La galería Henrique Faria Fine Art, en Nueva York, presenta The Genealogy of Color (La genealogía del color), exposición de Emilia Azcárate (Venezuela, 1964) que reúne obras de su reciente serie Pinturas de Casta (2015-en curso), donde se manifiesta su persistente interés en la teoría del color, la representación abstracta, los alfabetos y la tipografía, así como su herencia latinoamericana.

Pinturas de Casta se basa en las ideas de pureza y mezcla establecidas por los originales experimentos de Isaac Newton sobre la naturaleza del color a finales del siglo XVII. En estos experimentos, Newton refractó la luz solar a través de prismas de vidrio, observando cómo los colores rojo-naranja-amarillo-verde-azul-añil-violeta, al ser doblados (refractados) en diferentes ángulos, se separaban de la fuente de luz original (el sol).

Entendiendo esta «separación natural», Azcárate se acerca al género de la pintura de Casta desarrollado por la España colonial para categorizar y jerarquizar las nuevas «razas», incluidas la Mestiza, Castiza y Mulata, engendradas a través del matrimonio y la descendencia de españoles, indígenas americanos y africanos traídos al Nuevo Mundo como esclavos.

Vista de la exposición "The Genealogy of Color (La genealogía del color)", de Emilia Azcárate, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2018. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "The Genealogy of Color (La genealogía del color)", de Emilia Azcárate, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2018. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "The Genealogy of Color (La genealogía del color)", de Emilia Azcárate, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2018. Cortesía de la galería

Como el historiador y curador de arte venezolano Juan Carlos Ledezma escribe en el texto de la exposición, “este pasado se evoca aquí y luego se remodela como discurso; las declaraciones coloniales de diferencia racial, que ejercían una violencia abierta en las identidades mixtas, se transcriben y transforman –son forzadas a salir del contexto de la historia para insertarse en la del arte contemporáneo, donde enfrentarán un tipo de abstracción diferente a la suya».

Azcárate utiliza los colores del disco de color de Newton (rojo, azul, amarillo, verde, cyan y magenta) y asigna un color primario a las tres «razas originales»: rojo a los españoles, amarillo a los indígenas y azul a los africanos. Cada «raza» resultante acuñada por los españoles es representada según la mezcla exacta de los colores primarios originales.

Vista de la exposición "The Genealogy of Color (La genealogía del color)", de Emilia Azcárate, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2018. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "The Genealogy of Color (La genealogía del color)", de Emilia Azcárate, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2018. Cortesía de la galería

Los trabajos de Azcárate de esta serie toman frecuentemente la forma de la cuadrícula, o la de una arborización que denota la ramificación de las mezclas de colores desde el tronco con los tres colores primarios. Así como las pinturas originales de Casta del siglo dieciocho presentaban un elemento pictórico y un elemento textual que retratan el matrimonio mixto y la descendencia resultante de un hombre y una mujer de diferentes razas, y que describen la escena con palabras en un intento por codificar la información y educar a las masas, las obras de Azcárate también plantean campos de colores que van acompañados de su enigmática tipografía para significar la arbitraria etiquetación de los sujetos coloniales y para simbolizar la desconexión abstracta entre los significantes de raza y la experiencia de vida de las personas sobre las cuales se impusieron estas clasificaciones.

Utilizando soportes tales como un biombo, libros de artista, lienzos, o «códices» -como ella misma les llama-, Azcárate se apropia de los símbolos tradicionales de la riqueza y «[propone] que el discurso colonial se lea nuevamente bajo los términos de la abstracción, y que las pinturas de Casta sean nuevamente percibidas desde el punto de vista de nuestro presente postcolonial”.

A través de la mezcla y remezcla consciente de colores, Azcárate también está desafiando los persistentes ideales de pureza que van ligados a los aún vigentes estándares sociales de belleza. De esta manera, demuestra la belleza en la diversidad, en lo inclasificable y lo no inmediatamente discernible. Como Michael Taussig afirma en su ensayo What Color is the Sacred?, «[el color] no es algo embadurnado a una forma preexistente, o que rellena una forma, porque los colores tienen su propia forma». De esta manera, el color no debe usarse como un medio de separación o denigración, sino más bien como una fuente natural (de luz) que, en sus muchas personificaciones, tiene el poder de transformar, transportar y revitalizar.

Vista de la exposición "The Genealogy of Color (La genealogía del color)", de Emilia Azcárate, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2018. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "The Genealogy of Color (La genealogía del color)", de Emilia Azcárate, en Henrique Faria Fine Art, Nueva York, 2018. Cortesía de la galería

EMILIA AZCÁRATE: THE GENEALOGY OF COLOR

Henrique Faria Fine Art, 35 E 67th St, Nueva York

Hasta el 2 de febrero de 2019