El Museo de Los Sures en conjunto con el International Studio & Curatorial Program (ISCP) inauguraron el pasado mes de julio la primera muestra individual de la artista chilena Michelle-Marie Letelier en Nueva York, titulada Caliche Winds. Esta exhibición fue parte de su residencia en ISCP durante tres meses, gracias a la Beca de Intercambio Cultural Global que obtuvo por parte de la Cancillería de Berlín y el programa de financiamiento otorgado por el Institut für Auslandsbeziehungen (IFA).

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Vista de la exposición Caliche Winds, de Michelle-Marie Letelier, Museo de Los Sures, Nueva York. Cortesía de la artista

Una selección de dibujos, fotografías y una instalación fueron parte de su nueva investigación centrada en la ruta marítima del salitre chileno (nitrato de sodio, NaNO3) desde el norte de Chile hacia Alemania. La exhibición tuvo como objetivo develar un momento histórico y traer nuevas lecturas con respecto a la ambivalencia entre dos recursos naturales: viento y nitrato de sodio.

Utilizado como fertilizante y explosivo, el salitre chileno —conocido localmente como caliche— tiene una amplia gama de significados. Símbolo de la fertilidad de la tierra, de similar modo al Gigante de Atacama: un geoglifo antropomórfico que sirvió de inspiración para el trabajo que Letelier mostrará próximamente en Chile, La Predicción de Tarapacá (2014). Sirve además como un símbolo de guerra, muerte y división, cuando se considera la producción de explosivos y la Guerra del Pacífico.

Su origen y sus cicatrices en el Desierto de Atacama, las travesías por el Pacífico y el Atlántico propulsadas por la energía del viento, el descubrimiento del proceso de Haber causando el abandono de las oficinas en el paisaje y la apasionada intervención humana en torno a esta sal cristalina, estimularon la generación de la primera fase de las experimentaciones en curso que se relacionan con los nexos mágicos entre el Hombre y la Tierra.

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Vista de la exposición Caliche Winds, de Michelle-Marie Letelier, Museo de Los Sures, Nueva York. Cortesía de la artista

Trayectorias de Deslocalización

Por Michele Galletti*

“Nuestro planeta está investido por dos grandes océanos; uno visible y el otro invisible, uno debajo de los pies, el otro encima de nuestras cabezas, uno lo cubre alrededor de dos terceras partes de su superficie, el otro lo cubre completamente”

Matthew F. Maury
Extraído de La Geografía Física de los Mares y su Meteorología, 1855

El horizonte es la primera representación del infinito. Vista desde el espacio, la línea del horizonte sin fin se dobla en un círculo completo, el contorno del planeta azul sobre el fondo oscuro del espacio interestelar. Líneas que separan el océano y la Tierra se extienden infinitamente en el horizonte. Vista desde el espacio, estas líneas están cerradas, son irregulares, dibujando los límites de los continentes, islas y océanos en el círculo completo de la Tierra.

El Flying P-liner “Peking”, anclado actualmente en el Museo South Street Seaport en Manhattan, es uno de los barcos mercantiles a vela más grandes jamás construidos. Talló su estela en la superficie del océano desde los puertos del norte de Chile, al sur, a lo largo de las costas occidentales de América del Sur hasta el Cabo de Hornos. A continuación, a lo largo de la costa oriental de América del Sur, luego a través del Atlántico a Hamburgo, Alemania, para entonces regresar a Chile nuevamente. Talló esas estelas durante aproximadamente un cuarto de siglo, antes de que el Canal de Panamá se abriera, causando la obsolescencia de la ruta por el Cabo de Hornos. Antes de que los barcos a vapor sustituyeran a los barcos propulsados por el viento, los cuales complicaban la navegación, y antes del descubrimiento del proceso de Haber para la producción sintética de salitre, lo que causó la decadencia de la extracción de esta sal en Atacama. Antes de que este Zeitgeist drenara energía de las líneas del salitre.

Las rutas marítimas dejan estelas evanescentes sobre la superficie del océano; las minas a cielo abierto dejan líneas permanentes en la fisonomía de la Tierra. Igual que las rutas marítimas, la extracción de minerales se inicia y termina, tal como el Zeitgeist evoluciona hacia una nueva etapa.

Las minas de cobre a tajo abierto dibujan círculos concéntricos. Vistos desde el espacio, tales círculos crecen, bordando la superficie de la Tierra. Y luego se detienen, a medida que el Zeitgeist se transforma. La línea del horizonte y las costas continentales dibujan el Zeitgeist cósmica y geológicamente; rutas marítimas y minas a cielo abierto tejen la textura del Zeitgeist humano.

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Trayectorias de deslocalización. Vista de la exposición Caliche Winds, de Michelle-Marie Letelier, Museo de Los Sures, Nueva York. Cortesía de la artista

Offshoring Pathways (Trayectorias de Deslocalización) es una piscina de plexiglás negro que contiene una solución de agua, salitre chileno y alcalinos, con alambres de cobre positiva y negativamente electrificados que representan las rutas marítimas del buque Peking desde y hacia el norte de Chile. A medida que la solución se evapora, el dibujo (hecho de cristales de salitre) aparece lentamente en la piscina (se tarda de 7 a 14 días para que la solución se evapore por completo). Los cables de cobre se descomponen lentamente en la solución de salitre líquido, coloreando la región del océano en azul-verde, mientras que el continente sudamericano toma el color del fondo de la piscina, debido a la transparencia de los cristales. La obra se aprecia mejor en un lapso de una semana, cuando los lentos cambios debido a la evaporación del salitre y la disolución del cobre (no perceptibles durante una sola visita) transforman el dibujo con las diferentes estructuras de sus elementos. La rica textura de los cristales da testimonio de la grandiosa configuración de energía del Zeitgeist del salitre: las ondas dejadas por la estela del barco Peking en la superficie del océano, la fuerza del viento sobre el océano, el poder de los vínculos químicos del nitrato de sodio y la importancia que tuvo éste en los siglos XIX y XX. Geoglifos y Oceanoglifos del Zeitgeist salitrero.

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Cristales de Caliche. Vista de la exposición Caliche Winds, de Michelle-Marie Letelier, Museo de Los Sures, Nueva York. Cortesía de la artista

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Cristales de Caliche. Vista de la exposición Caliche Winds, de Michelle-Marie Letelier, Museo de Los Sures, Nueva York. Cortesía de la artista

Trayetorias de Deslocalización es una representación de los procesos geo-alquímicos de la faz del planeta mientras la energía se redistribuye a través de su forma. El Zeitgeist de la Tierra muta debido a las transformaciones de energía: eólica, solar y combustibles fósiles. La energía almacenada en los enlaces químicos de la materia, la búsqueda humana de más energía—alimentos, fertilizantes, pólvora, construcción de maquinaria—y dónde es más práctico encontrarla, golpeando o rompiendo el equilibrio entre la generación de riqueza y la preservación del medio ambiente. Durante la Guerra del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia entre 1879 y 1883, se disputaron las posesiones de depósitos de salitre; menos de un siglo después, la industria del salitre en Atacama dejó pueblos mineros fantasmas que salpican el paisaje del desierto árido y seco. Geoglifos de flujos energéticos pasados.

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Vientos, Rutas y Turbinas (detalle) Vista de la exposición Caliche Winds, de Michelle-Marie Letelier, Museo de Los Sures, Nueva York. Cortesía de la artista

* Michele Galletti (Boloña, 1978) es un ingeniero eléctrico que ha trabajado desarrollando radares meteorológicos en Europa y Estados Unidos. Actualmente colabora con artistas para la realización de obras que cruzan la línea entre el arte y ciencia. Offshoring Pathways es el resultado de su colaboración con la artista Michelle-Marie Letelier durante su residencia en ISCP. Galletti vive y trabaja en Nueva York.

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