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ARTES DE LA TIERRA

El Museo Guggenheim Bilbao presenta Artes de la Tierra, una exposición que explora los modos en que el arte contemporáneo nos relaciona con el suelo como espacio material y ecosistema compartido. Curada por Manuel Cirauqui, la muestra despliega una cartografía multidisciplinar y diversa de formas artísticas —que incluye artes visuales, arquitectura, artesanía y diseño—, dando cuenta de un inventario de herramientas, posibilidades y escenarios futuros ante el cambio climático y la crisis ecosocial que vive nuestro planeta.

Artes de la Tierra subraya la cocreación y la colaboración con los ecosistemas como alternativas a la mera extracción de recursos o la modificación de materiales. Considerando la preocupación actual por la salud del planeta, y en particular por la supervivencia del suelo —su matriz viva, sensible y fértil—, la exposición conecta artefactos elaborados con tierra, madera, hojas, raíces y plantas —medios ancestrales que han cobrado hoy nueva relevancia— con intervenciones sobre el territorio que trascienden etiquetas y corrientes establecidas.

Desde una amplia variedad de enfoques sobre la acción natural —del Land Art al Arte Povera o el conceptualismo activista—, la exposición examina las múltiples formas en que los humanos buscan expresar sus sinergias con los procesos vivos de la Tierra.

Artistas de múltiples generaciones y de culturas radicalmente diversas se han preguntado cómo trabajar con la tierra cuando más necesita cuidados y reparaciones; cómo apreciar y retribuir sus dones; cómo aprender de lo que ofrece, incluso cuando parece despojada de su riqueza biológica, mineral, orgánica y química. El potencial constructivo del suelo y de las sustancias que lo componen nos lleva más allá de las formulaciones clásicas de la escultura, la arquitectura, el diseño o el paisajismo.

Vista de la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.

En los últimos años, numerosas prácticas creativas han experimentado con la dinámica del sustrato del suelo, integrando procesos de composición y compostaje; trazando líneas entre cultura y agricultura, entre forma y terraformación.

Artes de la Tierra reúne obras del siglo pasado hasta la actualidad, junto con documentos y objetos del saber vasco y de otras culturas ancestrales. La muestra aborda medios como la escultura, la instalación, el dibujo y la performance, además de una amplia selección de material de archivo, maquetas arquitectónicas, diseño y artesanía: prácticas que convocan colaborativamente conocimiento y ritual, iluminando las intersecciones entre cultura y agricultura.

La exposición no cuenta con secciones ni sigue un orden capitular; más bien, permite que se formen enjambres de afinidad material y ecopoética en cada uno de los espacios. La investigación curatorial se construye a partir de encuentros, conversaciones y coincidencias que ponen de manifiesto un sentir común.

Meg Webster, Soft Broch, 1984/2025. Vista de la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.

FIGURAS EMISARIAS

A partir de la segunda mitad del siglo XX, artistas de diversas latitudes han intuido y encarnado las mutaciones que el cambio climático impone a la cultura global. Ciertas figuras, emisarias tempranas de esta situación apremiante, transmiten con una intensidad casi profética la conciencia de este desequilibrio ecológico, instándonos a reorientar la mirada.

Las obras tendentes a disgregarse en el medio natural, o a confundirse con él, expresan una preocupación por los ecosistemas y por la pertenencia a ellos de todo cuanto hacemos. Experiencias construidas o soñadas con el cuerpo —en la tierra y con ella— articulan una verdad material contraria a las nociones convencionales de posteridad o patrimonio cultural.

A las obras efímeras en el paisaje realizadas en las décadas de 1970 y 1980 por Ana Lupas, Fina Miralles o Ana Mendieta se suman esculturas antimonumentales hechas con arena, sustrato o paja, como las de Meg Webster o Giovanni Anselmo. Piezas concebidas en contextos muy distintos que, sin embargo, comparten una misma sensación de urgencia y frescura.

A través de prácticas que entrelazan conocimiento y ritual, se abren encuentros entre botánica, biología y espiritualidad. El recorrido comienza con este reconocimiento histórico, incluyendo artistas como Jean Dubuffet o Joseph Beuys, a través de delicados collages, o Jimmy Lipundja, con sus pinturas sobre corteza de árbol. Algunas de estas piezas, pese a su carácter histórico, han sido producidas específicamente para la exposición con materiales locales, poco antes de su apertura.

Delcy Morelos, Bruja (Sorgin), 2025. Vista de la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.

El recorrido se proyecta hacia el presente con intervenciones como la de Delcy Morelos: un espacio telúrico, casi abismal, que constituye uno de los momentos más intensos de la muestra. Su obra se compone de una mezcla artesanal de tierra, arcilla, heno, canela y clavo, entre otros materiales, generando una experiencia sensorial inmersiva —incluso olfativa— que se expande a la totalidad del museo.

Las instalaciones de Morelos exploran la capacidad del arte para restablecer nuestra conexión con la Tierra —maestra y madre—, y su producción se aproxima a rituales de ofrenda y agradecimiento, inscritos en ciclos de nacimiento y transformación. Esta nueva intervención, titulada Sorgin (bruja en euskera), evoca la sabiduría ancestral de las mujeres del País Vasco: matronas y sanadoras conocedoras de plantas medicinales, perseguidas históricamente por la sociedad dominante.

Al fondo: Asad Raza, Root Sequence (copse), 2017/2025. Vista de la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.

ESPECIES VIVAS

Además de una multiplicidad de materiales orgánicos, la exposición presenta espacios sometidos a regímenes específicos de luz, temperatura y humedad para acoger especies vivas y garantizar su bienestar. Las composiciones botánicas trascienden la noción de obra como “vivario” para proponer metodologías de observación de los ecosistemas.

En el crecimiento de árboles y plantas se encuentran claves para entender el origen de las formas: recordatorios de que estas son indisociables de las relaciones entre especies. Su presencia pone de relieve —y a la vez desafía— el origen común de cultura y agricultura, progresivamente disociadas en el mundo industrial.

Aquí se presentan obras como las esculturas vivas de Hans Haacke, las “cajas de Ward” de Isa Melsheimer y la instalación Root Sequence (copse) de Asad Raza, compuesta por 26 árboles que serán replantados en el territorio vasco al término de la muestra.

Obra de Gabriel Chaile en la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Cortesía: Barro

TRABAJAR CON LA TIERRA

Otro núcleo se centra en las múltiples formas de trabajar con la tierra: barro, arena, serrín o maleza, así como mezclas experimentales que combinan elementos naturales y residuos industriales. Procesos de descomposición o transformación de la escultura en contacto íntimo con el suelo abren dinámicas donde la decisión artística se desplaza hacia la interacción entre materiales, espacios y tiempos.

Destacan aquí las obras de Frederick Okai y Héctor Zamora, los experimentos con suelo extraterrestre de Oscar Santillán y las esculturas de adobe —junto a un mural a carboncillo— de Gabriel Chaile.

Durante la inauguración, Zamora activó una performance en el Atrio del Museo junto al bailarín vasco Ion Munduate. Presenta por primera vez en Europa, Reunidas en mí vuelven a ser vida (2025) se centra en la vasija de terracota como metáfora del cuerpo terrestre: un volumen de barro fresco que, en escala monumental, inspiró una coreografía sobre el origen de la vida.

Por su parte, Santillán presenta tres instalaciones cerámicas —Planetarium I & II y Spacecraft (Venus)— que recrean fielmente la composición química del suelo de planetas como Mercurio, Venus, Marte y la Luna. Este “suelo extraterrestre”, transformado en cerámica, vincula una tecnología ancestral con sus aplicaciones contemporáneas, desde lo cotidiano hasta la exploración espacial.

Obras de Héctor Zamora y Oscar Santillán en la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.
Héctor Zamora, Reunidas en mí vuelven a ser vida (2025). Performer: Ion Munduate. Registro por Akhonmedia. Cortesía de Héctor Zamora y Museo Guggenheim

En esta sala también se incluyen trabajos vinculados al territorio local, como las cerámicas de Mar de Dios o las piezas de David Bestué, junto a procesos de descomposición en el subsuelo en obras de Patricia Dauder y Jorge Satorre. En paralelo, se exhiben producciones textiles que implican la colaboración interespecie, como las de Asunción Molinos Gordo o Susana Mejía.

Molinos Gordo cuestiona la noción de pureza genética a través de la lana de oveja —hoy considerada residuo agrícola— en Mil leches (2024), obras donde utiliza lanas de todas las razas ovinas presentes en el Estado español, reivindicando así la riqueza de la diversidad genética, clave en su evolución. La artista también propone reconocer a las ovejas como paisajistas: al pastar, modifican la fisonomía del territorio y transportan semillas y polen en su lana, actuando como agentes de biodiversidad

La exposición incluye además trabajos de mujeres wichí, representadas por la Unión Textiles Semillas y Claudia Alarcón. Sus tejidos, elaborados colectivamente con fibras de chaguar, transmiten saberes ancestrales y constituyen tanto una práctica cultural como un sustento económico comunitario.

Obras de Unión Textiles Semillas y Claudia Alarcón en la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.

REALIDADES ANTROPOCÉNICAS

Artes de la Tierra se abre al estudio de las complejas realidades del Antropoceno. Las estrategias de remediación implican tanto la revisión crítica de las prácticas modernas como el encuentro entre saberes ancestrales, innovación y activismo.

Artefactos y aperos originarios del País Vasco, así como de otras tradiciones agrarias de la Península Ibérica, buscan su resonancia con expresiones de comunidades indígenas, como las amazónicas, que luchan por la continuidad de su existencia en el planeta.

En estas salas se incluyen proyectos como Revival Field de Mel Chin, pionero en fitorremediación, y Grains of Paradise de Sumayya Vally, sobre la historia migratoria de las semillas. El compostaje de objetos culturales —en obras de Claire Pentecost y Asier Mendizabal— se contrapone a prácticas que desdibujan los límites entre lo simbólico y lo funcional, desde Dennis Oppenheim hasta Tomás Saraceno o la Escuela de Arquitectura de Talca, documentada por José Luis Uribe.

Obras de Agustín Ibarrola en la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.
Obra de Gabriel Orozco en la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.

ARTE SOSTENIBLE

A modo de cierre, la exposición propone una meditación sobre la abstracción como forma de encuentro con la materia. Aquí, el hacer artístico se aproxima al devenir mismo de lo orgánico: hojas, ramas, fluidos o minerales que sugieren continuas metamorfosis entre lo vegetal, lo animal y lo mineral.

Se presentan obras de Giuseppe Penone y Agustín Ibarrola, junto a piezas de Michelle Stuart, María Cueto o Richard Long. En este espacio, la relación con la tierra se expresa como escucha, desplazamiento y transformación: desde las formas silenciosas de Solange Pessoa hasta las exploraciones de Gabriel Orozco y Daniel Steegmann Mangrané, donde lo mineral deviene orgánico.

Obras de Solange Pessoa en la exposición Artes de la Tierra, Museo Guggenheim Bilbao, 2026. Foto cortesía del museo.

CRITERIOS MUSEOGRÁFICOS Y DE PRODUCCIÓN

La exposición asume la producción artística como un pacto de cooperación con el planeta. En ese sentido, amplía las medidas del Museo Guggenheim Bilbao para reducir su huella de carbono: uso de materiales compostables y reciclados, eliminación del transporte aéreo de obras, reducción de embalajes rígidos y seguimiento virtual de préstamos.

La muestra se plantea así como un espacio de prototipado no solo de formas artísticas, sino también de estrategias para el museo del futuro. Artes de la Tierra cuenta con el patrocinio de Iberdrola, que en esta ocasión presta tres obras de su colección.


ARTISTAS

Claudia Alarcón, Vicente Ameztoy, Giovanni Anselmo, Joseph Beuys, David Bestué, Heidi Bucher, Gabriel Chaile, Mel Chin, María Cueto, Patricia Dauder, Mar de Dios, Jean Dubuffet, Hans Haacke, Agustín Ibarrola, Inland/Campo Adentro, Richard Long, Ana Lupas, Isa Melsheimer, Ana Mendieta, Asier Mendizabal, Fina Miralles, Asunción Molinos Gordo, Delcy Morelos, Frederick Ebenezer Okai, Dennis Oppenheim, Gabriel Orozco, Giuseppe Penone, Claire Pentecost, Perejaume, Solange Pessoa, Benedetta Pompili, Asad Raza, Oscar Santillán, Jorge Satorre, Daniel Steegmann Mangrané, Tomás Saraceno, José María Sicilia, Michelle Stuart, Paulo Tavares, Unión Textiles Semillas, José Luis Uribe, Sumayya Vally, Meg Webster y Héctor Zamora.

Abierta hasta el 3 de mayo de 2026 en el Guggenheim Bilbao, España.

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