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LAS QUE NO IRÁN A PERECER EN EL DESIERTO

Una joven mujer vestida de luto entra con su hijo en la galería de un marchante e intenta, avergonzada, venderle su cuadro. Mientras el marchante analiza con desconfianza su trabajo, dos hombres, que antes observaban la imagen de un bailarina —uno de los ideales femeninos de la Inglaterra victoriana— miran fijamente a la mujer. Esa escena es retratada en Nameless and Friendless (Sin nombre y sin amigos, 1857) de Emily Osborn, uno de los cuadros incluidos en el ciclo de exposiciones Historias de mujeres, historias feministas, en el MASP – Museu de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand. Esta imagen, en mi opinión, es un resumen posible de la situación de vulnerabilidad de la mujer en una sociedad en la cual su rol era definido por su género. Y no, este rol no contemplaba ser una artista profesional. En tantas épocas y geografías, una mujer con necesidad y talento de expresión poética tenía gran probabilidad de enloquecer o ser considerada loca. Alice Walker, en el ensayo Buscando los jardines de nuestras madres, publicado en 1972, agrega que si esa mujer fuese negra y esclava, la locura y la enfermedad eran una certeza. Pero no todas ellas perecieron en este desierto.

Emily Mary Osborn, Nameless and Friendless (“The rich man’s wealth is his strong city, etc.” - Proverbs, x, 15), 1857, óleo sobre tela, 82,5 x 103,8 cm. Colección Tate, Londres

Historias de mujeres, historias feministas es el cuarto ciclo del programa ‘historias’ del MASP, que sigue a Historias de la infancia (2016), Historias de la sexualidad (2017) e Historias Afro-Atlánticas (2018). Exposiciones anteriores como las de Tarsila do Amaral y la de Djanira da Motta e Silva, artista autodidacta que empieza a pintar en los años 40, o de Guerrilla Girls, colectivo de mujeres anónimo conocido por denunciar la desigualdad de género en las instituciones de arte, entre muchas otras individuales de artistas mujeres, complementan las dos grandes muestras colectivas Historias de mujeres: Artistas hasta 1900 e Historias feministas: Artistas después de 2000. Según Lilia Schwarcz, una da las curadoras, este extenso programa de exposiciones pretende cuestionar las estructuras de desigualdad de género asentadas en la sociedad, en el mundo de las artes e, incluso, en el propio MASP. Representa el esfuerzo por revertir la lógica en la concepción del acervo y diseño de exposiciones dominante desde su fundación, en 1947, con la adquisición de obras de artistas mujeres y la visibilización de piezas ejemplares de la colección que nunca eran mostradas en la exhibición permanente, acciones complementadas con la realización de seminarios y publicaciones.

Vista de la exposición "Historias de mujeres, historias feministas", en el MASP, Sao Paulo, 2019. Foto: Eduardo Ortega
Carolina Caycedo, Mujeres en mi, 2019, bordado sobre piezas de ropa, aprox. 300 x 200 cm. Colección de la artista, Los Angeles (EEUU). Foto: Eduardo Ortega
Vista de la exposición "Historias de mujeres, historias feministas", en el MASP, Sao Paulo, 2019. Foto: Eduardo Ortega

Frente a este desafío, ¿cómo encarar la pluralidad de los feminismos y sus manifestaciones? ¿Cómo no segregar y categorizar? ¿Cómo no reducir tantas expresiones a una sola identidad, la femenina, como una estampilla que demarca cómo leer y dónde ubicar un conjunto de producciones heterogéneas? Una salida buscada por las curadores fue revisar los cánones del feminismo tradicional y proponer una visión interseccional del feminismo en la selección de trabajos contemporáneos, rechazando asimismo la definición biológica de “mujer” y afirmando los feminismos como “respuestas a las precariedades materiales, a las violaciones físicas y psicológicas y a las subalternidades vividas en diferentes niveles por mujeres diversas” (Rjeille, Isabella. Historias de mujeres, historias feministas [catálogo], p.187). Aline Motta, Rosa Luz, Serigrafistas Queer, Tabita Rezaire y Virgínia de Medeiros son algunas de las artistas que atraviesan la muestra con cuestiones que van por el orden del racismo y la herencia colonial, de la identidad de género y la perspectiva trans, y del activismo social.

Serigrafistas Queer, 2010-2019. Acervo MASP. Centro de Pesquisa
Serigrafistas Queer, 2010-2019. Acervo MASP. Centro de Pesquisa
Virgínia de Medeiros, Generosa, de la serie Guerrilleras, 2017, impresión fotográfica sobre papel de algodón, 60 x 90 cm. Cortesía de la artista y Galeria Nara Roesler

La exposición colectiva Historias feministas: artistas después de 2000, por lo tanto, se acerca a historias múltiples y diversas del arte crítico producido por artistas mujeres en una revisión del legado feminista de los años 1960-1970. Sin embargo, según mi percepción, la exposición apela mayoritariamente a una condición de representación de la crítica y pocos trabajos impulsan a la acción. Ellen Lesperance, Carolina Caycedo, Kaj Osteroth & Lydia Hamann son algunas de las artistas que trabajan a partir de la investigación de la historia de activistas y artistas feministas. Estos trabajos, lado a lado, terminan construyendo una narrativa curatorial en la cual se desvanece la potencia de la lucha y de la transformación. Historias feministas se ve histórica, lista a establecer tempranamente marcos mientras todavía la batalla estalla en nuestro cotidiano: en las casas, en las calles, en las instituciones.

Vista de la exposición "Historias de mujeres, historias feministas", en el MASP, Sao Paulo, 2019. Foto: Eduardo Ortega
Vista de la exposición "Historias de mujeres, historias feministas", en el MASP, Sao Paulo, 2019. Foto: Eduardo Ortega

De las instituciones brasileñas del arte hay mucho por hablar. Con pocas excepciones (y el MASP no es una de ellas), las mujeres son mayoría en el equipo técnico pero ocupan cargos subalternos; la dirección es ocupada por hombres blancos. La Fundación Bienal de São Paulo, un ejemplo más, elige seguidamente hombres blancos, muchas veces extranjeros, para el cargo de curadores-jefes. El protagonismo masculino y la jerarquia de cargos demarcada por género sigue siendo una realidad en instituciones que en su discurso predican la equidad, la diversidad y una epistemología plural. En la realidad objetiva de la vida, lo que persiste es el machismo institucional en el cual el reconocimiento del trabajo de la mujer —sea ella artista, curadora, crítica o profesora— es en muchos grados más débil e inoperante que el del hombre. ¿Cuánto más tendremos que hacer para no perecer en el desierto?

 


Imagen destacada: Kaj Osteroth & Lydia Hamann, Admirando Polvo de Gallina Negra, amantes da arte feminista, 2016, óleo sobre tela, 115 x 160 cm. Colección de las artistas.

Juliana Gontijo

Investigadora, curadora en arte contemporáneo y profesora adjunta en la Universidad Federal do Sul da Bahia. Posee un doctorado en Historia y Teoría del Arte por la Universidad de Buenos Aires y especialidad en Lenguajes Artísticos Combinados por la Universidad Nacional de las Artes (Buenos Aires). Además, es egresada en Estudios Cinematográficos en la Universidad Sorbonne Nouvelle (París) y en Historia del Arte y Arqueología en la Universidad Le Mirail (Toulouse). Coordinó exposiciones en la Fundación PROA (Buenos Aires, 2011-2012), en la FUNCEB (Buenos Aires, 2008-2009) y elaboró el proyecto de residencia artística Arte in loco (Buenos Aires y Rio de Janeiro, 2009-2010, premio Rede Nacional Funarte 2009). Publicó el libro Distopias tecnológicas (Ed. Circuito, 2014, premio Funarte Estímulo à Produção Crítica). Fue editora de Ediciones Portunhol, proyecto de publicaciones independientes con artistas y autores latinoamericanos lanzado en 2017 por Casa Tomada (São Paulo). Como curadora, se destacan los siguientes proyectos: Cildo Meireles: Cerca de Lejos, exposición que fue parte de BienalSur (Centro Nacional de Arte Contemporáneo Cerrillos, Santiago, Chile, 2019); Conversas em Gondwana (Centro Cultural São Paulo, premio PROAC, co-curaduría Juliana Caffé); Dura lex sed lex (1ª BienalSur, Centro Cultural Parque de España, Rosario, 2017. Co-curaduría Raphael Fonseca), ALTER MÁQUINA (Universidad Di Tella, Buenos Aires, 2015) e Instabilidade Estável (premio Temporada de Projetos, Paço das Artes, São Paulo, 2014).

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