Por Angie Saiz | Artista y curadora de la exposición

 

“…se necesita la ceguera de los días futuros y el granero y las anclas del antaño para saber entre tanta piedra dislocada la ruta y el destino o simplemente comprender de nuevo mi mano en tu mano o la hierba profusa que pisamos…”

Ronald Kay

 

A fines del año 2018 y en pleno cultivo final del descontento social que cimentó por años la actual crisis en Chile, el grupo de artistas que forman este proyecto expositivo* fue convocado a reflexionar a partir de los significados simbólicos y socioculturales del concepto de “colapso”, así como del espacio paradigmático de las nociones de caos, trauma y ruina que lo rodean, construyendo un imaginario colectivo a lo largo del tiempo.

El estado de colapso sucede a menudo luego de un momento de crisis profunda o degaste total de los elementos que sostienen un algo. Posterior al momento de éste, deviene cierto estado de coma, parálisis o desmayo y, que si bien pudiera servir de metáfora para un cierre, muerte o fin de ese algo, puede también ser un stand by, un momento de observación, reflexión y contemplación de lo sucedido.

Anders Rönnlund, Para cultivar arroz. Vista de la exposición "Colapso" en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.
Nicholás Jackson, El huiro también avanza. Vista de la exposición "Colapso" en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.
Nicholás Jackson, El huiro también avanza. Vista de la exposición "Colapso" en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.

Las diferentes aristas residuales que el conjunto de efectos, sensaciones o emociones vinculadas al estado de colapso exponen funcionan como una cadena de imágenes líquidas y yuxtapuestas, bajo la mezcla, contraste y complementación del momento en que todos los elementos se caotizan. La pérdida total del control, el instante que se contempla a partir de un efecto traumático o postraumático al momento de colapsar, los paisajes posteriores en la ruina derivada de todo aquello, o los diferentes planos de conciencia para vivir ese miedo… observar ese colapso y lo que deja como efectos residuales de su acción, externa e íntima a la vez.

En un contexto universal donde la crisis por la veracidad de la información y su hiper exposición, el desastre migratorio en aumento, el consumo como dispositivo de evasión ante la angustia cotidiana y el terror al fracaso, las catástrofes naturales vueltas documental y rating, la corrupción normalizada, y el exponencial problema medioambiental sin atención, una serie de acontecimientos deambulan sonámbulamente entre los límites de esas esferas de acción, y de alguna forma, encuentran espacio para hacer crecer desde la tragedia una política del terror y relaciones estéticas para su sobrevivencia.

Carlos Silva, La ventana. Vista de la exposición "Colapso" en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.
Angie Saiz, Reflex. Un jardín y otras cosas que atesorar. Vista de la exposición "Colapso" en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.
Joaquín Segura, Una guerra tal que es la de todos contra todos. Vista de la exposición "Colapso" en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.

Como señalara la escritora mexicana Sabina Berman Goldberg, “hay una belleza atroz y justa en la tragedia. Lo que tumba se prueba inepto. Lo que permanece de pie, indispensable”, y pareciera que nos resulta indispensable esa necesidad no solo de observar los pliegues de cómo se abre y se cierra constantemente la compuerta de lo que funciona y lo que se debe exterminar, de los miedos que estos riesgos conllevan, sino que también de generar plataformas de acción que abran el espacio político de expresión y discusión sobre lo que sucede entre un punto y otro -e incluso después-, quizá a través del arte, tanto a nivel social como cotidiano, individual, familiar y afectivo.

El proyecto expositivo se plantea como un espacio de discusión, reflexión y/o contemplación de los procesos culturales en torno al estado de colapso, interpelando al espectador sobre sus propias experiencias de crisis, a través de un imaginario visual que plantea la construcción de nuevas percepciones y la exhibición de propuestas posibles para vivir el caos.

Hugo Leonello, Estructura y resistencia VII. Vista de la exposición "Colapso" en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.
Bárbara Oettinger, Ejercicios para pensar en uno. Vista de la exposición "Colapso" en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.

Colapso, con los artistas Anders Rönnlund, Bárbara Oettinger, Carlos Silva, Hugo Leonello, Angie Saiz, Nicholas Jackson y Joaquín Segura, se presenta en el Museo de Arte Moderno Chiloé (MAM Chiloé), ubicado en el Parque Municipal s/n, Castro, Chiloé (Chile), entre el 11 de enero y el 11 de abril de 2020.

Imagen destacada: Anders Rönnlund, Para cultivar arroz. Vista de la exposición «Colapso» en el MAM Chiloé, Chile, 2020. Cortesía del artista y del museo.