Mariella Agois, Sírveme de memoria, 1994, Óleo sobre tela, 85 x 100 cm. Cortesía de la artista

 

Por Miguel López, curador

La exposición Be My Memory. A Selection of Contemporary Art from Peru, en Y Gallery, Nueva York, presenta una selección de arte contemporáneo de Perú. Las obras aquí reunidas, producidas por artistas de distintas generaciones, proponen maneras de representar la memoria personal y social de un país marcado por procesos políticos turbulentos durante las últimas tres décadas: una guerra entre el grupo subversivo maoísta Sendero Luminoso y las fuerzas armadas del Estado peruano desde 1980, y posteriormente el saqueo del país a través de una red de corrupción y la dictadura instalada durante el gobierno de Alberto Fujimori en la década de 1990.

El título de la exposición toma prestado el nombre de un cuadro de Mariella Agois (Lima, 1956) de 1994 en donde dos cerebros aparecen interconectados a través de delgados conductos sanguíneos, los cuales enlazan y funcionan como elementos de transferencia entre ambos. La tensión entre esos dos cerebros, uno perfectamente definido y reconocible y el otro borroso y casi desvanecido, sugiere las dificultades de recordar en medio de un país fracturado. La transfusión aparece también en Las dos Fridas / Sangre-Semen / Línea de vida (2013), una fotografía de Giuseppe Campuzano (Lima, 1969-2013) y Germain Machuca (Lima, 1950), que cita el cuadro homónimo de Frida Kahlo pero también reescenifica una obra del dúo chileno Las Yeguas del Apocalipsis de 1990. La obra de Campuzano y Machuca –que fue también la última performance pública de Campuzano– reclama una genealogía del cuerpo transgénero en diálogo con el activismo cultural local de los años 80 (el grupo Teatro del Sol), la memoria andina y la experiencia de aquellos que viven con VIH.

Espectros, máscaras mortuorias y sombras de cuerpos pueblan la obra de Tania Bedriñana (Lima, 1973). Sus dibujos, pinturas y ensamblajes escultóricos evocan imágenes de deshumanización, cuerpos desgarrados y formas de violencia que viven en estado latente. En Parla (2007), un rostro femenino parece tener cosida una segunda lengua en la boca, evocando un lenguaje extraño o la imposibilidad misma del habla. De una forma similar, los objetos de la instalación Con tus propias manos (2014-2015) de Rita Ponce de León (Lima, 1982) apuestan por activar una memoria orgánica de las formas en donde los cuerpos han extraviado sus límites y funciones. Así también, sus dibujos presentan fragmentos de extremidades y órganos en disolución y fusión mutua, construyendo una representación de la la vida como un proceso colectivo de contaminación y movimiento constante.

Giuseppe Campuzano y Germain Machuca, Las dos Fridas – Sangre / Semen – Linea de vida, 2013, impresión difital sobre papel, 48 x 32.5 cm. Fotografía: Claudia Alva. Cortesía de los artistas

Otras obras revisitan los imaginarios bélicos. La serie Destructivismo (2009) de Alfredo Márquez (Lima, 1963) establece un cruce de la historia política global en donde el avión que se estrelló contra las Torres Gemelas de Nueva York aparece aproximándose a la Tlatin’s Tower (Monument to the Third International, 1919-1920), junto a la cual aparece una de las torres de electricidad derribadas a fines de los años 80 por Sendero Luminoso en su guerra contra el Estado Peruano. En la serie Pasos de adaptación y desprendimiento (2015), Antonio Paucar (Huancayo, 1973) se aproxima poéticamente a la manera en que todo conflicto armado presupone una exacerbación de las formas sociales de dominación patriarcal. El artista presenta en tres fotografías una coreografía en donde la bota militar masculina entra en tensión con el cuerpo desnudo y otras formas de género que desestabilizan su identidad.

La historia ha sido también un lugar de investigación constante para numerosos artistas. Desde los años 90, Fernando Bryce (Lima, 1965) desarrolla su trabajo a través del copiado minucioso de documentos e imágenes circuladas en los medios de comunicación. Sin título (2001-2017) es un dibujo comenzado originalmente para formar parte de su ambicioso proyecto Atlas Perú (2001) pero finalmente no incluido. El dibujo compila diversos volantes recogidos en mítines y movilizaciones contra la dictadura de Fujimori en 2000, y en donde además aparecen alusiones a algunas de las iniciativas de activismo artístico-civil más importantes como el trabajo del grupo La Resistencia y de acciones como Lava la bandera del colectivo Sociedad Civil.

 

Antonio Paucar, Pasos de adaptación y desprendimiento, 2015 Impresión cromogénica sobre papel, 25 x 40 cm c/u Edición de 5 Cortesía del artista y de Galerie Barbara Thumm, Berlín
Antonio Paucar, Pasos de adaptación y desprendimiento, 2015 Impresión cromogénica sobre papel, 25 x 40 cm c/u Edición de 5 Cortesía del artista y de Galerie Barbara Thumm, Berlín
Antonio Paucar, Pasos de adaptación y desprendimiento, 2015 Impresión cromogénica sobre papel, 25 x 40 cm c/u Edición de 5 Cortesía del artista y de Galerie Barbara Thumm, Berlín

Esa reflexión sobre la historia ha tenido también aproximaciones lúdicas dirigidas a citar artefactos prehispánicos y que aluden indirectamente al fracaso simbólico de la investigación histórica en el país. Las esculturas de Juan Javier Salazar (Lima, 1955), realizadas con desechos y emulando cerámicas precolombinas, hacen un comentario humorístico sobre el saqueo del patrimonio arqueológico del Perú y la conversión del pasado en mercancías. Las obras recientes de Flavia Gandolfo (Lima, 1967) son pequeños y delicados tejidos hechos a partir de impresiones de páginas de libros célebres de la historia del Perú. La artista los trenza cuidadosamente como si se tratara de telares artesanales precolombinos, evocando los tocapus (cuadrados de decoración geométrica) de la cultura Inca. El ejercicio parece sugerir también la conversión en elementos decorativos de libros dirigidos a la educación y la investigación.

Desde revisiones críticas de las narrativas biográficas, relecturas de la violencia política desde el género y la sexualidad, simulacros de objetos históricos, hasta exploraciones de cuerpos que intentan olvidar lo que son para imaginar otras maneras de moverse o existir, estas obras invocan otras formas de conocer aquello que se ha vivido. Ciertamente un segmento importante del arte de Perú ha buscado hablarle al pasado como si fuera posible llenarlo de sensaciones que recodifiquen todas sus herencias y significados.

Fernando Bryce, Sin título, 2001-2017 Tinta sobre papel, 29.7 x 21 cm. Cortesía del artista