SALÓN DE OTOÑO, SOL DE INVIERNO
Uno de los relatos más interesantes para acercarse al hecho artístico desde una perspectiva más panorámica, es la historia de la crítica de arte. En esta, no solo podemos encontrar registros y descripciones de las prácticas artísticas en la historia, sino también la posibilidad de interpretar y/o reconstruir el lugar del objeto artístico (la obra), sus agentes (lxs artistas) o su sistema (las instituciones), en relación con su contexto histórico, dígase político, social, económico e intelectual. No solo me refiero al oficio del crítico desde la escritura, como comentar una exposición, un concurso, o una obra, sino también a las prácticas y fenómenos que la orbitan, tales como la curaduría, las convocatorias, la gestión, entre otros.
Para Venturi, “la historia crítica del arte consiste en la ilustración de las relaciones entre arte y gusto en cada uno de los artistas, de la acción del arte sobre el gusto y de las reacciones del gusto sobre el arte”. De alguna forma, consiste en describir esa relación de acción y reacción entre el hecho artístico con la vida en sí misma. Lo que podría ser “responsabilidad” del arte, se desplaza más allá de lxs artistas, a tal punto, que la crítica de arte, los museos, o los espacios para el despliegue del arte contemporáneo será una contraparte al sistema en el cual está inserto.



Estos comentarios surgen a propósito de la exposición Salón de Otoño y la resonancia de este título con la historia del arte occidental. Dígase el rememoramiento de un contexto donde el arte habitaba dentro de los márgenes de su propia disciplina y sus propias instituciones. El Salón fue un evento que en Chile se desarrolló incluso hasta finales de la década del sesenta del siglo XX para luego ser reemplazado por la figura del concurso o certamen. Uno de los motivos de esta transformación fue la inclusión de prácticas más allá de las bellas artes, como por ejemplo las artes aplicadas.
A pesar de la falta de profundización de los temas que he mencionado, podemos hacernos algunas preguntas sobre el gesto de la reciente exposición de Instituto Tele Arte con respecto a nuestro contexto. El Salón no solo se encargaba de “evaluar” las ejecuciones artísticas, también, poco a poco, iba dando cuenta de una serie de nuevos parámetros tanto estilísticos, como estéticos. Por otro lado, establecía un margen para aquello que denominamos como “sistema del arte”.
Siguiendo esta lógica, la muestra propuesta por los directores de Instituto Tele Arte, un espacio independiente de Santiago, ha asumido de alguna forma esta responsabilidad. Más allá de la institucionalidad artística, y a través de una serie de redes formadas durante los últimos años, Instituto Tele Arte, en el desbordamiento de su propia arquitectura, propone, organiza y reúne la mayor cantidad de manifestaciones artísticas en un contexto local que constantemente intenta actualizarse o encontrar un lugar en un sistema un poco más complejo que aquel encargado de la exhibición de obras.



Mientras se exhibían las más de 100 obras en las dos salas ubicadas en la calle Serrano, se realizaba, de manera paralela, la exhibición de los talleres albergados en Fundación Meteoro, una feria de arte, y un encuentro de espacios independientes donde se discutían, entre otras cosas, las nuevas y posibles alianzas con su contraparte estatal, o sobre nuevos mecanismos de supervivencia más allá de las lógicas comunes del mercado (oferta y demanda).
Si bien esto puede parecer muy ajeno a lo que visiblemente podemos encontrar en la exposición, me parece vital el registro de aquellas operaciones circunscritas en este salón, entendiendo este como una práctica crítica sometida a un pensamiento estético situado, no solo a nivel metropolitano, sino a nivel regional. En este sentido, la reunión de distintas visiones autorales manifestadas en cada pieza resulta, en el entendido de una práctica artística “profesional” o al menos autosustentable, una suerte de posición privilegiada, en el mejor sentido de la palabra.
Salón de otoño nos otorga una apertura no solo a quienes convivimos día a día con las estructuras autorreguladas (complicadas, por lo menos) del arte contemporáneo en Chile, sino también a cualquier espectador interesado en lo artístico como un lenguaje fundamental para el devenir político de la vida cotidiana.
Da la impresión de que toda esta “fuerza comunitaria” reunida en esta exposición tiene un buen futuro; en lo inmediato un buen invierno. Si bien el sol de inverno no calienta a nadie, al menos nos mantendrá iluminados.

Adolfo Bimer, Agustina Flores, Alejandra Prieto, Alonso Bello, Amanda Urrejola, André Strahinja, Andrea T, Gleiser, Angie Saiz, Antonio Duarte, Aparalius, Ash Aravena, Agusta Lecaros, Batian Pino, Belén Carrasco, Benjamín Urzua, Bernardo Oyarzun, Bolguieri & Marín, Camila Alegría, Camila Valenzuela, Cristóbal Durán, Claudia Bitrán, Claudia Gutiérrez, Claudia Lee & Claudio Guerrero, Colomba Fontaine, Consuelo Lewin, Daniel Guajardo, Darío Philippi, Diego Hernández, Diego Lucas, Diego Mora, Diego Santa María, Dominique Bradbury, Edward Estay, Elisa Alcalde, Felipe Pinto, Fernando Andreo Castro, Florencia Viñuela, Ignacio Gumucio, Ignacio San Martín, Irina Muray, Isabel Davidson, Bernadita Aris, Javier Mansilla, Javier Rodríguez Pino, José Calman, José Cori, Josefina Alegría, Josefina Mellado, Josefina Valenzuela, Juan Esteban Reyes, Juan Lara, Kenfa Wong, Kika Mazry, Leonardo Casas, Loreto Muñoz, Mabel Sepúlveda, Maca Cuevas, Magdalena Contreras, María Gabler, Martin Bonnefont, Martín López, Marykarla M. Olivares, Mitchel Muñoz, Mónica Torres, Nicolás Grum, Pamela Iglesias, Paula Coñoepan, Paulina Martínez, Paulina Mellado, Pía Landea, Pilar Contreras, Quin France, Rafa Guendelman, Raimundo Edwards, Roco Camiruaga, Rodrigo Susarte, Roery Herrera, Santiago Ascui, Santi Miranda Nam, Sergio Soto Maulén, Sofía Pino, Tamara Lamilla, Tarix Sepúlveda, Tomás Rivas, Valentina Castro, Victoria Allende, Violeta Cereceda, Ximena Rojas, Ximena Rojas Téllez, Ximena Zomosa, Yaikel, Yvonne González, Ismael Sepúlveda, Camilo Ortiz, Anastassia Carachi Olivier, Francisco Brown, Danny Reveco, Manuela Libertad Morales, Valentina Gálvez, Diego Parra, Pía Salas.
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