AMA AMOEDO: UN PILAR DEL COLECCIONISMO Y EL MECENAZGO EN AMÉRICA LATINA
Es, sin lugar a duda, una de las figuras más destacadas y relevantes del circuito del arte latinoamericano en 2024: la coleccionista, artista y mecenas Ama Amoedo. Su labor trasciende fronteras, fortaleciendo la presencia del arte latinoamericano y promoviendo proyectos que expanden los horizontes creativos de la región. Entre sus numerosos aportes, sobresale su apoyo a los pabellones de Argentina y Uruguay en la 60° Bienal Internacional de Arte de Venecia, así como el préstamo de la obra Maternidad (1971), de Elda Cerrato, para la exposición central Stranieri ovunque (Extranjeros en todas partes), curada por Adriano Pedrosa.
Desde abril, cuando se inauguró la bienal, hasta este fin de año, Ama Amoedo ha sumado muchos logros. Entre ellos, destacan la apertura de varias exposiciones en la Colección Amalia Lacroze de Fortabat, el lanzamiento del concurso para las becas de la Fundación Ama Amoedo y las residencias FAARA para artistas en Casa Neptuna, en Uruguay. Este espacio, fundado por Amoedo para fomentar la creación e investigación en artes, es una hermosa y original casa cerca del mar, diseñada por el artista Edgardo Giménez.
Además, en 2024, Ama Amoedo recibió importantes reconocimientos. Fue galardonada con el Primer Premio a la Filantropía Laetitia en la feria Este Arte de Punta del Este (Uruguay), distinguida como Personalidad destacada en el ámbito de la cultura por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y honrada con el Premio arteBA al Coleccionismo, otorgado por la Fundación arteBA, entre otros.
Por encima de su destacado trabajo como coleccionista, lo que realmente define a Ama es su sensibilidad artística. No es una coleccionista convencional; su percepción está marcada por una intuición profunda y singular, esa forma de ver el mundo que solo quienes crean arte y confían en la existencia de universos infinitos pueden alcanzar.
Esto marca una diferencia fundamental en la forma en que Ama gestiona, produce y apoya como gran mecenas, influyendo directamente en las decisiones que toma. Guiada por su profunda intuición, cuenta con el respaldo de un equipo sólido que entiende y refuerza su visión. Junto a Verónica Flom y Laura Hakel, Ama da forma al día a día de su fundación y proyectos, creando un equilibrio perfecto entre intuición y estrategia.
En un momento de pausa dentro de su intensa agenda, conversamos con la artista y coleccionista sobre su arte, sus intereses y su labor como gestora.

Ama, ¿cuándo comenzaste a formar tu colección de arte personal?
La primera obra de mi colección es una pieza de Graciela Hasper, de 1994. Fue un regalo de mi hermano, Alejandro Bengolea, cuando yo era adolescente. Alejandro coleccionaba arte contemporáneo argentino, tenía una relación muy cercana con los artistas y solía llevarme a conocer sus talleres. Esa experiencia me conectó de forma muy temprana con un deseo profundo de apoyar la escena del arte contemporáneo y me enseñó a prestar atención a lo que los artistas están haciendo y pensando en el presente.
Cuando miras las obras que has adquirido a lo largo del tiempo, ¿qué sientes respecto a ti misma? ¿Puedes vincular la construcción de tu colección con diferentes momentos personales y biográficos?
Mi hermano abrió una puerta inmensa en mi vida, la del coleccionismo y el verdadero compromiso con el arte. Ha sido un camino fascinante, de constante aprendizaje. A lo largo de los años, he convivido con muchas de las piezas de la colección, ¡y hoy no podría imaginar mi vida sin algunas de ellas! Sin duda, cada obra representa un momento, una reflexión y un interés artístico de mi vida, pero también refieren continuidades y vínculos que han crecido con el tiempo.
Por ejemplo, las obras de Edgardo Giménez siempre han ocupado un lugar especial en mi espacio cotidiano, y en torno a ellas he construido muchos de mis recuerdos. Fue gracias a esa cercanía que nació el deseo de encargar a Edgardo el diseño de Casa Neptuna, el espacio donde funciona la residencia artística FAARA de la Fundación Ama Amoedo, en José Ignacio, Uruguay.

¿Cómo definirías tu relación con el arte?
Una parte fundamental de mi relación con el arte es a través del coleccionismo. Además, llevo más de veinte años acompañando la escena del arte contemporáneo. De alguna manera, la creación de la Fundación Ama Amoedo consolidó muchos años de apoyo a instituciones y artistas, pero de forma independiente.
El arte es todo lo que me rodea y lo que me impulsa a seguir aprendiendo. Es mi manera de ver el mundo, de abrir diálogos y de conectar con personas maravillosas. A nivel personal, es también un compromiso y una oportunidad para apoyar y contribuir al diálogo.
Eres muy activa a nivel internacional… estás muy presente…
Sí, también formo parte de diversas juntas y comités de distintos museos, entre los que se incluyen el Museo Moderno de Buenos Aires, el Comité de Adquisiciones del Círculo Internacional de América Latina del Centro Pompidou en París, el Comité del Fondo de Arte Latinoamericano y del Caribe del MoMA en Nueva York, y el Art of the Americas Circle de Americas Society, también en Nueva York.

Vayamos un poco hacia tu historia, hacia atrás, para que nos cuentes cómo nació tu interés por el arte.
Mi vínculo con el arte viene desde muy chica, y estuvo influenciado tanto por mi abuela como por mi hermano. Si bien recibí el ejemplo de filantropía a través de mi familia, fue el contacto cercano con los artistas, sus talleres y su universo lo que despertó en mí el deseo, que sigue vigente hasta hoy, de potenciar e involucrarme con el arte y los artistas.
Como muchos saben, mi abuela, Amalia Lacroze de Fortabat, fundó la Colección AMALITA, el museo diseñado por Rafael Viñoli en Puerto Madero, Buenos Aires. Allí sigo activa y me enorgullece que, en los últimos quince años, ya se hayan realizado más de 50 exposiciones de arte argentino.
Creaste tu propia fundación en 2021 y ya has llevado a cabo muchos proyectos e iniciativas. ¿Cuál es, específicamente, el trabajo que realizas allí?
Estoy muy orgullosa de liderar el equipo de la Fundación, junto a Verónica Flom, y de contar con profesionales que realizan un trabajo magnífico. Desde la Fundación, buscamos dar visibilidad a los artistas latinoamericanos, con un enfoque especial en las escenas de Argentina y Uruguay. Lo hacemos a través de diversos programas e iniciativas, siendo la Residencia FAARA la primera y, para mí, el eje central. Esta residencia ya va por su tercera edición.

¿Cómo se articulan las residencias en Casa Neptuna, en Uruguay?
Cada año, invitamos a un comité de tres profesionales que seleccionan a seis artistas para participar. Lo especial de nuestro programa de residencias es que solo reciben a dos artistas a la vez, lo que nos permite brindarles un acompañamiento más personalizado y que puedan enfocarse en su trabajo con mayor concentración. Hasta el momento, hemos recibido a más de 16 artistas, y me llena de felicidad saber que se han generado encuentros entre artistas de países como Brasil, Chile, Puerto Rico, República Dominicana, Guatemala, Perú, Uruguay, Bolivia, entre otros.
Comprendo que las residencias FAARA funcionan con instituciones socias en otros países…
Sí, uno de nuestros objetivos es fomentar intercambios a través de alianzas internacionales y locales, como las que tenemos con la Delfina Foundation en Londres y Casa Wabi en México. Impulsar estos diálogos y conexiones nos parece fundamental.

Eres coleccionista, mecenas, miembro de boards y también artista ¿En cuál de estos roles te sientes más cómoda? Cada uno de ellos te aporta algo diferente, ¿verdad?
Para mí, todos estos roles están profundamente integrados. La acción de crear y la de acompañar son dos partes esenciales de mi relación con el arte. Por ejemplo, en 2023 lanzamos la primera edición de las Becas Fundación Ama Amoedo, y siento que allí se refleja la diversidad de posibilidades que el arte abre. Estas becas están destinadas a artistas, instituciones, proyectos de compromiso social y publicaciones. Apoyan y posibilitan la concreción de proyectos maravillosos, además de fomentar el trabajo de otras organizaciones. Esto es crucial, ya que, a través de las becas, se reconoce el valor de cada labor dentro del sistema artístico.
Tu presencia en la Bienal de Venecia en los últimos años ha sido fundamental para el desarrollo del arte latinoamericano, no solo de los artistas, sino también de los diversos actores que forman parte de los complejos entramados del arte contemporáneo. ¿Por qué decidiste apoyar nuevamente la Bienal en este año que ya termina?
Esta iniciativa forma parte de nuestro programa anual de Apoyo a Exhibiciones, que tiene como objetivo amplificar la visibilidad de los artistas latinoamericanos en el mundo. En este marco, hemos respaldado los envíos de Argentina y Uruguay a la Bienal de Venecia en 2022, así como la exhibición retrospectiva de Marta Minujín en el Jewish Museum de Nueva York en 2023, entre otros proyectos. Para 2024, consideramos particularmente significativo centrarnos en apoyar la 60ª Bienal de Venecia, titulada Stranieri Ovunque – Extranjeros en todas partes. Es importante destacar la alta participación de artistas de nuestra región y la labor del curador brasileño Adriano Pedrosa, quien aporta discursos que abren nuevas narrativas en el panorama artístico mundial.

Una obra de tu colección de arte particular se encuentra exhibida en la muestra principal de la actual Biennale. Me refiero a Maternidad, de 1971, pintada por Elda Cerrato. ¿Qué sientes al ver que una obra de tu colección forma parte de la vitrina más importante del arte internacional?
Fue un honor para mí que Adriano Pedrosa seleccionara esta obra de mi colección para formar parte del núcleo histórico de la Bienal. Desde la Colección, solemos contribuir con exposiciones en todo el mundo, y siempre es un motivo de gran alegría ver nuestras obras integrarse a nuevos diálogos y narrativas. Maternidad es una obra muy querida para mí, así como la artista, a quien admiro profundamente. Verla expuesta en Venecia, en el emblemático bastidor de vidrio y concreto diseñado por la arquitecta Lina Bo Bardi, y en diálogo con otras piezas de arte argentino que fueron fundamentales para la construcción de los lenguajes de la modernidad, fue una experiencia verdaderamente emocionante.
En su momento, ¿por qué elegiste Maternidad para que formara parte de tu colección personal? ¿Qué percibiste en esta obra que atrajo tu atención?
Lo que vi en Maternidad fue algo muy especial. La obra presenta una forma geométrica que, al mismo tiempo, contiene e irradia, ofreciendo una representación muy sintetizada de la maternidad. Me atrajo su balance orgánico entre la abstracción y la figuración, lo que le otorga una enorme sensibilidad. Fue un orgullo para mí que en 2021 el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires la solicitara en préstamo para integrar la primera retrospectiva de Elda Cerrato, una exposición que sin duda contribuyó al reconocimiento creciente de su trabajo.
![Fundación Ama Amoedo apoya la primera gran exposición en Europa de la artista Marta Minujín, Intensify Life, en Copenhagen Contemporary. La muestra incorpora la obra Ensoñación en fucsia [Daydream in Fuchsia], 2006, de la Colección Ama Amoedo. Foto: David Stjernholm](https://artishockrevista.com/wp-content/uploads/2024/12/Marta-Minujin-eb-Copenhage-Foto-David-Stjernholm.jpg)
¿Cómo está conformada tu colección personal? ¿Cuáles son los criterios de adquisición con los que actúas? ¿Son más bien personales, profesionales, un poco de ambos?
Hace más de veinte años que colecciono arte, y hoy mi colección cuenta con más de 550 obras de arte moderno y contemporáneo. Con un enfoque principal en el arte argentino, incluye piezas de artistas concretos y abstractos de la década de 1940, como Raúl Lozza, así como obras emblemáticas de arte pop de los años 1960, de artistas como Delia Cancela, Edgardo Giménez y Marta Minujín. También tengo un eje importante en las producciones que emergieron en Buenos Aires a mediados de la década de 1980 y durante los años 1990, como las de los artistas del Centro Cultural Rojas, entre ellos Marcelo Pombo, Cristina Schiavi y Fernanda Laguna.
Para mí es fundamental coleccionar y apoyar a los artistas que están trabajando en el presente, ya sean jóvenes o de distintas generaciones. Actualmente, estoy acompañada por Laura Hakel, Curadora de la Colección, en el proceso de incorporar obras de artistas latinoamericanos, al mismo tiempo que seguimos expandiendo los núcleos de arte argentino de la colección. Trabajamos con una metodología reflexiva, investigando y seleccionando piezas que no solo aporten un camino nuevo a la colección, sino que también se enriquezcan a través del diálogo con el resto de las obras.

Por último, me gustaría abordar una faceta tuya quizás no tan difundida, que es la de Ama artista, Ama pintora: ¿por qué pintas? ¿Qué sientes cuando pintas? ¿Qué es lo que el acto de crear y el arte otorgan a tu vida?
El arte siempre ha sido un espacio de expresión y conexión profunda para mí. Me formé en talleres con artistas a quienes admiro profundamente, como Marcia Schwartz, Nicola Costantino, Miguel Harte y Jorge Gumier Maier. Mi formación ha sido interdisciplinaria, ya que siempre tuve diversos intereses. Estudié astrología, artes escénicas (canto y teatro), e incluso pude aprender sobre perfumes y aromas, lo que está muy ligado a mi sensibilidad. Todos estos intereses los he volcado en los diversos lenguajes de mi obra: pintura, escultura, performance y video.
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