Buena Compañía es un inédito catastro de cerca de 100 artistas que trabajan en más de 20 de talleres ubicados en la comuna de Providencia, en Santiago, presentado a la manera de una gran muestra en la sede de la Fundación Cultural de Providencia hasta el próximo 6 de septiembre. Cristián Silva, artista y educador, es el curador/selector de los espacios presentados, en los que la impronta es la producción, la autogestión y la difusión como esfuerzos colectivos.

Vista de la exposición Buena Compañía, en los espacios de la Fundación Cultural de Providencia, Santiago de Chile, 2015. Foto: Paulina Soto

Desde hace más de un siglo, la comuna de Providencia se ha caracterizado por ser, además de un cotizado sector residencial y de intensa actividad económica, un destacado punto de encuentro de artistas e intelectuales. Especialmente, durante las últimas cinco décadas y por muchas razones, Providencia se ha ido convirtiendo en uno de los lugares preferidos por los artistas para vivir y trabajar. Allí han trabajado artistas como Mario Carreño, Nemesio Antúnez, Carmen Silva o Adolfo Couve.

Hoy día el espectro es más amplio. En esta comuna se sitúan algunos de los talleres de artistas más dinámicos e interesantes, como Taller Pedro, Espacio Hache, Taller Bloc, Taller Santa Victoria, Taller Hendrych, Taller Julio Prado, Taller Manuel Montt 238, Museo Internacional de Chile (MICH) y Taller Angamos.

“Queremos recoger esta rica tradición de actividad comunitaria de los artistas residentes en Providencia y presentar una visión panorámica de lo que está sucediendo hoy en día con los talleres colectivos de artistas visuales”, comenta Silva.

Vista de la exposición Buena Compañía, en los espacios de la Fundación Cultural de Providencia, Santiago de Chile, 2015. Foto: Paulina Soto

Vista de la exposición Buena Compañía, en los espacios de la Fundación Cultural de Providencia, Santiago de Chile, 2015. Foto: Paulina Soto

Vista de la exposición Buena Compañía, en los espacios de la Fundación Cultural de Providencia, Santiago de Chile, 2015. Foto: Paulina Soto

Esa panorámica incluye también a los talleres más antiguos y de mayor tradición en la comuna, como Taller 99 (fundado en 1956 y ubicado inicialmente en el mismo número de la calle Guardia Vieja), el Taller de Artes Visuales, TAV (fundado en 1974 y ubicado en el sector de Montecarmelo), y el ya desaparecido Taller Chucre-Manzur (ubicado en la calle del mismo nombre, en Bellavista), inaugurado por Samy Benmayor y Matías Pinto.

Algunos de estos espacios no sólo sirven como meros centros de producción de artes visuales, sino que además desarrollan y organizan tutorías, talleres, exposiciones y eventos vinculados a otras disciplinas, como arquitectura, diseño, música, poesía, artesanía, gastronomía, fotografía y orfebrería.

«En algunos casos de manera muy organizada y profesional, en otros de un modo más informal y espontáneo, los artistas tienden naturalmente a buscar puntos de encuentro, tanto para socializar las obras con su entorno, desarrollar afinidades o para simplemente divagar y expandir sus reflexiones en un contexto ojalá receptivo», señala Silva.

Fotos: Paulina Soto, pasante UDP