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Beatriz Olano:alteridad

Por Diego Uribe

La mayoría de los argumentos de una sociedad se mantienen vivos por su incapacidad de ingeniarse unos nuevos. Ya sea por miedo o ignorancia, las sociedades se crean prejuicios que sesgan la visión y limitan la experiencia. No obstante, es justamente allí, donde la definición de mundo parece agotarse, que el arte cumple su papel más fundamental.

El arte es un instrumento crítico con el que recordamos que la realidad no tiene forma ni límite alguno. Si se mira atentamente, la manera en que cada artista constituye un mundo de sentido particular es un testimonio de que el ser humano configura la realidad según el alcance de su visión y su entendimiento. En este sentido, aún cuando no lo pretende, toda obra de arte es eminentemente política, pues siempre lleva implícita la contingencia del ser, y es justamente su capacidad de difundir esta noción lo que le permite operar como un mecanismo de resistencia, en contra de las formas de vida que se establecen como definitivas.

Vista de la exposición "Alteridad", de Beatriz Olano, en la galería nueveochenta, Bogotá, 2017. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "Alteridad", de Beatriz Olano, en la galería nueveochenta, Bogotá, 2017. Cortesía de la galería

El trabajo de Beatriz Olano (Medellín, 1965) consiste en encontrar, deconstruir y reconfigurar; una operación elemental que, más allá de expresar aquella transgresión estética esencial, hace de ella un fenómeno visible y un objeto de reflexión. Mediante la transfiguración e intervención de objetos encontrados y materiales cotidianos, sus ya emblemáticos ensamblajes testifican la capacidad de nuestro impulso creativo para liquidar la realidad establecida e implementar nuevos paradigmas. Vistas desde esta perspectiva, las piezas que hacen parte de esta exhibición se nos presentan como una serie de reflexiones, bellas y sutiles, sobre la manera en que el ser humano se proyecta a sí mismo sobre el mundo tangible, confiriéndole nuevos sentidos a una realidad que le es dada como tal.

Dicha transgresión de la realidad adquiere otra dimensión con las intervenciones que la artista ha realizado directamente sobre los muros y el suelo de la galería. Aquí, mediante composiciones de líneas y planos de color que integran las obras al espacio, el potencial transgresor que se halla contenido en sus ensamblajes pareciera expandirse y derramarse sobre el mundo, alterando directamente la forma de la realidad que nos envuelve; un sencillo gesto con el que Olano consigue poner en evidencia que, más allá de una transfiguración exclusivamente estética, el objetivo final de todo gesto artístico siempre ha sido transformar la realidad del espectador.

Vista de la exposición "Alteridad", de Beatriz Olano, en la galería nueveochenta, Bogotá, 2017. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "Alteridad", de Beatriz Olano, en la galería nueveochenta, Bogotá, 2017. Cortesía de la galería

Usualmente, ante una obra de arte, la presencia de una referencia simbólica se apodera de nuestra atención y nos secuestra el pensamiento. No obstante, al prescindir de un lenguaje figurado y desaparecer los límites entre las obras y el espacio, Olano ha eliminado todas las distracciones que nos impiden identificar el diálogo elemental que se da entre las formas del arte y nuestra percepción visual, estableciendo unas condiciones ideales para que reconozcamos nuestra participación en la consumación de la obra, y con ello, nuestro papel activo en la formación de la realidad. De esta manera, Alteridad nos conduce a reconocer un hecho esencial: es dependiendo de nuestra perspectiva que la realidad se transforma, adquiere otras dimensiones, otras profundidades, otros matices, y por lo tanto, somos libres de cambiarla.

Hoy, como siempre, cuando una parte significativa de nuestra civilización vuelve a resistirse a compadecer o siquiera asimilar la realidad del otro, encausándose de nuevo hacia un sofocamiento en el totalitarismo de lo propio, comprender que nuestra experiencia del mundo es contingente y que tan sólo una coexistencia de perspectivas nos permite prolongar la vida, se nos presenta como una tarea fundamental.

“No podemos escribir el orden de los vientos variables”, advertía Emerson al considerar los límites de las ilusiones humanas. Y es que realmente no podemos detener en conceptos la fluidez de la vida y la ambigüedad de la existencia. El arte de Beatriz Olano nos recuerda que la forma de la realidad nunca es conclusa, y que cualquier pretensión por darle clausura al ser, siempre podrá ser disuelta por una nueva mirada.

Vista de la exposición "Alteridad", de Beatriz Olano, en la galería nueveochenta, Bogotá, 2017. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "Alteridad", de Beatriz Olano, en la galería nueveochenta, Bogotá, 2017. Cortesía de la galería

BEATRIZ OLANO: ALTERIDAD

Galería nueveochenta, Bogotá

Hasta el 8 de abril de 2017

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