Barro galería

AD MINOLITI & CATALINA SCHLIEBENER: MANIFESTO OF IMMATURE ABSTRACTION

El espacio de la galería se transforma en un diálogo abstracto entre representaciones queer de lo animal, que reinventan sus formas a partir del desmantelamiento de los imaginarios coloniales de lo infantil, lo inmaduro y lo ingenuo. Esta fusión de deconstrucción y crítica permite a les artistas desafiar las narrativas tradicionales que intervienen en la subjetivación de les infantes, desorganizando y transgrediendo a partir de la fantasía.

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AGUSTINA WOODGATE: CHORROS

“Chorros” presenta riesgos ambientales, económicos y legales. Un pozo de monitoreo necesita justificación. Nadie autoriza una perforación en busca de agua por razones artísticas -no existe marco legal para ello.

LUCRECIA LIONTI: INTARSIA, JACQUARD Y MI AMI CAPITAL

Lionti desestabiliza la armonía de la abstracción, expropia la autonomía de los materiales y, como si fuera poco, exige condiciones éticas específicas: un arte autoconsciente. El objeto artístico como epítome de la lucha de clases.

Ad Minoliti en la sección "Statements" de Art Basel 2019. Representada por Galerie Crevecoeur. Foto cortesía de Art Basel
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ART BASEL 2019, EN IMÁGENES

Entre el 13 y 16 de junio tuvo lugar Art Basel, considerada como la “feria de las ferias”, con la participación de 290 galerías, en su mayoría europeas, así como nuevos expositores de Asia, Europa, América del Norte y del Sur, Oriente Medio y África. Según el reporte final, la feria atrajo a coleccionistas de 80 países y una masiva asistencia de 93.000 visitantes a su sede, Messe Basel. También asistieron representantes de más de 400 museos e instituciones, como el Centre Pompidou de París, Serpentine Galleries de Londres, el Guggenheim de Nueva York y, de Latinoamérica, el Museo de Arte de Lima (MALI) y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).

Marcelo Pombo, Templos de barrio, 2019. Bruma de Belén en el riachuelo. Foto: Santiago Ortí. Cortesía: Barro, Buenos Aires

Marcelo Pombo:templos de Barrio

Entre la autoconciencia exasperada y el automatismo sonámbulo, Marcelo Pombo vuelve a leer una y otra vez la Historia y su historia en una muestra que se despliega con la extrañeza de un sueño: una serie de estaciones consecutivas que deparan instantes de contemplación particularmente vívidos, alucinados, imágenes visionarias. Las iconografías que fue atesorando a lo largo de su ya extenso derrotero retornan una vez más pero de un modo trastocado. Lo que en algún momento fue bidimensional ahora toma cuerpo, lo pequeño cambia de escala hasta agrandarse desmesuradamente. Lo inerte se anima, le crecen extremidades informes y cabelleras tornasoladas. Lo estridente se hace oscuro, lo ramplonamente pardo ahora brilla emitiendo una luz enceguecedora.