Del 30 de junio al 29 de julio de 2018, la Fondation Beyeler presenta un monumental proyecto del artista brasileño Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964) en la estación principal de trenes de Zúrich (Suiza), construcción con 150 años de historia. Se trata de GaiaMotherTree, una gran escultura hecha con 10.220 metros de algodón teñido de brillantes colores, cortado en tiras anudadas a mano, que se asemeja a un árbol gigante. La estructura se eleva hasta el techo del vestíbulo de la estación, de veinte metros de altura, y su corona se extiende sobre un área de 40 x 28 metros.

GaiaMotherTree es una instalación penetrable que funciona como un lugar de encuentro y al que se invita a entrar para participar de actividades que involucran la participación y la interacción. Un programa de eventos para adultos y niños, que incluye música, meditaciones, talleres y charlas, tendrá lugar dentro de la instalación, que tras cuatro años de preparación fue realizada durante alrededor de cuatro meses por un equipo de 27 personas, bajo la supervisión del artista.

La instalación contiene varios contrapesos que le ayudan a estabilizarse –no fue necesario perforar un solo orificio o martillar un solo clavo para soportar la instalación-, rellenos con especias molidas que pesan un total de 420 kilogramos: 140 kilos de cúrcuma, 140 kilos de clavo de olor, 70 kilos de comino y 70 kilos de pimienta negra. El contrapeso central contiene 70 kilos de semillas de plantas. El trabajo también se ancla al piso con la ayuda de 840 kilos de tierra.

Con GaiaMotherTree, Neto establece una conexión con la historia de la creación. El título de la obra alude a la mitología griega: Gaia, la personificación de la Tierra, emerge del caos, el origen de todas las cosas. Ella es la diosa de la Madre Tierra, otorgando el don de la vida, pero es también la diosa de la muerte, a quien los muertos regresan. Neto coloca a la Madre Tierra en el corazón de su escultura.

La alfombra ubicada dentro de GaiaMotherTree tiene tejida la imagen de un mapamundi, con el Océano Atlántico en el centro. La imagen del árbol alude a la narración bíblica del Jardín del Edén y el árbol del conocimiento. Por otro lado, los bancos con apariencia de serpiente que están dentro de la instalación, así como la forma de cabeza de serpiente del túnel de entrada, recuerdan la desgracia de Adán y Eva en el Paraíso. Estas evocaciones paralelas de la cosmogonía de la antigüedad clásica y la historia del Génesis en el Antiguo Testamento corresponden a la concepción de Neto de un elemento universal que es común a todas las tradiciones espirituales.

La obra también rescata las tradiciones de los Huni Kuin, los miembros de una comunidad indígena que vive en la región amazónica de Brasil, y que han tenido un profundo impacto en la práctica artística reciente de Neto. Desde el 2013, el artista ha estado trabajando en estrecha cooperación con los Huni Kuin, cuya cultura, costumbres, conocimiento, habilidades artesanales, sentido estético, valores y visión del mundo se han convertido en elementos integrales en su obra.

Además, Neto genera con esta obra una instancia para la participación, solicitando al público que recolecten cuescos de frutas y piedras que, junto con legumbres secas -como frijoles y garbanzos- deben insertarse en los contenedores que sirven como contrapesos de la instalación. Los contenidos de estos grandes sacos se distribuirán al final de la exposición. Al usar estas semillas como otro símbolo del ciclo de vida, Neto también apunta a la rápida proliferación de cepas de semillas transgénicas y sus nefastas implicaciones para el medio ambiente y la salud, incluida la pérdida permanente de cepas genéticamente no modificadas, el posicionamiento monopólico de las gigantes multinacionales en la industria alimentaria, y la amenaza a la biodiversidad.

 


Imagen destacada: Ernesto Neto, GaiaMotherTree, 2018, Hauptbahnhof Zürich. Fondation Beyeler. Foto: Mark Niedermann