LAURA SILVA: TERRITORIO EN RECLAMACIÓN
Por Tahía Rivero | Curadora
La diversidad de las representaciones del cuerpo en la historia del arte puede leerse como un gran archivo que va desentramando capas de sentido de acuerdo a las narrativas discursivas de cada época, demostrando que la anatomía artística nunca es neutra sino más bien un territorio en constante debate simbólico. Lo sagrado, lo profano, lo bello o lo monstruoso son juicios que reflejan los mitos y obsesiones por los que transita la historia de la humanidad.
Territorio en reclamación es la primera individual de la artista venezolana Laura Silva (Guatire, 1990) en la que presenta obras realizadas entre 2022 y 2026. Si bien el conjunto apunta a la conformación de un lenguaje tridimensional expresado a partir de la representación del cuerpo humano, podríamos identificar dos grupos contrapuestos entre la plasticidad, sin un patrón definido, de piezas modeladas en arcilla, y la rigidez —en que la sinuosidad proviene por el azar del fuego— de los tabelones de arcilla que constituyen su última producción.


A partir de la instalación Comandos, el archivo de lo corporal se amplifica. Veinte pares de pies estáticos ocupan un rectángulo sobre el piso, señalando desde la ironía y la crítica diversas órdenes a las que quizás nadie opone resistencia. De igual manera, la pieza instalativa Mujer-oficio plantea factores sociales y de género, en función de la representación del cuerpo femenino y sus contingencias.
Por sus características formales, las obras irradian un ímpetu que parece emerger de su interior, casi de los huesos. Más que la piel o la carne, lo que parece alcanzar mayor significación es el cuerpo cultural como territorio de combate y como espacio vital desde donde se deliberan las disyuntivas de la existencia.
Silva enumera una lista de adjetivos que, con un fervor particular, define sus objetivos conceptuales: el cuerpo fragmentado, vacío, deformado, reclamado, explotado, vanidoso, digno, arcaico e inconsciente, confrontativo, bloqueado, habitado… a lo que le agregaría la alteridad como fondo autobiográfico.




Por su apariencia, el recorrido de las obras, sus torsiones y las partes del cuerpo desmembrado o tatuado, el rastro de la mano y el acabado liso, pulido o mate nos permite suponer el propósito que prefiguró su ejecución.
Silva incluye el proceso de preparación de la arcilla, densidad, aditivos y maleabilidad como parte sustantiva de su producción; de hecho, si algo prevalece a simple vista es cómo aborda el trabajo del modelado, en el que algo de tribal y arcaico es identificable en el empaste, como apreciamos en Cara a cara y Barlovento, pero a la vez, se advierte la necesidad de esbozar la severidad de la escultura post académica europea, en lo hierático de los cuerpos y en las peanas de piedra o las estructuras metálicas de sostén a la vista, como en Edad de oro, No nací para ser-vil y Torso femenino.
Es relevante apuntar que el acabado de arcilla natural recuerda las terracotas, un material antiquísimo, usado en el proceso escultórico, que captura la originalidad del gesto directo de la mano y le aporta un sesgo de apunte a las obras, a la vez que brinda un ambiente de taller al conjunto.


La serie de las Venus luce con mayor plasticidad en tanto muestran una morfología relajada y adiposa. Este grupo compendia el tema de la diosa madre Aruru, que en la mitología mesopotámica era la gran alfarera creadora de los hombres y mujeres de barro. De allí la tesis de la arcilla primigenia para moldear la vida.
Con los tabelones de arcilla, su última serie, Laura experimenta la transformación de lo rígido de un objeto industrial en una forma maleable, ampliando el concepto contemporáneo de autoría al incorporar en su trabajo elementos extra artísticos.
Territorio en reclamación hace evidente que el cuerpo no es una obra terminada sino un paisaje en constante disputa. Al elegir la arcilla —un material que proviene de la tierra y regresa a ella— estas esculturas, además de la piel, moldean la memoria, las cicatrices y la resistencia. Se convierte así, el barro, en un acto político y espiritual, un intento por recuperar la potestad y determinación primordial sobre el cuerpo. La tierra que se reclama propia.


Territorio en reclamación, primera individual de Laura Silva, estará abierta hasta julio de 2026 en Cabinet Gallery, espacio G-14, Centro de Arte Los Galpones, Caracas.
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