“Yo, Carlos Leppe, me responsabilizo por mi inclusión en la historia del arte, en pro de la historia de los hombres”.

Este texto aparece en un número de Revista CAL de 1979, en un cuadrado blanco al filo derecho de la página, al costado de un texto de Nelly Richard que se titula El arte en Chile. Una historia que se recita, otra que se construye. El texto de Leppe se encuentra en relación con otra serie de anuncios que aluden a la Acción de la estrella, la que de acuerdo a la misma revista fue una “acción a realizarse dentro del marco de la exposición Altamirano/Revisión de la historia del arte chileno como trabajo de arte”.

Si bien todo lo anterior nos evidencia de manera contundente que la historia del arte como disciplina y como problema era un motivo vasto de reflexión crítica en la época, el devenir histórico de la Escena de Avanzada y en particular de la obra de Leppe excedió su responsabilidad y se mantuvo dentro de los rangos habituales para la historia del arte chileno, donde la repetición de nombres impera y las obras en su contexto de producción son un detalle.

D21 Proyectos de Arte (Santiago, Chile), pone en circulación una serie de registros de acciones y obras no expuestos en Chile desde los años 80 que nos permiten aproximarnos a la obra de Leppe más allá de la “etiqueta” que lo instala como “pionero de la performance”, y que luego de su muerte se replicó en diversos medios de comunicación.

Carlos Leppe. Imágenes correspondientes a la publicación: Cuerpo Correccional, Francisco Zegers Editor. Santiago, Chile, 1980.
Carlos Leppe. Imágenes correspondientes a la publicación: Cuerpo Correccional, Francisco Zegers Editor. Santiago, Chile, 1980.
Carlos Leppe. Imágenes correspondientes a la publicación: Cuerpo Correccional, Francisco Zegers Editor. Santiago, Chile, 1980.
Carlos Leppe. Imágenes correspondientes a la publicación: Cuerpo Correccional, Francisco Zegers Editor. Santiago, Chile, 1980.

Ingresamos al departamento 21 (que brinda su nombre a la Galería D21 en Santiago de Chile) y nos encontramos a mano izquierda con Las Cantatrices. Se trata de una serie de cuatro videos, tres de ellos protagonizados por Carlos Leppe (cada video tiene un fondo de color distinto: azul, blanco y rojo), donde lo vemos enyesado y maquillado. Es una cantatriz que parodia el canto y se mueve en poses incómodas forzadas por el yeso, a ratos agobiantes para el espectador, más aún cuando un dispositivo instalado en su cabeza y cuello, compuesto por elásticos y ganchos, llega hasta su boca deformándola y violentándola, mientras su saliva chorrea.

Al igual que en el montaje original de Sala de Espera (Galería Sur, Chile, 1980) el cuarto video se encuentra ubicado al frente. En él vemos a Catalina Arroyo, la madre de Leppe, que habla desde lo íntimo, relatando el parto y la primera infancia de su hijo, revelando detalles a ratos perturbadores mientras su voz se mezcla con el canto de Las Cantatrices.

Entre ambas pantallas se encuentra el Retrato #5 de la serie Proyecto de Asfixia (1977), que fue parte de Reconstitución de escena (Galería Cromo, Chile, 1977), muestra compuesta principalmente de objetos en los que el cuerpo de Leppe, mediante la reproducción fotográfica, era el motivo central, es decir, otro modo y otra posibilidad para seguir pensando el cuerpo propio.

Carlos Leppe. Retrato n°5, de la serie Proyecto de Asfixia. Imágen correspondiente al catálogo: Reconstitución de escena. Galería Cromo, Santiago, Chile, 1977.

Continuando el recorrido por la sala nos encontramos con registros fotográficos de Acción de la estrella (Galería CAL, Chile, 1979), un retrato de Leppe y luego la tonsura de la estrella hecha por Francisco Zegers previa al comienzo de la acción.

La sala blanca que acogió la acción tenía una serie de textos en sus muros; en uno de ellos, ubicado al fondo, se leía: “En 1919, en París, Duchamp tonsura una estrella en su cabeza como acción de arte. En 1979, en Santiago de Chile, Leppe tonsura otra estrella, coincidente con la estrella solitaria de Chile. Superposición de dos referentes; uno cultural, otro nacional, en el cuerpo vivo del artista”. Esto es parte de lo que escuchamos en la voz de Nelly Richard al ingresar a la sala 2, ya que en el muro se proyecta toda la acción, registrada originalmente por Gonzalo Mezza.

La acción se inicia cuando Richard comienza a leer un texto y Leppe entra en escena, pasando por alrededor del público que se encuentra sentado en el piso, entre los que reconocemos a Francisco Brugnoli y Roser Bru, todos silenciosos y expectantes. La escena se encuentra predispuesta y una serie de elementos la componen, entre ellos, la pintura blanca que luego reventará contra su cabeza y manchará la bandera chilena vaciada de esos colores que vimos antes en Las Cantatrices: blanco, azul y rojo.

La muestra en D21 tiene dos piezas más. Una de ellas consiste en cuatro matrices originales —que incluyen la respectiva numeración de las páginas— de la publicación Cuerpo Correccional, libro escrito por Nelly Richard y editado por Francisco Zegers en 1980 y que analiza el cuerpo de obra de Leppe realizada hasta ese momento, incluyendo las obras presentadas en Sala de Espera, exposición en la que de hecho se lanzó el mencionado escrito. El libro está dirigido a un que pareciera instalarnos en un diálogo entre Richard, la teórica, y Leppe, el artista; diálogo que se torna creativo e impregna todo este cuerpo de obra.

Tres de las matrices originales enmarcadas corresponden al registro de la acción que antes había dado forma a El Perchero (1975), obra que se presentó en el concurso de escultura Senografía, de la Galería Módulos y Formas, y que tenía como tema pensar plásticamente el “seno femenino”, motivo que Leppe torcía al instalar su cuerpo como medio y motivo de la obra. Al mismo tiempo que torcía los límites tradicionales del concurso presentando un objeto, un perchero con tres colgadores, cada uno de ellos sostenía una fotografía a escala del cuerpo, doblaba a la mitad, por lo que para verla completa se debía rodear la estructura, tal como se observa una escultura.

Carlos Leppe. El perchero. 1975. Imágen correspondiente a la publicación: Nelly Richard. Márgenes e instituciones. Ed. Metales Pesados, Santiago, Chile, 2009.

La obra que a mi juicio cierra la exposición es Cita a ciegas, una caja de acrílico que contiene una plancha de latón oxidada, sobre la que se dispone un diseño hecho con 16 polaroids y que deja ver los excesos del pegamento ya seco, y con un aspecto de fluido corporal. En las polaroids, Leppe aparece en la primera fotografía pintándose los labios con un labial rojo, para luego ir progresivamente pintándose el resto de la cara, hasta aparecer con toda ella roja y una mueca dramática, similar a la que vimos en Las Cantatrices. Detrás de Leppe vemos la foto-serigrafía de Joseph Beuys titulada Demokratie ist lustig (La democracia es divertida, 1973), obra que nos permite establecer un  vínculo con el contexto post-vanguardista internacional y el dictatorial chileno. El año de producción de Cita a ciegas y las muestras en las que pudo haber estado expuesta son una incógnita, cuestión que dificulta las lecturas históricas y su puesta en valor.

La propuesta de Leppe —y de otros artistas contemporáneos a él, tales como Eugenio Dittborn, Gonzalo Díaz y Carlos Altamirano— busca instalarse en la historia del arte mediante un vínculo intencionado con la post-vanguardia internacional, al mismo tiempo que reflexiona el contexto local. Su obra es una propuesta construida desde las posibilidades materiales de la representación, asunto que es fundamental para entender su interés por el arte como práctica crítico-reflexiva capaz de generar un cuestionamiento a los marcos que constreñían la sociedad en aquel entonces. Reconstitución de escena y Cuerpo Correccional son dos publicaciones claves para comprender la obra de Leppe en su contexto de producción, abriendo posibilidades para la escritura sobre historia del arte desde nuestros días.

Lo que Leppe instala en el arte chileno es más que la performance: es el cuerpo con su densidad y peso material, es el cuerpo y su construcción como sujeto e identidad, que puede ser pensado desde una multiplicidad de soportes. Así vemos el cuerpo enmarcado a través de la fotografía o el cuerpo mediatizado a través del vídeo, además del cuerpo en su presencia, todo esto desde una mirada atenta a la escena internacional y a la historia del arte, explorando las posibilidades de la obra de arte, tanto conceptuales como formales.

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Mariairis Flores

Es Historiadora del Arte por la Universidad de Chile, cursa el Magíster en Teoría e Historia del Arte y es profesora del área de Historia del Arte en la misma casa de estudios. Actualmente es parte del equipo de D21 Proyectos de Arte e investigadora en el proyecto FONDART "Arte y Política 2005-2015 (fragmentos)", dirigido por Nelly Richard. Es co-autora del libro "En Marcha" y ha participado en una serie de proyectos de arte contemporáneo