplicada al video juego como espacio virtual de relaciones ficcionales, o entre “el decir” y “el hacer”, para reflexionar sobre el futuro, la post crisis sociopolítica pandémica.

“Cécile y Emma nos invitan a pensar sobre el futuro, justamente en momentos de distopía, y cuando la vida se vuelve ciencia ficción por medio de las pantallas, abordando conceptos en torno a la comunidad a partir del videojuego”, dice María José Cifuentes, directora ejecutiva y artística de NAVE.

Su investigación en Chile, que se llevará a cabo entre el 7 de septiembre y el 2 octubre, se articula alrededor de dos géneros: la ciencia ficción y el realismo mágico (una ficción donde la magia se inscribe en el mundo real), cuyas dimensiones políticas les permite poder hablar del mundo que nos rodea desde un ángulo distorsionado.

“A través de la ciencia ficción aprendemos sobre nosotros y nuestros miedos, nuestros deseos, tomamos distancia para mirar de manera más detallada nuestro entorno. La ciencia ficción nos invita a dar un paso al costado. Cuanto más se desplieguen y se abran los imaginarios, más nos acompañarán nuestros cuerpos y palabras y más posible será hacer frente a lo que nos sea impuesto. Es una búsqueda que tiene como intención navegar entre un futuro lejano y un presente inmediato de la acción”, explican en su propuesta.

Marie Bovo, La voie de chemin de fer, 07h00, 25 février 2012 © Marie Bovo. Cortesía de la artista y kamel mennour, París/Londres

Nadie podrá desalojarme / De esta casa / Juntos morderemos el polvo / Cuando llegue el momento de la demolición

Desde hace 10 años, el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV) convoca a autores internacionales a participar en procesos creativos y colaborativos para producir obra en la llamada ‘ciudad-puerto’ de Chile. A través de sus diversos programas, ha ido construyendo una mirada crítica y reflexiva en torno a la identidad de la comunidad local y sus huéspedes.  

Trabajando a escala humana desde su espacio de residencias, la Casa Espacio Buenos Aires 824, recibe cada año a artistas extranjeros que trabajan en disciplinas como la imagen en movimiento, el sonido, el rescate de archivo, el traspaso de relatos o la escritura, con una apertura a la experimentación y la investigación in situ.

Como socio de Resonancias, el FIFV acogerá entre el 14 mayo y el 11 junio a los artistas Marie Bovo (reside en Marsella) y Piotr Zamojski (vive en Düsseldorf) con Casa Propia, una investigación donde se pondrán en relación los paisajes exteriores y reales con los paisajes interiores y más íntimos de las ciudades portuarias. Su propuesta tendrá como soportes la fotografía y el video, y como metodologías la recuperación de la riqueza y del tiempo arqueológico de los espacios abandonados, así como la escritura colectiva de cartas con la comunidad local.

El puerto es, sin duda, el nexo definitorio entre estos dos artistas llegados al mundo en regímenes autoritarios. Marie nació en la España de Franco, en 1967, Piotr en la Polonia comunista de 1963. Ambos provienen de ciudades portuarias: Alicante, a orillas del Mediterráneo español, en el caso de Marie; Gdynia, a orillas del Mar Báltico, en el de Piotr.

“Emigramos a los países vecinos: Francia y Alemania. Nuestra cultura se forjó pues sobre la huella de este desarraigo, como exiliados económicos o políticos, prestándonos a la adopción y a las desviaciones dinámicas que nuestro país de acogida originaba. Es desde esta posición que deseamos conducir nuestra investigación artística en Valparaíso”, explican.

En su propuesta para Resonancias, los artistas se cuestionan cómo los seres humanos se las arreglan para organizar un modo de vida comunitario en el tejido a veces hostil de los paisajes urbanos y, más ampliamente, al margen de las leyes o los flujos de la globalización. En estos grupos humanos -dicen- se da la existencia material concreta de un sentido de comunidad, la pertenencia a una cultura colectiva inscrita en lo cotidiano.

“Cuando pensamos en Valparaíso sentimos la necesidad de aprehender la ciudad a través de procesos que van más allá de su objeto y de su forma. No a través del entorno tectónico construido, sino del espacio que esta contiene, si se quiere, de la espacialización de las formas de vida que en ella tienen lugar. No nos interesa la ciudad tanto desde el punto de vista arquitectónico, que tiene su valor, sino desde cómo se vive, cómo los espacios están animados de manera formal o informal”, explicaron en una conversación por Zoom.

En concreto, Bovo y Zamojski trabajarán con una comunidad bien definida: un complejo habitacional en el que viven 50 familias, lo que se acopla de manera fluida a sus intereses en el espacio arquitectónico y la dinámica social y humana. Los artistas residirán en este espacio inmerso en la misma comunidad, con el fin de generar contenidos situados.

Resonancias es tanto una oportunidad para estos artistas de revelar elementos de entendimiento de lo que nos está pasando en Chile como país, como una oportunidad para nosotros como organización y como ciudad a través de esa mirada. Ese es el espíritu que define el concepto de las residencias artísticas», concluye Rodrigo Gómez Rovira, director del FIFV.

Guillaume Othenin Girard, A Room for Archaeologists and Kids. Cortesía del artista

Cooperación entre espacios

Resonancias es un proyecto singular al intercomunicar y potenciar los programas de residencias artísticas más experimentados y de proyección internacional en el Chile de hoy. Aun cuando -como señala Christoph Bertrams- los resultados de su primera edición están por verse, se puede afirmar desde ya que las conexiones establecidas entre organizadores y espacios, aun en medio de una crisis sanitaria global, están dando sus frutos.

Colaboraciones que madurarán con el tiempo, en la próxima cita de Resonancias 2021, y también de forma paralela, fuera de este programa de residencias, en virtud de la confluencia de intereses que ya se ha manifestado en conversaciones virtuales entre los socios en el transcurso de estos tiempos inciertos, donde la solidaridad, la correlación y las complicidades son más necesarias que nunca.  

“A lo largo de este período de coordinación y pre-producción de Resonancias se han creado, de forma muy rápida y fluida, alianzas entre los socios. Sus discusiones e intercambios, que ya están en marcha, comenzarán a tener una periodicidad mensual”, dice Christoph Bertrams.

SACO, que cuenta con una sólida experiencia en colaboraciones internacionales a través de sus residencias artísticas desde el norte de Chile, destaca que Resonancias “ha sido pionero en el país tanto por el carácter multidisciplinario de sus socios, como por el profesionalismo y alcance internacional de la convocatoria y la difusión del proyecto”.

SACO y NAVE, en tanto, vienen cooperando programáticamente desde 2018, pero ahora es la primera vez, a través de Resonancias, que concretan una nueva metodología de trabajo colaborativo, donde ambos espacios centran su atención en el acompañamiento de los artistas en terreno.

“Hoy en Chile las residencias, y sobre todo los espacios y festivales que se dedican a ellas, no cuentan con apoyos del Estado, a pesar del rol fundamental que cumplimos dentro de la creación. Alianzas como estas permiten visibilizar nuestra labor, y esperamos que a futuro el Ministerio de las Culturas de Chile asuma que la residencia no es solo un programa o pasantía, sino una nueva manera de entender la producción artística”, afirma María José Cifuentes, directora de NAVE.

Pablo Saavedra, de Tsonami, agrega: “Es interesante la sola posibilidad de generar programas transterritoriales. Varios de los proyectos socios hemos colaborado y hecho cruces programáticos en el pasado, pero es la primera vez que estamos todos bajo el mismo contexto. En este sentido, creemos que es un programa que abre posibilidades, que genera la atmósfera necesaria para proyectos futuros, pero sobre todo que posibilita la investigación territorial poniendo sobre una mesa común problemáticas y maneras de ver desde distintos territorios”.

El FIFV y Tsonami, por su cercanía geográfica, han colaborado en proyectos donde la fotografía y el sonido operan como “interruptores para nuevas imágenes mentales”, según Rodrigo Gómez Rovira. “Pero no fue hasta este programa que pudimos encontrarnos de frente y recorrer juntos, lo que es un hito para nosotros». “En el mundo actual nos hemos ido dando cuenta de que todo es un sistema, al igual que un cuerpo humano. Esa mirada sistémica contemporánea abre estas nuevas puertas, que nos permiten colaborar entre disciplinas, territorios y miradas diversas, y eso es fantástico. Este programa, como ha ido en esa dirección, ha forzado a que entremos en esa nueva dinámica”, puntualiza.

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.

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