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MARICEL DELGADO: GRÁMATICA PARDA

El confinamiento ha significado para muchos hogares la difuminación de los límites entre lo privado y lo público. Así, los espacios rituales empiezan a cobrar otras significaciones o, acaso, a perderlas. Si bien el inicio del confinamiento de la primera ola implicó confusión al presentarse como un tiempo incierto y particularmente lento, en tanto muchas labores quedaron suspendidas, con el pasar de los días y los meses el tiempo cedió protagonismo al espacio. Lo doméstico –que por años estuvo vinculado a lo privado e íntimo– se tornó público en la medida en que un gran número de personas se vieron en la obligación de cumplir con horarios laborales y/o de estudio desde casa, a través de una interfaz que exhibe la trastienda de quien se halla frente a la pantalla.

Mientras el afuera se disputa entre el deseo (de libertad) y el peligro (de contagio), la reanudación de actividades se gesta –en muchos casos– en una estrecha relación con la virtualidad y la economía (temporal, espacial y monetaria). Es así como una gran parte de la humanidad se ha visto en la necesidad de adaptarse a los nuevos soportes comunicacionales mediante la implementación de aplicaciones y artilugios –asumiendo el rol de productores/as– para hacer de sus modestos espacios improvisados sets de grabación. La gramática parda refiere justamente a esta capacidad de resolver, adaptarse y sobreponerse a los problemas de manera creativa; digamos, una inteligencia natural.

Maricel Delgado, Cocina (de la serie Gramática parda), 2020. Cortesía de la artista
Maricel Delgado, Ropa Colgada (de la serie Gramática parda), 2020. Cortesía de la artista

En Gramática parda Maricel Delgado (Lima, 1978) presenta una serie de fotografías que conjuga dos espacios/tiempos disímiles: por un lado, el pasado en modo vacacional que exhibe naturalezas y vegetación en B/N a través de fotografías analógicas reveladas y ampliadas manualmente; por el otro, lo cotidiano del hogar, donde estas mismas fotografías analógicas son dispuestas de modo aleatorio en diversos espacios donde resaltan el cuidado y la maternidad, y son captadas digitalmente en su nuevo contexto.

Sin embargo, estas imágenes también revelan que el ocio se presenta como recuerdo, como una postal que intenta ocupar un lugar en lo cotidiano de la vida doméstica; una evocación de lo que es (o podría ser) la vida más allá del encierro. Así, la artista remarca no solo la distancia entre el ocio y el trabajo, sino que el acto de volver atrás para rescatar una serie realizada en el pasado y reproducirla de manera analógica se sostiene justamente en la exigencia del tiempo y en el uso de este en una acción que lo consume por completo: tiempo de exposición, tiempo de revelado, tiempo de ampliación. Y no se trata de una decisión casual, considerando la trayectoria de Maricel Delgado y su fascinación por el fracaso, el error y las acciones desinteresadas que no conducen a nada más que a ocupar el tiempo –a modo de pérdida para los espíritus neoliberales.

Por otro lado, esta serie de imágenes también conduce a pensar en el valor del trabajo en tanto las labores domésticas han sido, por muchos años, consideradas trabajos menores, asumidas mayoritariamente por mujeres y/o dispuestas a terceras personas bajo un salario mínimo.

Aunque muchos cedan al placebo del consumo desmedido que oferta el capitalismo, la pandemia ha exigido a repensar las prioridades en la vida y a otorgarle valor a acciones y/o labores que antes se asumían como dadas. Gramática parda es un viaje no revelado que ve la luz en plena pandemia; una invitación a repensar los espacios, el tiempo, las labores y la relación con el entorno.

Maricel Delgado, Cama (de la serie Gramática parda), 2020. Cortesía de la artista

MARICEL DELGADO: GRÁMATICA PARDA. Hasta el 16 de diciembre de 2020 en SUERO, un proyecto virtual de Luisa Fernanda Lindo

Luisa Fernanda Lindo

Lima, 1979. Curadora, escritora y trabajadora del arte. Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires (Argentina) y Magíster en Estudios Curatoriales por la Universidad de Navarra (España). Ha obtenido diversas becas y residencias, como la Beca de Posgrado de Fundación Carolina 2018–2019; Beca a la Excelencia de Programas Especiales para Artistas de AMEXCID/SRE (México, 2015); Beca de Residencia Artística de SEGIB y Casa de Velásquez (Madrid, 2015); entre otras. Es directora y curadora de SUERO, espacio temporal para la reflexión, creación y exhibición de arte contemporáneo.

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