FICCIONES. NARRATIVIDAD EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO
Tras su presentación en el Museo de Arte de Zapopan (MAZ), la exposición Ficciones. Narratividad en el arte contemporáneo llega al Centro Cultural de España de la Ciudad de México, bajo la curaduría de Ferran Barenblit. Tomando como punto de partida el vínculo entre arte y palabra, las obras presentadas indagan en las formas en que las historias se construyen, circulan y se interpretan.
La muestra reúne a artistas de México y España cuyas prácticas exploran las posibilidades narrativas de las artes visuales. A través de distintos lenguajes y soportes, apuestan por el relato como herramienta para traducir experiencias individuales y colectivas, al tiempo que evidencian las distorsiones, pérdidas y capas inherentes a todo proceso interpretativo. Esta tensión —entre lo dicho y lo no dicho, entre lo que se muestra y lo que se sugiere— abre un espacio de potencia crítica.
En un mundo marcado por la sobreabundancia informativa, la proliferación de fake news, la impugnación de los relatos hegemónicos y una creciente polarización discursiva, Ficciones nos confronta con el poder —y el riesgo— del relato. ¿Cuál es el lugar de la narración en la construcción simbólica del mundo? ¿Puede el arte imaginar otras formas de contar, que no aspiren a una verdad única, sino a la complejidad, la subjetividad y la contradicción?
Cada obra ensaya, a su manera, una “gramática narrativa” singular, donde convergen texto, imagen, acción y espacio. Desde archivos intervenidos hasta instalaciones audiovisuales, desde experimentaciones con el lenguaje hasta ficciones especulativas, los trabajos reconfiguran nuestra percepción de lo real y abren interrogantes sobre cómo se construyen la historia, la identidad y la memoria.
De este modo, Ficciones propone pensar el arte no solo como un campo de representación, sino como un dispositivo narrativo en sí mismo, capaz de activar afectos, de generar conocimiento y de interpelar al espectador desde lo sensible y lo crítico.



LA AGENCIA DE LA PALABRA
El artista mexicano Alan Sierra presenta una instalación performática inspirada en los Juegos Florales, ceremonias tradicionales de carnaval en las que se otorgaba una rosa de oro al mejor poeta de una región. Retomando este formato, Sierra lo transforma en un salón de poesía abierto e incluyente, donde cualquier persona del público puede leer sus propios poemas y recibir, a cambio, una manzanilla de latón como reconocimiento simbólico.
Más que una recreación nostálgica, la obra plantea una crítica a los modos en que la poesía ha sido institucionalizada en México, revelando las tramas de poder, patrocinio y legitimación que históricamente han condicionado su circulación. Lo que comenzó como una revisión del “imaginario institucional” que acompaña a la poesía en el país, se convirtió progresivamente en una plataforma de expresión política y posicionamientos críticos.
“Un micrófono abierto también puede ser un termómetro político”, señala Sierra, subrayando cómo, al habilitar un espacio genuino de atención y escucha, se activan formas de participación que escapan a la lógica de la competencia y el espectáculo.
En ese gesto de hospitalidad radical, la pieza invita a pensar la poesía no como una práctica elitista o disciplinada por el reconocimiento institucional, sino como una forma colectiva de enunciación, capaz de generar vínculos, comunidades y afectos, de posicionarse frente a la saturación de discursos oficiales y promesas huecas.



VERDADES (NO) ABSOLUTAS
En su instalación multimedia Ninguna verdad absoluta sobre la facultad humana, el artista mexicano Andy Medina propone una reflexión incisiva sobre la noción de “verdad” como construcción social e individual. La obra cumple una función específica dentro de la curaduría: cuestionar las estructuras narrativas que predeterminan cómo se formula, transmite y legitima lo que asumimos como verdad.
La obra está compuesta por un software conectado a un polígrafo —coloquialmente conocido como “detector de mentiras”— a través del cual los visitantes son invitados a participar en una prueba de personalidad. El programa activa un juego de confrontación entre la identidad que cada individuo construye de sí y los parámetros supuestamente objetivos de validación externa. De este modo, Medina plantea la verdad como una narrativa subjetiva, siempre en tensión con los mecanismos de control y legitimación.
La instalación también incluye una pieza audiovisual elaborada con imágenes generadas por inteligencia artificial a partir de prompts, en la que se articulan fundamentos filosóficos y científicos que han dado forma, históricamente, a la noción de verdad. El video indaga cómo estas bases han influido tanto en la percepción individual de la realidad como en su configuración social. Medina aborda así el impacto de la circulación y manipulación de la información en la era digital, donde la línea entre verdad, ficción y posverdad se vuelve cada vez más borrosa.


¿CUÁNTA VERDAD CABE EN UNA LISTA?
La exposición también incluye la emblemática serie Listados del artista catalán Ignasi Aballí, un proyecto que inició en 1997 y que ha ido desarrollando de forma casi obsesiva a lo largo de los años. Aballí clasifica y organiza frases recortadas de los diarios bajo categorías como animales, colores, profesiones, ideologías, porcentajes o ismos, entre muchas otras. El resultado es una suerte de puzzle imposible, un intento por capturar y ordenar el caos de lo real a través de la acumulación y la sistematización del lenguaje.
En esta obra —una de las más representativas de su trayectoria— encontramos a un artista que opera como coleccionista, archivista y editor minucioso, comprometido con desentrañar la lógica de la información y la banalidad repetitiva del discurso mediático. Lo que a primera vista puede parecer una labor meramente documental, pronto revela su potencia poética y crítica. Listados no solo indexa el mundo, sino que expone el modo en que lo narramos.
Al desplazar el gesto de leer hacia el de contabilizar, Aballí construye un archivo visual que tensiona el límite entre arte conceptual, literatura y sociología. Sus listas reflejan hábitos de consumo informativo, sesgos editoriales y estructuras de poder, pero también revelan cómo el lenguaje cotidiano configura nuestras percepciones de lo real. En este sentido, su obra opera como una crítica silenciosa a la sobreabundancia de datos que caracteriza a la sociedad contemporánea, mientras extrae de esa saturación un inesperado lirismo.

¿QUÉ HISTORIAS PUEDEN CONTAR LAS COSAS?
En Homeland, la artista catalana Mabel Palacín se adentra en los múltiples niveles de la imagen fotográfica —su proceso, su mecánica, su narrativa— para indagar sobre la posibilidad de reconstruir lo perdido y cómo sería el resultado de esa búsqueda.
A partir de una fotografía de una habitación caótica, llena de objetos y deconstruida en mil fragmentos, Palacín idea un trabajo que opera en dos planos complementarios: por un lado, la presentación de las mil imágenes impresas; por otro, un video compuesto por planos fijos que presentan, una a una, las partes de la fotografía.
A estos planos se superpone el relato especulativo de dos voces en off que, sin revelar su identidad ni su relación con la escena, intentan reimaginar lo que ven. Describen, analizan, fantasean. En ese ejercicio verbal —preciso y, a la vez, divagante— el montaje se convierte en una suerte de autopsia visual: los personajes buscan, como si reconstruyeran la escena de un crimen, los indicios de una vida pasada en los objetos que habitan el espacio. ¿Qué nos dicen las cosas de quienes las usaron o las abandonaron? ¿Qué huellas deja lo humano en lo inanimado?
Hipótesis, desvíos, imágenes poéticas e incluso sinsentidos se entretejen en esta narrativa sin resolución. Homeland se vuelve así un acertijo visual, una adivinanza sin respuesta, en la que lo fragmentado no conduce a un todo, sino a una experiencia de deambular persistente.
El motor de la obra es justamente esa pérdida del original, la imposibilidad de regresar al punto de partida. Palacín tensiona los límites entre fotografía y cine, entre documento y ficción. La mirada del espectador, guiada por voces que no prometen dirección ni certeza, se transforma en un ejercicio de interpretación abierta. Homeland nos recuerda que la verdad de una imagen no reside en su integridad física, sino en la posibilidad —y la imposibilidad— de reconstituirla desde la fragmentación y la imaginación, desde el tiempo y las múltiples lecturas que genera.

Ficciones. Narratividad en el arte contemporáneo es una colaboración entre el Museo de Arte de Zapopan (MAZ), el Centro Cultural de España en México (CCEMx) y Acción Cultural Española (AC/E).
La exposición reúne a los artistas Ignasi Aballí, Isa Carrillo, Mariana Castillo Deball, Consonni, Gonzalo Elvira, Dora García, Verónica Gerber Bicecci, Andy Medina, Jorge Méndez Blake, Mabel Palacín, Alan Sierra, Teresa Solar Abboud, Irene Solà y Los Torreznos.
MAZ: 29 de noviembre de 2024 – 20 de abril de 2025
CCE México: 24 de mayo – 5 de octubre de 2025
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