Nohora Arrieta Fernández

Doctora en Literatura Latinoamericana y Estudios Culturales por la Universidad de Georgetown en 2021, y becaria postdoctoral presidencial de la UC (2021-2023). Su investigación actual se centra en la historia del arte, los estudios visuales, la historia de las mercancías y las tradiciones intelectuales de la diáspora africana en las Américas. Ha publicado ensayos y artículos sobre literatura y artes visuales latinoamericanas, cómics y la diáspora afrolatinoamericana, y es colaboradora de revistas de arte como Artishock y Contemporyand. Su primer proyecto de co-traducción, "Semántica del mundo, la poesía de Rómulo Bustos", fue publicado por New Mexico Press (2022). La investigación de Nohora ha recibido el apoyo de Fulbright, la Asociación de Estudios Brasileños, The American Council for Learned Societies y The Andrew W. Mellon Foundation.

Más publicaciones

RAELIS VÁSQUEZ. PINTAR CON LUZ

Mirando las pinturas, la espectadora dirá que este rostro le resulta familiar o que el gesto de esa mano le recuerda al de un amigo, pero lo más familiar quizá sea cierta condición de la luz. Una luz cálida que salta de un cuadro a otro y crea un tiempo ecuatorial. Una luz como la de las tres de la tarde en un jueves cartagenero. Pero no es Cartagena en esta pintura. O puede que sí.

MUSEOS, PROTESTAS Y BLACK LIVES MATTER: UNA OPINIÓN DESDE EL CORAZÓN DEL IMPERIO (CAÍDO)

La crisis del corona confirma lo que ya intuíamos: que no basta con el cacareo de la representatividad si las instituciones no asumen transformaciones radicales en sus estructuras que protejan a los individuos más vulnerables dentro de esas instituciones. Es triste escribirlo y aún más triste padecerlo: por regla general los museos son espacios de trauma para curadores y funcionarios no blancos. Abierta hace apenas dos semanas, la cuenta de Instagram #changethemuseum ya publicó más de cien testimonios anónimos sobre experiencias de racismo en grandes, medianos y pequeños museos estadounidenses. Pero, ¿qué parte le toca a los museos e instituciones culturales latinoamericanos en la lucha antirracista?

Graciela Iturbide, Mexico City, 1969–72. Impresión en gelatina de plata. Colección de Daniel Greenberg y Susan Steinhauser. Cortesía de la artista © Graciela Iturbide y Museum of Fine Arts, Boston

HAY TIEMPO. GRACIELA ITURBIDE EN EL ENCIERRO

No he escuchado una sola entrevista -y he escuchado muchas- de Graciela Iturbide en la que no mencione a Manuel Álvarez Bravo, su maestro. Iturbide cortó el cordón umbilical rápido para que la cercanía del maestro no le contaminara el estilo, pero repite la misma frase de Álvarez Bravo en cada entrevista: “Hay tiempo”. “No se apresure, Graciela, hay tiempo”, dice Iturbide que le decía Álvarez Bravo, que vivió hasta los 100 años.

UNA NOTA JUSTO ANTES –O DESPUÉS– DEL FINAL: BIENAL DE WHITNEY 2019

Lo bueno de las bienales es que son como los buffets: uno toma lo que se le antoja y pasa de lo demás. Con la última Whitney no fue diferente. Las reseñas se dividieron entre la celebración sobria y la reprobación abierta. Las últimas apuntaron tanto a la juventud e inmadurez de algunas obras como a un “exceso” de política que perjudicaba las apuestas formales, a una exposición que sofocaba por lo “políticamente correcta”.

LA CAÍDA DEL CIELO

La minería ilegal, la contaminación de los ríos, la persecución y destrucción de las comunidades nativas son apenas un par de letras del alfabeto infame de la colonización en las Américas. El exterminio de las comunidades diezma a los chamanes e impide que los restantes puedan usar sus conocimientos para invocar a los espíritus y mantener el equilibrio del universo. Como resultado del caos, cuenta el mito yanomami, el cielo irá quebrándose de a pocos hasta caer un día sobre el suelo, ocasionando la desaparición de todas las especies vivientes.

Vista del núcleo Ritos e ritmos, en la exposición Histórias Afro-Atlânticas, Museo de Arte de São Paulo (MASP), 2018. Foto cortesía de MASP

HISTORIAS AFRO-ATLÁNTICAS, O IMPRESIONES ATRASADAS DE UNA EXPOSICIÓN DE LA QUE HABLAREMOS DURANTE MUCHO TIEMPO

Delante del horizonte político actual, con la presidencia ultraderechista de Jair Bolsonaro, la curaduría es, cada vez más, un acto político, y el museo y demás instituciones culturales tienen que ser conscientes de su lugar y su papel en la creación de pensamiento crítico. No estamos para gestos, necesitamos acciones que se conviertan en políticas reales, en mayor inclusión y permanencia de artistas negros, mujeres, indígenas, en los acervos de las grandes instituciones, en otras formas de contar la historia del arte.