LA MADRE, LAS PALABRAS CON LOS NOMBRES, UN SORBO Y CUATRO RAYOS
Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria presenta la exposición La madre, las palabras con los nombres, un sorbo y cuatro rayos, con obras de Mónica Restrepo, Ana María Montenegro, María Leguizamo, David Medina y María Isabel Arango, bajo la curaduría de Carolina Cerón. Esta propuesta, ganadora de la convocatoria Fragmentos para un proyecto curatorial, invita a reflexionar sobre la memoria, la violencia y las narrativas que configuran la identidad colectiva en Colombia.
La muestra emplea la metáfora como un puente entre el pasado y el presente para abordar las complejidades de la memoria. Desde la figura materna como símbolo de origen hasta la influencia de la naturaleza sobre el cuerpo, las obras presentadas se despliegan a través de imágenes, sonidos y textos. «La bolsa es el origen de la ficción. La madre, como buena bolsa, empieza afuera, por el comienzo», se lee en el texto curatorial de Cerón. Esta idea resuena a lo largo de la exposición, invitando al público a activar sus sentidos y repensar los relatos colectivos.



Mónica Restrepo explora la performatividad del documento y el archivo, combinando materiales como el barro con medios inmateriales como el performance, el video y el texto. Su obra mater/madre cuestiona el papel de la madre dentro de las narrativas oficiales y los roles de género impuestos, señalando su función en sistemas de poder que perpetúan la violencia estructural.
Ana María Montenegro trabaja en la intersección entre lenguaje, memoria, performatividad y emoción. En su obra audiovisual La claridad, narra la historia de Alex Serpa Mandón, un joven alcanzado por cuatro rayos, dos de ellos mientras prestaba servicio militar. Su historia, marcada por lo improbable y lo trágico, simboliza las condiciones de los jóvenes en las zonas rurales de Colombia, atrapados entre sueños truncados y la indiferencia institucional.
María Leguízamo investiga la potencia de lo minúsculo y frágil, explorando su capacidad para generar transformaciones inadvertidas. Su instalación, creada con madera náufraga y sonidos del río Magdalena, introduce la metáfora del «sorbo» como un gesto que vincula lo individual con lo colectivo, traduciendo la memoria del agua en formas táctiles y auditivas.




David Medina desarrolla máquinas autónomas que entrelazan técnica y naturaleza mediante el lenguaje, la materia impresa, el sonido y los algoritmos generativos. Para esta exposición, construye una «biblioteca interminable» basada en combinaciones algorítmicas de archivos, imágenes y textos, con el objetivo de generar lecturas alternativas sobre la historia del país. Este ejercicio de desarticulación pone en tensión la autoría y abre paso a nuevas formas de construcción colectiva del conocimiento.
María Isabel Arango interroga las relaciones entre historia, memoria, evidencia e información, explorando metodologías utilizadas para construir y manipular la historia. En Colombia dividida fragmentado historia país sociedad su, reorganiza en orden alfabético las palabras del libro Colombia: país fragmentado, sociedad dividida de Marco Palacios y Frank Safford.
El libro originario nace de la urgencia de incorporar la memoria dentro del repertorio de políticas de Estado que podrían contribuir a superar la violencia que ya se reconocía como estructural. La artista descontextualiza las palabras –que pueden ser cortadas de la pared y ser puestas de diferentes maneras por los visitantes– y las desplaza entre significados para generar lecturas alternativas sobre la historia del país.


A lo largo de los distintos espacios de Fragmentos, La madre, las palabras con los nombres, un sorbo y cuatro rayos propone un recorrido inmersivo que involucra al público de manera activa, posicionando la memoria y el arte como herramientas de resistencia y transformación. Las obras no solo narran, sino que confrontan e iluminan, desafiando al espectador a reconsiderar su relación con el pasado y a explorar las posibilidades del presente.
Según la curadora Carolina Cerón: «Nos interesa el uso de la metáfora como un terreno fértil para el diálogo entre la obra de arte y el espectador. Nos intrigan la voz, el texto, la escritura y la sobreescritura como formas de contraponer la larga experiencia de la violencia en Colombia, que ha desplazado y desaparecido cuerpos, historias y nombres”.
La madre, las palabras con los nombres, un sorbo y cuatro rayos es organizada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el Museo Nacional de Colombia y Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria. El proyecto contó con una beca del Centro de Investigación y Creación (CIC) de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes. La obra de Ana María Montenegro fue realizada con el apoyo de la Beca Fundación Ama Amoedo 2024.
FRAGMENTOS, Espacio de Arte y Memoria, Cra. 7 n.° 6B-30, Bogotá, Colombia
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