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MARIO DÁVALOS: TODAS LAS MANIFESTACIONES DEL AGUA

Presentada en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, Todas las manifestaciones del agua del artista dominicano Mario Dávalos propone una lectura del paisaje que oscila entre la contemplación pictórica y la reflexión ecológica. La exposición reúne obras desarrolladas a lo largo de más de dos décadas y sitúa en el centro al agua, un elemento tan primordial como políticamente cargado.

En un momento en que la crisis hídrica se ha convertido en uno de los temas más urgentes del debate ambiental global —y particularmente en el Caribe—, el proyecto de Dávalos se inserta en una conversación más amplia sobre cómo el arte contemporáneo aborda la fragilidad de los ecosistemas y la relación conflictiva entre naturaleza, desarrollo e imaginario cultural.

En República Dominicana, la cuestión hídrica debe observarse bajo la lente del impacto del turismo sobre los recursos naturales, la expansión urbana, la minería a cielo abierto y las controversias en torno a la gestión de cuencas y acuíferos. En ese contexto, el agua es un campo de batalla donde confluyen intereses económicos, formas de vida y narrativas sobre el territorio. Las pinturas de Dávalos no adoptan un tono explícitamente denunciante; en cambio, operan desde una ambigüedad visual que permite interpretar el entorno como un lugar donde conviven belleza, artificialidad y amenaza latente.

Mario Dávalos, Agua va, agua viene, 2026. Óleo sobre lino, 127 x 101.6 cm. Cortesía: Heliconia Projects

En varias obras, el agua irrumpe en primer plano, convertida en el eje gravitacional de la composición. Fuentes, estanques o pequeñas lagunas ocupan el espacio inmediato del espectador, mientras que en el horizonte se insinúan infraestructuras que recuerdan la presencia constante de sistemas de control y almacenamiento. Torres hidráulicas, estructuras industriales o arquitecturas utilitarias emergen al fondo como signos discretos de un orden técnico que interviene sobre lo natural. Ese contraste —entre la exuberancia vegetal y la racionalidad de la infraestructura— introduce una tensión silenciosa en escenas que, a primera vista, parecen idílicas.

Agua viva (2025), una pintura en la que una serie de surtidores blancos se dispersa sobre una superficie turquesa, resume bien esta ambivalencia. El ritmo repetitivo de los chorros recuerda tanto a un jardín ornamental como a un sistema de irrigación artificial, mientras que en la línea del horizonte aparecen siluetas que remiten a tanques o infraestructuras hidráulicas. El cielo rosado, casi irreal, introduce una atmósfera suspendida entre lo utópico y lo inquietante. La escena podría interpretarse como un paisaje recreativo e intervenido, donde el agua circula bajo estrictos regímenes de administración.

Algo similar ocurre en Agua va, agua viene (2026), donde el entorno tropical —platanales en medio de una vegetación exuberante— se abre hacia una laguna central que parece cuidadosamente contenida. En la distancia, pequeñas estructuras elevadas sugieren depósitos o sistemas de vigilancia. El resultado evoca el imaginario paradisíaco del Caribe. Sin embargo, esta naturaleza aparentemente autónoma se ve afectada por dispositivos de gestión técnica.

Mario Dávalos, Recreación nocturna #1, 2025. Óleo sobre tela, 127 x 101.6 cm. Cortesía: Heliconia Projects

Este tipo de representaciones dialoga con un interés creciente dentro del arte contemporáneo por pensar el agua no solo como motivo iconográfico sino como agente político y ecológico. En la última década, artistas de distintas geografías y culturas han imaginado ríos, océanos y sistemas hídricos como cuerpos donde se inscriben historias coloniales, economías extractivas y conflictos ambientales. En muchos casos, estas investigaciones se han desarrollado a través de medios como el video, la instalación o la investigación documental. Dávalos, en cambio, opta por la pintura, un medio históricamente asociado a la representación del paisaje.

Su apuesta consiste precisamente en retomar ese género desde una sensibilidad contemporánea. En su trabajo, el paisaje no se presenta como un escenario ecuánime o contemplativo, sino como un ámbito de relaciones tensas entre lo natural y lo artificial. Sobre la superficie pictórica se superponen procesos ecológicos, infraestructuras humanas e imaginarios culturales.

Vista de la exposición Todas las manifestaciones del agua, de Mario Dávalos, en el Museo de Arte Moderno, Santo Domingo, República Dominicana, 2026. Cortesía: Heliconia Projects
Mario Dávalos, Land is where. Water is who, 2025. Óleo sobre tela, 127 x 101.6 cm. Museo de Arte Moderno, Santo Domingo, República Dominicana, 2026. Cortesía: Heliconia Projects

En Todas las manifestaciones del agua, esta exploración se articula a través de cinco núcleos que revelan distintas aproximaciones al agua dentro de la práctica de Dávalos. Sin seguir una cronología estricta de su producción, funcionan como zonas de pensamiento que permiten observar cómo este motivo atraviesa su obra desde perspectivas formales, simbólicas y conceptuales diversas.

Flujo abre el recorrido proponiendo el agua como movimiento y continuidad. En estas piezas, la composición se organiza mediante ritmos de circulación y gestos expansivos que conectan cuerpos y paisajes dentro de una temporalidad abierta. Estanco, en cambio, se concentra en el agua contenida o artificialmente detenida: piscinas, depósitos, superficies delimitadas, entornos intervenidos o diseñados como formas contemporáneas de control ambiental.

La sección Reflejo introduce una dimensión introspectiva. Aquí el agua emerge como superficie especular que fragmenta la identidad en lugar de confirmarla, recordándonos la figura de Narciso como metáfora del individuo que se confronta con una imagen siempre inestable. En Origen, el elemento acuático se asocia a narrativas de comienzo y fertilidad, aunque estas escenas paradisíacas revelan también cómo incluso la idea de un origen natural está mediada por códigos culturales y formas de intervención ecológica.

Finalmente, Deriva reúne materiales de archivo del artista —diarios de viaje, fotografías de campo y bocetos— que documentan su proceso de observación, expediciones y recorridos por paisajes remotos. Este repositorio revela una metodología de trabajo basada en la atención prolongada al entorno y en la experiencia directa del territorio como forma de conocimiento sensible.

Mario Dávalos, Metros libres, 2024. Óleo sobre lino, 152.4 x 152.4 cm

Lo que resulta particularmente interesante en Todas las manifestaciones del agua es el tono visual que adoptan las pinturas de Dávalos. A pesar de abordar un tema signado por la crisis y la escasez, las composiciones mantienen una paleta luminosa, casi festiva. Rosas intensos, verdes saturados y azules brillantes construyen escenas que bordean lo onírico. Las fuentes parecen coreografías acuáticas; los estanques, oasis luminosos.

Esa aparente candidez nos lleva a preguntarnos cómo representar una crisis ambiental sin recurrir a imágenes crudas de devastación. En lugar de enfatizar el desastre, Dávalos trabaja desde una estética que podría describirse como deliberadamente ambigua, incluso romántica. Sus paisajes no anuncian un colapso inminente; más bien,sugieren un mundo en equilibrio precario —como el actual— donde la belleza convive con el horror.

Esta estrategia produce un efecto particular: las escenas atraen mediante su atmósfera seductora, pero al mismo tiempo dejan ver las estructuras que sostienen y hieren nuestros entornos. El agua —aparentemente abundante— se presenta siempre mediada por dispositivos humanos, como fuentes, estanques o sistemas de almacenamiento. La naturaleza no desaparece, pero tampoco permanece intacta.

En ese sentido, el trabajo de Dávalos podría leerse como una reflexión sobre las representaciones contemporáneas del paraíso tropical. El Caribe ha sido históricamente retratado como una región de abundancia natural y exuberancia hídrica. Sin embargo, detrás de ese imaginario se esconden sistemas complejos de explotación territorial, economías turísticas intensivas y procesos de urbanización acelerada.

Las pinturas de Todas las manifestaciones del agua parecen situarse precisamente en ese espacio liminal donde el paisaje paradisíaco y la infraestructura extractiva intentan coexistir. Desde allí, Dávalos abre una franja de cuestionamiento en la que identidad y naturaleza se revelan como construcciones siempre móviles, tan cambiantes y difíciles de fijar como el propio flujo del agua.

Mario Dávalos, The history of water, 2025. Óleo sobre tela, 152.4 x 203.2 cm. Cortesía: Heliconia Projects

Todas las manifestaciones del agua del artista dominicano Mario Dávalos se presenta del 19 de febrero al 19 de abril de 2026 en el Museo de Arte Moderno, Santo Domingo, República Dominicana.

Curaduría: Sara Hermann Morera | Coordinación: Nicole Bainov & Elsa Maldonado (Heliconia Projects) | Diseño de exposición: Orlando Isaac

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es periodista, fundadora y editora de Artishock.

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