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EL SONORO VIAJE DE LAS LUCIÉRNAGAS

Parte del inmenso archivo de los artistas Francesco Mariotti (Berna, Suiza, 1943) y María Luy (Puerto Maldonado, Perú, 1950) se viene exhibiendo en Lima, en cuatro salas compartidas entre el MALI y el MAC: un fascinante recorrido por toda una vida entregada a la experimentación artística y tecnológica, el compromiso social, la preocupación ecológica y el activismo cultural.


Francesco Mariotti, Gran Guacamayo Precolombino, 1992. Tecno-escultura. Archivo Mariotti-Luy, en comodato en el Museo de Arte de Lima.

Por Jorge Paredes Laos*

Con la reciente y sentida partida de Francesco Mariotti (1943-2026), el inmenso archivo que compartía con su esposa y compañera María Luy (1950) se ha convertido en una herencia que explica, mejor que nada, toda su vida entregada a la experimentación artística y tecnológica, el compromiso social, la preocupación ecológica y el activismo cultural. Centenares de piezas, documentos, objetos, bocetos, serigrafías, pinturas, fotografías, revistas, películas, instalaciones y creaciones de diverso tipo que testimonian seis décadas de arte contemporáneo peruano y europeo, y que pueden verse hasta abril próximo en las salas del Museo de Arte de Lima (MALI) y del Museo de Arte Contemporáneo de Lima (MAC), bajo el título de El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024).

Francesco Mariotti y María Luy se conocieron en Lima a inicios de la década de 1970. Se llevaban siete años, pero inmediatamente empezaron a hacer colaboraciones juntos (como lo demuestra un proyecto de vitrales en una capilla de Puente Piedra). Él era de origen suizo-italiano y volvía al Perú luego de participar en la célebre documenta 4 de Kassel (1968) y en la Bienal de São Paulo (1969), con obras multisensoriales, y ella era una joven estudiante de la Escuela Nacional de Bellas Artes que se había involucrado en la movida setentera, marcada por una etapa de grandes cambios y transformaciones sociales.

En ese momento, Mariotti buscaba acercar el arte a los espacios públicos de Lima. Por eso, cuando el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) lo invitó a realizar una muestra con sus obras, él propuso hacer una convocatoria abierta para reunir la mayor cantidad posible de expresiones artísticas y romper así con los cánones tradicionales. Este objetivo se materializó en julio de 1971, cuando logró sacar adelante, junto con Luis Arias Vera, el festival Contacta 71, en el Parque Neptuno, cerca del Museo Italiano, en el corazón del antiguo y aristocrático centro limeño.

Pronto, Pancho y María se enamoraron, y juntos al año siguiente organizaron el masivo festival Contacta 72, en el Parque de la Reserva, actividad que contó con el respaldo del Sistema Nacional de Movilización Social (SINAMOS), organismo del gobierno del general Juan Velasco Alvarado que buscaba promover la participación ciudadana en apoyo a las reformas emprendidas por el régimen militar. Después de esta experiencia, la pareja, ya casada, se instaló en el Cusco, en una vida ciertamente frenética, de compromiso social y artístico. De esta manera, promovieron nuevos festivales como Hatariy (1972) e Inkari (1974), así como experiencias comunicativas comunales como el semanario Chaski.

María Luy, Útero, 1981. Serigrafía sobre papel para el 3er Encuentro Internacional Mujer y Salud,
69 x 49,8 cm. Cortesía de la artista y MAC Lima
Francesco Mariotti, Sin título (Reforma Agraria), 1974. Impresión en offset sobre papel, 51,1 x 44 cm.
Museo de Arte de Lima. Donación Fernando Bedoya

De vuelta en la capital, Mariotti y Luy realizaron el recordado Contacta 79, en el Parque Municipal de Barranco, y un año después, con otros jóvenes artistas (Juan Javier Salazar, Charo Noriega, Armando Williams, Mariella Zevallos, Herbert Rodríguez) formaron parte del mítico Taller E.P.S. Huayco. Entonces, entablarían un diálogo con la cultura popular, con obras surgidas a partir del uso de material reciclado. La instalación más emblemática del grupo —idea de María Luy— fue el mosaico de Sarita Colonia (la santa no oficial venerada por los grupos sociales marginales), creado a partir de 12 mil latas de leche pintadas y extendidas sobre un inmenso arenal, en el kilómetro 54 de la Panamericana Sur, en las afueras de Lima. Esta obra marcaría un antes y un después en la escena artística peruana.

En 1981, Francesco y María dejarían el Perú para radicarse en Suiza. En el viejo continente, surgirán en ella nuevas exploraciones sobre la infancia y lo femenino con una obra tan significativa como Útero, realizada para el 3er Encuentro Internacional Mujer y Salud (1981), en Ginebra, así como experiencias en la gestión cultural en la librería El Cóndor, ubicada primero en Locarno y luego en Zúrich. Entre tanto, la carrera de él seguiría una ruta ascendente en el campo del arte y la experimentación con lo audiovisual, el uso de materiales industriales, circuitos y objetos lumínicos, y con la figura de la luciérnaga, un insecto que siempre lo fascinó por su capacidad de bioluminiscencia. Esto le permitió, a lo largo del tiempo, crear sus ‘jardines híbridos’, con piezas escultóricas e instalaciones en las que su cruzan tecnología, naturaleza y ecología.

Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte de Lima — MALI.
Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte de Lima — MALI.
Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte de Lima — MALI.

La animada vida de los objetos

Organizar un archivo tan inmenso no ha sido tarea fácil. A los curadores Miguel López y José-Carlos Mariátegui les ha tomado varios años preparar esta exposición, cuya idea inicial surgió en 2009 cuando López fue invitado a organizar una muestra en Alemania sobre prácticas artísticas experimentales en América del Sur y Europa del Este, entre las décadas de 1960 y 1980. En ese momento, conversó con Mariotti y Luy sobre la posibilidad de mostrar los miles de documentos que habían ido acumulando. Con los años, se materializó el apoyo de la Red Conceptualismos del Sur y del Museo Reina Sofía para que este ingente archivo pudiera venir desde Suiza, en diferentes etapas, al Museo de Arte de Lima en comodato, y pudiera realizarse un proceso de catalogación y digitalización del mismo.

“La idea de desplegar este archivo es, por un lado, ponerlo en valor, decir que ahora está en la biblioteca del MALI y está abierto a la consulta pública de investigadores, antropólogos, sociólogos, activistas y artistas, y por otro lado es también una oportunidad para mirar distintos momentos de transformaciones en el arte de los años 60, 70, 80, 90, cada uno de ellos detonando rupturas en la manera de entender y pensar la práctica artística”, dice Miguel López.

En ese sentido, el curador destaca que la exposición acompaña los itinerarios creativos y vitales de ambos artistas. “Hay momentos que están anclados en episodios concretos —comenta López—, por ejemplo, la participación de Mariotti en documenta 4, y hay otros en los cuales se refleja la experimentación temática como el trabajo de las tecnoesculturas que Mariotti inició en los años 80, un proyecto que no está anclado en el tiempo, porque es algo que él continuó realizando hasta el final”.

En las dos salas del MALI pueden verse siete secciones que se inician con la etapa de Mariotti como estudiante en Hamburgo y continúan con la repercusión de sus obras en la documenta 4, en 1968, y en la Bienal de São Paulo, de 1969. Luego, la etapa de los festivales autogestionarios en Lima y Cusco, de E.P.S. Huayco, con la presencia vital de María Luy, y una de sus serigrafías más representativas como Oh, cultura. Posteriormente, se muestran las tecnoesculturas de Mariotti, sus circuitos lumínicos y la representación de las luciérnagas, esos insectos claves para preservación del medio ambiente.

Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima.
Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima.
Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima.

El arte colaborativo

“Lo que mostramos es apenas un cinco por ciento del inmenso archivo Mariotti-Luy”, dice José Carlos Mariátegui, de pie, en el ingreso de las dos salas dedicadas a este acervo en el Museo de Arte Contemporáneo. “Lo que hicimos aquí fue exhibir la obra reproducible de Mariotti, como los pequeños prototipos y objetos seriados que él pudo comercializar en su momento y le permitió financiar sus proyectos más grandes”, cuenta.

Pueden verse algunas de sus primeras serigrafías realizadas cuando estudiaba en la Academia de Bellas Artes de Hamburgo, entre 1965 y 1968, y sus colaboraciones con gestores como Rinaldo Bianda, de la Galleria Flaviana, con quien realizó el célebre Festival de Videoarte de Locarno, en Suiza, además de diversos trabajos serigráficos; o los prototipos diseñados con el alemán Klaus Geldmacher, con quien creó el famoso cubo de luces de la documenta 4 y desarrolló en las décadas siguientes el proyecto Lucciola (luciérnaga, en italiano), una de las propuestas artísticas más sostenidas de Mariotti.

En ese aspecto, José-Carlos Mariátegui destaca los llamados ‘jardines híbridos’, zonas abandonadas o descuidadas intervenidas por Mariotti con pequeñas luces LED que atraen la atención de las luciérnagas. “Si las condiciones estaban dadas —cuenta Mariátegui— las luciérnagas se quedaban a vivir ahí y renaturalizaban el lugar. Pero ‘lucciola’, en italiano, también se utiliza para definir a la trabajadora sexual, entonces en esta palabra hay como un doble juego entre algo que genera luz y vida, pero también algo que puede ser visto como marginal. Mariotti y Geldmacher escribieron al respecto un manifiesto en 1993”.

En estas colaboraciones destaca la escultura lumínica G-M-Aktie, de 1968, y la Pizza Lucciola, una tecnoescultura luminosa de 1995, ensamblada con focos LED. “Eso también es interesante —complementa Mariátegui— porque el uso de los LED todavía no se había extendido mucho en esa época, y en ese sentido el trabajo de Mariotti también fue innovador y pionero”.

Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima.
Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima.
Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima.

La exhibición en el MAC se completa, en la segunda sala, con instalaciones recientes como Saweto / Fireflies Memorial (2020-2022), un homenaje de Mariotti a los líderes indígenas asesinados por defender sus ecosistemas; las ilustraciones del libro Las tres mitades de Ino Moxo (1981), de César Calvo; y diversas fotografías que evidencian el papel de María Luy como gestora de una librería en español en Zúrich. De ella también se presenta el proyecto de 2004 La pobreza según mis vecinos en 400 metros, en el que, a partir de preguntas, retrató las diferentes formas en que las personas perciben uno de los problemas sociales más acuciantes del mundo actual.   

Como comenta Mariátegui, entre el MALI y el MAC hay más de 1.200 metros cuadrados de obras, objetos, fotografías y documentos en los que las vidas de ambos artistas se convierten también en un inacabable viaje por los caminos y las rupturas del arte contemporáneo. Este archivo es una invitación —complementa Miguel López— para que otras personas se interesen en estos materiales e investigaciones y puedan continuar la travesía, guiadas bajo la inacabable luz de las luciérnagas.

Vista de la exposición El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) en el Museo de Arte de Lima, 2026. Foto: Héctor Delgado. Cortesía: Museo de Arte de Lima — MALI.

El pensamiento es un jardín híbrido. El archivo Mariotti-Luy (1964-2024) se puede visitar en dos sedes: Museo de Arte Contemporáneo (Av. Grau 1511, Barranco) hasta el 19 de abril de 2026 y en el Museo de Arte de Lima (Parque de la Exposición) hasta el 26 de abril de 2026.

*Jorge Paredes Laos nació en Lima. Comunicador social, licenciado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

**Una primera versión de este artículo apareció en el suplemento El Dominical, del diario El Comercio, de Lima, el 7 de diciembre de 2025.

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