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Tierra

La minería es una actividad practicada desde la prehistoria aunque es en el siglo XVIII, con la Revolución Industrial y la sustitución del carbón vegetal por el fósil, cuando su huella se hace plenamente visible en el interior y en el exterior de la corteza terrestre. La representación artística de esta industria abunda en el arte moderno, pero parece llamada a desaparecer debido a la reconversión climática. Un periodo de la historia, un modo de producción económico y un sistema de vida social que toca a su fin con la descarbonización y su sustitución por las energías renovables.

Bajo este contexto, el Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) de Huesca, España, dedica seis meses de su programación al concepto “tierra”, a través de cinco proyectos expositivos simultáneos: Cielos Abiertos. Arte y procesos extractivos de la tierra, colectiva que reúne a 36 artistas; El tráfico de la tierra, de Ignacio Acosta, Xavier Ribas y Louise Purbrick; Mina, de William Kentridge; La plata y la cruz, de Harun Farocki; y En las minas, una publicación de David Goldbatt.

Las exposiciones, que podrán verse hasta el 12 de abril, abordan la relación del paisaje con la tierra y reflexionan sobre el impacto de la industria minera en el medio ambiente y en la sociedad, desde una óptica diversa y plural.

“La Tierra es el planeta que habitamos, pero también denominamos tierra a la superficie no ocupada por el mar, al material del que se compone el suelo natural, al terreno dedicado al cultivo o al lugar, país o región donde cada persona ha nacido. Tanto los minerales como los productos de la biosfera aportan recursos que son utilizados para sostener a la población mundial. Algunos de estos recursos son no renovables, tales como los combustibles fósiles, consistentes en carbón, petróleo o el gas natural. Estos depósitos son usados por los seres humanos para la producción de energía y, también, como materia prima para la producción de sustancias químicas”, explica Juan Guardiola, director del CDAN.

Vista de la muestra "Cielos abiertos. Arte y procesos extractivos de la tierra", parte del ciclo expositivo "Tierra" del Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) de Huesca, España, 2019-2020. Cortesía: CDAN
Vista de la muestra "Cielos abiertos. Arte y procesos extractivos de la tierra", parte del ciclo expositivo "Tierra" del Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) de Huesca, España, 2019-2020. Cortesía: CDAN

Cielos Abiertos. Arte y procesos extractivos de la tierra reflexiona sobre el impacto de la industria minera en la tierra, el paisaje, el medio ambiente y la sociedad, a través de más de 30 obras que van desde la década de los veinte hasta el año 2018. De disciplinas diferentes como el dibujo, la fotografía, el video, la escultura o la instalación, ofrecen una mirada poliédrica, diversa, múltiple y, a veces, antagónica. Su objetivo es analizar la relación entre la naturaleza y la tecnología, la ecología y la ciencia o el pasado y el futuro.

Atendiendo el proceso de descarbonización desde una perspectiva diversa, la muestra está dividida en seis secciones temáticas (Historia; Proceso; Humano; Minas, canteras y graveras; Reconversión; y Materia) junto a un caso de estudio dedicado a las cuencas mineras de Teruel.

Curada por Juan Guardiola, la muestra reúne a los artistas y colectivos Ignacio Acosta, Lara Almarcegui, Diego Arribas, José Manuel Ballester, Bern & Hilla Becher, José Blasco Robles, Bleda y Rosa, Edward Burtynsky, Edu Comelles, Fito Conesa, Óscar de Ávila, Jeremy Deller, Harun Farocki, Bárbara Fluxá, España Film, Marcelo Expósito, David Goldblatt, Pierre Gonnord, Albert Gusi, Carlos Irijalba, Jorge Isla, Alfredo Jaar, William Kentridge, LAAV_, Mind Revolution, Clara Montoya, Zwelethu Mthethwa, Carmen Nogueira, Antonio Pérez, Arturo Polo Lena, Louise Purbrick, Jorge Ribalta, Xavier Ribas, Miguel Sbastida, Andreas Siekmann y Bernar Venet.

Ignacio Acosta, Xavier Ribas y Louise Purbrick, El tráfico de la Tierra, 2017, 336 impresiones digitales de 35,5 x 27,5 cm cada una. Colección Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago, Chile. Foto cortesía de CDAN
Ignacio Acosta, Xavier Ribas y Louise Purbrick, El tráfico de la Tierra, 2017, 336 impresiones digitales de 35,5 x 27,5 cm cada una. Colección Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago, Chile. Foto cortesía de CDAN

La instalación El tráfico de la tierra, una colaboración de los fotógrafos Xavier Ribas (España) e Ignacio Acosta (Chile) y la historiadora del arte Louise Purbrick (Reino Unido), está compuesta por 336 paneles con fotografías y textos que forman parte del proyecto sobre actividades extractivas en Chile que los autores realizaron entre 2009 y 2017 en la Universidad de Brighton. Esta investigación documenta el movimiento de la riqueza mineral chilena y su incorporación en los mercados globales y paisajes europeos, con especial énfasis en el salitre y el cobre.

El desierto de Atacama y sus puertos de Iquique y Pisagua, en el Pacífico, la ciudad de Londres, los muelles de Liverpool, el paseo marítimo de Swansea, las escombreras de Coquimbo, las fábricas de municiones y campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, casas de campo en Inglaterra y colegios de la Universidad de Oxford son, en apariencia, geografías aisladas que sin embargo están vinculadas entre sí por el transporte y la transformación del salitre y del cobre.

La detonación y el tráfico de sustancias terrestres pone en marcha una larga cadena de transformaciones materiales, ya que en la industrialización y manipulación de los mercados de materias primas se agotan tanto la tierra como el trabajo: los minerales se transforman en metal, la roca en químicos, los químicos en mercancías, el metal en intercambio, la sustancia natural en industrial y, finalmente, en abstracciones arbitrarias del mercado globalizado: son solo un valor, simplemente el precio de una acción.

En cuanto el salitre es lanzado al suelo para alimentar el forraje de ganado o vertido en las mezclas explosivas que sirven de dinamita, y el cobre desaparece envuelto en conductos de plástico o como parte del intrincado cableado interno de computadoras y smartphones, solo queda su valor de mercado: son capital, se han vuelto formas capitalizadas, invisibles como cualquier otra cosa.

Ignacio Acosta, Xavier Ribas y Louise Purbrick, El tráfico de la Tierra, 2017, 336 impresiones digitales de 35,5 x 27,5 cm cada una. Colección Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago, Chile. Foto cortesía de CDAN
Ignacio Acosta, Xavier Ribas y Louise Purbrick, El tráfico de la Tierra, 2017, 336 impresiones digitales de 35,5 x 27,5 cm cada una. Colección Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago, Chile. Foto cortesía de CDAN

Pero nada desaparece realmente. Todo acto de apropiación permanece en la tierra: en ruinas y residuos. La contaminación es una evidencia histórica. Un rastro. Las enmarañadas geografías del desierto, el puerto y la ciudad también son historias que se cruzan.

De esta forma, El tráfico de la tierra es una colección de documentos que reproduce constelaciones históricas de apropiación, acumulación, agotamiento y desplazamiento relacionadas con la minería de salitre y cobre. Además, exhibe las transformaciones materiales de estos minerales, su transformación en capital y el impacto de la explotación en el paisaje.

“El capitalismo lo cambia todo. Ha alterado nuestra relación con la Tierra. Ha despedazado territorios y arrancado sus materiales, transportándolos sobre la superficie del planeta como tráfico entre naciones y mercados. Extraer y exportar es el negocio del capital. Toda forma de intercambio es un acto de apropiación, pero la minería extrae materia que nunca va a ser devuelta; es tomada, transformada y traficada sin devolución alguna”, señalan los autores.

Tierra también incluye la proyección del video Mina (Mine), animación de William Kentridge (Johannesburgo, Sudáfrica, 1955) inspirada en el personaje ficticio de Soho Eckstein, magnate promotor e industrial de Johannesburgo que aparece en varios trabajos del autor sudafricano.

El video, de 1991, describe un día en la vida de las minas y se presenta como una representación visual de la explotación que ejerce el capitalismo sobre el cuerpo de la tierra (su oro en bruto) y el cuerpo de los trabajadores, revelando la ignorancia de la realidad de la esclavitud, el sufrimiento y la muerte que soportan los mineros.

Desplazando la cámara de arriba abajo y viceversa, la narración va correlacionando acciones paralelas pero contrastadas, al mismo tiempo que dirige la mirada del espectador hacia la memoria, la historia social y el daño ecológico.

Harun Farocki, La plata y la cruz, 2010, still de video. Cortesía: CDAN

El videoensayo La plata y la cruz (The silver and the cross), de Harun Farocki (Nový Jicin, antigua Checoslovaquia, 1944 – Berlín, Alemania, 2014) ha sido realizado a partir del cuadro Cerro Rico y de la Villa Imperial de Potosí (1758) del pintor Gaspar Miguel de Berrios, perteneciente al Museo Colonial Charcas de la Universidad San Francisco Javier en Sucre, Bolivia. El lienzo es una representación del entorno natural y de los usos y espacios urbanos de Potosí, la ciudad más rica e importante de Hispanoamérica en el siglo XVI.

La plata y la cruz está dividido en dos pantallas y su duración es de 17 minutos. Con una narradora, el video elabora un recorrido en detalle por la obra, comparándola con imágenes del mismo lugar filmadas en 2010. La voz en off describe la ciudad, la arquitectura y el paisaje y también informa sobre los trabajadores indígenas (liberados y esclavizados), los procesos extractivos de la tierra, las clases sociales o el poder de la Iglesia cristiana.

Las minas de plata de Potosí se muestran como un paradigma de la explotación y el genocidio de la colonización hispana, que Harun Farocki resume en las siguientes palabras: “Los españoles trajeron la cruz y se llevaron la plata”. A partir de la pintura, el autor desarrolla un discurso en torno al proceso de colonización europea en Latinoamérica y el poder económico obtenido al controlar sus métodos de producción.

En las minas, de David Goldblatt. Cortesía: CDAN

En Tierra se muestra, además, una versión rediseñada y ampliada del libro original de 1973 En las minas (On the mines) de David Goldblatt (Randfontein, Sudáfrica, 1930 – Johannesburgo, 2018) y cinco impresiones de platino sobre papel realizadas por el fotógrafo sudafricano entre 1968 y 1970. Son trabajos ejecutados por el artista durante su proceso de documentación de las estructuras, los sistemas de trabajo y las condiciones de vida de las minas de oro y platino de Sudáfrica a finales de los sesenta y principios de los setenta.

Este es uno de los proyectos emblemáticos de Goldblatt, que estuvo dedicado al estudio fotográfico de las minas de Sudáfrica. Estos espacios, pese a su decadencia, todavía eran emblema e incluso encarnación de la asombrosa riqueza y la proporcional desigualdad sistémica sobre la que se fundaban el país sudafricano y su sociedad.

El autor se acerca, globalmente, a la empresa minera con escenarios fotográficos que van desde la lujosa y soleada sede central, situada en los altivos rascacielos de Johannesburgo, hasta el ensordecedor infierno de los profundos pozos subterráneos. Las fotografías alcanzan una representación estática y sustantiva de personas, lugares y objetos y capturan los terribles y deslumbrantes momentos, casi imposibles de fotografiar, de los extremadamente peligrosos procesos mineros realizados con explosivos.

En las minas es también un retrato de las personas que vivieron y trabajaron en estos espacios: mineros, comerciantes, administradores o ejecutivos. De hecho, como toda la obra de Goldblatt, opera simultáneamente en múltiples niveles como la documentación, la protesta, la historia cultural, o el retrato. Es este sentido de humanidad compartida, pero vivida individualmente, lo que más poderosamente transmiten estas imágenes de hombres y cosas realizadas por hombres.

“La ‘oficina central’ me había dado permiso para tomar fotografías en el albergue. Sin consultarme, el director del albergue dio instrucciones de que los hombres se presentaban ante mí con sus respectivos atuendos tribales. Yo no tenía ningún deseo de hacer un ‘estudio’ etnográfico y estaba dispuesto a marcharme. Pero entonces, vi a los hombres y su seriedad y dignidad con que se habían tomado la sesión. Y entonces fotografié varios grupos”, escribió al autor.

En última instancia, En las minas es la expresión de la poderosa protesta contra las injusticias sobre las que una vez descansó el rapaz y racista sistema del apartheid, una protesta que sigue resonando, universalmente, hoy en día.

TIERRA

Centro de Arte y Naturaleza (CDAN), Avenida Doctor Artero, s/n, Huesca, Aragón, España

Hasta el 12 de abril de 2020

Imagen destacada: Ignacio Acosta, Xavier Ribas y Louise Purbrick, El tráfico de la Tierra, 2017, 336 impresiones digitales de 35,5 x 27,5 cm cada una. Colección Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Santiago, Chile. Cortesía: CDAN

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