La artista, investigadora y académica Ingrid Wildi Merino volvió a Chile luego de años radicada en Suiza. La exposición Arquitectura de las transferencias, en D21 Proyectos de Arte, y el reciente lanzamiento de su libro Arquitectura de las transferencias. Arte, política y tecnología (Abada editores, 2017), son los proyectos que marcan su regreso al país y que nos permiten desentrañar sus modos de trabajo. Sobre ello conversamos en la siguiente entrevista, en la que también revisamos en perspectiva su producción de los últimos años.

Mariairis Flores: Arquitectura de las transferencias, tu actual exposición en D21, se enmarca en un proyecto mayor titulado Arquitectura de las transferencias. Arte, política y tecnología, que inicias en el año 2011 y que actualmente cuenta con una publicación del mismo nombre, en la que participan una serie de investigadores de diversas áreas. A lo largo de estos años, y considerando la envergadura que un trabajo así tiene, ¿cuáles han sido las distintas etapas que Arquitectura de las transferencias. Arte, política y tecnología ha levantado?

Ingrid Wildi Merino: Primero que nada, el proyecto de investigación Arquitectura de las transferencias. Arte, política y tecnología concluye en un libro y surge de una investigación sobre la propiedad del cobre como conductor eléctrico. Es producto de mi trabajo como artista e investigadora, así como los aportes de teóricos y científicos que he invitado a este proyecto tratan sobre la importancia del cobre y sus propiedades frente a los procesos históricos, políticos, económicos y culturales en relación con el desarrollo de la modernidad. Todo esto con la vista puesta en que el cobre ha sido utilizado por diferentes civilizaciones y que en el siglo XIX se convirtió en el recurso para la producción de electricidad, una de las materias primas más importantes para la revolución industrial. Como herramienta de análisis he creado el núcleo conceptual Conductividad y conducta a través de las materias primas, con base en la historia del cobre y su propiedad conductiva, además de las formas de conducta o comportamiento que ha tenido Occidente frente a la extracción, producción y utilización de este metal. El libro se divide en seis capítulos: Conductividad y conducta a través de las materias primas, a mi cargo; Del extractivismo económico al extractivismo epistémico y extractivismo ontológico como forma de ser y estar en el mundo, redactado por Ramón Grosfoguel; La otra cara del progreso: la historia de la electricidad a través del cobre, por Marta Jordi; ¿Qué significa humanidad en la era  de las redes?, elaborado por Sergio Rojas; La arquitectura (y ciudad) de las transferencias: extractivismo, colonialismo y desterritorialización urbano-arquitectónica, por Yasser Farrés; y El relato del material: del relato del carbón en Manifesta 9 al circuito del cobre, aportado por Cuauhtémoc Medina.

Arquitectura de las transferencias, arte, política y tecnología es un proyecto de investigación como Research Artist, que se lleva a cabo gracias al premio que se me otorga en el concurso para académicos de la Haute École d’Art et Design de Ginebra, en Suiza, donde fui profesora titular durante 11 años.

Trabajo en esta investigación desde hace varios años, recopilando archivos y realizando entrevistas a diferentes teóricos, activistas y gente relacionada con los temas de mi investigación. El proyecto desde su principio tenía un diagrama de relaciones donde planifiqué el proceso de la investigación, y así fui creando una plataforma multidisciplinaria entre diferentes campos de estudios y colaboradores. Como en todo proyecto de investigación, estaban las bases teóricas, el análisis, el cuestionamiento de una hipótesis, la verificación de archivos, etc., que se iban adjuntando de acuerdo al proceso de trabajo. La parte artística del proyecto ya tenía un trabajo inicial el cual se fue también completando con la investigación de archivo en todos estos años.

El primer trabajo que realicé en el contexto de la investigación fue Arquitectura de las transferencias; La hybris del punto cero I, en 2012, dentro del contexto de la exposición colectiva titulada Acts of voicing on the poetics and politics of the voice, realizada en el Württembergischer Kunstverein de Sttutgart, Alemania. Para la exposición fuimos invitados artistas-curadores a realizar obras para esa exposición.

En Arquitectura de las transferencias; La hybris del punto cero I colaboraron el filósofo Santiago Castro Gómez, el sociólogo Ramón Grosfoguel, amigos artistas y activistas del grupo Decolonial de Berlín, con quienes realicé una performance. Arquitectura de las transferencias; La Hybris del punto Cero I fue una coreografía para siete voces en español y alemán desde los fragmentos del libro La Hybris del punto cero; ciencia, raza e ilustración en la nueva Granada (1750-1816), del filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez. En el libro, Santiago sostiene que la Ilustración y la Modernidad europea son en parte el resultado de la expansión europea, y se analiza críticamente la arrogancia de la Ilustración europea en la Nueva Granada. Para la performance, los diferentes fragmentos de frases de este libro son recitados en un nuevo orden no lineal. La performance se estrenó con el grupo Decolonial de Berlín en el Württemberger Kunstverein de Stuttgart, en una sala que especialmente fue diseñada, conteniendo 94 retratos de personalidades que para los discursos descolonizadores juegan un papel importante desde la historia y la actualidad. Después de la performance, los micrófonos quedaron activos, mientras que un video-ensayo muestra la coreografía de los textos para seis voces. También en ese contexto invité a Ramón Grosfoguel a dar una conferencia sobre Racismo/Sexismo Epistémico, universidades occidentalizadas y los cuatro genocidios/epistemicidios a lo largo del siglo XVI.

 

La instalación Arquitectura de las Transferencias; La hybris del punto cero I se define a través de una perspectiva histórica desde el «sur» sobre las investigaciones históricas de teóricos no occidentales, en relación con problemas de referencias epistemológicas, teóricas, prácticas y estéticas, y en disonancia con las aspiraciones de conocimientos con conexiones fundamentales entre el discurso y la representación, interrogando la concepción del poder de la razón y el pensamiento universal.

También en el mismo año expuse Arquitectura de las transferencias, esta vez con archivos, fotografías y video-ensayos conformado una instalación. Este trabajo lo expuse en el 2013 en la exposición colectiva Cartografías de lo imposible, en el Centro Wilfredo Lam, en La Habana. Durante el 2014 me dediqué más al trabajo de lectura y escritura para el proyecto de investigación Arquitectura de las transferencias. Arte, política y tecnología y continuando con la investigación teórica, comencé a invitar a  teóricos como al sociólogo Ramón Grossfoguel, la científica Marta Jordi, el filósofo Sergio Rojas, el curador e historiador Cuauhtémoc Medina y, más tarde, al arquitecto Yasser Farrés, a la Haute École d’Art et Design de Ginebra, escuela donde trabajaba en la sección del Máster. A estos teóricos invitados les presenté mi proyecto. Realizamos mesas redondas de trabajo con los estudiantes y conferencias en la Universidad de Ginebra y en la Haute École d’Art et Design de Ginebra. También se establecieron planes de trabajo para la investigación y producción del libro Arquitectura de las transferencias. Arte, política y tecnología.

MF: En el video-ensayo Arquitectura de las transferencias, entre los muchos asuntos que se trabajan, llama mi atención cuando mencionas que al llegar a Suiza te toca desempeñarte en trabajos en los que la palabra se encontraba ausente. Desde ahí y en relación a tu trabajo observo que la toma de la palabra cumple hoy un rol clave. ¿Podrías adentrarte un poco más en ello?.

IWM: Cuando migramos desde Santiago de Chile al cantón de Argovia en la Suiza alemana, yo era mayor. Mi proyecto de estudios en Chile era estudiar arte en la Universidad, pero como tuvimos que migrar en plena dictadura todo cambió. Con esto, mis planes se truncaron porque al llegar a Suiza tendríamos que trabajar en lo que fuese teniendo solo el castellano como única herramienta simbólica de comunicación. ¿Qué sucede cuando un emigrante desea estudiar artes? ¿Cuál es el recorrido laboral de una emigrante cuando tiene que aprender a comunicarse en el dialecto suizo y aprender la lengua alemana para poder escribir? ¿Cómo se van configurando los lugares de trabajo de acuerdo con el aprendizaje de la nueva lengua? ¿Cómo van evolucionando las oportunidades de trabajo de acuerdo al conocimiento de la lengua? ¿Cómo cambia la “Arquitectura de las oportunidades” mientras aumenta el conocimiento de la lengua? Esto es la arquitectura y la lengua como arquitectura. Al principio realicé trabajos no calificados donde la palabra estaba ausente. Cuando tuve un poco más de dinero tomé cursos de noche para aprender alemán. Muchos años más tarde, cuando dominé el idioma alemán, pude desempeñarme en trabajos que comprendían el dominio de esa lengua, con los cuales pude sustentar mi vida y pagar mis estudios de artes en Zúrich y postgrado en Ginebra. Realizando el postgrado en Ginebra aprendí el francés. También desde esta realidad construí un trabajo que titulé Otra mirada a lo insignificante. Estando en Suiza, comencé a realizar este trabajo autobiográfico como un análisis visual, social y estético sobre la arquitectura y el aprendizaje de la lengua alemana documentando el proceso laboral y cómo el entorno arquitectural va cambiando en la medida que vamos adquiriendo poder de elección sobre nuestros trabajos y estudios. Este trabajo fotográfico muestra que la arquitectura no es neutra sino refleja la estructura social, laboral y política. Las fachadas de los lugares y establecimientos donde trabajé ponen rostro a la estructura social; a una línea de sectores laborales que se hace presente cuando se observa las fachadas de los lugares de trabajo, que van cambiando con el tiempo, a través de los años, a la par del aprendizaje de la lengua.

MF: La noción de extractivismo desarrollada por el sociólogo Ramón Grosfoguel en su ensayo Del extractivismo económico al extractivismo epistémico y extractivismo ontológico como forma de ser y estar en el mundo destaca el hecho de que el proyecto civilizatorio de la modernidad no sólo se basa en la explotación de los recursos naturales y la mano de obra, es decir que no solo es un extractivismo material, sino que también sería un extractivismo epistemológico y ontológico en la medida en que se toman los conocimientos indígenas y se los tergiversa en función del beneficio propio de quienes ejercen el extractivismo. Llevando esta noción al campo del arte, ¿cómo opera el extractivismo por parte del arte contemporáneo de circulación global?  

IWM: Diríamos con Ramón Grosfoguel tan simplemente como: se “roban” el conocimiento del indígena para resignificarlo dentro de las formas de ser, sentir, y pensar occidental. Eso ya lo hemos hablado con Ramón muchas veces observando que esto ocurre en muchos otros contextos. Entonces, de acuerdo a lo que me preguntas sobre cómo opera el extractivismo por parte del arte contemporáneo de circulación global, a lo cual yo agregaría de circulación local y en países occidentales y occidentalizados, el extractivismo ha llegado a ser una forma de vida para muchas personas en este mundo globalizado. ¿Por qué tendríamos que excluir a las artes contemporáneas o sistema de las artes contemporáneas cuando nos referimos al extractivismo, si también hace parte de la maquinaria moderna-capitalista occidental? El extractivismo opera desde las bases de su genealogía: infiltración, extracción, exterminación, invisibilización.

MF: Una de las cuestiones que revela el video-ensayo Arquitectura de las transferencias en relación a tu trabajo es que todas las obras realizadas sirven como antecedentes para la construcción de nuevas obras; en él se mezclan partes de otros video-ensayos como es el caso de Norte de Chile no lugar y lugar de todos. ¿Es posible hablar entonces de un corpus de obra que se articula al mismo tiempo como un archivo y que en tanto archivo se dispone como un repertorio disponible a ser rearticulado en función de nuevas investigaciones?

IWM: En relación al video-ensayo, trabajo articulando diferentes filmaciones que he realizado en diferentes años. Claro que es posible hablar de mi trabajo como un corpus de obra extendido a lo largo de muchos años y que se articula como un archivo. Desde el 2002 comencé a filmar en el norte de Chile produciendo el video ensayo ¿Aquí vive la Señora Eliana M…?, entre otros. El video ensayo Arica y Norte de Chile; no lugar y lugar de todos lo produje en el 2009 y después seguí filmando en el norte, por lo tanto, tengo una cantidad muy grande de filmaciones. Si hablamos del video ensayo Arquitectura de las Transferencias, que muestro en la Galería D21, es un video ensayo con material múltiple de archivo en forma de found footage. Claro que este trabajo es rearticulado desde muchos años de filmaciones, con muchos otros archivos de diferentes fuentes y filmaciones que he realizado. Hay muchísimos artistas que ya han trabajado de esta forma, con found footage y con su corpus de filmaciones como archivo de trabajo. Este es el caso de, por ejemplo, Chris Marker, Jean-Luc Godard, Pier Paolo Pasolini, Hito Steyerl, Ángela Ricci Lucchi y Harun Farocki, entre muchos otros. Mi trabajo de ensayo como found footage no es una excepción.

MF: Tu biografía es fundamental para comprender tu producción de obra e investigaciones, por ello me parece importante relevar que desde el año pasado decidiste volver para radicarte nuevamente en este país y continuar siendo académica en distintas universidades donde me imagino te has relacionado con artistas en formación. ¿Cómo ves a las nuevas generaciones con relación al arte?

IWM: Mi biografía no es elemental para comprender mi obra. Ella habla por sí misma, en los diferentes países donde he expuesto diversos trabajos como, por ejemplo, en Egipto, Francia o en Suiza mismo, o Rusia. No ha sido crucial conocer mi biografía para la compresión de mis obras.  Lo que pasa es que en Chile no se conocen todos mis trabajos y los que se han visto, solo son los autobiográficos, quizás por eso tienes esa impresión. Por ejemplo, la gente en Chile desconoce mis trabajos objetuales, pinturas, fotografías, instalaciones y video-ensayos que no tratan lo autobiográfico, como por ejemplo Kontinuum I, Kontinuum II, Males y entendidos, Quelquepart II, Suelo, La entrevista desde la cárcel, La entrevista terminada, La entrevista interminable, Muertos civiles, Arquitectura de las transferencias; La hybris del punto cero I, etc. Por esto, justamente deseo realizar un libro monográfico sobre mi obra desde 1987 hasta 2017, en colaboración con Francisco Godoy, quien escribirá. A través de este libro espero dar cuenta de la trayectoria y caminos que ha recorrido mi obra durante los 30 años que llevo de trabajo artístico.

En septiembre 2016 regresé a Chile y esta decisión la tenía tomada ya desde hace muchos años. Creo que algunas personas que me conocen y que todavía no he visto, no les sorprenderá verme en Chile de regreso. Mi familia y amigos en Santiago y Arica están muy contentos de que regrese a vivir a Chile. Desde que llegamos a Suiza con mi familia, siempre quise regresar a Chile. Sobre mi desempeño como académica, es lo que me gusta; me siento muy bien intercambiando con gente joven, formando grupos de trabajo, desarrollando formas y lenguajes estéticos críticos, ayudando a la construcción de obras, analizando desde Chile la creación artística. He dado clases en muchas universidades: en Ginebra, Madrid, Leipzig, Nantes, y ahora en Santiago de Chile. Me siento bien de estar de regreso.

Sobre las nuevas generaciones en Santiago, de lo que he podido ver desde que llegué en relación a las artes, las veo bastante despiertas, con ganas de crear y cambiar las cosas. Veo que los artistas jóvenes intentan tomar nuevos rumbos menos tradicionales, posicionándose críticamente desde sus realidades locales. Eso me agrada. Estoy muy contenta de trabajar en Chile con los estudiantes de diferentes universidades.

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Mariairis Flores

Es Historiadora del Arte por la Universidad de Chile, cursa el Magíster en Teoría e Historia del Arte y es profesora del área de Historia del Arte en la misma casa de estudios. Actualmente es parte del equipo de D21 Proyectos de Arte e investigadora en el proyecto FONDART "Arte y Política 2005-2015 (fragmentos)", dirigido por Nelly Richard. Es co-autora del libro "En Marcha" y ha participado en una serie de proyectos de arte contemporáneo
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