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MEMORIA, DENUNCIA, HOMENAJE. LAS CRÓNICAS PANDÉMICAS DE ADOLFO TORRES FRÍAS

Ante la llegada del Coronavirus, los artistas han buscado en la creación una experiencia de aislamiento íntimo y seguro. Después de todo, qué más reconfortante y sanador que seguir encontrándose y conversar con aquello que siempre han tenido a la mano, y ha salido de sus manos.

Otros artistas se paralizan: por la ansiedad propia del saberse confinado, por la falta de concentración o tiempo, o porque ese refugio que es el arte no parece serlo tanto ante el caos de una emergencia sanitaria que se desdobla sin discriminación más allá de sus puertas.

Para otros artistas, también, el acompañamiento que supone la acción creadora durante las crisis llega a detonar pulsiones catárticas, impulsos obsesivos con salidas que pueden, o no, llegar a considerarlas ‘obras’. Es el caso de Adolfo Torres Frías (Santiago de Chile, 1971), cocinero de estudio y artista visual autodidacta, y lo que ha venido haciendo durante la cuarentena.

Adolfo Torres Frías, serie «Crónicas del Coronavirus», 2020. Cortesía del artista y Centro Arte Alameda
Adolfo Torres Frías, serie «Crónicas del Coronavirus», 2020. Cortesía del artista y Centro Arte Alameda
Adolfo Torres Frías, serie «Crónicas del Coronavirus», 2020. Cortesía del artista y Centro Arte Alameda

A lo largo de estos meses de encierro, el artista activó el concepto de “Residencia Artística en Cuarentena” en su propio hogar, en el balneario de Bahía Inglesa, ubicado en la costa de la Región de Atacama, a 890 kilómetros al norte de la ciudad de Santiago. Activando pero desplazando la idea de “residencia” como la ejecución de un viaje, Torres Frías se propuso acentuar y acrecentar una inamovilidad desde su propio lugar de vida, gestado como locación de trabajo intensivo y concentrado.

En esa situación, y tomando materiales y soportes de trabajos anteriores, el artista comenzó a desplegar de manera obstinada un registro temático del devenir de la pandemia y la emergencia sanitaria, incluyendo instancias y lecturas sobre la industria farmacéutica, historia de las enfermedades, chamanismo y charlatanería, así como personajes, narcóticos y locaciones que han sido trágicamente afectadas por la llegada del COVID.

Mediante una estética entre naif, expresionista y figurativa, Torres Frías retrata sucesos actuales a modo de registro instantáneo, pero con los códigos de una cadena evolutiva desde la “literatura de cordel” o “Lira Popular”, trasladada a códigos actuales que delatan las noticias y situaciones de esta pandemia y su violenta e inesperada irrupción.

En la serie aparecen retratos de figuras políticas relevantes del último tiempo, tanto del ámbito nacional como internacional, como la Presidenta del Colegio Médico de Chile, Izkia Siches, el ex ministro de salud, Jaime Mañalich, Donald Trump, el primer ministro chino Xi Jin Ping (que se exhibe como «El Premier Chino»), o la canciller alemana Angela Merkel.

El artista también se (re)inventa la técnica de estos trabajos. Como serie de producción diaria, los 170 grabados están hechos sobre cortes de “trupán” (aglomerado o MDF) de 20 por 20 centímetros, pintados de negro a modo de plancha o matriz para xilografía, las cuales son a su vez pintadas con acrílico de color y posteriormente talladas con gubias de variados diámetros, convirtiendo este soporte en una mixtura entre pintura y grabado. La matriz inerte e inmaculada de una edición en serie se convierte así en una pieza única y prueba de autor perpetua e irreproducible.

La serie completa, Crónicas del Coronavirus, se puede ver en el sitio web del Centro Arte Alameda, como parte del ciclo Octubre Insurrecto, enmarcado en el primer aniversario de la revuelta social del 18 de octubre de 2019. 

Adolfo Torres Frías, serie «Crónicas del Coronavirus», 2020. Cortesía del artista y Centro Arte Alameda
Adolfo Torres Frías, serie «Crónicas del Coronavirus», 2020. Cortesía del artista y Centro Arte Alameda
Adolfo Torres Frías, serie «Crónicas del Coronavirus», 2020. Cortesía del artista y Centro Arte Alameda

Sobre el artista

Adolfo Torres Frías centra su obra en una relación entre las visualidades y la alimentación, activando un fuerte eje de contenidos y acciones que involucran ambas escenas y conocimientos en instancias de relación y trabajo comunitario.

Su trabajo más difundido es La Olla Común, el cual se estructura de cuerpo teórico, culinario y visual, activando variadas temáticas y convocatorias entre agentes gastronómicos, escuelas de arte y cocina, barrios, espacios culturales y ciudades, las cuales pasan a ser parte e ingrediente de su accionar, junto a sus características, masivas y emotivas -entregas masivas de alimentos-, que bajo el concepto de olla común activa lazos de integración mediante estos cotidianos actos.

Su obra se inscribe dentro de lo que llama “desplazamiento del grabado por la vía culinaria”, desde donde desprende conceptos de matriz, edición y serie en la relación entre la producción gráfica y la producción de alimentos, las cuales comparten tanto instancias de concepto como así de operatividad.

También ha desarrollado su esquema de trabajo “Generadores Operativos de la Cocinería”, en donde “generador de sobrevivencia”, “generador de actividades” y “generador de imaginarios” y su relación de unos con otros, son las coordenadas para organizar estructuras de información, contenido y operación visual, convocando y activando imaginarios mediante la importancia de los actos alimenticios y su valor social en variadas comunidades.

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