El 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGBTI+, se celebró en Buenos Aires una marcha multitudinaria para exigir justicia por los travesticidios y transfemicidios que se hicieron notoriamente públicos en esa ciudad a partir del 2015, con el asesinato de la activista de derechos humanos trans Diana Amancay Sacayán. Se calcula que, solo en 2019, son ya 37 las víctimas de travesticidios y transfemicidios en Argentina, una cifra no oficial, que solo revelan organizaciones sociales.

Se trataba de la cuarta marcha que cada año se conmemora en la fecha de la mítica revuelta de Stonewall, y que esta vez acentuaba lo «plurinacional» para incluir a trans y travestis migrantes, así como la exigencia del cupo laboral trans. Con pronunciamientos y pancartas en rechazo a la violencia institucional y policial, la marcha llevaba un mensaje claro y amplificado: “Basta de opresión”.

Con el eco de esa demanda de fondo se inauguraba en el Museo Histórico Nacional del Cabildo y la Revolución de Mayo una muestra de la artista chilena Voluspa Jarpa centrada justamente en las distintas formas y manifestaciones de opresión, hegemonía y colonialismo. El edificio del Cabildo se ubica frente a la Plaza de Mayo, el centro fundacional de la ciudad, y el lugar desde donde partía la marcha ese día lluvioso.

Ópera Emancipatoria, de Voluspa Jarpa. Vista de la instalación en el Museo del Cabildo, Buenos Aires, 2019. Foto: ©Jimena Salvatierra/Bienalsur

El edificio del Cabildo es el único testigo arquitectónico civil de los 200 años de vida independiente del país y, como centro neurálgico de la Revolución de Mayo de 1810, es un lugar idóneo para albergar las potentes líricas de la instalación de Voluspa Jarpa -casi como si quisiera llevar a cuestionarnos sobre el impacto que tuvo la Revolución sobre las ideas de Libertad e Igualdad. La obra, además, se presenta como parte de Bienalsur, que con la mirada puesta en el Sur Global tiene entre sus ejes curatoriales asuntos como los tránsitos y migraciones, memorias y olvidos, poscolonialismos, decolonialismos y nuevas cartografías.

El trabajo de Jarpa se titula Ópera Emancipatoria (2019) y es una adaptación de uno de los tres componentes que integran su actual presentación en el Pabellón de Chile de la Bienal de Venecia. El principal ajuste es que esta es una ópera solo para la escucha, a diferencia de lo que se puede ver en Venecia como experiencia videográfica. Pero, significativamente, esta versión de la Ópera Emancipatoria para el Cabildo de Buenos Aires se ha instalado en la Sala Calabozo, compartiendo allí espacio con los objetos de la colección permanente y adquiriendo así lecturas magnificadas.

“El calabozo es un lugar muy simbólico para pensar en los procesos emancipatorios, tanto históricos como los que vivimos en la actualidad”, dice Jarpa. “Aunque la ópera es simple, tiene una densidad que dialoga muy bien con la historia del Cabildo”.

La composición contemporánea en forma de cantata, de 12 minutos de duración, fue escrita por la artista y el sociólogo Alberto Mayol. En ella se describe, a través de la alternancia de las voces de hegemónicos y subalternos actuando en un coro, las luchas y conquistas de raza, pero también de género. La obra “toma la idea de la transfiguración de estos discursos a través de la emancipación de otros cuerpos, que encarnan el ejercicio de narrativa decolonial”, según Agustín Pérez Rubio, el curador del proyecto de Jarpa en Venecia, titulado Altered Views.

Estas voces dialogan entre sí en el espacio del calabozo, y pueden ser “asumidas” -¿soy emancipada o subalterna?- por el público, al ser invitado a tomar posición. ¿Cómo? La artista, en colaboración con Leandro Jacob, editor de la Imprenta Rescate, han producido una edición limitada de mil impresiones con tipos móviles de las nueve líricas, que como flyers portadores de consignas salen del calabozo para buscar infiltrarse en las calles, instituciones y hogares de Buenos Aires. Allí están las voces de emancipadas y emancipados, pero también de subordinadas y subordinados, y de los dominantes. En esta ópera, los Arrieros de Los Andes asumen como figuras que marcan la mirada del otro no-europeo, mientras que la voz de Daniela Vega, la cantante y actriz trans chilena, le acompaña en el extrañamiento de su condición subalterna impuesta, a través de categorías y clasificaciones desde el poder hegemónico. Una voz que, en el contexto de la inauguración el día que se marchó contra los travesticidios y transfemicidios, le aportaba a esta obra un espesor casi fantasmagórico.

EMANCIPADAS

Puedo controlar el mundo, como tú varón

Hacerlo desde mi silencio y mi estallido

No seré tu madre, no seré tu esposa

Seré el monstruo que en la guerra no viste

Puedo hacerlo como una mujer

Pero, ¿qué es ser una mujer?

¿Qué es ser una mujer?

¿Y qué es ser un hombre?

[Voz de Daniela Vega]

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.