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DIEGO PÉREZ: HISTORIA DE ARENA

La práctica multidisciplinaria de Diego Pérez (Ciudad de México, 1975) juega continuamente con lo fronterizo, sean los límites que dividen al arte de otro tipo de objetos, los que dividen al arte del gran público, o los que separan contemplación de experimentación. El artista articula una imaginación escultórica en la que todo material es fuente inagotable de formas cuyas relaciones no se acaban en la obra, sino que se extienden hacia el entorno y el espectador.

Habiendo iniciado su carrera en el campo de la fotografía, Pérez se ha orientado hacia la vida pública de los objetos, fomentando, no sin un cierto grado de humor y afinidad por la fantasía, un cuestionamiento sobre las relaciones sociales que le dan a las obras algún significado. Es en la cotidianidad donde una silla se convierte en una repisa, o donde una caja se transforma en una maceta; la frontera arte-vida se constituye y se deshace en la coyuntura de espacio público, obra, y espectador.

Para Pérez, es importante echar a andar la imaginación y el ensueño, pues es ahí donde se produce el contacto entre campos en apariencia separados, entre artista, artesano, conocedor de arte, observador casual, y así sucesivamente.

Vista de la exposición "Historia de Arena", de Diego Pérez, en RGR, Ciudad de México, 2020. Cortesía de la galería
Vista de la exposición «Historia de Arena», de Diego Pérez, en RGR, Ciudad de México, 2020. Cortesía de la galería
Diego Pérez, Mesa Infinita I, 2020, arena sobre base de basalto. Cortesía: RGR Galería
Diego Pérez, Apuntes para la Mesa Infinita #3, 2020, fotografía, 40 x 59 cm. Cortesía: RGR Galería

Su actual exposición en Galería RGR, titulada Historia de Arena, se compone de dos ejes: la impermanencia de lo monumental y la permanencia de lo efímero.

Mesa infinita (2020) representa el primer eje. La transformación del castillo de arena sugiere que visiones de la historia que representan los monumentos también están sujetas a cambios profundos con el paso del tiempo. Su importancia es clara cuando consideramos cómo es que México ha construido y reconstruido su propio pasado. A lo largo de siglos, la figura de lo prehispánico ha marcado la pauta del origen del mexicano. Mientras en el siglo XIX se veía a lo indígena como pasado clásico y presente a superar por medio de la modernización, en el XX se redefinió como un pasado trágico en necesidad de recuperación frente a la herencia española, aunque todavía sujeto a un discurso modernizador.

El canon de la narrativa nacional, el cual se conoce entre historiadores bajo el concepto de “historia de bronce”, hace de las representaciones monumentales el eje de la historia del país. En ella, se concibe lo mexicano como una identidad monolítica en la que lo indígena constituye un pasado distante y petrificado, ignorando la contemporaneidad y diversidad de las comunidades del país.

La instalación que compone el segundo eje de la exposición alude a la historia sobre la cual se erige la vida diaria de México, y que la historia de bronce pretende inmovilizar, excluyendo las continuidades entre pasado y presente que vuelven a todos esos grandes eventos nacionales un castillo de arena.

Tradiciones y prácticas cotidianas seguirán evolucionando más allá de nuestros días, y las piezas mostradas, más cercanas a la tierra que todos aquellos monumentos que pretenden acceder al cielo, despiertan emociones y pensamientos que no buscan ensalzar la nación, sino mostrar su existencia concreta.

Diego Pérez, El Perro y la Serpiente, 2020, piedra de lava tallada, 40 x 40 x 40 cm aprox. Cortesía: RGR Galería
Diego Pérez, Prócer Anónimo, 2015, concreto tallado, 43 x 24 x 20 cm aprox. Cortesía: RGR Galería

A través de la reutilización y el reciclaje, la práctica artística de Diego Pérez resignifica objetos cotidianos cuyas relaciones con la historia son complejas, recordándonos que cambian constantemente. En otras palabras, esta historia de arena es una aproximación estética al problema de cómo es que la nación crea su propia narrativa en objetos e imágenes.

Pérez nos ayuda a recordar que no todo es sagrado, que lo que nos une no son tanto las monumentales siluetas de la historia de bronce, sino aquellos fragmentos descartados de la vida diaria, las pequeñas y profundas narrativas que tenemos en común, y cuyo destino es el cambio. Después de todo, cuando tomamos un puñado de arena y lo soltamos, siempre quedan sutiles rastros en la piel.

Diego Pérez, de la serie Piedras para Apnea, 2018-2020, piedra de lava tallada. Cortesía: RGR Galería
Diego Pérez, de la serie Piedras para Apnea, 2018-2020, piedra de lava tallada. Cortesía: RGR Galería

DIEGO PÉREZ: HISTORIA DE ARENA

Galería RGR, Gral. Antonio León 48, Colonia San Miguel Chapultepec, Ciudad de México

Del 5 de septiembre al 31 de octubre de 2020

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