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ZILIA SÁNCHEZ: HEROICAS ERÓTICAS EN NUEVA YORK

«Supongo que no soy una minimalista, sino más bien un Mulata»

Zilia Sánchez

 

En medio del reciente fenómeno de aclamación internacional del que ha sido objeto el arte abstracto de América Latina -en particular la abstracción geométrica y la geometría «sensible», de formas más bien orgánicas-, la consistente obra de Zilia Sánchez no ha pasado desapercibida. Tras su primera exposición en Estados Unidos el año pasado en Artists Space, la artista cubana residente en Puerto Rico ha sido invitada a exponer en varias colectivas: Museum Starter Kit: Open With Care, en el Museo del Barrio (Nueva York), Looking Back: The 8th White Columns Annual, en White Columns (NY), y Artevida, curada por Adriano Pedrosa y Rodrigo Moura para el Centro Cultural Brasil.

Las pinturas escultóricas de Sánchez (Cuba, 1926), cuyas curvas y protuberancias cuasi antropomórficas le confieren un aura de erotismo, también han llamado la atención del circuito comercial. Hasta el 21 de junio expone en la neoyorquina Galerie Lelong una serie de lienzos de formas híbridas en los que convergen lo pictórico y lo escultural, lo formal y lo psicológico, lo masculino y lo femenino. Heroicas Eróticas en Nueva York es su primera muestra con la galería, que además llevará su trabajo a la próxima feria Art Basel.

La muestra reúne una serie de pinturas hechas con su distintiva técnica de estirar la tela sobre armaduras de madera moldeadas a mano, desarrollada durante los años que vivió en Nueva York (1964-1972). Previo a esto, Sánchez trabajó en una serie de estilos, influidos por sus viajes y conexiones con la abstracción europea de la posguerra.

 

Zilia Sánchez, Lunar V, c. 1973 (Moon V), acrílico sobre lienzo estirado, 189.9 x 201.9 x 25.4 cm. Cortesía: Galerie Lelong

Zilia Sánchez, Lunar V, c. 1973 (Moon V), acrílico sobre lienzo estirado, 189.9 x 201.9 x 25.4 cm. Cortesía: Galerie Lelong

 

Más de medio siglo de producción

Sus primeros trabajos en Cuba presentan una aproximación a la abstracción formal a través de pinturas y dibujos, junto con el diseño de muebles y escenografías teatrales. Influenciada por el pintor modernista Víctor Manuel, también residente en La Habana, comenzó a relacionarse con el grupo de artistas e intelectuales conocidos como Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Sánchez también diseñó escenografías para el grupo de teatro guerrillero Los Yesistas, manifestando su participación en el movimiento anti-Batista pre-revolucionario.

Como resultado de frecuentes exposiciones en La Habana, recibió becas que le permitieron viajar a Europa antes de trasladarse a Nueva York en 1964. Sánchez vivió en la ciudad durante ocho años, donde comenzó a trabajar con elaborados bastidores, produciendo relieves en sus pinturas que enfatizan la abstracción escultórica de la forma corporal. Sus pinturas con frecuencia presentan un desarrollo modular, compuestas de diferentes partes protuberantes y contiguas. Este uso de la serialidad se ha convertido en un pilar en la obra de Sánchez, quien continúa trabajando y modificando algunas de sus pinturas, cuyos comienzos se remontan hasta los años 1970, considerando cada trabajo como parte de un conjunto más amplio.

Junto a lo que se podría denominar como un queering táctil y sensual del minimalismo hard-edge, sus obras modulares están relacionadas con la secuencialidad temporal y semiótica de la notación musical, así como con la arquitectura del modernismo tropical.

En 1972, Sánchez se mudó a Puerto Rico, donde vive actualmente. Entre 1972 y 1975 realizó la maquetación y diseño de la revista literaria Zona de carga y descarga, una muy influyente pero breve publicación principalmente editada por la escritora Rosario Ferré. Su aparición marca un momento de experimentación en la escritura puertorriqueña, comisionando piezas de escritores marginalizados provenientes de Latinoamérica, Portugal, Puerto Rico y Nueva York. El uso que Sánchez hizo del fotomontaje, el carácter innovador de la tipografía y la organización en capas de imagen y texto, introducen una topología fracturada en la publicación. Su labor como diseñadora muestra paralelismos con la obra del escritor cubano Severo Sarduy, colaborador de Zona y amigo cercano de Sánchez, cuyas reflexiones en torno a la literatura fueron publicadas en la revista literaria parisina Tel Quel, y recopiladas en su totalidad en su colección de ensayos Escrito sobre un cuerpo (1969). Zona se configura como un lugar y una manera de trabajar, intrínsecamente conectada a la pintura de Sánchez, “actualizando en el espacio (y en la piel de la tela)… la significancia lúdica del lenguaje, como un sistema tenso, azotado y martirizado de signos diferenciales, y como una demostración erótica del deseo”.

Desde la década de 1980 estas cualidades texturales y textuales han enfatizado su presencia mediante dibujos en la superficie de la tela y a través de la inclusión literal y ocasional de transferencias figurativas, imágenes de semáforos y el lenguaje de signos. Durante las últimas tres décadas, Sánchez ha dado clases en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, convirtiéndose en una fuente de inspiración para varias generaciones de artistas. Su trabajo, sin embargo, pocas veces ha sido exhibido fuera de Puerto Rico. En la muestra en Lelong varias obras se exponen por primera vez fuera de la isla.

 

Zilia Sánchez, Conversatorio (de la serie Eros y la Comunicación), 2013-2014, acrílico sobre lienzo estirado, díptico: 243.8 x 81.3 x 43.2 cm cada uno. Cortesía: Galerie Lelong

Zilia Sánchez, Conversatorio (de la serie Eros y la Comunicación), 2013-2014, acrílico sobre lienzo estirado, díptico: 243.8 x 81.3 x 43.2 cm cada uno. Cortesía: Galerie Lelong

 

Pinturas de varias facetas

Una pieza central de la exposición es un nuevo díptico monumental, Conversatorio (de la serie Eros y la Comunicación), que demuestra el continuo desarrollo artístico de Sánchez.

El uso de procesos en serie y una paleta de colores reducidos y apagados conecta a Sánchez con el Minimalismo. Su lenguaje personal cargado de sensualidad y el uso de la curva, sin embargo, crea un enfoque distinto a la abstracción formal que nos pide reexaminar los principios del Minimalismo. Variando en escala de lo íntimo a lo monumental, cada pintura de Sánchez obliga al espectador a mirarla desde diferentes ángulos, toda vez que sus ondas y pliegues, sus varias facetas, se van revelando a través de este tipo de interacción. Las pinturas son a menudo trabajadas varias veces durante décadas, las orientaciones de los paneles se cambian y algunas son «tatuadas» con una línea fina de color negro, que indica su biografía.

El tiempo es aproximado de una manera no lineal en la obra de Sánchez, lo que hace sentido con su posición como una artista singular que ha trabajado en relativo anonimato, pero abordando cuestiones contemporáneas centrales.

 

Zilia Sánchez, Heroicas Eróticas en Nueva York, 2014, vista de la exposición en Galerie Lelong, NY. Cortesía de la galería

Zilia Sánchez, Heroicas Eróticas en Nueva York, 2014, vista de la exposición en Galerie Lelong, NY. Cortesía de la galería

Zilia Sánchez, Sin título, 1978, acrílico sobre lienzo estirado, 182.9 x 298.5 x 26.7 cm. Cortesía: Galerie Lelong

Zilia Sánchez, Sin título, 1978, acrílico sobre lienzo estirado, 182.9 x 298.5 x 26.7 cm. Cortesía: Galerie Lelong

Zilia Sánchez, Heroicas Eróticas en Nueva York, 2014, vista de la exposición en Galerie Lelong, NY. Cortesía de la galería

Zilia Sánchez, Heroicas Eróticas en Nueva York, 2014, vista de la exposición en Galerie Lelong, NY. Cortesía de la galería

Zilia Sánchez, Troyanas, díptico, 1975, acrílico sobre lienzo estirado, 171.5 x 96.5 x 15.2 cm. Cortesía: Galerie Lelong

Zilia Sánchez, Troyanas, díptico, 1975, acrílico sobre lienzo estirado, 171.5 x 96.5 x 15.2 cm. Cortesía: Galerie Lelong

Zilia Sánchez, Heroicas Eróticas en Nueva York, 2014, vista de la exposición en Galerie Lelong, NY. Cortesía de la galería

Zilia Sánchez, Heroicas Eróticas en Nueva York, 2014, vista de la exposición en Galerie Lelong, NY. Cortesía de la galería

Zilia Sánchez, Heroicas Eróticas en Nueva York, 2014, vista de la exposición en Galerie Lelong, NY. Cortesía de la galería

Zilia Sánchez, Heroicas Eróticas en Nueva York, 2014, vista de la exposición en Galerie Lelong, NY. Cortesía de la galería

Zilia Sánchez, Sin título,1965/1990, acrílico sobre lienzo estirado, 38.1 x 63.5 x 20.3 cm. Cortesía: Galerie Lelong

Zilia Sánchez, Sin título,1965/1990, acrílico sobre lienzo estirado, 38.1 x 63.5 x 20.3 cm. Cortesía: Galerie Lelong

 

 

 

 

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