FRANCISCO PINTO: UN LUGAR SECRETO, SOMBRAS EN EL BOSQUE
Por José Francisco Cantón y Fernández | Curador
Hay un tiempo regulado por el reloj y medible por cualquier medio físico. Tiempo pasado, presente y futuro. Hay tránsitos en el tiempo, y tiempos de transición: libres, alterados, cortos, extensos, densos, compactos. En cualquier período histórico, existen los llamados espacios en el tiempo; en ellos, la conciencia individual establece vínculos que transcienden el tiempo real y su cronología regular. Son espacios indefinidos, reservados, subjetivos y exclusivos para aquellos asuntos de nuestro mundo interior. Son territorios de dimensiones incomparables, son lugares donde resulta inverosímil poner el reloj en hora.
El artista venezolano Francisco Pinto distingue estos espacios en el tiempo colmados por los instantes de un yo manifiesto en plena observancia: de voces calladas que gritan en vibrantes texturas multicolores; de paisajes que transcienden los credos y los rituales, la cacería y las ceremonias; del habitar entre la vida plena y cualquier sometimiento; entre el ser libre y la esclavitud indiferente; entre la historia de la trata de esclavos y el cimarronaje.



Un lugar secreto, sombras en el bosque, su exposición individual en el Museo de Arte Afroamericano de Caracas, es un recorrido donde pasamos del dibujo al collage, de la pintura al ensamblaje, donde interactuamos con las instalaciones y los objetos descontextualizados, y nos maravillamos con sus recientes impresos digitales. Allí, observamos contenido social y cultural, historia y futurismo, identidad y humor, fe y costumbrismo, reclamo y denuncia social. Una exposición que señala aquel tiempo lóbrego, que identifica la estancia de nuestro artista para introducir el reloj y dejarnos, a conciencia, la luz encendida.
Una obra que en conjunto podemos contextualizar en la historia de Venezuela y el Caribe, a partir del siglo XV.Tiempo de navegantes y exploradores, españoles y portugueses. Encuentro de culturas entre Europa, África y América: conquistas, colonización, religión, creencias, trata de personas, esclavitud, comercio, integración social, mestizaje, gastronomía, costumbres, ciencia y sociedad.
Francisco Pinto menciona tres rasgos esenciales de su obra: plantaciones, servidumbre y cimarronaje. La relación entre figura humana y su entorno se convierten en un ejercicio recurrente. Pinto concentra su atención en la naturaleza de las imágenes y las ilustraciones, y ajusta su trabajo a la representación idealizada de diversos personajes y accesorios externos, transmitiendo, así, una nueva apariencia sobre los objetos e imágenes originales: cabezas, brazos, piernas, labios, utensilios, armas o cualquier complemento personal.


“Una narrativa fascinante”, dice el artista, “donde realidad y ficción se unen en la Naturaleza del Nuevo Mundo. La construcción de una súper raza, nueva y mejorada, entre aborigen y futurista, seres humanos extraídos de su origen tras la colonización y la esclavitud que, aludiendo a sus mutilaciones, incorporan prótesis biónicas y restituyen su imagen corporal. Son, a la vez, humano y ciborg; emergen como figuras de acción e ídolos atemporales”.
Francisco Pinto, Cuenta conmigo, collage. Cortesía del artista


En esta muestra, Francisco Pinto articula un guion museográfico en torno a unas 50 obras de carácter fetichista, ritual, coloquial, histórico, futurista, social, costumbrista, bibliográfico, botánico e incluso mágico.
“El Negro Miguel es ejemplo de conciencia y acción de lucha; fue quien lideró la primera insurrección de esclavos en Venezuela, entre 1552 y 1553”, nos comenta Francisco Pinto, eufórico e inspirado.
Son notorios sus referentes de activismo y rebelión contra amos y sometedores, a la historiografía colonial venezolana, del Caribe y África. Encuentra en ellos un discurso de libertad y rebeldía contra toda forma de opresión, como consta en las crónicas de Fray Pedro de Aguado, Fray Pedro Simón, José de Oviedo y Juan de Castellanos, entre otros.
En el contexto de su época, las acciones del Negro Miguel o “Rey Miguel”, junto a otros líderes antiesclavistas activos hasta el siglo XIX, obligan a reconocerles como símbolos en diversas luchas contra la esclavitud de americanos, africanos, y de la población indígena y sus descendientes, ejercida por los conquistadores y colonizadores europeos.
Su trabajo nace de una interpretación personal sobre la historia de Venezuela y la América Colonial, que vincula el registro de antepasados africanos y portugueses. Es decir, el consciente creativo del artista posee información de extraordinaria fidelidad, basada además en experiencias de ascendencia familiar y contextual, llevadas artísticamente hasta el tiempo presente.
“Mi obra es como un punto y coma, sin llegar al punto y aparte”. Francisco Pinto hace una pausa y da continuidad. Y, en tal sentido, el resultado de Un lugar secreto, sombras en el bosque es la expresión de una convicción individual frente a las artes, el sentido de libertad y la vida.



FRANCISCO PINTO: UN LUGAR SECRETO, SOMBRAS EN EL BOSQUE
Museo de Arte Afroamericano, Av. Occidente, frente a la redoma Eloy Alfaro con inicio calle de IESA, Urbanización San Bernardino, Caracas, Venezuela
Del 19 de marzo al 22 de mayo de 2022
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