MARIANA BUNIMOV: LA BEAUTÉ SERA CONVULSIVE
Por Angeles Alonso Espinosa | Curadora
El universo que presenta Mariana Bunimov (Caracas, 1972) en su primera exposición en la galería parisina Michel Rein, nos coloca en el centro de una encrucijada donde miles de imágenes, provenientes tanto de su imaginario como de su cotidiano, se cruzan sin jerarquía ni vínculo aparente.
Desafiando cualquier criterio, cualquier absoluto, la heterogeneidad de la obra de Bunimov es también un reflejo del espíritu de nuestro tiempo, el zeitgeist: un mundo fragmentado e híbrido donde el flujo permanente de imágenes e informaciones múltiples y divergentes convergen en una inmediatez permanente que va más allá de cualquier geografía o temporalidad.
A través de la acumulación, la reapropiación y la trasformación de fragmentos de múltiples realidades, Bunimov crea un universo ecléctico en el que conviven disturbios civiles, recuerdos de infancia, música, amantes, paisajes, ruinas modernas, personajes famosos, mártires, moda, objetos y seres híbridos, arquitectura, recuerdos…




Tras años de trabajo en escultura, video arte e instalaciones, Bunimov se concentra de nuevo en la pintura, esta vez sobre papel. La figuración y el gesto pictórico, la implicación
del cuerpo y la yuxtaposición de temas relativos a ese espacio físico, se conjugan en un tempo opuesto al constante sprint de nuestra época, evocando el placer de la lentitud intrínseco a la pintura al óleo sobre papel, esa lentitud que, citando a Boris Cyrulnik, “protege”.
El tempo del medio pictórico y su manipulación selectiva funcionan como enlace, como lenguaje unificador de estos múltiples y discordantes fragmentos de la realidad, amalgamando algo que está entre el diario privado, la radiografía histórica y el storyboard de una película de ciencia ficción. Impulsada por un deseo de acumulación y yuxtaposición, que siempre ha estado presente en su práctica, Bunimov confronta estos fragmentos desdibujando todas las fronteras. Su proceso de deconstrucción va más allá de etiquetas y categorías. Entre ficción, sueño y realidad, no permite utopía o moral alguna, simplemente una manifestación de extrema libertad.
En su libro Bulimia de los objetos Valérie Guillard subraya que el deseo de acumulación sirve para delimitar un territorio mínimo dentro del cual los individuos constituirán las pruebas de su propia existencia. Este territorio, Bunimov lo hace global, híbrido, alucinatorio. Un territorio que da lugar a la belleza de los encuentros fortuitos tan preconizados por Lautréamont y los surrealistas. Una belleza que, a través de fragmentos y mezclas incongruentes, dinamita la vida normalizada por la razón, la lógica, el hábito o la repetición de lo mismo. Finalmente, una belleza que será CONVULSIVA o no será (André Breton, Nadja).




Mariana Bunimov. La beauté sera CONVULSIVE, estará abierta hasta el 20 de marzo de 2021 en Michel Rein, París.
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