SOBERANÍA DE LAS COSAS
El Palacio Libertad de Buenos Aires presenta Soberanía de las cosas, muestra colectiva curada por la historiadora del arte e investigadora Jazmín Adler, que reúne obras que indagan en los vínculos entre ciencia, técnica, naturaleza y sociedad. A través de diversas materialidades y lenguajes, la exposición propone pensar —por medio del arte— una noción de comunidad que destrona la primacía concedida a la agencia humana.
Las “cosas” alzan su voz en la exposición: entre desechos tecnológicos, hongos, maquinarias y ruinas industriales, infraestructuras geopolíticas, ficciones, ecologías, cuerpos y entidades de toda clase. No hay brecha entre humanos y objetos, sino tramas y enredos entre una variedad de actores que coexisten a distintas escalas espaciales y temporales.
Adler comenta: “En Soberanía de las cosas, la magnificencia de estos encuentros cobra cuerpo en pinturas, esculturas, videos e instalaciones sustentadas en diferentes tipos de materialidades, que descubren y configuran un espacio para el ejercicio del poder. Destronando —una vez más— la histórica supremacía moderna concedida a la agencia humana, las cosas se organizan en comunidad y detentan, así, un vigor inconmensurable.”
Entre los artistas participantes se destacan Franco Palliof, Julia Padilla y Carlos Huffmann, cuyas obras encarnan de distintos modos la potencia vital y política de la materia.

Franco Palliof desarrolla una práctica marcada por una estética oscura e intensamente grotesca, en la que confluyen narraciones y criaturas de otro mundo. Sus obras —imágenes, objetos, máquinas e instalaciones complejas— construyen universos donde la ciencia y la imaginación se cruzan para cuestionar los límites entre lo orgánico y lo artificial. Con formación en Ingeniería Nuclear, Palliof combina programación, inteligencia artificial, robótica, pintura, escultura, dibujo y modelado 3D para producir imaginarios absurdos y enrevesados.
En sus piezas, la técnica se convierte en un medio para provocar extrañamiento y reflexión sobre la lógica de los sistemas tecnológicos contemporáneos. Su práctica articula emociones percibidas mediante herramientas de visión artificial con reacciones robóticas, generando objetos que simulan comportamientos inteligentes y adoptan respuestas a partir de algoritmos de teoría de juegos. Estas máquinas —presentadas como productos ficticios— funcionan como parodias del deseo humano de dotar de vida a la materia inerte, invitando a repensar la estructura de las imágenes y los ambientes virtuales que habitamos.

Por su parte, Julia Padilla recolecta materiales cotidianos en desuso y fragmentos en descomposición para ensamblarlos en configuraciones improbables que fusionan lo orgánico y lo artificial. Sus esculturas, de texturas sensuales y superficies táctiles, provocan curiosidad sensorial y extrañamiento: un desplazamiento que convierte los objetos en otra cosa, capaces de despertar memorias ancestrales o de especie. Si bien las ficciones escultóricas son centrales en su trabajo, la invitación de la artista a explorar nuevas formas de relación con los desechos que nos rodean resulta igualmente crucial, abriendo un espacio para pensar la interdependencia entre cuerpo, materia y transformación.
En tanto, Carlos Huffmann presenta parte de su serie Compostasmas, esculturas de aluminio pintado que contraponen la explosión de vitalidad que impulsa los procesos de descomposición con la entropía silenciosa del consumo cotidiano, buscando en esa tensión sus energías poéticas. El título —una fusión entre “compost” y “fantasmas”— alude al paso del tiempo y a los cambios de estado, tanto materiales como simbólicos, que emergen de procesos iterativos y de hibridación.
Estas formas surgen del cruce entre técnicas, referencias teóricas, discursos y fragmentos de la historia del arte argentino, evidenciando cómo el trabajo artístico participa en la creación de memoria individual y colectiva. Resultado de un complejo proceso técnico que combina herramientas de realidad virtual, impresión 3D, modelado escultórico y objetos encontrados, las esculturas —realizadas íntegramente en aluminio y policromadas con pintura al óleo— revelan, en la figura de un rostro suspendido entre la vida y la muerte, una meditación sobre la persistencia de la materia y la coexistencia de lo orgánico y lo espectral.

“Si hay algo que durante siglos la modernidad ha buscado incesantemente aparentar —explica Adler— es que naturaleza y sociedad se encuentran separadas por un abismo. Sin embargo, como sostiene Bruno Latour, una mitad de nuestra política se hace en las ciencias y las técnicas, y la otra mitad de la naturaleza se construye en las sociedades. Al entrelazar ambas en redes de elementos heterogéneos que antes no tenían cabida, se les concede la posibilidad de ser representadas en un nuevo Parlamento: aquel que se reúne alrededor de todas las cosas”.






Soberanía de las cosas, exposición colectiva curada por Jazmín Adler y diseñada por Leo San Juan, puede visitarse en el Palacio Libertad – Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento (Sarmiento 151, Buenos Aires) hasta el 14 de diciembre de 2025.
Participan los artistas Rodrigo Alcón Quintanilha, Hernán Borisonik, Juan Pablo Ferlat, Gabriela Francone, Federico Gloriani, Carlos Huffmann, Laura Ojeda Bär, Julia Padilla, Franco Palioff, Analía Saban, Joaquina Salgado, Gonzalo Silva, Ignacio Unrrein y Claudia Valente.
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