La obra singular de Adriana Minoliti (Buenos Aires, 1980) plantea nuevas asociaciones en las representaciones del erotismo, la geometría, la figuración, la tecnología de estética retro, los maestros del modernismo, los paisajes exhuberantes, el diseño y la decoración. En su última muestra en la galería DiabloRosso, en Panamá, titulada Playpen 2.0, la artista presenta una ambientación con objetos y pinturas, además de intervenciones arquitectónicas, que constituyen nuevos referentes para un género que se le atribuye como insignia: la metafísica sexy.

Como señala el grupo Micropolíticas de la Desobediencia Sexual [1], “las investigaciones de Adriana Minoliti comenzaron por la pregunta cuestionadora a la ausencia del cuerpo femenino en la pintura metafísica. Una pregunta política de carácter historiográfico que reveló la intensidad de una realidad compartida: en las imágenes los silencios también se pronuncian en la lengua totalizadora del deseo heteronormado, obturando o invisibilizando otros deseos posibles. Desde entonces, Minoliti extiende en su obra sus observaciones sobre la sexualidad de las formas en el mundo de la representación”.

En esta visita guiada, Adriana Minoliti habla de sus intereses en el arte, que van desde el erotismo y la geometría, pasando por el Porno Abstracto, manifiestos a través de la pintura, impresiones, diseño, video e instalación.

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Vista de la exposición Playpen 2.0, de Adriana Minoliti, en DiabloRosso, Panamá, 2015. Foto: Raphael Salazar

 

“Mi trabajo reciente hace referencia en gran medida al cuerpo humano y a condiciones de género: representaciones abstractas y geométricas de cuerpos vivos en interiores, junglas, o que transforman otras pinturas.

Una visión más integradora de la sexualidad puede cambiar y mejorar la forma en que vivimos. Esto ha sido evidente a través de las contribuciones de las teorías feministas y queer. En estas contribuciones, encuentro diálogos que son nutritivos para mi trabajo. También interpelo el género pictórico, mezclando los valores espirituales, la apreciación histórica, estéticas y estilos.

Estoy interesada en la importancia antropológica escondida de la decoración y el diseño, como un mecanismo y en su aplicación en objetos y personas. Busco desafiar las ideas fijas y los significados inconscientes. ¿Cómo la mente percibe las materialidades y formas de las cosas que nos rodean? ¿Por qué asumimos esa percepcion de una manera natural y no en otra dirección? ¿Hay un lugar donde lo dado como opuestos son al mismo tiempo posibles e iguales? ¿Qué se ha dejado fuera de la norma y cuáles son sus posibilidades? Busco convertir materiales de uso cotidiano en algo nuevo e interesante”.

 


[1] Grupo de investigación dirigido por Fernando Davis e integrado por Fermín Eloy Acosta, Fernanda Carvajal, Nicolás Cuello, María Disalvo, Fernanda Guaglianone, Laura Gutiérrez y Alejandro Paiva, con sede en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. La investigación propone el estudio de las representaciones de sexualidades no normativas en las prácticas artísticas contemporáneas, en las artes visuales, la performance y la producción audiovisual y multimedial, desde las perspectivas teóricas y metodológicas de los feminismos y la teoría queer. La noción de “desobediencia sexual” apunta a pensar las estrategias poético-políticas mediante las cuales estas prácticas ponen en cuestión los ordenamientos de saber / poder de la biopolítica en la producción y control de los cuerpos. Éstos constituyen el territorio privilegiado de inscripción de la norma, pero a la vez operan como potencias políticas, lugares de resistencia crítica, de invención de torsiones contra-disciplinarias y de movilización de nuevos procesos de subjetivación disidente.