La obra del colombiano Carlos Motta (Bogotá, 1978. Vive y trabaja en Nueva York) indaga en la historia política y social y propone contra-narrativas que reconocen grupos sociales, identidades y comunidades cuya voz ha sido suprimida por el poder dominante. Motta se ha enfocado en las historias y políticas de las minorías sexuales y de género y ha producido proyectos que revisan tales sucesos desde perspectivas críticas. El artista ha producido tanto proyectos documentales como narrativos y poéticos, y obras en diferentes formatos incluyendo instalaciones, video, fotografía y escultura.

Para su actual exposición en el MALBA, titulada Carlos Motta. Réquiem, ha producido especialmente una serie de obras que proponen miradas alternativas a los valores morales que son promovidos por la doctrina cristiana. La pieza central de la exposición es la video instalación de tres canales Réquiem, que hace preguntas sobre la narrativa de liberación y transcendencia asignada a la muerte y resurrección de Cristo, a partir de una relectura sexual de dichas historias que incorpora el pensamiento de la teóloga argentina Marcella Althaus-Reid y su Teología indecente. En los tres videos de la muestra, que se basan en actos performativos, el cuerpo trascendente es sexualizado, «cuirizado», politizado y poetizado, en búsqueda de nuevas ficciones que consideren las diferencias sexuales.

Réquiem fue realizado en parte en colaboración con la teóloga noruega Linn Marie Tonstad, los performers italianos Stefano Laforgia y Andrea Ropes, y con el cantante italiano Ernesto Tomasini por la comisión de Ángel Moya García y Eugenio Viola. Esta obra ha sido realizada ex profeso y co-producida por MALBA y Associazione Culturale Dello Scompiglio. La muestra es curada por Agustín Pérez Rubio, director artístico del MALBA.