Con casi 30 años de historia, la Bienal de Artes Mediales de Santiago lanzó su 14ª edición en medio de una de las revoluciones sociales con mayor impacto socio-político registrado en democracia. Un cruce que también ha permitido vincular las propias líneas programáticas de este encuentro con el sentir en las calles.

Durante 2017, la 13ª Bienal de Artes Mediales invocó la necesidad de un “cataclismo colectivo”. Dos años más tarde, la revolución social estalló un día después de la inauguración de la 14ª versión, cuestión que para su director, Enrique Rivera, permitió reafirmar la idea de una bienal que piensa y discute las problemáticas ciudadanas a través de estos encuentros.

La ahora llamada Bienal de Artes Mediales de Santiago se presenta bajo el lema El Cuarto Mundo, inspirado en la escultura homónima del artista Carlos Ortúzar. La obra fue recuperada y reinstalada en el Centro Cultural Gabriela Mistral tras su desaparición durante la dictadura militar. Con una crítica a la separación de clases sociales en el “primer, segundo y tercer mundo”, la escultura se enfoca en el “cuarto mundo”, apelando a la porción social más marginada del orden desarrollista. De esta forma, el trabajo de Ortúzar permite una curaduría que vincula el arte y la ciencia en un contexto de saturación mediática y sobreexplotación de la naturaleza, y se convierte, al mismo tiempo, en una obra completamente adaptable, en su origen y planteamiento, al contexto de crisis actual.

"Delira", de Nicole L'Huiller. Exposición "El Tercer Paisaje" en Museo Nacional Bellas Artes, Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.
"Hidroscopia / Loa (Cu)", de Claudia González. Exposición "El Tercer Paisaje" en Museo Nacional Bellas Artes, Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.

Escuela de la Intuición Enrique Rivera asegura que en la calle hay una “inteligencia intuitiva”, capaz de convertir a los museos y salas de exposición en espacios provocadores de esa profundización no racional. A partir de esa lógica, la Escuela de la Intuición nace como un programa de estudios, laboratorios y actividades que invitan a los visitantes a convertirse en investigadores y productores activos de conocimientos intuitivos. La iniciativa fue desarrollada por el artista mexicano invitado, Abraham Cruzvillegas, quien desplegó una serie de acciones para que las personas puedan reconectar con su entorno a través de la subversiva indisciplina. ¿Cómo se conecta la indisciplina que plantean en la bienal con el sentir en las manifestaciones? Abraham de cierta forma nos preparó para entender lo que está ocurriendo, a través de esta indisciplina que busca no acatar normas; apropiarse de los muros, tomarse las calles… Y al decir nos preparó, me refiero a todas aquellas personas que fueron invitadas a participar de talleres, investigaciones y conversaciones en las cuales se entendió a la indisciplina como un acto metodológico. Su planteamiento se transformó en una preparación colectiva. ¿Cómo aplican esta indisciplina en la bienal? Para ser indisciplinado hay que entender primero sobre lo que te disciplina. La Escuela de la Intuición busca destruir la forma en que hemos constituido nuestras vidas para pasar a un posible orden jerárquico horizontal que se encuentre en equilibrio con el ecosistema. En ese sentido, las exposiciones integran estas preocupaciones y se convierten en un instrumento de precisión conceptual para activar el proceso que te mueve de la contemplación a la puesta en acción.

"Informe de lesiones" (2016 - 2019), de Jorge Tacla. Exposición "El Tercer Paisaje" en Museo Nacional Bellas Artes, Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.
"Umbral", de Denise Lira-Ratinoff. Exposición "El Tercer Paisaje" en Museo Nacional Bellas Artes, Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.
"Desborde", de Josefina Guillisasti. Exposición "El Tercer Paisaje" en Museo Nacional Bellas Artes, Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.

En esta edición cuentan con la participación de más de 60 artistas en 21 espacios habilitados en Santiago. ¿A qué se enfrentan los visitantes en las muestras?

Se van a encontrar con obras que son resultados de exploraciones a espacios que, en general, no estamos acostumbrados a incorporar en nuestra cotidianeidad. Algunos de los artistas invitados, por ejemplo, están exponiendo de forma poética y metafórica, experiencias de vidas traumáticas. Otros han explorado espacios donde se han experimentado ejercicios nucleares, determinando la contaminación irreversible de los territorios.

Refiriéndonos a la noción territorial,  ¿por qué decidieron cambiar el nombre de la bienal y centrarla solo en Santiago?

Hemos entendido que el territorio es fundamental en una bienal y la ciudad donde se desarrolla es parte esencial de su noción de sitio específico o en la forma de constituir conocimiento acorde a la realidad en la que se inscribe. Además, queremos que Santiago entre en diálogo con otras bienales que están surgiendo en Chile, como la Bienal de Concepción o la que se está preparando en Antofagasta. Cada una tiene preocupaciones territoriales y, a partir de eso, la idea es potenciar aquellos vínculos comunes y enfrentarnos al conflicto de una forma más ampliada, pero manteniendo la autonomía de cada espacio.

Performance "Ascospora", de Alexandra Mabes, en la inauguración de "∞ (Infinita)", Museo Benjamín Vicuña Mackenna. Participan: José Bidegain, Verónica Gaete, María Ferrer, Josefina Bardi, Karina Gallardo, Matilde Corvalán, María José Otarola, Catalina Arismendi, Andreas Bravo, Roberto Tapia. Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.
Performance "Ascospora", de Alexandra Mabes, en la inauguración de "∞ (Infinita)", Museo Benjamín Vicuña Mackenna. Participan: José Bidegain, Verónica Gaete, María Ferrer, Josefina Bardi, Karina Gallardo, Matilde Corvalán, María José Otarola, Catalina Arismendi, Andreas Bravo, Roberto Tapia. Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.
Performance "Ascospora", de Alexandra Mabes, en la inauguración de "∞ (Infinita)", Museo Benjamín Vicuña Mackenna. Participan: José Bidegain, Verónica Gaete, María Ferrer, Josefina Bardi, Karina Gallardo, Matilde Corvalán, María José Otarola, Catalina Arismendi, Andreas Bravo, Roberto Tapia. Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.
Performance "Ascospora", de Alexandra Mabes, en la inauguración de "∞ (Infinita)", Museo Benjamín Vicuña Mackenna. Participan: José Bidegain, Verónica Gaete, María Ferrer, Josefina Bardi, Karina Gallardo, Matilde Corvalán, María José Otarola, Catalina Arismendi, Andreas Bravo, Roberto Tapia. Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.

Campos Magnéticos

En su intención de transformar al espectador en generador de conocimiento, la organización se preguntó cómo captar un público capaz de participar activa y orgánicamente en encuentros, derivas, asambleas, performances y conciertos. Nace así Campos Magnéticos, cable invisible que vela por la pregnancia y permanencia de la experiencia multisensorial en el consciente colectivo.

Dentro del programa dirigido a los visitantes plantean la interrogante “hacia dónde nos dirigimos”. ¿Cuál es el origen de esta pregunta?

Está inspirada en los Textos para el Kínder Planetario, de Sergio Larraín, en los cuales se plantea que como civilización nos hemos convertido en una especie de plaga que aniquila el contexto donde habita. En ese sentido, el “hacia dónde nos dirigimos” cuestiona las rutas que hemos configurado en conjunto, apelando a la noción de derrota, pero también a la de construcción. Abrazar la incertidumbre porque podemos construir nuevos objetivos, siempre considerando aquella cotidianeidad que no tiene una configuración tan pronosticada.

¿Hacia dónde nos dirigimos en la crisis actual?

El problema en general ha sido la aparente impredictibilidad del acontecimiento. Se dice que lo que pasa en el país no se veía venir, pero a la vez existen movimientos que vienen preparándose por décadas, nutriendo ese descontento… Marx dice que la violencia es la partera de toda revolución, e inevitablemente en este despertar hay procesos que se pueden pensar como espasmos orgánicos que está sufriendo la sociedad, los cuales responden a lo que Hakim Bey llama “zonas autónomas temporales”, con un alto peligro de ser manipuladas. Y ese es el riesgo que debemos considerar. En este nuevo capítulo de la historia de Chile, estamos viendo una emancipación necesaria que puede ser contada, no por esta forma de hacer política obsoleta, sino por cómo internet o las redes sociales se han convertido en vectores de constitución de sentido que obligan a la democracia a replantearse.

¿Cuál es el rol del arte y la cultura frente a ese peligro de ser manipulados?

Tenemos que pensar cómo nos hacemos responsables del uso de internet y las redes sociales en el contexto actual: en su capacidad de manipular los miedos y los deseos colectivos. En ese sentido, creo que el arte y la cultura se constituyen justamente como instrumentos que nos ayudan en la capacidad de discernir cuándo las noticias falsas comienzan a surgir como vectores de deseos y miedos. Y ahí lo editorial y curatorial son una forma de desarrollar una puerta para darle sentido a la participación del arte en ese contexto.

Campos magnéticos busca reflexionar sobre la realidad posterior a la industrialización masiva, donde el humano, la naturaleza y las máquinas entran en crisis. Desde el rol artístico, ¿cuáles son las vías de desarrollo que podrían aportar a la solución?

Para nosotros el camino es muy claro: el desarrollo de procesos de investigación, producción y conformación de, por ejemplo, espacios donde se pueda estudiar o ejercer la práctica curatorial con más fuerza. Lo mismo pasa con las artes y los oficios museográficos. Nuestro diagnóstico fundamental es entender esta especie de abandono a los trabajadores de la cultura; aquellos que están más bien en las sombras de los que estructuran la práctica artística: técnicos, comunicadores, mediadores… Por eso, uno de los objetivos de esta bienal es trabajar en la constitución de una estructuración de la práctica. Al entender que hay una gran crisis económica, el mutualismo y el cooperativismo se transforman en objetivos de investigación curatoriales.

"Máquina de hacer color (suite para cinco movimientos)", de Karina Peisajovich. Exposición "Cien es un color. Artesanías, artes y matemáticas a 100 años de la Bauhaus" en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.
Sala con obras de Roman Signer. Exposición "Los límites de la Tierra", en MAC Parque Forestal, Bienal de Artes Mediales de Santiago, 2019-2020. Foto: Benjamín Matte.

En este sentido, han manifestado en varias ocasiones la intención de desarrollar políticas públicas. ¿En cuáles han estado trabajando?

Sí, hay una preocupación en torno al desarrollo de dos políticas públicas. En primer lugar, una política de arte y ciencia que incorpore la práctica científica en el campo artístico y otra referida al empoderamiento de las humanidades para crear puentes entre los ministerios de Cultura y Ciencias, generando gestiones público-privadas que complementen los procesos de transformación del país.  Y en segundo lugar, la posibilidad de la constitución de una política para bienales en Chile. Por eso nos reunimos con la Asociación Internacional de Bienales: para integrar en el inconsciente colectivo de nuestra comunidad el entender a la bienal como un dispositivo dinamizador de ejercicios de empoderamiento ciudadano.

La bienal podrá ser visitada hasta enero de 2020. ¿Qué actividad recomiendan durante las próximas semanas?

Creo que es muy importante una actividad que teníamos programada y que tuvimos que postergar por el estallido social. Me refiero a la Asamblea de los Límites de la Tierra, un encuentro de artistas y científicos que busca poner en práctica lo que se ha trabajado en términos curatoriales en la bienal, y discutir cuál será el rol del arte y la ciencia en el camino a la nueva constitución.


Más información en el sitio web de la 14° Bienal de Artes Mediales de Santiago

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Patricio Aguilera Zulantay

Periodista. Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Alberto Hurtado.

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