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INHOTIM COMO MUSEO-HÁBITAT. NOTAS DESDE BRUMADINHO

¿Qué ocurre cuando el arte deja de presentarse como objeto y se vuelve atmósfera? ¿Qué pasa cuando se saca del marco institucional, se aleja de los tiempos del consumo cultural, y se lo ubica en un entorno donde la percepción puede expandirse, sin prisa? Estas preguntas atraviesan la noción de Crelazer [i], formulada por Hélio Oiticica a finales de los años sesenta, como una forma de vida que une creación(criar) y ocio(lazer), desplazando el arte del espacio de producción hacia la vivencia corporal, libre y cotidiana. Más que una categoría estética, Crelazer es una propuesta radical de reorganización de los tiempos y modos del estar en el mundo.

Inhotim, en Brumadinho, Minas Gerais, podría ser leído como una realización contemporánea —aunque inevitablemente institucionalizada— de esa intuición. Es mucho más que un museo a cielo abierto. Es un territorio donde el arte, la arquitectura y el paisaje, o mejor dicho el arte, el cuerpo y el tiempo se entrelazan en una experiencia que diluye las fronteras entre la contemplación estética y la vivencia sensible. Fundado a partir de la iniciativa del coleccionista Bernardo Paz, el proyecto se ha consolidado como uno de los casos más singulares en la escena museística latinoamericana: un espacio donde no se visita el arte, sino que se lo habita.

Bernardo Paz (Belo Horizonte, 1949), empresario vinculado a la industria siderúrgica, se volcó a la construcción de una colección internacional de arte contemporáneo, centrada especialmente en obras de gran escala e instalaciones site-specific. Desde comienzos de los años 2000, Paz desarrolló junto a curadores y artistas un proyecto que desborda el modelo institucional clásico, apostando por una experiencia que involucra cuerpo, tiempo y entorno.

Inhotim, Galeria Cosmococa, Arquitetos Associados, 2010. Foto: Marcelo Coelho
Inhotim, Hélio Oiticica y Neville D’Almeida, Cosmococa/CC5 Hendrix-War, 1973. ​Foto: William Gomes
Hélio Oiticica y Neville D’Almeida, Cosmococa/CC5 Hendrix-War, 1973. Inhotim. ​Foto: William Gomes

Abierto al público desde 2006, el espacio se inauguró con obras e instalaciones de gran envergadura de artistas como Doris Salcedo, Matthew Barney, Adriana Varejão y Tunga, dispuestas en pabellones distribuidos a lo largo de extensos jardines. Estos jardines, en su mayoría, siguen concepciones paisajísticas de Roberto Burle Marx, cuya influencia también se ha mantenido en los sectores desarrollados más recientemente.

Lejos de ser mero telón de fondo, el paisaje funciona como parte activa de la experiencia estética: la vegetación tropical, cuidadosamente dispuesta, orienta el ritmo del recorrido, ralentiza la percepción y sitúa al visitante en una temporalidad otra.

Entre los múltiples pabellones del museo, uno de los más emblemáticos es el dedicado a Hélio Oiticica y Neville D’Almeida: el espacio de las Cosmococas, instalaciones multimedia concebidas como entornos participativos que cruzan proyección, música, arquitectura, materia y cuerpo. Las Cosmococas son escenarios de ocio experimental: invitan a tumbarse en hamacas o colchones, escuchar, mirar, caminar entre globos, desactivar la relación frontal con la obra. En ellas se materializa de forma explícita la lógica del Crelazer: el arte como espacio para la invención vivencial.

Clara Arte Hotel, Inhotim, Brumadinho – MG, Brasil
Clara Arte Hotel, Inhotim, Brumadinho – MG, Brasil

Pero ¿cómo se transforma esta experiencia cuando el arte no es solo destino, sino entorno constante? La reciente posibilidad de alojarse en el propio complejo, en el Clara Arte Hotel, introduce una variable crucial: el pasaje de la visita fugaz a la convivencia de una permanencia. Clara no es un hotel tradicional; su arquitectura, construida con maderas tropicales, piedras locales y fibras naturales, se inscribe en una lógica de continuidad con el paisaje. Nada allí pretende interrumpir la sensibilidad del lugar; al contrario, todo está dispuesto para intensificarla. Las habitaciones se abren al verde, los materiales invitan al tacto, las terrazas flotan sobre el paisaje y la luz se filtra con lentitud.

En sus espacios comunes y privados, Clara incorpora una curaduría específica de arte contemporáneo. Las obras provienen en su mayoría de la Galería Carbono, especializada en ediciones limitadas. Estas piezas seriadas —fotografías, grabados, esculturas— habitan el espacio sin imponerse. Su escala y disposición favorecen una relación íntima, donde el arte no irrumpe, sino que acompaña.

A diferencia de las grandes instalaciones de Inhotim, estas obras permiten ensayar una forma de cercanía doméstica. Entre ellas se encuentran ediciones de artistas como Erika Verzutti, Laura Vinci, Paulo Nazareth y Lucia Koch, cuyas prácticas, aunque diversas, comparten una sensibilidad material y conceptual que dialoga con la arquitectura y el entorno.

La elección del formato seriado no es menor: ofrece al visitante no especializado la posibilidad de imaginar una relación cotidiana con el arte. En muchos casos, la experiencia de convivencia con estas piezas despierta un interés incipiente por el coleccionismo, no como acumulación, sino como práctica de cuidado y afinación perceptiva.

Jardines de Inhotim, Brumadinho – MG, Brasil
Lucia Koch, Propaganda, 2021. Inhotim, Brumadinho - MG, Brasil. Foto: Ana Luiza Albuquerque
Lucia Koch, Propaganda, 2021. Inhotim, Brumadinho – MG, Brasil. Foto: Ana Luiza Albuquerque
Invenção da cor, Penetrável Magic Square n.5, De Luxe (1977), Hélio Oiticica, Inhotim, Brasil. Foto: Carol Lopes
Invenção da cor, Penetrável Magic Square n.5, De Luxe (1977), Hélio Oiticica, Inhotim, Brasil. Foto: Carol Lopes

Desde una perspectiva fenomenológica, lo que se propone en Inhotim es una reconfiguración del mirar y del estar. Como señala Maurice Merleau-Ponty, “la experiencia de lo visible no se agota en la mirada; se prolonga en el cuerpo, en su estar en el mundo” [ii].

Caminar por Inhotim es poner en juego esa corporalidad atenta, una forma de percepción no instrumental, abierta a la lentitud y a lo imprevisto. La experiencia se vuelve proceso, más que acto; deriva, más que trayecto. Esta lógica se mantiene en Clara, donde el arte no aparece como espectáculo, sino como presencia discreta que acompaña los gestos mínimos del día. El visitante, al extender su permanencia en el lugar, prolonga también su disposición perceptiva, haciendo del habitar una forma de pensar.

Inhotim no se limita a ofrecer una colección. Su apuesta más profunda es existencial: configurar una experiencia estética expandida donde arte, arquitectura y vida se entrelacen. Clara Arte Hotel, en tanto extensión natural del museo, abre un campo singular para pensar el habitar estético no como artificio, sino como práctica cotidiana. En este sentido, resulta pertinente la noción de Crelazer formulada por Oiticica: una propuesta de vida en la que creación y ocio se funden en experiencias vitales, no productivas, donde el arte ya no es objeto ni espectáculo, sino atmósfera, vivencia y modo de estar. Inhotim, desde su dimensión museológica hasta la experiencia hotelera, parece realizar esa intuición radical: el arte como clima habitable.


[i] Sobre la noción de Crelazer ver: Oiticica, Hélio. Aspiro ao Grande Labirinto. Rio de Janeiro: Rocco, 1986. 

[ii] Merleau-Ponty, Maurice. Fenomenología de la percepción, página 65, Buenos Aires: Nova, 2005

Alexia Tala

Nace en Santiago de Chile, en 1966. Curadora del sector Solo en SP_arte en São Paulo (Brasil, 2019-2020). También es directora artística de Plataforma Atacama, un proyecto enfocado en la relación entre arte y lugar, con base en el desierto de Atacama, que ha desarrollado proyectos con artistas como Hamish Fulton, Melanie Smith y Paz Errázuriz. Fue curadora de Focus Brasil (Chile, 2010). Concibió el Proyecto Itinerante LARA (Latin American Roaming Art) y fue curadora general del mismo (2012-2013). Otras curadurías incluyen 8° Bienal de Mercosur - Ensayos de Geopoética (Brasil, 2011), 4° Trienal Poligráfica de San Juan, América Latina y el Caribe (Puerto Rico, 2015), 20° y 22° Bienal de Arte Paiz de Guatemala, (Guatemala, 2016/2021); y Solo Projects: Focus Latin America ARCO. También ha sido curadora del Club del Grabado e investigadora invitada del Museo de la Solidaridad Salvador Allende. Alexia Tala escribe para publicaciones de arte, tanto en América Latina como internacionalmente. Es autora de "Installations and Experimental Printmaking" (UK, 2009) y de la publicación monográfica de la artista chilena Lotty Rosenfeld.

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