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VIRALIZAR EL TRÓPICO

Tropical Papers es un centro de arte que funciona dentro de una arquitectura virtual. Fundado por la curadora colombiana María Inés Rodríguez (MIR) en 2005, se podría decir que esta plataforma se anticipó a nuestra época. Hoy, en un mundo confinado, donde el espacio expositivo se ha desmaterializado hacia el tecnorrealismo, podemos mirar hacia atrás y trazar la evolución de Tropical Papers como un referente de adaptabilidad e/afectiva de la investigación y circulación cultural a los formatos digitales en escenarios restrictos.

Con la plasticidad habitual, TP reenergiza este año sus programas públicos de cara a la complejidad y la interconectividad en que las sociedades contemporáneas transitan a escala global, lo que, a su vez, genera una inevitable y volátil dinámica de cambios impredecibles.

De carácter transdisciplinario, los programas de TP se despliegan en varios formatos, entre ellos, residencias virtuales dirigidas a artistas emergentes y de mediana carrera; exhibiciones pensadas como campos estéticos y políticos activos; y entrevistas con invitados e invitadas del Sur Global -Puerto Rico, República Dominicana, Curaçao, Filipinas, Camboya, Colombia, Venezuela- en las que comparten sus procesos creativos, intereses y proyectos.

El equipo de TP está integrado por MIR como directora artística, Sofía Lanusse como directora adjunta, y Andrés Sandoval como diseñador y webmaster. MIR siempre ha trabajado en red. Para ella, y bajo el espíritu de pensar lo tropical como un territorio fluido, con fronteras permeables, TP es un espacio que funciona como “un laboratorio poscolonial contemporáneo”.

Sus proyectos multidisciplinarios se han venido articulando a partir del intercambio de experiencias y diálogos que imaginan una geopolítica social, histórica y actual, atravesada por perspectivas inclusivas, ambientales y sostenibles. Si bien todos los contenidos son en inglés, construyen puentes con las comunidades angloparlantes, entre lo local y lo extranjero, lo urbano y lo rural, y entre las nuevas tecnologías en constante evolución, el conocimiento ancestral y los problemas contemporáneos. Un entramado de actuantes y actuares que viralizan lo tropical como un estado mental situado en formas posibles de crear y compartir conocimiento.

Alejandra Villasmil: Tropical Papers no es estrictamente una publicación online. O, al menos, es la impresión que me da al curiosear por el sitio web y tras seguir sus actividades desde su reactivación este año. ¿Cómo defines tú la intención de esta iniciativa?

María Inés Rodríguez: Tropical Papers nació en el 2005 como una pequeña casa de ediciones que deseaba formalizar y dar visibilidad a ciertos proyectos editoriales de artistas con los que estábamos trabajando. En ese momento había iniciado una serie de exposiciones itinerantes que llamé Tropical Table Party, que incluía revistas, panfletos, ephemera, ediciones y diversos materiales impresos hechos por artistas. Frente a las complicaciones o requerimientos de una exposición formal (transporte, seguros, montaje) este dispositivo permitía una gran flexibilidad y la posibilidad de existir en varios lugares al mismo tiempo con un mínimo de infraestructura. El dispositivo, sin embargo, tenía una gran importancia para mí, así que pedí a Pablo León de la Barra que imaginara un espacio donde mostrar, leer, pasar el tiempo con las revistas… también trabajé un muy lindo y práctico proyecto de kiosco itinerante con Ronan y Erwan Bouroullec, que finalmente nunca logramos editar.

En 2013 nos convertimos en un website, que yo prefiero llamar un centro de arte virtual, pues así lo concebimos: no somos un revista o publicación, sino que tenemos varios espacios que ofrecen una plataforma de trabajo y visibilidad a artistas, científicos, curadores y otros diletantes. Con el tiempo hemos ido ampliando nuestros “headquarters”, como cualquier espacio físico, hacia las redes sociales, en donde nuestros invitados comparten su trabajo con un público amplio que sobrepasa la región de los trópicos.

AV: Me parece casi visionario que Tropical Papers se pensara como un centro de arte virtual en el 2005, justamente porque considerabas que eso permitía operar con mayor autonomía y alcance global, optimizando los recursos. Es un precedente notable dentro de las prácticas artísticas, tomando en cuenta las limitaciones de lo presencial que vienen a manifestarse hoy, 15 años después, con la medida sanitaria del confinamiento. ¿Cómo ha sido el proceso evolutivo de TP, desde su concepción en 2005, pasando por un periodo de pausa mientras te dedicabas a otros proyectos profesionales y de vida, hasta ahora?

MIR: En realidad nunca ha estado en pausa, la actividad ha sido regular, ya que somos un equipo fijo de tres personas que aseguran los contenidos, con colaboradores ocasionales que nos aportan su saber y experiencia. Evidentemente, en estos últimos meses hemos tenido más tiempo y un gran deseo de consolidar ciertas ideas a través de nuevos proyectos y colaboraciones con otros colegas.

Vamos avanzando de acuerdo a nuestros deseos, necesidades y sinergias, y estamos atentos al contexto y a la manera en que el mundo in/e/voluciona. Evidentemente, en la medida en que el mundo se enfrenta a una pandemia, con graves consecuencias en todos los aspectos de nuestras vidas, muchas de las certezas que podíamos tener sobre el futuro parecen desaparecer; de ahí la importancia de siempre estar en movimiento, no necesariamente físico, pero si mental.

Estamos trabajando de esta manera antes de tener un espacio virtual, éramos fanáticos del fax e incluso de la telepatía… Pero es evidente que estos meses de reclusión y de distanciamiento físico nos impulsaron a reactivar varios proyectos y a ampliar nuestro campo de acción. Pero pensamos que lo más importante para nosotros ha sido la posibilidad de crear nuevas redes de solidaridad, pensar que no somos solo una o uno, sino que hacemos parte de un todo en el que podemos participar, aportar y crear juntos con otras y otros un espacio real y concreto más sostenible, sensible y justo.

AV: Una de las actividades que TP está desarrollando ahora es la residencia virtual, un formato que, antes de la pandemia, podría haber sido visto como un oxímoron. ¿Cómo conciben estas residencias virtuales?

MIR: En TP lo abordamos como la posibilidad de pasar una temporada de dos meses con un/a artista invitado/a al que ponemos en relación con un/a “mentor/a”, algo así como un acompañante- interlocutor/a con quien el/la artista puede compartir el proyecto que está desarrollando; una conversación generosa que permite de lado y lado compartir ideas, conocimientos y experiencias. Después, de acuerdo a las características del proyecto, lo compartimos con nuestras audiencias a través de las diferentes plataformas que tenemos. Ese es el formato de base, pero cada artista genera un proceso ligeramente diferente y eso influencia el curso de la residencia. Como decía John Cage, todo lo que ocurre y ocurrirá nos influencia y puede hacer cambiar el curso de las cosas, por eso es tan importante siempre estar en movimiento y no tener miedo a ello.

AV: En la descripción del sitio web, leo la frase: “The Tropics as a state of mind”. Es muy poderosa. Nos habla de fronteras fluidas, de “ser” el trópico, de un “pensar” el trópico tanto fuera como dentro de éste. ¿Nos comentas más sobre esta noción?

MIR: En efecto, los trópicos en nuestro caso evocan una región geográfica específica, pero también la posibilidad de expandir nuestros imaginarios que, como decía Édouard Glissant, es una acción que depende de cada uno de nosotros. Si miras de cerca la zona tropical podrás ver que es un laboratorio poscolonial en donde ocurren fenómenos sociales, migratorios, geopolíticos, económicos, ambientales a gran escala que repercuten de manera global. Y si piensas desde esa perspectiva es muy estimulante conocer de cerca proyectos artísticos que promueven la interconectividad, compartir conocimientos, experiencias y un diálogo expandido.

AV: ¿Cómo crees que ha influido tu experiencia curatorial en la forma que toma TP?

MIR: Los últimos años los he dedicado a trabajar en instituciones y tal vez por eso TP ha sido concebido como un espacio que refleja un lugar físico en donde suceden acciones (artistas invitados, residencias, conversaciones, micro-exposiciones, etc.). Trabajo también en red, me interesa mucho crear conexiones y generar encuentros entre las personas, eso es algo que en TP y en mis otros proyectos es esencial.

Quisqueya Henríquez (Cuba/República Dominicana), de la serie «Las Terrenas», 2020, dibujo digital. Cortesía de la artista y TP

AV: ¿Qué proyectos a futuro te gustaría –más allá de si son posibles- poner en marcha a través de la plataforma?

MIR: Estamos ahora trabajando una nueva sección, TUNOG Sessions, con músicos invitados, que lanzaremos ahora en agosto. Son algo así como intermezzos experimentales entre cada residencia. La idea surgió gracias a la residencia de Quisqueya Henríquez, quien a su vez invitó a Ernesto Paredano a componer una serie de sonidos para acompañar sus obras con insectos. Al mismo tiempo, yo estaba releyendo un texto de Cage en donde hace referencia a Oskar Fischinger, director de cine, quien le dijo alguna vez que “todo el mundo tiene su propio espíritu que puede liberarse poniéndolo en vibración”. Me pareció una muy bonita imagen, y una muy buena idea para estos tiempos, la de liberar nuestros espíritus gracias a la vibración, que en el fondo es sonido.


María Inés Rodríguez vive y trabaja entre París y Bruselas. Es curadora Adjunta de Arte Moderno y Contemporáneo del MASP, en São Paulo. Entre el 2014 y el 2018 fue directora del CAPC – Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos (Francia), el primer centro de arte contemporáneo creado en Europa. Entre 2011 y 2013 fue curadora en Jefe del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la Ciudad de México. Anterior a esto, del 2009 al 2011, fue curadora en Jefe del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y Léon (MUSAC), en España.

Alejandra Villasmil

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.

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