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PINK MANEUVER

Por Ivana de Vivanco

Una cabeza en el espacio forcejea por separarse de su cuerpo, pues quiere observar el universo a través del ojo de Dios. A pesar de estar convencida de su divinidad y de ser más azul y más brillante que el cielo, no lo logra. Lo intenta mil veces, pero permanece siempre encadenada a sus venas, a sus uñas, a su pelo. Cuando consigue, sin embargo, elevarse algunos centímetros por sobre sus hombros, arrasa con pueblos enteros, quema códices, corta trenzas.

Se trata del Complejo Cartesiano, dualista –que pretende enemistar cuerpo y mente– y monológico: una cabeza con pretensiones universales que reflexiona desde un cómodo rincón del mundo. Sus dos perfiles prácticamente idénticos dudan y dudan, pero nunca se ponen realmente en crisis, porque sólo se escuchan a sí mismos. Quizás la duda cartesiana no sea tan profunda como parece. Al fin y al cabo, ésta no acepta a ningún interlocutor en su discurso. A nadie se le permite remecer al pensador desde afuera. No hay ningún otro (y ni hablar otra) que esté a su altura.

Vista de la exposición Pink Maneuver, de Ivana de Vivanco, en la Galería Josef Filipp, Leipzig, Alemania
Ivana de Vivanco, Ronda, 2020, óleo sobre lienzo, 190 x 190 cm. Cortesía de la artista y Galería Josef Filipp
Vista de la exposición Pink Maneuver, de Ivana de Vivanco, en la Galería Josef Filipp, Leipzig, Alemania

La exposición Pink Maneuver (Maniobra Rosa) es una crítica a las estructuras de colonialidad que impulsaron la creación de la modernidad y que siguen rigiendo en nuestra sociedad. He pensado la instalación total –con sus esculturas, sus pinturas y sus muros rosados– como una invitación a recorrer y cuestionar algunas convenciones sociales, ancladas por ejemplo en los roles de género o en la supuesta supremacía del pensamiento europeo.

Varias obras de esta exposición nacen de la revisión e interpretación de episodios de la historia andina en Sudamérica. Uno de ellos es el conflicto armado entre Sendero Luminoso y el Estado peruano durante los años 80 y 90, el cual, promovido por el colonialismo interno, acumuló la gran mayoría de las víctimas en las zonas rurales y más pobres del país. El 75% de las víctimas fatales hablaba quechua u otras lenguas nativas como idioma materno, cuando en el Perú sólo 16% de la población pertenecía a dichos grupos étnicos y culturales. La pintura Ronda ha sido un intento de recoger en una imagen algo de este episodio de la historia, de la enorme discriminación que encierra y de la cualidad circular de la violencia, en la que los disparos se devuelven y generan torbellinos.

Las obras de mis últimos años de trabajo se esfuerzan por darle una forma a fragmentos de estas historias y en el intento se impregnan de la estética del barroco latinoamericano, que ha sido probablemente el barroco más colorido y más doloroso de todos, pues en él ha quedado inscrita la herida de la colonización. Las escenas de las pinturas están representadas con los colores de los carnavales andinos y con los ritmos de sus danzas. En los bailes los cuerpos zapatean, se entrecruzan y chocan, pero se reconcilian en el momento en el que vuelven a coordinar sus movimientos al compás de la música.

Ivana de Vivanco, Post Mirror Stage, 2020, óleo sobre lienzo, cadena metálica. Cortesía de la artista y Galería Josef Filipp
Ivana de Vivanco, Enlightening Smile, 2020, óleo sobre lienzo, 40 x 36 cm. Cortesía de la artista y Galería Josef Filipp
Ivana de Vivanco, Skip, 2020, óleo sobre lienzo, 40 x 36 cm. Cortesía de la artista y Galería Josef Filipp
Ivana de Vivanco, Cartesian Complex, 2020, cemento, resina, yeso, pelo, cadena metálica y óleo sobre tela. Cortesía de la artista y Galería Josef Filipp

IVANA DE VIVANCO: PINK MANEUVER

Josef Filipp Galerie, Spinnereistrasse 7, [PF 508], Leipzig, Alemania

Del 16 de enero al 27 de marzo de 2021

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