El trabajo de Annette Messager (Francia, 1943) no es demasiado conocido en España. De hecho, hace ya cerca de 20 años que ningún museo o galería mostraba obra suya en este país. Ahora esa deuda queda saldada. El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), en Valencia (España), presenta por estos días Annette Messager. Púdico-Público, una exposición antológica que recorre los últimos 20 años de trayectoria de la artista francesa, a través de cerca de medio centenar de obras, una de ellas creada este mismo año.

La muestra celebra además a Messager como la primera mujer que recibe el Premio Julio González 2018 en sus 18 años de historia. Otorgado por el IVAM, este premio ha reconocido en el pasado a artistas como Cy Twombly, Anish Kapoor y Jasper Johns.

El título de la exposición, Púdico-Público, alude a dos aspectos indisolubles que vienen a dar una visión bastante amplia y completa de la obra de Messager, que se sitúa “entre lo poético y lo político, entre la risa y el espanto”, en palabras de José Miguel G. Cortés, director del IVAM y curador de esta exposición. “Lo ‘Público’ podría hacer referencia al sexismo, el racismo y la homofobia de gran parte de la sociedad, mientras que lo ‘Púdico’ alude a aspectos ocultos, mágicos y misteriosos de sus obras”, explica.

Con claras influencias del Surrealismo, el Art Brut, la cultura popular y el mundo infantil, Messager recurre a objetos y materiales cotidianos, como peluches, guantes, almohadones, lanas, telas o cuerdas, para investigar el universo femenino. A lo largo de su carrera, la artista ha reivindicado la representación fragmentada del cuerpo de la mujer como un aspecto básico de su oposición frontal al orden establecido y a las visiones machistas acerca del género. Para ella el cuerpo femenino es una figura muy definida de la libertad individual y colectiva, una imagen reivindicativa de un cuerpo propio con sus deseos y placeres, con una sexualidad específica.

En línea con las acciones del colectivo político feminista Femen, la artista viene realizando desde 2016 una serie de esculturas, dibujos e incluso papel pintado para las paredes con los que denuncia el sexismo, el racismo y la homofobia de una gran parte de la sociedad contemporánea.

“No me gustan las exposiciones de mujeres artistas, evito participar porque es como si nos metieran en un nuevo gueto. Yo quiero exponer con buenos artistas, ya sean hombres o mujeres, o transexuales; no me gustan las categorías”, afirma Messager, parte de la generación convulsa de mayo de 1968, con la que comparte su actitud crítica. “El lema de mayo del 68 era ‘prohibido prohibir’, pero ahora vivimos en una sociedad llena de prohibiciones. Somos menos libres que hace veinte años. Ahora está prohibido envejecer y dentro de poco estará prohibido morir. Sin embargo, el arte sigue siendo un ámbito de libertad”, señala.

A sus 75 años, Messager sigue siendo tan combativa contra los prejuicios morales como lo era en los años 70 y se ha mantenido fiel a las preocupaciones, obsesiones, querencias o miedos que vertebran y articulan toda su producción artística. En este video, cortesía del IVAM, conocemos más de su pensamiento a través de una entrevista y un recorrido por la muestra, que estará abierta hasta el 4 de noviembre de 2018.