El Hammer Museum presenta Marisa Merz: The Sky Is a Great Space, la primera retrospectiva en Estados Unidos de la pintora, escultora e instaladora italiana Marisa Merz (1926). La muestra reúne cinco décadas de trabajo de la artista, incluidos sus primeros experimentos de Arte Povera con materiales y procesos no tradicionales; sus enigmáticas cabezas creadas en los años ochenta y noventa; y sus instalaciones, que equilibran intimidad con una escala impresionante.

Organizada por el Hammer Museum, en Los Ángeles, y el Met Breuer, en Nueva York -donde se presentó previamente-, la exposición va acompañada de la primera monografía de Merz publicada en inglés, en la que se incluye la primera cronología precisa de su vida y obra. El catálogo, el más oficial de la obra de Merz hasta la fecha, incluye textos y poemas inéditos de la artista, una historia ilustrada de la exposición, así como nuevos ensayos de los destacados académicos y curadores Ian Alteveer, Connie Butler, Carolyn Christov-Bakargiev, Leslie Cozzi, Teresa Kittler, Cloé Perrone, Lucia Re, y Tommaso Trini.

“Como la única artista mujer que formó parte del movimiento Arte Povera, Marisa Merz ha sido pasada por alto durante décadas, así que estamos encantados de que ella esté alcanzando la prominencia que tanto merece”, dice Ann Philbin, directora de Hammer. “Esta exhibición dará a conocer al público de Los Ángeles el prodigioso talento y la poco estudiada influencia de la obra de Merz”.

Marisa Merz ganó protagonismo internacional como parte del círculo de artistas asociados con el Arte Povera a finales de los años sesenta. Como movimiento de vanguardia que rechazó la riqueza material de Italia en favor de materiales “pobres”, el Arte Povera se identificó con el radicalismo del movimiento estudiantil, mas no proclamó ningún credo estilístico o ideológico, excepto la negación de los códigos existentes y las limitaciones del mundo del arte.

La obra más temprana de Merz, creada alrededor de 1966 en la casa que compartía con su marido, el artista Mario Merz es, formalmente, una maraña de aluminio moldeado colgado del techo que combina ángulos agudos y bordes ásperos de metal con contornos blandos y biomórficos. La obra expandió la concepción existente del móvil hacia un objeto colosal.

A finales de los años sesenta, Merz creó una serie de potentes trabajos a partir de materiales no tradicionales que hacían referencia tanto a su vida familiar como a la más amplia tradición italiana del polimaterialismo: esculturas de mantas enrolladas atadas con hilos de nylon que ocasionalmente se utilizaban como elementos escenográficos en los performances de su marido; un columpio de madera contrachapada hecho para su hija, que une el rigor escultórico con lo lúdico; y una serie de esculturas tejidas con alambre y nylon, como los botines icónicos que la artista a veces calzaba.

“Su trabajo, desafiante y evocador, es profundamente personal, una respuesta a su propia experiencia frente a la historia del arte y al ambiente del Turín contemporáneo y de la Italia de la posguerra”, señala Connie Butler, curadora en Jefe del Hammer y de esta exposición, junto con Ian Alteveer, curador Asociado del departamento de Arte Moderno y Contemporáneo del Met.

En la década de 1970, las instalaciones de Merz, de materiales humildes -alambre de cobre, tazones con agua salada, agujas de tejer-, se hicieron cada vez más complejas. Después de 1975, la artista comenzó a esculpir una serie de pequeñas cabezas modeladas de forma torpe con arcilla sin cocer, que con el tiempo se convirtieron en piezas emblemáticas de su carrera.

En las dos últimas décadas, el trabajo de Merz se ha expandido y se ha hecho aún más complejo. Sus piezas individuales siguen siendo integradas a intrincadas instalaciones multimedia de diverso tamaño. Su pintura y trabajo gráfico también se han vuelto más elaborados, combinando elementos de collage y materiales diversos, entre ellos cinta adhesiva, espejos, clips, tapas de botellas y pigmentos metálicos. En la muestra se presentan algunos ejemplos, como sus más recientes pinturas de ángeles alados que ofrecen un contraste entre una belleza llamativa y una sorprendente ausencia de sentimentalismo.

Organizada en estrecha colaboración con la Fondazione Merz, en Turín, la exhibición en el Hammer incluye dibujos y dos grandes instalaciones de piso que no se mostraron en el Met Breuer. Las instalaciones de piso, hechas con tul, malla de alambre de cobre, equipos de iluminación y tuberías, ponen de manifiesto el equilibrio entre los materiales industriales duros y la fabricación casera que caracterizan la estética de Merz.

La exhibición va acompañada también de programas públicos y educativos. El próximo 29 de julio, el curador independiente Hans Ulrich Obrist y la curadora de la muestra, Connie Butler, conversarán sobre la obra de la artista.

MARISA MERZ: THE SKY IS A GREAT SPACE

Hammer Museum, Los Ángeles

Hasta el 20 de agosto de 2017

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