Como parte de las actividades culturales en el marco del Mes del Orgullo LGBTIQ+, desde el 2013 se han organizado en Quito, Ecuador, muestras en las que participan artistas y activistas y, este año, al igual que el anterior, la exhibición se llevó a cabo en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC), el pasado mes de julio. Con esta exposición buscamos estructurar y representar las memorias e historias locales, regionales o nacionales de la comunidad LGBTIQ+.

Desde el 2013 hasta el 2018, con las exposiciones que se han realizado, se ha conformado un archivo de aproximadamente 80 imágenes. Para activistas e investigadores de la comunidad LGBTIQ+ y la historia queer/cuyr dichos archivos se han convertido en una fuente importante de información, así como en una herramienta para teorizar acerca de la experiencia y las posibilidades de lo queer. Como escribe Charles Morris, los archivos queer nos muestran cómo las vidas queer y LGBTIQ+, pasadas y presentes, están constituidas por voces que toman fuerza a través de nuestras alegrías y nuestras luchas contra el silencio aniquilador de la sociedad.

Para la exhibición del 2018 convocamos a artistas y activistas ecuatorianos y extranjeros para que presentaran sus propuestas sobre la noción de Utopía y su relación con la comunidad y las subjetividades LGBTIQ+ y queer/cuyr. La palabra ‘utopía’ se emplea para referirse a una sociedad política ideal, con un plan, proyecto, doctrina o sistema deseables. El término está íntimamente relacionado con el deseo de dar un sentido a la vida y construir un mundo propio. Ser queer/cuyr es imaginar mejores futuros. Es afirmar la utopía de una sociedad sin violencias, sin segregaciones y sin conflictos.

Como resultado de esta convocatoria se seleccionó a 13 artistas: Darwin Fuentes (Ecuador), Carlos Vargas (Ecuador), Guayaqueer City / Víctor García (Ecuador), Iza Páez (Ecuador), Jonathan Villar (Argentina), Kasumi Iwama (Japón), Leticia Rojas (Ecuador), Pamela Pinto Rojas (Ecuador), Stephano Espinoza (Ecuador), Rubén Darío Díaz (Ecuador), Sam Romero & Diego Velasteguí (Ecuador), Wilber Hernan Solarte (Ecuador), Esperanza del Valle (Joya) & Chakala (Ecuador), y se realizó, además, una invitación directa a Luiz Roque (Brasil), Carlos Motta (Colombia) y Carlos Martiel (Cuba).

Esta exposición ofrece una forma de abordar la producción de contra narrativas y sus manifestaciones formales frente a las dominantes: la familia, la medicina, la justicia, la historia, la identidad, los afectos e incluso la creación artística. Utopías es una profunda reflexión sobre el deseo, el amor, la libertad, los sueños, la resiliencia, los cuidados y la autodeterminación en relación con los cuerpos, las identidades, lxs sujetos y cuerpos racializados, medicalizados y sexualizados, y la necesidad de un nuevo imaginario global para el futuro.

Nuestras identidades y formas de autodeterminación están dominadas por discursos normativos sobre el género y la sexualidad, que disciplinan cómo articulamos tanto la verdad de nuestro ser como los valores en los que invertimos. El conjunto de obras en Utopías insiste en interrumpir tales entendimientos normativos, creando un espacio expositivo para abordar y potencialmente dar voz a los excesos de la normalización, a los excluidos, a los sujetos-residuo de los procesos que economizan el deseo a lo largo de caminos rectos y estrechos que han construido nuestros entornos sociales y culturales.

Para la escritura de este texto se proponen dos momentos que permiten ser leídos, no como un discurso lineal que concluye y aparenta sentenciar una verdad, sino como esas notas “extras” que abren nuevas interrogantes y, por qué no, diferencias en el momento de interpretar una exhibición.

Guayaqueer City / Víctor Garcia, Ilustración digital, "Marsha P. Johnson", 2017-2018, dimensiones variables. Cortesía: CAC

UNA MÁQUINA DEL TIEMPO QUEER 

Durante el recorrido de la exhibición se pueden hacer varios saltos en el tiempo: pasado, presente y futuro se entrecruzan para ofrecer un panorama sobre las luchas y los deseos de las comunidades LGBTIQ+.

Los disturbios de Stonewall consistieron en una serie de manifestaciones espontáneas y violentas en protesta contra una redada policial que tuvo lugar en la madrugada del 28 de junio de 1969, en el pub conocido como Stonewall, ubicado en el barrio Greenwich Village, en Nueva York. Marsha P. Johnson, una queer negra, fue una de las protagonistas de este histórico suceso en que la comunidad LGBTIQ+ luchó contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el consentimiento del gobierno.

En los años 80, el SIDA asoló a la comunidad homosexual y provocó temblores en todo el mundo. Los sueños brillantes de muchas personas homosexuales se ensombrecieron por la muerte. En el Ecuador, la homosexualidad era considerada un delito por el cual se podía cumplir hasta ocho años de prisión. No fue sino hasta 1997 que el artículo 516 del Código Penal, el cual criminalizaba a los homosexuales, fue considerado inconstitucional. Apenas en el año 2014, el Congreso Latinoamericano de Psicología y Educación Sexual solicitó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que no se considere a la transexualidad como un trastorno.

Notas de prensa de los años 90 abren la exhibición y dan cuenta de cómo era vista y tratada la comunidad LGBTIQ+ en Ecuador. Las imágenes del archivo Revueltas sodomitas, de la activista Leticia Rojas, consisten en fragmentos no articulados de políticas homosexuales, lesbianas y trans en Ecuador: desde las redadas policiales a las fiestas clandestinas de homosexuales, hasta las representaciones de lxs sujetos LGBTIQ+ en la prensa, al igual que las luchas de los movimientos por la despenalización de la homosexualidad.

Revueltas Sodomitas, de Leticia Rojas, impresión digital / archivo, 2017. Cortesía: CAC

Con la video-instalación Deseos / رغبات (Deseos), del artista Carlos Motta, nos trasladamos al siglo XIX. Parte documental y parte ficción, la película presenta una correspondencia imaginaria entre Martina y Nur. Separadas por la geografía, la cultura y la religión, la correspondencia entre Martina y Nur las vuelve resilientes. Las palabras las acercan a las realidades de cada una, y en sus relatos estas realidades construyen sentido y encuentran un mundo propio. Ambas enfrentaron las secuelas de comprometerse en relaciones del mismo sexo y desafiar las normas de género. Martina es una colombiana que a principios de 1800 fue juzgada por ser hermafrodita; la denuncia provino de su pareja. Nour, en cambio, durante el Imperio Otomano, contrae matrimonio con el hermano de su amante lesbiana en un intento por salvaguardar su amor.

Carlos Motta, Deseos / رغبات (Deseos), video instalación, 2015. Cortesía del artista y CAC

Damos también un salto al futuro con Heaven, una videoinstalación de Luiz Roque que aborda la temática trans / transexual / transgénero. Ambientada en la segunda mitad del siglo XXI (2080), se anuncia la existencia de una enfermedad transmitida por la saliva. Una amenazadora epidemia en Brasil que pone en riesgo a la comunidad trans. Activistas rechazan esta teoría, alegando que es un déjà vu de las estrategias de segregación social que surgieron durante la década de 1980, vinculadas a la crisis del SIDA. No es casualidad que la narración tenga lugar cien años después del comienzo de la década de 1980, una década marcada por el descubrimiento del SIDA. Con un elenco compuesto por actrices transexuales, Heaven comenta sobre el control de los cuerpos por parte del Estado, en una condición en la que las fronteras burocráticas conducen a la disociación violenta entre la vida biológica y la existencia.

Luiz Roque, Heaven, 2016, video HD. Cortesía del artista y CAC

CUERPOS QUE RESPIRAN 

Como instrumento para la producción de subjetividad, el cuerpo ha mantenido efectos transformadores significativos en el campo del arte. El cuerpo en esta exhibición se presenta como una herramienta para explorar y experimentar el deseo, pero también para manifestarse contra las injusticias y las violencias. La exhibición sitúa la utopía, el cuerpo, la sexualidad y el deseo queer dentro de un discurso sublimado de la raza. Las obras exploran la relación entre el cuerpo, el espacio, la memoria, los cuidados y las tensiones resultantes de la convivencia entre estos elementos. Esta interdependencia de las afecciones entre los cuerpos y sus espacios habitados puede abordarse desde una mirada foucaultiana: cuerpos que desautorizan los roles preestablecidos y cualquier régimen de verdad, posicionando nuevos fundamentos ideológicos y vitales respecto a las corporeidades. 

En el trabajo de Guayaqueer City, Stephano Espinoza, Rubén Darío Díaz, Carlos Martiel y Carlos Vargas es evidente una atrevida y arriesgada experimentación de los artistas, mezclando roles de género con un espíritu de rebelión que transmite energía y la presencia de cuerpos racializados. Postulan un rechazo a los sistemas clasistas, racistas y sexistas asociados con lo gay y buscan una forma de identificarse que sea más plural y menos asimilada. 

Guayaqueer City es una marca explícita y abiertamente queer/cuyr del Ecuador y una plataforma generadora de contenido visual, ambas a través del artivismo (arte + activismo). Producen principalmente ilustraciones que, de manera subversiva y desafiante, mezclan el imaginario LGBTIQ+ y de la cultura queer con el imaginario guayacx / ecuatorianx / latinx.

La fotoperformance ¿De qué color era el caballo blanco de Simón Bolívar?, de Rubén Darío Díaz, ironiza la imagen del héroe, del Libertador, del hombre blanco, letrado, de clase económica cómoda, que fundamentó los ideales de la sociedad patriarcal en la que vivimos, y dejó por fuera a individuos que buscan vivir bajo las premisas de una libertad diferente: antihéroes.

La pintura Chicx sobre colchón, de Stephano Espinoza, explora la relación entre la visibilidad, la autodeterminación y el autocuidado. Al artista le surgen las siguientes preguntas: ¿Qué tanto nos podemos exponer por una causa sin perdernos en ella?, ¿Qué tanto de la revolución sucede dentro y fuera de la cama? El cuerpo en esta pintura está en ‘cuatro patas’ sobre un colchón que flota en un río y en el que crecen lechuguines. Esta pequeña isla para una persona es un espacio de seguridad y confort; un espacio donde ser vulnerable está permitido.

Actualmente en Ecuador existen “clínicas o centros de deshomosexualización” cuyos “tratamientos” y prácticas son ilegales. Según los testimonios y denuncias de los jóvenes que han sido internados a la fuerza, dichos “tratamientos” incluyen: reclusión y aislamiento involuntario, torturas físicas y psicológicas, humillaciones, privación del sueño y la alimentación, así como “violaciones correctivas”. En el sentido legal, los homosexuales han dejado de ser considerados delincuentes para convertirse en enfermos. El artista Carlos Martiel, durante la noche de inauguración de la exhibición, realizó la performance Línea imaginaria. Sujeto contra la pared por un alambre de púas, Martiel nos obliga a reflexionar sobre el cuerpo segregado y violentado; y nos hace caer en cuenta que frente a nosotros suceden injusticias que dejamos pasar por alto.

Carlos Martiel, Línea imaginaria, 2018, performance. Cortesía del artista y CAC

La video-instalación Dreamland (de la serie Himnos), del artista Carlos Vargas, con la participación de Kruz Veneno, muestra a la famosa transformista interpretando un fragmento de una canción estandarte del movimiento LGBTIQ+, con la diferencia de que la pista original que ella realiza “lip sync” no suena. Un objeto musical es la única forma de descubrir qué está cantando, proponiendo al espectador una participación activa, en un juego de complicidad con el fin de darle voz a quien no la tiene.

La abstracción es una metodología para “queerizar” cuerpos, de la misma manera que es una forma para reenfocar esos cuerpos queer. En la instalación Rainbow energy, de Iza Páez, se utilizan los colores designados por la sociedad para los géneros femenino y masculino (rosa y azul) y se los combina con los colores de la bandera LGBTIQ+. Con esta obra se hace referencia a que todos tenemos una misma esencia natural energética, una luz que se puede ver con más claridad si construimos un mundo propio, libre de la opresión social y los prejuicios.

Las obras de Darwin Fuentes, Pamela Pinto, Jonathan Villar, Esperanza del Valle & Chakala y Kasumi Iwama sumergen al público en relatos sobre el amor, los afectos, la resiliencia y los cuidados: se enfrentan sin términos ni palabras, inventan relaciones que todavía no tienen forma, que se construyen en base a la amistad. Estas relaciones hacen cortocircuito e introducen el amor donde se supone que solo hay ley, regla o hábito.

Carlos Vargas, con la participación de Kruz Veneno y la colaboración de Pablo Andino, Dreamland (de la serie Himnos), 2018, video-instalación. Cortesía: CAC
Iza Páez, Rainbow energy, 2018, instalación lumínica, 200 cm x 300 cm. Cortesía: CAC
Kasumi Iwama, Resistencia Antropofágica en Rojo Carmesí o Ñam Ñam, 2017, foto-performance. Cortesía: CAC

Es necesario pensar más sobre la relación entre la lucha por una vida soportable y las aspiraciones de una buena vida. Como menciona Angela Jones en su libro Una investigación crítica sobre las utopías queer (2013), “es difícil luchar sin aspiraciones, y las aspiraciones son difíciles de lograr sin darles algún tipo de forma. Podemos recordar que la raíz latina de la palabra ‘aspirar’ significa ‘respirar’. Creo que la lucha por una vida soportable es la lucha para que los sujetos LGBTIQ+ tengan espacios para respirar… Con la respiración viene la imaginación. Con la respiración surgen las posibilidades. Si la política queer se trata de libertad, podría significar simplemente la libertad de respirar”.

La exposición busca preguntar abiertamente lo que podría parecer una utopía queer, entendiendo lo queer como eso que nos permite sentir que este mundo no es suficiente, que de hecho algo hace falta. Utopías es esencialmente el rechazo de un aquí y un ahora, una insistencia sobre la posibilidad para construir otros mundos, otros futuros, otros entornos.

 


Imagen destacada: Vista de la exposición Utopías, en el CAC, Quito, Ecuador, 2018. Cortesía: CAC

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Eduardo Carrera

Curador y gestor cultural. Máster en Gestión Cultural por la Universitat Internacional de Catalunya, Barcelona y Licenciado en Artes Visuales por la Universidad Católica del Ecuador. Actualmente es curador en jefe del Centro de Arte Contemporáneo (CAC), en Quito, y de No Lugar – Arte Contemporáneo. Fue jefe de Investigación y Patrimonio de la Fundación Museos de la Ciudad, y jefe de curaduría del CAC (2011–2015). Ha colaborado en proyectos con el Instituto Metropolitano de Patrimonio (2012-2017) y ha sido Asesor y Director Nacional de Museos y Sitios Arqueológicos del Ministerio de Cultura y Patrimonio (2015–2016). Coordinador y conceptualizador de “Estrategias en uso”, un ciclo de conferencias y encuentros sobre prácticas curatoriales, museología e institucionalidad artística. Vive y trabaja en Quito, Ecuador.