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HINDSIGHT. PRIMERA MUESTRA DE HUMBERTO MÁRQUEZ FUERA DE MÉXICO

Henrique Faria Fine Art, en Nueva York, presenta hasta el 8 de febrero de 2020 Hindsight, la primera exposición del artista mexicano Humberto Márquez (1925-2013) en la galería, así como su primera exposición fuera de su país de origen. La muestra está organizada en torno a la producción del artista desde 1964 hasta 1971, años tumultuosos en México que tuvieron un impacto significativo en las preocupaciones y esfuerzos creativos del artista.

Como Daniel Garza-Usabiaga escribe en el texto de la exposición, después de servir y luego desertar de la Fuerza Aérea Mexicana, «Márquez vino a buscar en el arte un vehículo para desafiar y problematizar las tendencias autoritarias» que experimentó durante sus años allí. El artista había experimentado previamente con las tendencias de los años 50 y 60, como la poesía visual, como se observa en la serie Fuck (1957), así como con el arte pop, como se ve en su trabajo Canadá Márquez, 1964, una réplica de una caja de zapatos para la marca mexicana Canadá, realizada el mismo año en que Andy Warhol presentó su Brillo Box. Pero cuando las tensiones sociales en México llegaron a un punto crítico en 1968, que culminó con la fatal represión de una protesta estudiantil el 2 de octubre de 1968, llegó a encontrar en su práctica un medio para expresar con mayor claridad sus opiniones políticas y respuestas a los acontecimientos del momento.

Vista de la exposición "Hindsight", de Humberto Márquez, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2019-2020. Cortesía de la galería
Humberto Márquez, Soldados, 1968. Litografía sobre papel adhesivo, 24 x 22 cm. Edición de 30. Cortesía: HFFA, Nueva York

Los Juegos Olímpicos de 1968 en la Ciudad de México fueron los primeros Juegos Olímpicos que se celebraron en América Latina. Fue un importante evento de relaciones públicas para el gobierno mexicano, pero que también dio lugar a un poderoso movimiento estudiantil que protestó por las sumas exorbitantes pagadas para construir las instalaciones olímpicas al tiempo que se pedían reformas que redujeran la desigualdad, promovieran ideales democráticos y ampliaran las libertades civiles. Los meses previos a la Masacre de Tlatelolco y los Juegos Olímpicos de octubre estuvieron plagados de protestas y campañas publicitarias para promover a México como un digno país anfitrión e intentar pasar por alto los disturbios civiles. La popularidad y visibilidad del diseño gráfico y los logotipos de Lance Wyman, creados para los Juegos e instalados en toda la Ciudad de México, permitieron que los manifestantes estudiantiles los cooptaran fácilmente.

Márquez, quien, según Garza-Usabiaga, se sintió atraído por el arte correo porque «aspiraba a un internacionalismo que fracturara el culto al nacionalismo y la idea del patriotismo», se apropió del logotipo de México 68 para hacer una serie de sellos de artistas que reemplazaron los atletas y otros símbolos relacionados con los Juegos con las siluetas de manifestantes, soldados y los implementos de guerra y violencia estatal.

Vista de la exposición "Hindsight", de Humberto Márquez, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2019-2020. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "Hindsight", de Humberto Márquez, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2019-2020. Cortesía de la galería

La serie Balance y Contraste (1968) también sirve para ilustrar la disonancia social que ocurre durante ese tiempo, al yuxtaponer imágenes borrosas de momentos de los Juegos (el primero en transmitirse a todo color) con registros policiales en blanco y negro que documentaron los enfrentamientos violentos en las protestas. Los lienzos tienen la forma de pantallas de televisión de la época, que en la década de 1960 se convirtieron en un electrodoméstico de uso más común. Las imágenes borrosas y coloridas desafían la realidad propagandística difundida a las masas, mientras que las más nítidas retratan con mayor claridad las actividades clandestinas del Estado en respuesta a las protestas.

Las fotografías Configuraciones corporales y el video El 2 de octubre no se borra muestran a Márquez en la Plaza de las Tres Culturas, el sitio de la masacre de Tlatelolco. En las fotografías, el artista usa su cuerpo para confrontar la tragedia con el diseño arquitectónico de la plaza, mientras que en el video asume el papel de un trabajador de limpieza que usa la bandera mexicana, en lugar de un trapeador, para simbólicamente limpiar la sangre derramada en la masacre.

Vista de la exposición "Hindsight", de Humberto Márquez, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2019-2020. Cortesía de la galería
Humberto Márquez, Configuraciones Corporales, 1968. Impresión de inyección de tinta, 20,3 x 25,4 cm. Cortesía: HFFA, Nueva York
Humberto Márquez, Configuraciones Corporales, 1968. Impresión de inyección de tinta, 20,3 x 25,4 cm. Cortesía: HFFA, Nueva York

A fines de la década de 1960 y principios de la de 1970, Márquez cambió su enfoque de los eventos que habían sacudido a México hacia una reflexión más amplia sobre la situación política en ese entonces en América Latina. Con la avalancha de intervenciones militares de Estados Unidos en la región, en defensa de las Doctrinas Monroe y Truman que mantuvieron el dominio estadounidense sobre Europa en el hemisferio occidental y apuntaban a erradicar la propagación del comunismo, el artista se interesó en las representaciones de este dominio en la vida cotidiana. Al igual que Cildo Meireles, Márquez también se opuso a la marca Coca-Cola como símbolo de hegemonía cultural y consumista de Estados Unidos. Su obra Sincretismo de la resistencia (1968) parece, a primera vista, una pila de cajas de madera con botellas de Coca-Cola. Sin embargo, al observarla con detalle se revela que las «botellas» están hechas de arcilla negra oaxaqueña y las cajas de madera están teñidas con cochinilla, un pigmento color carmín procedente de un insecto que parasita en los cactus, y que ha sido utilizado durante siglos por los pueblos de la antigua Mesoamérica.

La postura más audaz de Márquez contra la dominación cultural cobró forma en la litografía América para los latinoamericanos (1971), que presenta esta declaración en grandes letras blancas sobre un fondo escarlata, el mismo esquema de color de la Coca-Cola.

“Con Hindsight, tenemos la oportunidad de conocer a fondo las históricas obras de Márquez desde una perspectiva actual y con un conocimiento más completo de los eventos geopolíticos que ocurrieron durante ese tumultuoso tiempo. Si bien como espectadores contemporáneos podemos tener la ventaja de la retrospección, estas obras siguen siendo relevantes, ya que reflejan nuestras realidades actuales desde el espejo del tiempo”, señala la galería.

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