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GABRIEL SÁNCHEZ: MIRANDO AL MUNDO

En 2019, sesenta años después de que su abuelo huyera de La Habana, Gabriel Sánchez (Miami, 1993) se convirtió en el primer miembro de su familia en volver a Cuba. Como muchos cubano-estadounidenses de primera generación, Gabriel creció entendiendo Cuba más bien como un paraíso mítico y legendario, detallado en anécdotas familiares y fotografías viejas. En los últimos dos años y medio, durante sus visitas extendidas a Cuba, ha creado un conjunto de obras profundamente empático que captura el emergente espíritu vanguardista de lo que es vivir y trabajar en Cuba.

Artistas, escritores, fotógrafos, bailarines y cantantes de ópera: esta subcultura de cubanos joviales, audaces e inquietos, representan el futuro de la escena artística de la isla y, en gran medida, los sueños de muchos, desvinculados de la Cuba moribunda del pasado y de la realidad suspendida del presente. Vulnerables pero orgullosos de ser quienes son frente a un sistema opresor, se muestran desnudos y expuestos para que el mundo vea -en un símbolo de honestidad y sencillez- sus vidas capturadas por Sánchez con curiosidad y delicadeza.

La pintura es un elogio. Con esta exhibición en Luis De Jesus Los Angeles, el artista honra a sus compatriotas uniéndose a sus filas como artista cubano e hijo nativo.

Hace poco, Gabriel Sánchez compartió algunas reflexiones personales que entregan un vistazo invaluable hacia su vida y trabajo en Cuba.

Gabriel Sánchez, Mambis, 2021, óleo sobre tela, 47 x 35.5 pulgadas. Cortesía del artista y Luis De Jesus Los Angeles
Gabriel Sánchez, Brotherhood, 2020, óleo sobre tela, 47 x 35.5 pulgadas. Cortesía del artista y Luis De Jesus Los Angeles
Gabriel Sánchez, Patria o muerte, 2021, óleo sobre tela, 47 x 35.5 pulgadas. Cortesía del artista y Luis De Jesus Los Angeles
Gabriel Sánchez, El mundo mirando a Ricky, 2021, óleo sobre tela, 47 x 35.5 pulgadas. Cortesía del artista y Luis De Jesus Los Angeles

La Habana, 9 de febrero de 2021

Amo la naturaleza amable de la gente de aquí. La falta de tecnología y de distracciones del siglo XXI hace que haya una comunidad de personas presentes y comprometidas; personas de buen corazón que compartirán contigo lo poco que tienen por tu compañía y un buen rato de risas.

Elijo a mis retratados basándome en la disposición que tengan para expresarse con libertad y franqueza, y lo que representan como cubanos. La mayoría de mis modelos son artistas millenials jóvenes, incluyendo músicos como mi compañera y esposa Laura, quien es cantante de ópera. Ella es alguien que ama a su país intensamente y que también anhela una vida fuera de Cuba algún día, para dedicarse a su carrera como cantante. Ella es inquebrantable en cuanto a expresarse y es una de las principales inspiraciones en mi trabajo día a día.

Laura me ha presentado a varios amigos, entre ellos Brayan y Félix, cantantes contemporáneos a ella en el círculo de la ópera en La Habana. Félix es un personaje extrovertido y alegre, y Brayan es más reservado y serio. Otros modelos incluyen a dos bailarines que conocí por un amigo fotógrafo en común, y a otros como Babalao (pastor yoruba), Abuela Fifa, y un grupo de hombres sin camisas que jugaban una partida amistosa de dominó en la calle en un día caluroso.

Muchos de mis modelos son abiertamente homosexuales y se expresan sin ninguna reserva. Esta es una característica importante, ya que en Cuba predomina una cultura excesivamente machista, lo que dificulta que puedan ser quienes son públicamente. El gobierno no permite el matrimonio homosexual y es conocido por reprimir cualquier tipo de expresión LGBTQ, incluidas las marchas que se celebran todos los años en La Habana. Mis modelos son fuertes y valientes, están dispuestos a posar para mí y que sus historias sean contadas a través de la pintura [1]. Ellos representan todas las cualidades y personalidades distintas de la gente cubana.

Conocí a Ricky mientras él repartía folletos frente a El Floridita (el mítico bar donde bebía Hemingway) para un club clandestino que todas las noches tiene la mejor fiesta de La Habana Vieja. Él siempre se viste con mucho estilo, y me atrajo de inmediato. Empezamos a hablar como mentes afines, ambos tenemos más o menos la misma edad, y me expresó su disposición a modelar para mí. A muchos de mis modelos los encuentro mientras camino por las calles; entablamos una conversación, lo que es muy fácil de hacer en La Habana, y hablamos de las artes en general. La mayoría de las personas son muy abiertas y se sienten cómodas de ser fotografiadas y pintadas una vez que les hablo de mi carrera como pintor.

— Gabriel Sánchez

 


[1] “Recientemente, artistas cubanos del performance han sido arrestados por usar la bandera cubana en sus trabajos, y ahora el uso de la bandera de cualquier manera es visto como una amenaza hacia el gobierno. En mi trabajo, utilizo la bandera de manera sutil o con una intención evidente como una forma de simbolizar al país directa o indirectamente. Pintar estas obras en Cuba fue un riesgo que asumí para expresar la dicotomía del amor por la patria y la indignación por como son las cosas”.

Traducción por Catalina Moreno, pasante de Traducción de la Universidad Católica de Valparaíso, Chile

Gabriel Sánchez, Dominó, 2020, óleo sobre tela, 48 x 60 pulgadas. Cortesía del artista y Luis De Jesus Los Angeles
Gabriel Sánchez, Jaime El Barbero, 2020, óleo sobre tela, 48 x 60 pulgadas. Cortesía del artista y Luis De Jesus Los Angeles

GABRIEL SANCHEZ: MIRANDO AL MUNDO

Luis De Jesus Los Angeles, 1110 S. Mateo St., Los Angeles, California

Del 6 de marzo al 17 de abril de 2021

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